Mi patria es todo el mundo.

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María la portuguesa

Cinco de enero de 1985, 3 de la tarde. Un joven contrabandista onubense carga cuatro cajas de marisco en su patera, en la ribera portuguesa del Guadiana, para venderlas de forma clandestina en la costa de Huelva. El río es la frontera natural entre el último pueblo de España, Ayamonte, y el primero de Portugal, Castro Marim. Aún no hay puente y sólo se puede cruzar en barco. El contrabandista se llama Juan Flores, ayamontino de 35 años, casado y con dos hijas. Es víspera de Reyes y Juan realiza el encargo para, con lo que cobre, comprarle una muñeca Nancy a las pequeñas.

En el momento de zarpar aparece una patrulla de la guardia costera portuguesa, los conocidos como “guardinhas”. El cabo António Nunes (recién llegado de la Guerra de Angola) se acerca al contrabandista y, sin darle el alto, le descerraja dos tiros a bocajarro. Uno le atraviesa el abdomen.
El otro le perfora el corazón y lo mata en el acto.

La misteriosa mujer de negro

El asesinato se comete en tierras lusas, por lo que el cuerpo es trasladado a una morgue de Portugal. Allí, el contrabandista no tiene a nadie que vele el féretro. La familia reside en Ayamonte y no puede ir a reconocer el cadáver hasta que zarpe el primer transbordador hacia Portugal a la mañana siguiente. Y en lo que debería haber sido un velatorio desierto, una misteriosa mujer, vestida de negro, permanece durante toda la noche al lado del féretro.
El crimen salta a los medios de comunicación y provoca una revuelta ciudadana en Ayamonte. Miles de vecinos salen a la calle protestar por el asesinato a sangre fría de su paisano. Todos los coches con matrícula portuguesa estacionados en la ribera española son apedreados o lanzados al río Guadiana por ayamontinos furiosos. El suceso se convierte casi en un asunto de estado y provoca conflictos diplomáticos. Para intentar enfriar los ánimos, el cadáver no es trasladado a Huelva hasta el día 9 de enero (paradójicamente, la fecha de cumpleaños del difunto). Durante esos 4 días, la misteriosa mujer de negro permanece firme velando el cadáver, sin relacionarse con nadie y esquivando todas las preguntas que le formulan. Sólo comenta que se llama “María”.


La mañana del 9 de enero se autoriza la repatriación del cadáver, que es trasladado en el transbordador. La misteriosa mujer de negro ruega que le dejen subir. Los allegados del finado se niegan. El barco zarpa hacia España con el féretro. Aunque la mujer se queda en tierra, cuando el barco atraca en Ayamonte, ella ya está allí. Ha logrado cruzar el río antes que el transbordador y nadie sabe cómo.
Los periódicos de la época publican fotos del multitudinario funeral. Los vecinos pasean el ataúd de Juan Flores por las calles de Ayamonte. Y en primera línea del cortejo fúnebre, vestida de luto riguroso y con una corona de flores, se encuentra la misteriosa mujer, tal y como recogen las instantáneas que publican los medios locales.

Un crimen convertido en himno

El mítico cantante granadino Carlos Cano conoce la historia y empieza a trabajar en una copla basada en el suceso. La concluye en 1986 y se publica en 1987. La titula “María la portuguesa” y se acabó convirtiendo en el mayor éxito de su carrera. Es su canción más reproducida y ha sido versionada por artistas como María Dolores Pradera, Joaquín Sabina, Dani Martín o Enrique Urquijo. La tonada acaba de cumplir 30 años.
Pronto empezaron a circular infinidad de rumores sobre la identidad de María, la misteriosa mujer de negro que protagoniza la canción. ¿Era un amante del asesinado, como apunta la copla? ¿Era una socia del negocio del contrabando? ¿Era, sin más, una persona de buen corazón que se apiadó de la soledad del finado? ¿Mató el “guardinha” a Juan Flores en un ataque de celos por María?
La letra de la canción, en fragmentos:
“En las noches de luna y clavel,
de Ayamonte hasta Villareal,
sin rumbo por el río, entre suspiros,
una canción viene y va.
Que la canta María
al querer de un andaluz.
María es la alegría y es la agonía
que tiene el sur…”

