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Gobierno Terrorista

Gobierno de España: Retiren la ley de telecomunicaciones que permite a las telefónicas expropiar azoteas para instalar antenas

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¿Sabías que, por ley, los operadores de telefonía pueden instalar una antena en tu azotea sin tu permiso?

Como lo oyes. El día 29 de Abril se aprobó la nueva Ley de Telecomunicaciones que permitirá a las compañías telefónicas instalar antenas de telefonía móvil en cualquier azotea sin que ni la comunidad de vecinos ni el ayuntamiento pueda hacer nada al respecto. A partir de ahora, las operadoras solo tienen que pedir al Ministerio de Industria la autorización para colocar antenas en una determinada azotea que será catalogada como “servidumbre de paso especial”. Y declara a las operadoras como posibles beneficiarios de la expropiación de bienes en comunidades de propietarios para poder instalar las antenas.

Firma esta petición para que no se aplique la ley que permite a las telefónicas hacer libre uso de nuestras azoteas, porque cada vez hay más evidencias que relacionan la cercanía de estas antenas con el aumento de casos de cáncer.

Firma y difunde esta petición porque no podemos permitir que este país siga remando en la dirección que imponen las grandes empresas, mientras los ciudadanos practican la supervivencia extrema.

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El baño en Al-andalus

Hammam Al Andalus, Medina Mayrit recupera la esencia de una civilización construida en torno al agua elemento clave en la vida y espiritualidad de nuestros antepasados.
Entonces era lugar de reunión y hoy Hammam es un paréntesis en medio de lo cotidiano, un espacio para evadirse, para dejarse envolver por la belleza de la arquitectura andalusí, por los aromas y los sabores de la naturaleza, un espacio para renovar cuerpo y mente.

Medina Mayrit es la denominación que el reino de Toledo utilizó entre los siglos VIII y XII para nombrar el enclave en el que hoy se asienta la ciudad de Madrid. Este lugar de encuentro de las tres culturas: musulmana, cristiana y judía, cuyo crisol dio como fruto un extraordinario periodo de riqueza y de crecimiento social y cultural Al-Andalus. 

Agua y luz. Tiempo y espacio. Tradición y purificación. Silencioso el influjo de la cultura de Al Andalus ha superado el paso de los siglos para instalar toda su riqueza en el presente.

Estos Baños Árabes se encuentran bajo una estructura de aljibe centenario. Estos han sido recuperados utilizando los materiales típicos de la época para que junto con sus aguas, perfumes y decoración resucitan toda la magia de Al-Andalus. 

Sobre una música suave de la época una atmósfera cálida y tenue envuelve el recorrido por estos baños árabes, salpicado de contrastes térmicos.
  El Hammam incluye tres salas de agua: tepidarium (sala templada), frigidarium (sala fría), caldarium (sala caliente). El recorrido se completa con una sala de vapor (sauna turca), y de descanso con fuente de té: un ambiente único de luz tenue, aromas singulares y música suave.

 La sala templada, la más grande, recuperando costumbres de entonces recrea el enclave del Hammam donde las conversaciones sobre política, negocios o religión se alargaban durante horas. A nosotras nos encanto esta piscina, la que más.

Sala de masaje
El la sala de vapor, sauna turca, que a mí me encantó, apenas un minuto y me tuve que salir era una sensación de falta de oxigeno la que sentí que me produjo ansiedad, fuera de la sala más tranquila, con la ayuda de mi amiga Rosa, decidimos volver a entrar. Se recomienda no estar más de diez minutos en su interior, el vapor es tanto que apenas si se puede ver nada, nos sentamos nos relajamos y …el paraíso. Pasados los diez minutos me dio pena tener que salir estaba en la gloria. Y nuestra piel lista para el masaje.

Lo primero es limpiar a fondo la piel con un guante de crin, previamente mojada,  hay tenemos que aguantar un poco porque frotan con mucha energía.

Y una vez  limpia y eliminadas las impurezas de nuestra piel, llega el masaje con aceites esenciales… Y cuando salimos a la calle la sensación de limpieza de renovación es total, salimos a otro mundo al bullicio de la calle y al ruido a las prisas..comentamos lo ligeras y lo bien que nos sentimos desde dentro y nuestra piel es seda. Nos prometemos volver hacer esto un par de veces al año. Esta agradable sensación nos acompañó durante unos días.

 Se pueden comprar productos relacionados con los baños árabes desde lo albornoces a los aceites etc… y también productor para el te.

 El restaurante, tetería Medina Mayrit es el resultado de mezclar las tendencias mas recientes con las más profundas raíces gastronómicas de Al-Andalus, dando lugar a un encuentro intercultural que se aprecia claramente. Recuperan recetas de la rica tradición culinaria de nuestra Península Ibérica, fruto de la convivencia entre musulmanes, judíos y cristianos como cus cus de verduras, tajine de cordero, salmorejo, ajo blanco, harira o berenjenas a la miel de caña…
Los grandes filósofos árabes dijeron una vez “La danza y la música se expanden, se contraen, calma los movimientos del alma y despierta los estados de ánimo del ser humano”…Es lo que inspira su actividad artística y cultural en los espectáculos de su restaurante. 
La tetería ofrece ofrece las bebidas más populares del Al-Andalus medieval, disponen de una gran variedad de tés, infusiones, zumos, cafés preparados, batidos naturales y cócteles que se pueden acompañar de exquisita repostería…
Además, en horario de tetería se pueden jugar partidas de ajedrez o damas con los amigos incluso, en las tardes señaladas, Danzas Orientales, Cuentacuentos y Tarot Medieval.

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Algunas materias aromáticas de origen animal, importadas a al-Ándalus desde Oriente.

Almizcle

Llamado en árabe al-misk. Sustancia grasa de intenso olor que se encuentra en una bolsa glandular de un mamífero de la familia de los cérvidos y semejante a la cabra, llamado almizclero, que vive en las montañas del Asia Central.

En al-Ándalus el olor del almizcle fue muy popular, ya que se alude al almizcle frecuentemente en los poemas andalusíes, comparándolo con todo aroma intenso y perfumado.

Un ejemplo es el poeta Ibn A’isa (siglo XI) que concibe al-Ándalus como: «Una tierra de almizcle, una atmósfera de ámbar, (…) y una lluvia fina de agua de rosas».

Ibn Abi Umayya (también poeta del siglo XI) se pregunta si el aroma que intenta descubrir procede: «del almizcle de Darín que la brisa trae como saludo o del ámbar de al-Sihr o de los jardines llenos de flores».

Ámbar gris

Llamado en árabe ‘abir. Sustancia que se encuentra en las vísceras del cachalote. Es sólida, opaca, de olor almizcleño, que se ablanda con el calor de la mano.

Se puede hallar en masas pequeñas y rugosas, sobrenadando las costas del Coromandel (situada al sureste de la India), la isla de Sumatra, la isla de Socotra (Yemen) y la de Madagascar. Era muy utilizado en al-Ándalus en perfumería y en la producción de afrodisíacos.

Al parecer, también se encontraba el ámbar gris en las costas andalusíes del Algarve, según el historiador argelino al-Maqqarí (1591-1634) duraba mucho al ser quemado en pebeteros.

El ámbar gris, como hemos visto más arriba, también sirvió de metáfora perfumada a los poetas andalusíes, como en este caso, al soberano de Almería (al-Mariya), Abu Yahya Mu’izz ad-Daula al-Mu’tasim billah (g. 1052-1091) quien envió a una de sus mujeres una misiva por medio de una paloma, diciendo: «Esta paloma os transmitirá, como prueba de mi afecto, mensajes más olorosos y perfumados que las fragancias del ‘abir (ámbar gris)».

Áloe indio o árbol de la India (aquilasia agalloca)

Originario de la India, cuya madera se ha mencionado en algunas traducciones de textos árabes erróneamente como madera de áloe. Se utilizaba como incienso, por las propiedades aromáticas de su resina, en las mezquitas de La Meca (Arabia) y seguramente también en las de al-Ándalus. Tenía aplicación en la preparación de perfumes y electuarios, vinculándose siempre su utilización a los soberanos, quizá por su elevado coste.

Árbol del incienso (c. abyssinica)

Llamado en árabe lubbán. Se encontraba en Arabia y en África, y de él se extraía una gomorresina de color amarillo rojizo, sabor acre y muy aromática al ser quemada; es el incienso que todos conocemos.

Entre las propiedades terapéuticas del incienso se encontraba el avivar la inteligencia y aumentar la memoria, según Ibn Zuhr, latinizado Avenzoar (1095-1161), médico andalusí que residió un tiempo en El Cairo, autor del Kitab al-taysir fi ad-madawat wa-al-tadbir (“Libro que facilita el estudio de la terapéutica y la dieta”), un manual que un siglo más tarde fue traducido al latín consiguiendo una gran difusión.

Sándalo

En Ál-Andalus llamado sandal. Árbol semejante en su aspecto al nogal. Hojas ovales, flores pequeñas y fruto parecido a las cerezas. Su madera es amarilla-marrón y produce un excelente aroma, especialmente al ser quemada.

Originario de las costas de la India, su aceite era muy utilizado en las islas Maldivas como ünguento aromático, según refiere el viajero tangerino Ibn Battuta (1304-1377) —cfr. Ibn Battuta: A través del Islam, Alianza, Madrid, 1988, págs. 676—. El geópono Abu l-Jayr al-Isbilí (siglo XI), natural de Sevilla como indica su nisba, indica que el árbol de sándalo llega a vivir unos ciento cincuenta años.

También con el nombre de sándalo se conoce una planta herbácea olorosa, de poca altura, de hojas pecioaladas y flores rosáceas, originaria de Persia y que se cultivaba en jardines. Es este el llamado sándalo maqasiri, mencionado por Ibn Battuta, que se utilizaba en la elaboración de perfumes y como elemento de higiene para limpiar la boca tras las comidas.

Los productos de embellecimiento

En al-Ándalus, como en el resto del mundo islámico, los perfumes tuvieron una presencia importante. Eran de uso general en todas las clases sociales, y tanto hombres como mujeres los usaban en gran cantidad.

A esto se unía la asistencia al hammam (baño) y los cuidados estéticos que allí se ofrecían. Así fue común en al-Ándalus la utilización de jabones aromáticos, el empleo de aceites y ungüentos corporales, la depilación, el arreglo y el teñido del cabello con alheña; la decoración de manos y pies de las mujeres con alheña (al-henna), exclusivo en las mujeres, así como el perfilado de ojos con sulfuro de antinomio (kohl).