La verdadera identidad

Ahora, coincidiendo con el 30 aniversario de la creación de la copla, se desvela la identidad de “María la portuguesa”, que ni se llamaba María, ni era portuguesa. Su nombre era Aurora y era española. . Aún hoy, Aurora es un símbolo en ese municipio. Fue una mujer adelantada a su tiempo. Prostituta de lujo (y orgullosa de ello), sus clientes formaban parte de lo más granado de la alta sociedad portuguesa. Con 60 años dejó de ejercer y empezó a vivir del contrabando. A los pocos años empezó a tener problemas mentales y sufrió síndrome de Diógenes.
“María la portuguesa” se llamaba en realidad Aurora Murta Gonzaga y nació en Ayamonte (Huelva) el 23 de agosto de 1923. Curiosamente, el nombre con el que fue bautizada al nacer sí que fue María. María de los Ángeles. Su madre falleció durante su parto y de su padre nada se sabe. Fue criada por una pareja de vecinos, española ella y portugués él.
Exiliada por la Guerra Civil

En septiembre de 1936, este vecino portugués que ejercía de padre iba a buscar a su esposa con una rosa en la solapa. Fue confundido con un militante socialista, apresado y enviado al paredón. Cuando estaba a punto de ser fusilado, los militares reconocieron su error -“Éste es un portugués que pasaba por aquí y no se ha enterado de nada”- y fue liberado. Pero haber visto la muerte tan de cerca le llevó a tomar la decisión de escapar de la guerra y volver a Portugal. Se llevó a su mujer y a su hija adoptiva. Allí, para no tener que dar explicaciones sobre la verdadera identidad de la adolescente María de los Ángeles, la inscribieron con un nuevo nombre y los apellidos del matrimonio. La hicieron pasar por su hija biológica.
Así nació, con 13 años, Aurora Murta Gonzaga. O al menos su nueva identidad.
Aurora se mudó con su familia adoptiva a Vila-Real de Santo António. Allí, la que pasaría a la posteridad como “María la portuguesa” era conocida como Aurora “La Española” o “La Salerosa”, o “La Malhablada” por su tendencia a utilizar tacos en su vocabulario. Enseguida se hizo popular entre sus vecinos por varios rasgos inconfundibles de su carácter: su fuerte personalidad (agresiva y violenta en ocasiones), su sentido del humor, su carisma desbordante, su humanidad y su apasionamiento por los hombres.
Aurora se casó con 17 años con Lino Santos, un portugués que trabajaba en los astilleros del puerto y del que se enamoró perdidamente. Con Lino tuvo un hijo, pero rompieron la relación porque ella decidió que no era “mujer de un solo hombre”. Tenía 35 años, abandonó a su marido y empezó a ejercer la prostitución para salir adelante. Su hijo, avergonzado del trabajo de su madre, decidió irse voluntario a luchar a la Guerra de Angola. Jamás regresó.
Lino, nieto de Aurora, muestra una foto de su padre y su abuela

A Aurora le encantaban los bares y las fiestas. La noche era su hábitat natural. Y no tardó en darse cuenta de que su porte, su físico privilegiado y su gracejo natural le permitían relacionarse con la alta sociedad portuguesa. Era una mujer de cuerpo escultural, pelo claro, ojos enormes y siempre vestida de forma elegante. Fue así como empezó su carrera de lo que hoy se conoce como “escort” (prostituta de alto standing). Entre sus conquistas se contaban jueces, capitanes de barco, políticos o toreros. Cuando subió su nivel adquisitivo, abandonó la degradada casita que ocupaba en Lazareto (el barrio más pobre de Vila-Real) y se mudó a una casa más amplia y lujosa en el cercano pueblo de Hortas.

“… que conoció a ese hombre
en una noche de vino verde y calor.
Y entre palmas y fandango
la fue enredando, le trastornó el corazón.
Y en las playas de isla
se perdieron los dos.
Donde rompen las olas, besó su boca
Y se entregó…”
Rechazó a la Reina de Inglaterra

Su único descendiente vivo, su nieto Lino Santos, confirma que su abuela ejerció la prostitución durante la mayor parte de su vida: “Ella proclamaba sin pudor que era una puta fina; sus clientes eran pudientes e importantes”. Lino aún conserva una caja con los escasos recuerdos que le quedan de su abuela. Uno de ellos confirma la relación que tenía Aurora con la alta sociedad europea: se trata de una invitación a una fiesta de Navidad que daba la Reina de Inglaterra en el Palacio de Buckingham para celebrar el año nuevo. A este festejo fue invitada por un patrón de trasatlántico que se enamoró de ella. Aurora declinó asistir porque “son muchas horas en barco ‘pa’ una fiesta”.
Aurora rechazó una invitación para la fiesta de Navidad de Buckingham Palace.