Además de todo ello, el rociado con perfumes de agua de rosas, perfume de azafrán, almizcle, ámbar natural desmenuzado, ámbar negro, etc.

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La última cena

LA CENA DEL SEÑOR

Cena literal que conmemora la muerte del Señor Jesucristo, por lo que apropiadamente se la denomina la Conmemoración. Es el único acontecimiento que la Biblia manda celebrar a los cristianos. (1Co 11:20.)

Dos apóstoles que fueron testigos presenciales y participantes, a saber, Mateo y Juan, registraron la institución de la Cena del Señor. Marcos y Lucas, aunque no estuvieron presentes, complementaron el relato con algunos detalles. Pablo también esclareció algunas cuestiones cuando dio instrucciones a la congregación de Corinto. Estas fuentes nos dicen que la noche antes de su muerte, Jesús se reunió con sus discípulos en un espacioso aposento superior para observar la Pascua. (Mr 14:14-16.) Mateo informa: “Mientras continuaron comiendo, Jesús tomó un pan y, después de decir una bendición, lo partió y, dándolo a los discípulos, dijo: ‘Tomen, coman. Esto significa mi cuerpo’. También, tomó una copa y, habiendo dado gracias, la dio a ellos, diciendo: ‘Beban de ella, todos ustedes; porque esto significa “mi sangre del pacto”, que ha de ser derramada a favor de muchos para perdón de pecados. Pero les digo: de aquí en adelante de ningún modo beberé yo de este producto de la vid hasta aquel día en que lo beba nuevo con ustedes en el reino de mi Padre’. Por último, después de cantar alabanzas, salieron al monte de los Olivos”. (Mt 26:17-30; Mr 14:17-26; Lu 22:7-39; Jn 13:1-38; 1Co 10:16-22; 11:20-34.)

 

Cuándo se instituyó. La Pascua siempre se observaba el 14 de Nisán (Abib), el día de luna llena o cerca de ese día, pues en el calendario judío el primer día de cada mes (mes lunar) era el día de luna nueva, determinado por observación visual. Por consiguiente, el día 14 del mes sería hacia la mitad de una lunación. En el artículo JESUCRISTO (Cuándo murió) se muestra que Jesús murió el 14 de Nisán del año 33 E.C. Como los cálculos astronómicos indican que hubo un eclipse de luna el viernes 3 de abril del año 33 E.C., según el calendario juliano, viernes 1 de abril, según el calendario gregoriano, y los eclipses de luna siempre se producen en tiempo de luna llena, es posible concluir con bastante seguridad que, de acuerdo con el calendario gregoriano, la fecha de la muerte de Jesús, el 14 de Nisán del año 33 E.C., cayó en jueves al viernes, 31 de marzo–1 de abril del año 33 E.C. (Canon of Eclipses, de Oppolzer, traducción al inglés de O. Gingerich, 1962, pág. 344.)

La noche antes de su muerte Jesús observó su última cena pascual, después de lo cual instituyó la Cena del Señor. Antes de que empezara la cena de la Conmemoración, se echó afuera al traidor Judas, y el registro bíblico informa que para entonces ya “era de noche”. (Jn 13:30.) Puesto que en el calendario judío el día comenzaba al anochecer e iba hasta el anochecer del día siguiente, la Cena del Señor se celebró también el 14 de Nisán, es decir, el anochecer del jueves 31 de marzo. (Véase DÍA.)

Periodicidad de su celebración.

Tanto Lucas como Pablo registran que cuando Jesús instituyó la conmemoración de su muerte, dijo: “Sigan haciendo esto en memoria de mí”. (Lu 22:19; 1Co 11:24.) Estas palabras permiten concluir que Jesús quiso decir que sus seguidores deberían celebrar la Cena del Señor una vez al año, y no con más frecuencia. La Pascua, que se observaba en conmemoración de la liberación que trajo Jehová en 1513 a. E.C. sobre el pueblo de Israel cautivo en Egipto, se conmemoraba tan solo una vez al año: cada 14 de Nisán. En consecuencia, dado que la Conmemoración también era un aniversario, sería lógico que se celebrara únicamente el 14 de Nisán.

Pablo citó a Jesús cuando dijo concerniente a la copa: “Sigan haciendo esto, cuantas veces la beban, en memoria de mí”, y añadió: “Porque cuantas veces coman este pan y beban esta copa, siguen proclamando la muerte del Señor, hasta que él llegue”. (1Co 11:25, 26.) La expresión “cuantas veces” puede referirse a algo que se hace solo una vez al año, en especial cuando esta acción se repite durante muchos años. (Heb 9:25, 26.) El 14 de Nisán Cristo dio su cuerpo literal en sacrificio en un madero de tormento y derramó su sangre vital para perdón de pecados. De modo que fue ese día cuando aconteció la “muerte del Señor” y, por consiguiente, esa es la fecha en la que se habría de conmemorar su muerte.

Los participantes estarían “ausentes del Señor” y habrían de celebrar ‘muchas veces’ la Cena del Señor hasta que muriesen en fidelidad. Una vez que resucitasen a vida celestial, estarían junto con Cristo y ya no necesitarían una celebración para recordarlo. Al decir con respecto a la duración de esta observancia “hasta que él llegue”, el apóstol Pablo se refirió a que Cristo vendría de nuevo y los recibiría en el cielo cuando resucitasen durante su presencia. Las palabras que Jesús dirigió a los once apóstoles más tarde aquella misma noche clarifican esta idea: “Si prosigo mi camino y les preparo un lugar, vengo otra vez y los recibiré en casa a mí mismo, para que donde yo estoy también estén ustedes”. (Jn 14:3, 4; compárese con 2Co 5:1-3, 6-9.)

Jesús les mencionó a sus discípulos que el vino que había bebido (en esa Pascua, antes de la Conmemoración) era lo último que bebería del producto de la vid ‘hasta aquel día en que lo bebiera nuevo con ellos en el reino de su Padre’. (Mt 26:29.) Ya que él no bebería vino de manera literal en el cielo, es obvio que se refería a lo que el vino a veces simboliza en las Escrituras: el gozo. Lo que ellos esperaban con gran expectación era estar juntos en el Reino. (Ro 8:23; 2Co 5:2.) El rey David escribió en canción sobre el “vino que regocija el corazón del hombre mortal” como provisión de Jehová, y su hijo Salomón dijo: “El vino mismo regocija la vida”. (Sl 104:15; Ec 10:19.)

Los emblemas. En lo que tiene que ver con el pan que Jesús usó cuando instituyó la Cena del Señor, Marcos registra lo siguiente: “Mientras continuaban comiendo, él tomó un pan, y habiendo dicho una bendición, lo partió y se lo dio a ellos, y dijo: ‘Tómenlo; esto significa mi cuerpo’”. (Mr 14:22.) El pan era el que había disponible para la cena pascual que Jesús y sus discípulos acababan de celebrar. Era pan sin levadura, ya que no se permitía que hubiera levadura en los hogares judíos durante la Pascua ni en el transcurso de la fiesta de las tortas no fermentadas, que tenía lugar inmediatamente después. (Éx 13:6-10.) A veces en las Escrituras se usa la levadura para denotar lo pecaminoso. Es apropiado que el pan no tuviese levadura porque representa el cuerpo carnal sin pecado de Jesús. (Heb 7:26; 9:14; 1Pe 2:22, 24.) El pan ácimo era aplastado y quebradizo; por lo tanto, como era costumbre entonces al comer, hubo que partirlo. (Lu 24:30; Hch 27:35.) Lo mismo hizo Jesús cuando multiplicó milagrosamente el pan para miles de personas: lo partió con el fin de distribuirlo. (Mt 14:19; 15:36.) Por consiguiente, queda claro que el partir el pan de la Conmemoración no tenía en sí ningún significado espiritual.

Después de pasar el pan, Jesús tomó una copa, “ofreció gracias y se la dio a ellos, y todos bebieron de ella. Y les dijo: ‘Esto significa mi “sangre del pacto”, que ha de ser derramada a favor de muchos’”. (Mr 14:23, 24.) Usó vino fermentado, no zumo de uvas sin fermentar. Cuando en la Biblia aparece el término vino, es con referencia al vino literal, no al zumo de uvas sin fermentar. (Véase VINO Y BEBIDAS ALCOHÓLICAS.) El vino fermentado, y no el zumo de uvas, reventaría los “odres viejos”, tal como dijo Jesús. Sus enemigos le acusaron de ser “dado a beber vino”, acusación que no tendría significado alguno si el “vino” hubiese sido simplemente zumo de uvas. (Mt 9:17; 11:19.) En aquella ocasión todavía había vino de la celebración pascual que acababa de concluir y Cristo muy apropiadamente lo usó al instituir la conmemoración de su muerte. El vino debió ser tinto, pues solo así sería un símbolo apropiado de la sangre. (1Pe 1:19.)

Comida de comunión. En el antiguo Israel un hombre podía disponer una comida de comunión. En primer lugar, llevaba un animal al santuario, donde se degollaba. Luego, una porción del animal ofrecido se colocaba sobre el altar para “olor conducente a descanso a Jehová”, con otra se quedaba el sacerdote que oficiaba y una tercera era para los hijos sacerdotales de Aarón; además, el que presentaba la ofrenda participaba de la comida junto con su casa. (Le 3:1-16; 7:28-36.) Al que era ‘inmundo’ según la Ley se le prohibía comer un sacrificio de comunión bajo pena de ser “[cortado] de su pueblo”. (Le 7:20, 21.)

La Cena del Señor es también una comida de comunión, porque hay una participación conjunta. Jehová Dios participa como el Autor de la celebración, Jesucristo es el sacrificio de rescate y sus hermanos espirituales toman de los emblemas como copartícipes. El que ellos coman de “la mesa de Jehová” significa que están en paz con Él. (1Co 10:21.) De hecho, las ofrendas de comunión se llamaban a veces “ofrendas de paz”. (Le 3:1, nota.)

Los que participan en comer del pan y beber del vino reconocen que son copartícipes en Cristo y que están en completa unidad. El apóstol Pablo dice: “La copa de bendición que bendecimos, ¿no es un participar de la sangre del Cristo? El pan que partimos, ¿no es un participar del cuerpo del Cristo? Porque hay un solo pan, nosotros, aunque muchos, somos un solo cuerpo, porque todos participamos de ese solo pan”. (1Co 10:16, 17.)