Otro de sus clientes más famosos fue Ricardo Chibanga, el primer torero negro de la historia. Nacido en Mozambique, Chibanga la invitaba a ir a la plaza siempre que toreaba en Vila-Real y le brindaba los toros. Cuenta el nieto de Aurora que “una tarde estábamos viendo la corrida y Chibanga sufrió una cogida. Ella, sin soltarme de la mano, salió corriendo de las gradas y, esquivando a la seguridad, se coló como una loca en la enfermería gritando ‘¡Que me matan a mi negro!’, mientras yo no entendía qué estaba pasando”. Finalmente, Chibanga sobrevivió.

Que Aurora ejerciese la prostitución en su casa enojó sobremanera a los vecinos. Su nieto Lino recuerda que en una ocasión la intentaron echar de su casa. Un nutrido grupo de vecinos y vecinas se presentaron en su casa amenazándola con desahuciarla “por ser una puta”. Ella, lejos de arredrarse, salió a la calle, se encaró con una mujer y, chillando en español, le espetó: “¿A mí me vas a llamar puta, cuando tú engañas a tu marido y encima no cobras?”. Luego se giró hacia otra vecina y le gritó: “Y tu marido querrá echarme, pero se acostó conmigo anoche”. Tras ese episodio, los vecinos no volvieron a amenazarla y la dejaron vivir (y ejercer) tranquila.
Aurora siempre se declaró una apasionada de los hombres, pero jamás dejó que la sometiesen. Fue, según sus vecinos, “una adelantada a su tiempo. Ella siempre mandó sobre los hombres que pasaron por su vida. Un alma libre. Nunca le importó el “qué dirán”. Al contrario, le gustaba provocar. Hacía bandera de ser una prostituta en una época en la que la sociedad era profundamente machista y conservadora. Era una revolucionaria. Mientras la inmensa mayoría de las mujeres no podían salir a la calle sin estar acompañada de sus maridos, Aurora cambiaba de pareja más que de camisa”, rememora Liset, una vecina de Vila-Real que ahora tiene 90 años.
Pero no sólo ejercía la prostitución por dinero. El principal rasgo diferencial de su personalidad, además de su fuerte carácter, era su gran corazón. Por eso era capaz de encamarse con el patrón de un barco para conseguir que le diese trabajo a su vecino, “que el pobrecito tiene 4 hijos, está en el paro y necesita echarse a la mar”. Es anécdota la repitió con orgullo hasta el final de sus días, según cuentan en la residencia de Manta Rota (Algarve) donde falleció en 2011.

Persecuciones políticas
Y es que lo que definía a Aurora Murta Gonzaga era su infinita humanidad. No tenía ningún reparo en meterse en líos si eso suponía poder ayudar a sus semejantes. En una ocasión, el artista portugués Manuel Cabanas (xilógrafo) se encontraba en Vila-Real huyendo de la policía política portuguesa que le perseguía por motivos ideológicos. Eran los tiempos de la dictadura de Salazar y nadie en el pueblo, por miedo, quería dar cobijo a Cabanas. Aurora lo escondió en su casa durante tres días. Cuentan los vecinos que la policía registró todas las viviendas del pueblo menos la de Aurora. Algunos dicen que porque no creían que fuesen a encontrar al artista en casa de una prostituta. Otros, que Aurora se enfrentó con los agentes y les impidió entrar en su morada. Sea como fuere, Cabanas consiguió burlar a las autoridades y se salvó.

Una de las pocas fotos que aún se conservan de Aurora
Aurora tenía bien diferenciado el papel de los hombres en su vida: por un lado estaban sus clientes, que le permitían vivir de forma holgada. Por otro lado estaban sus amantes: “Se encaprichaba enseguida de un hombre y lo amaba con todas sus fuerzas. Sufría, lloraba de amor, se peleaba, agredía… y tan pronto como le venía el enamoramiento, se le pasaba y echaba al amante de turno de su casa para colgarse de otra persona”, reconoce su nieto.
Su físico le dio para prostituirse hasta los 60 años. Ahí empezó el declive físico. Se quedó sin clientes y decidió dedicarse al contrabando. Compraba en Portugal y revendía más caro en España. “Ella pasaba de todo por la frontera: tabaco, azúcar, marisco… y los guardias fronterizos hacían la vista gorda porque era muy conocida y la quería todo el mundo”, confiesa otra vecina que vivió aquella época.
Recuerda esa vecina que “una vez nombraron a un inspector fronterizo nuevo, que venía de la ciudad de Faro, para controlar el contrabando. No la conocía y cuando la vio pasar la detuvo para preguntarle si llevaba algo clandestino bajo la ropa. Ella se burló del agente y le contestó ‘que sí, que lo llevo todo metido en el shosho’. El inspector se enojó y la amenazó con detenerla. Aurora, en lugar de amedrentarse, se subió el vestido, se bajó el sujetador y, enseñándole los pechos, le gritó al agente. “¡Este es el contrabando que me dio mi madre!”. A pesar del incidente, ni acabó detenida ni le consiguieron requisar nada.