Cuando participan, muestran que están en el nuevo pacto y que reciben sus beneficios: Dios les perdona los pecados por medio de la sangre de Cristo. Ellos estiman como de gran valor la “sangre del pacto” por la que se les santifica. (Heb 10:29.) En las Escrituras se dice que son “ministros de un nuevo pacto” y que sirven para sus fines. (2Co 3:5, 6.) Con toda propiedad participan del pan emblemático, porque pueden decir: “Por dicha ‘voluntad’ hemos sido santificados mediante el ofrecimiento del cuerpo de Jesucristo una vez para siempre”. (Heb 10:10.) Participan de los sufrimientos de Cristo y de una muerte como la suya: muerte de integridad. Por eso, esperan participar en “la semejanza de su resurrección”, una resurrección a vida inmortal en un cuerpo espiritual. (Ro 6:3-5.)

El apóstol Pablo dice de aquellos que participan: “Cualquiera que coma el pan o beba la copa del Señor indignamente, será culpable respecto al cuerpo y la sangre del Señor. Primero apruébese el hombre a sí mismo después de escrutinio, y así coma del pan y beba de la copa. Porque el que come y bebe, come y bebe juicio contra sí mismo si no discierne el cuerpo”. (1Co 11:27-29.) Las prácticas inmundas, no bíblicas o hipócritas harían que la persona fuera indigna de comer. Si comiese en tal condición, estaría comiendo y bebiendo juicio contra sí misma. Lejos de mostrar aprecio por el sacrificio de Cristo, su propósito y significado, estaría manifestando falta de respeto y desprecio. (Compárese con Heb 10:28-31.) Tal persona estaría en peligro de ser ‘cortada del pueblo de Dios’, como ocurría en Israel con aquel que participaba en condición inmunda de una comida de comunión. (Le 7:20.)

En efecto, Pablo compara la Cena del Señor a una comida de comunión israelita, cuando habla en primer lugar de los que participan juntos en Cristo y luego pasa a decir: “Miren a aquello que es Israel según la carne: Los que comen los sacrificios, ¿no son partícipes con el altar? [...] No pueden estar bebiendo la copa de Jehová y la copa de demonios; no pueden estar participando de ‘la mesa de Jehová’ y de la mesa de demonios”. (1Co 10:18-21.)

Los que participan y otros asistentes a la Cena. Mientras estaba con sus doce apóstoles, Jesús les dijo: “En gran manera he deseado comer con ustedes esta pascua antes que sufra”. (Lu 22:15.) Pero el relato de Juan, un testigo ocular, revela que Jesús despidió al traidor Judas antes de instituir la Conmemoración. Como Jesús sabía que Judas era quien le iba a traicionar, en el transcurso de la Pascua mojó un bocado y se lo dio, a continuación de lo cual le ordenó que se marchase. (Jn 13:21-30.) El registro de Marcos también da a entender el mismo orden de acontecimientos. (Mr 14:12-25.) En la Cena del Señor que siguió, Jesús pasó el pan y el vino a los once apóstoles restantes, y les dijo que comieran y bebieran. (Lu 22:19, 20.) Más tarde, les recordó que ellos eran los que ‘con constancia habían continuado con él en sus pruebas’, otra indicación de que ya se había despedido a Judas. (Lu 22:28.)

No hay nada que muestre que Jesús mismo comiera del pan o bebiera de la copa durante la Conmemoración. Él dio su cuerpo y su sangre a favor de ellos y para validar el nuevo pacto, por medio del cual se les borrarían los pecados. (Jer 31:31-34; Heb 8:10-12; 12:24.) Sin embargo, Jesús no tenía pecados. (Heb 7:26.) Él medió el nuevo pacto entre Jehová Dios y los que fueron escogidos para ser sus coherederos. (Heb 9:15; véase PACTO.) Además de los apóstoles, presentes en aquella cena, otros llegarían a formar parte del “Israel [espiritual] de Dios”, es decir, del “rebaño pequeño”, y finalmente serían reyes y sacerdotes con Cristo. (Gál 6:16; Lu 12:32; Rev 1:5, 6; 5:9, 10.) Por lo tanto, todos los hermanos espirituales de Cristo que estuvieran en la Tierra habrían de participar en esta cena cada vez que se celebrase. Se dice que son “ciertas primicias de sus criaturas” (Snt 1:18) que han sido comprados de la humanidad como “primicias para Dios y para el Cordero”, y en la visión de Juan se revela que el número asciende a 144.000. (Rev 14:1-5.)

Los observadores que no participan. El Señor Jesucristo reveló que durante su presencia habría personas que harían bien a sus hermanos espirituales, visitándolos en tiempo de necesidad y dándoles apoyo. (Mt 25:31-46.) Cuando estas personas asistieran a la celebración de la Cena del Señor, ¿tendrían derecho a participar de los emblemas? Las Escrituras dicen que a aquellos que tuvieran derecho a participar de los emblemas como “herederos por cierto de Dios, pero coherederos con Cristo”, Dios, por medio de su espíritu santo, les suministraría pruebas y les daría seguridad de que son sus hijos. El apóstol Pablo escribe: “El espíritu mismo da testimonio con nuestro espíritu de que somos hijos de Dios”, y luego sigue diciendo que hay otras personas que se benefician de lo que Dios ha previsto para estos hijos: “Porque la expectación anhelante de la creación aguarda la revelación de los hijos de Dios”. (Ro 8:14-21.) Puesto que los coherederos con Cristo tienen que ‘gobernar como reyes y sacerdotes sobre la tierra’, el Reino beneficiará a sus súbditos terrestres. (Rev 5:10; 20:4, 6; 21:3, 4.) Como es lógico, estos se interesan en el Reino y en su desarrollo. Por lo tanto, asisten como observadores a la celebración de la Cena del Señor, pero, al no ser coherederos con Cristo ni hijos espirituales de Dios, no participan de los emblemas, como sí hacen los copartícipes en la muerte de Cristo, que tienen la esperanza de una resurrección a vida celestial con él. (Ro 6:3-5.)

No se produjo ninguna transubstanciación o consubstanciación. Jesús todavía tenía su cuerpo carnal cuando ofreció el pan. Este cuerpo, completo e intacto, tenía que ofrecerse la tarde siguiente (según el calendario judío seguiría siendo el mismo día 14 de Nisán) como un sacrificio perfecto e inmaculado por los pecados. Asimismo, conservaba toda su sangre para aquel sacrificio perfecto: “Derramó su alma [que está en la sangre] hasta la mismísima muerte”. (Isa 53:12; Le 17:11.) Por consiguiente, Jesús no realizó durante la cena ningún milagro de transubstanciación, cambiando el pan y el vino por su carne y sangre literales. Por las mismas razones, tampoco se puede decir, como alegan los que se adhieren a la doctrina de la consubstanciación, que hizo que su carne y su sangre estuvieran presentes o combinadas milagrosamente con el pan y el vino.

Las palabras de Jesús registradas en Juan 6:51-57 no contradicen lo que se acaba de exponer. Jesús no estaba hablando de la Cena del Señor, pues esta cena no se instituyó sino hasta un año después. El ‘comer’ y ‘beber’ mencionados en el relato son figurativos y se realizan ejerciendo fe en Jesucristo, como indican los Juan 6 versículos 35 y 40.

Por otra parte, el comer carne y sangre humanas sería canibalismo. Por esa razón se escandalizaron los judíos que no tenían fe en Jesús y que no entendieron su afirmación sobre comer su carne y beber su sangre. Esta reacción indica el punto de vista judío respecto a comer carne y sangre humanas, según enseñaba la Ley. (Jn 6:60.)

Asimismo, el beber sangre era una violación de la ley que Dios dio a Noé antes del pacto de la Ley (Gé 9:4; Le 17:10), y el Señor Jesucristo nunca mandaría a otros que violasen la ley divina. (Compárese con Mt 5:19.) Además, Jesús mandó: “Sigan haciendo esto en memoria de mí”, no ‘en sacrificio de mí’. (1Co 11:23-25.)

Por lo tanto, el pan y el vino son emblemas que representan la carne y la sangre de Cristo de una manera simbólica, como simbólicas son sus palabras en cuanto a comer su carne y beber su sangre. Jesús había dicho a los que se ofendieron por sus palabras: “De hecho, el pan que yo daré es mi carne a favor de la vida del mundo” (Jn 6:51), lo que se cumplió cuando murió en sacrificio en el madero de tormento. Luego, su cuerpo fue enterrado y su Padre se deshizo de él antes de que viera la corrupción. (Hch 2:31.) Nadie comió jamás de su carne o de su sangre de manera literal.

Observancia apropiada y ordenada. En algunos aspectos la congregación cristiana de Corinto había incurrido en una mala condición espiritual, de modo que el apóstol Pablo dijo que ‘muchos estaban débiles y enfermizos, y no pocos estaban durmiendo en la muerte’. Esto se debía en buena parte a que no entendían bien la Cena del Señor y su significado, y no respetaban el carácter sagrado de la ocasión. Había quienes se llevaban la cena para comerla antes de la celebración o durante la misma, y algunos de estos comían en exceso y abusaban de la bebida, mientras que otros miembros de la congregación que no tenían cena pasaban hambre y se sentían avergonzados ante la presencia de aquellos que tenían en abundancia. Como su mente estaba soñolienta o concentrada en otras cosas, no se hallaban en posición de participar de los emblemas con aprecio. Además, la congregación estaba dividida, porque había quienes favorecían a Pedro, quienes preferían a Apolos y quienes se decantaban por Pablo. (1Co 1:11-13; 11:18.) No reparaban en que esta ocasión, de manera especial, debía realzar la unidad. No percibían por completo su seriedad: los emblemas representaban el cuerpo y la sangre del Señor, y la cena era un recordatorio de su muerte. Por eso Pablo subrayó el grave peligro que corrían los que participaban sin discernir estos hechos. (1Co 11:20-34.)

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Muere en la cárcel de Zuera Isabel Aparicio Sánchez

Enigma:

Una víctima mas del régimen

Las atenciones sanitarias a los presos que están esparcidos por las cárceles del Estado español son deplorables e inhumanas y sus consecuecias terribles.