“¡Ay, María la portuguesa!
Desde Ayamonte hasta Faro
se oye este fado por las tabernas.
donde bebe vinho amargo.
¿Por qué canta con tristeza?
¿Por qué esos ojos cerrados?
Por un amor desgraciado,
por eso canta, por eso pena”.
El romance que no tal vez fue
Fue en aquella etapa cuando conoció a Juan Flores, que por entonces contaba 35 años. La canción le atribuye un romance con el contrabandista de Ayamonte asesinado la víspera de Reyes. Y aunque Aurora fue una mujer que tuvo mil idilios, el que la convirtió en protagonista de una canción (y por ende en leyenda) es tal vez el único que no fue tal. Esa es la teoría que sostiene la familia de Flores. Su hija Lola lleva varios años inmersa en una cruzada que pretende “limpiar la memoria de mi padre. No tenía ningún ligue con esa mujer. La conocía de Ayamonte y del contrabando. La versión del romance es la más aceptada porque lo dice una canción, pero además de ser falsa, le hace mucho daño a mi familia”. Sobre todo a su madre, que según asegura Lola “quedó muy tocada emocionalmente de aquel suceso y no se llegó a recuperar”.
Lola pide “que no se olvide que se trata de una canción que Carlos Cano compuso como quiso. No hay un rigor histórico. Está basada en un suceso pero no lo relata. De hecho, en la letra hay otro error, porque dice que el protagonista llevaba langostinos de contrabando. Lo que llevaba mi padre eran 4 cajas de cigalas”.
El nieto de Aurora también se apunta a esa tesis. Cuando mataron a Juan Flores, Aurora ya tenía 63 años y no ejercía la prostitución. Su nieto, Lino, reconoce que “eso tampoco significa nada, porque a esa edad ella tenía un novio treinta años más joven que ella. Nadie sabe si mantenían una relación, porque ambos están ya muertos y es un secreto que ambos se han llevado a la tumba. Pero yo descartaría que hubiese amor de por medio. Tal vez se trataba de alguien con quien trataba por asuntos de contrabando y le tenía cariño. Él traficaba con marisco y ella con cualquier cosa”.
Hay incluso una tercera teoría. “Ella ayudaba a todo el mundo. Aunque tenía un carácter tan irascible, no soportaba ver a las personas sufrir. Así, si vio a un andaluz asesinado en Portugal sin familia que le velase, probablemente decidió quedarse con él por pena. Porque ella además siempre se sintió muy andaluza y muy española. Siempre que veía a un español pasarlo mal en Portugal le tendía su mano”, sugiere Lino.

“Dicen que fue el “te quiero”
De un marinero, razón de su padecer.
Que en una noche en los barcos
del contrabando, p’al langostino se fue.
Y en la sombra del río,
Un disparo sonó.
Y de aquel sufrimiento
nació el lamento
de esta canción”.