Instituciones Penitenciarias Está Negando Tratamiento Médico A Presos Con Hepatitis C, Lo Que Puede Derivar En Desarrollo De Cáncer Y Muerte

Enlace directo descarga informe

Originalmente publicado en Cultura Proletaria:

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La cárcel asesina a Isabel Aparicio Sánchez, presa política del PCE(r)

Hoy, 1 de abril de 2014, el preso político del PCE(r) y compañero sentimental de Isabel, Manuel Arango Riego, ha efectuado una llamada telefónica desde la cárcel de Zuera (Zaragoza) informando del fallecimiento de Isabel en esa misma cárcel de Zuera, sin poder aportar más detalles, salvo que habría sido en torno a las horas del mediodía y que pudiera haber sido producido por sus enormes problemas -no atendidos en todos estos años- de sus dificultades respiratorias.

Isabel Aparicio Sánchez había cumplido 60 años el pasado 2 de febrero. Llevaba presa política desde 2007 y ya había pasado anteriormente por prisión otros cuatro años a partir de 1980. Madrileña, militante histórica del PCE(r) desde su fundación en 1975, llevaba con innumerables problemas médicos no atendidos desde su ingreso en prisión.

Aún en su última llamada la semana pasada se…

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Desahucio a la Aspañola


¿Cuántos medios de comunicación han trasladado ya el falso mensaje del PP diciendo que “ya no hay desahucios en España”? ¿Cuántos medios de comunicación han alabado la legislación del PP en materia hipotecaria cuando a efectos prácticos se ha mostrado inútil? ¿Cuántos medios de comunicación han silenciado la labor de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca cuando se han hecho acciones en sucursales bancarias o en las casas de las familias a las que iban a desahuciar? He aquí un vídeo de Jaime Alekos (de Periodismo Humano) donde se vive desde dentro de la propia vivienda cómo la Policía (esos que dicen estar para “proteger y servir”) echan de su casa y dejan en la calle a la familia de Isabel Rodríguez (que vivía con su marido, su hija de 8 años y sus padres) el pasado 25 de septiembre. Y me decía una agente que me identificó hace un par de semanas que “nos equivocábamos de enemigo porque la Policía no desahucia”. Por desgracia (para ella), las imágenes valen mucho más que su palabra de “autoridad”, así que aquí tiene a sus compañeros DESAHUCIANDO a una familia.
En la madrugada del 25 de septiembre de 2013, más de un centenar de antidisturbios ejecutaron con violencia la orden de desahucio de la casa de Isabel Rodríguez, perteneciente a la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo (EMVS) de Madrid, donde vivía con su marido, su hija de 8 años y sus padres.

In the early hours of September 25th, 2013, over a hundred riot police forced their way into a Madrid apartment under orders to evict Isabel Rodríguez, her husband, eight-year-old daughter, and parents. The apartment belongs to the Municipal Housing and Land Agency (EMVS) of Madrid.

http://english.periodismohumano.com/2

La revolución de los idiotas

Hace poco leí un artículo sobre la evolución de las tecnologías y hasta dónde seríamos capaces de llegar en pocos años. “La revolución del nuevo mundo” lo llamaban. Permitidme que discrepe sobre el uso que algunos encuentran en este nuevo mundo que, para mí, se ha convertido en la revolución de los idiotas.

Empezaré por llamarme futuro estúpido a mi mismo, ya que soy de los que podrían caer ante los “encantos” de esta nueva moda en la que se está perdiendo todo y más. Una moda marcada por la invasión de Facebook, Twitter y WhatsApp, a la que podríamos añadirle un sin fin de nuevas redes y programas absurdos, cuyo principal objetivo es el recavar el máximo de datos de sus usuarios.

Si mi abuela me preguntase por el funcionamiento de Twitter le diría que es algo así como soltar lo primero que se te pasa por la cabeza; literalmente: Es un mecanismo muy simple, básico, con expresiones como: tengo hambre, ¡qué sueño! o algo así como hablar sin decir absolutamente nada.

Podría seguir despotricando contra Facebook, Tuenti, Tumblr, Pero hoy quiero hablar de WhatsApp y de lo que poca gente parece ser consciente y el gran daño que ha hecho. Todavía recuerdo lo que era recibir un mensaje, y más si era de alguien especial, de la sonrisa que podía arrancarme el simple: “un mensaje nuevo” y todo eso del buzón de entrada. Era una ilusión, no algo rutinario. Recuerdo cuando se leían libros en el metro, cuando se escuchaba música o simplemente se observaba el panorama; en vez de encontrarnos auténticos autistas pegados a una pequeña pantalla.

También hubo un tiempo en el que escribías a quien te importaba y no al primero que pillabas en la agenda porque simplemente te aburrías. Las conversaciones se tenían cara a cara, podías ver las reacciones al momento y no tenías tiempo para pensarte una “buena respuesta”. Todo era mucho más natural y se reservaba el derecho a la intriga, a la intimidad.

No estoy exagerando, sé muy bien de lo que hablo con todo esto de la intimidad. Hablo de cuando el término “última conexión” y “el doble check” no existían ni desencadenaban en grandes discusiones; de cuando todo esto de hablar por una maquinita 24 horas al día no provocaba un auténtico dolor de cabeza ni rompía relaciones.

¿Y de quién es la culpa de todo esto? Diría que nuestra y solo nuestra. Quizás al avanzar en este nuevo mundo estemos dando a la vez mil pasos hacia atrás y olvidándonos de qué era eso de mantener la ilusión por volver a ver o hablar con alguien.

O quizás me haya vuelto loco, sea una exagerado y esté chapado a la antigua; pero estoy seguro de que mientras leíais esto habéis pensado lo mismo que yo. Y es que nuestra felicidad parece medirse con el número de “jajaja” y los miles de “emoticoños” que encontramos en nuestro Iphone de última generación.

O puede que un día, cuando estemos solos en una isla desierta y recibamos cartas de palomas mensajeras aprendamos por fin qué era eso de comunicarnos. Hasta entonces, disfrutad de lo que tenéis, no vaya a ser que se acabe el chollo. O tirad el móvil por la ventana… Mientras tanto seguiré buscando más soluciones.

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¿Vivimos en “los últimos días”?

Estando él sentado en el monte de los Olivos, se acercaron a él los discípulos privadamente, y dijeron: “Dinos: ¿Cuándo serán estas cosas, y qué será la señal de tu presencia y de la conclu sión del sistema de cosas?”.Y en contestación, Jesús les dijo: “Cuidado que nadie los extravíe; porque muchos vendrán sobre la base de mi nombre, diciendo: ‘Yo soy el Cristo’, y extraviarán a muchos. Ustedes van a oír de guerras e informes de guerras; vean que no se aterroricen. Porque estas cosas tienen que suceder, mas todavía no es el fin.

”Porque se levantará nación contra nación y reino contra reino, y habrá escaseces de alimento y terremotos en un lugar tras otro. Todas estas cosas son el principio de dolores de angustia.

”Entonces los entregarán a tribulación y los matarán, y serán objeto de odio de parte de todas las naciones por causa de mi nombre. Entonces, también, a muchos se les hará tropezar, y se traicionarán unos a otros y se odiarán unos a otros.

Y muchos falsos profetas se levantarán y extraviarán a muchos; y por el aumento del desafuero se enfriará el amor de la mayor parte. Pero el que haya aguantado hasta el fin es el que será salvo.

Y estas buenas nuevas del reino se predicarán en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.

Entonces, los discípulos le interrogaron, diciendo: “Maestro, ¿cuándo realmente serán estas cosas, y qué será la señal cuando estas cosas estén destinadas a suceder?”. Dijo: “Cuidado que no los extravíen; porque muchos vendrán sobre la base de mi nombre, y dirán: ‘Yo soy ese’, y: ‘El debido tiempo se ha acercado’. No vayan en pos de ellos. Además, cuando oigan de guerras y desórdenes, no se aterroricen. Porque estas cosas tienen que suceder primero, pero el fin no [sucede] inmediatamente”.

Entonces pasó a decirles: “Se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá grandes terremotos, y en un lugar tras otro pestes y escaseces de alimento; y habrá escenas espantosas, y del cielo grandes señales. ”Pero antes de todas estas cosas les echarán mano a ustedes y los perseguirán, entregándolos a las sinagogas y prisiones, y serán llevados ante reyes y gobernadores por causa de mi nombre. Resultará para ustedes en testimonio. Por lo tanto, resuélvanlo en sus corazones que no ensayarán de antemano cómo hacer su defensa, porque yo les daré boca y sabiduría, que todos sus opositores juntos no podrán resistir ni disputar. Además, serán entregados hasta por padres y hermanos y parientes y amigos, y a algunos de ustedes los harán morir; y serán objeto de odio de parte de toda la gente por causa de mi nombre. Y, con todo, no perecerá ni un cabello de su cabeza. Mediante el aguante de parte de ustedes adquirirán sus almas.

”Además, cuando vean a Jerusalén cercada de ejércitos acampados, entonces sepan que la desolación de ella se ha acercado. Entonces los que estén en Judea echen a huir a las montañas, y los que estén en medio de [Jerusalén] retírense, y los que estén en los lugares rurales no entren en ella; porque estos son días para hacer justicia, para que se cumplan todas las cosas que están escritas.

¡Ay de las mujeres que estén encintas y de las que den de mamar en aquellos días! Porque habrá gran necesidad sobre la tierra e ira sobre este pueblo; y caerán a filo de espada y serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén será hollada por las naciones, hasta que se cumplan los tiempos señalados de las naciones.

”También, habrá señales en el sol y en la luna y en las estrellas, y sobre la tierra angustia de naciones, por no conocer la salida a causa del bramido del mar y [de su] agitación, mientras que los hombres desmayan por el temor y la expectación de las cosas que vienen sobre la tierra habitada; porque los poderes de los cielos serán sacudidos. Y entonces verán al Hijo del hombre viniendo en una nube con poder y gran gloria. Pero al comenzar a suceder estas cosas, levántense erguidos y alcen la cabeza, porque su liberación se acerca”.Lucas 21:7-28

Por eso, ¡alégrense, cielos, y ustedes que los habitan! Pero ¡ay de la tierra y del mar! El diablo, lleno de furor, ha descendido a ustedes, porque sabe que le queda poco tiempo.” Apocalipsis 12:12

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