Cruzó el río con un contrabandista
Lino también se pronuncia sobre el hecho de que a Aurora no le dejaron subir al barco con el cadáver pero consiguió atravesar el río antes incluso que el transbordador. No tiene dudas. “Se conocía a todos los traficantes y contrabandistas de las dos orillas. Seguro que convenció a alguno para que le cruzase con lancha. No había persona más testaruda que ella. Y no me extraña nada que eso sucediese así porque ese tipo de comportamientos los tenía cada día”.
Aquel suceso la marcó. A partir de ese instante pareció perder el interés por los hombres. El único al que le hizo caso fue a un chico gay enfermo de sida que había sido repudiado por su familia. Ella lo acogió en su casa hasta que falleció.
Enloqueció y se apagó
Fue a finales de los 80 cuando empezó a perder la cabeza. Enloqueció. Su envidiable físico ya no era tal, el contrabando no daba tanto dinero como la prostitución y los hombres la abandonaron. Su nieto se había marchado a trabajar a otra ciudad y se quedó sola. Fue ahí cuando adquirió síndrome de Diógenes. Llenó su casa de perros, gatos y basura. Pasaba el día revolviendo en los contenedores y que las asistentas sociales intentaban vaciar por las tardes. “Las sacaba de casa a hostias”, señala Lino. Su rutina diaria consistía en ir pidiendo por los bares “100 escudos (unas 80 pesetas) para tomarme un café”.
Con 84 años se rompió la cadera e ingresó en una residencia geriátrica de la playa de Manta Rota (Portugal). Allí permaneció tres años. La enfermera Rosa Pereira pasó con ella la recta final de su vida: “Estaba postrada en una silla de ruedas y tenía una artritis terrible que apenas le permitía moverse. Pero jamás perdió su carácter. Cuando tenía que llamar a una enfermera se dirigía a nosotras como “Tú, cacho puta” o cosas peores. Era incorregible”. Rosa confirma además que “se pasaba el día contando anécdotas de cuando se prostituía. Y cuando se enfadaba con alguien, con esfuerzos se echaba mano a la blusa y le enseñaba sus pechos, como dicen que hacía cuando era joven”.
Sin embargo, a pesar de lo agrio de su carácter al final de su vida y su escasa movilidad, Aurora “movía los brazos para bailar cada vez que le poníamos sevillanas, coplas o cualquier canción andaluza”, rememora la cuidadora.
Aurora falleció el 21 de enero de 2011. A pesar de haber sido casi un icono en Vila-Real de Santo António, poca gente se enteró de su fallecimiento, al haber pasado los últimos tres años de su vida en otro municipio. Sólo 4 personas asistieron a su sepelio: su nieto Lino, una trabajadora de la residencia y dos vecinas. “Murió de vieja y murió serena. Se le agotó toda la energía. Se apagó”, sentencia su nieto echándose a llorar. “Es que no doy crédito. Todo el mundo conoce esa canción aquí. pero yo nunca imaginé que hablaba de mi abuela”.

“¡Ay, María la portuguesa!
Desde Ayamonte hasta Faro
se oye este fado por las tabernas.
donde bebe vinho amargo.
¿Por qué canta con tristeza?
¿Por qué esos ojos cerrados?
Por un amor desgraciado,
por eso canta, por eso pena”.
¿Qué fue de los protagonistas de la historia?

Al morir, Juan Flores dejó viuda y dos hijas. Su mujer nunca se acabó de recuperar de aquel suceso y ha declinado hablar de la cuestión. Lola, la hija menor, vive en Sevilla, trabaja cuidando ancianos y pelea por desmentir la versión que apunta a una infidelidad de su padre con aquella misteriosa mujer de negro. Su hermana pequeña reside en Alicante y no rehuye hablar del tema.
Sobre el cabo António Nunes (autor material del crimen) se contaron muchas leyendas. Fue condenado a 4 años de prisión de los que sólo cumplió 2. Explicaban en Ayamonte que vino tocado psicológicamente de la Guerra de Angola, y que tras el asesinato entró en prisión y fue abandonado por su familia. Este hecho provocó (presuntamente) que enloqueciese y fuese trasladado a un hospital psiquiátrico. Todo falso. Antonio Nunes sigue felizmente casado, trabaja de conserje en Vila-Real y, paradójicamente, se saca un sobresueldo cantando fados en los bares. Un fado como “María la Portuguesa”. Al ser preguntado sobre la historia, sigue negando haber sido el autor material de los disparos: “De aquello hace mucho y yo quiero olvidarlo. Lo único que puedo decir es que yo no lo maté”.
El único testigo del asesinato, António Da Silva (socio del contrabandista tiroteado) reside en Castro Marim (lugar de los hechos), está a punto de cumplir 89 años y desmiente al cabo Nunes. “Si es capaz, que me diga a mí a la cara que no disparó”, sentencia con rabia. Aún recuerda que “yo le traje el marisco a mi amigo Juan Flores y cobré 500 escudos para gasolina y 50 para un café. Llegué, vi como Nunes mató a Juan y cuando le empecé a gritar ‘criminal’, me contestó que si no me callaba me volaba la cabeza a mí también”.
Carlos Cano, el autor de la canción, falleció en diciembre de 2000. El periodista y amigo personal del cantautor Alejandro V. García recuerda que “se armó un lío tremendo con aquella muerte. Fue una noticia bomba. A poco de escribir la canción, Carlos me dijo un día: ‘voy a acabar hasta el gorro de este tema’. Desde el primer momento fue muy consciente de la importancia que iba a tener María la portuguesa”.
Aurora, por su parte, se apagó lentamente. Acabó sus días en una residencia geriátrica del Algarve, en silla de ruedas y repitiendo compulsivamente episodios acontecidos en su juventud. Sólo cuatro personas acudieron a su funeral. Sus restos reposan en el cementerio de Vila-Real de Santo António, a escasos metros de donde trabaja el autor de los disparos. Un crucifijo semienterrado y unas flores de plástico adornan su tumba. Cuentan los que la conocieron que Aurora bailó en numerosas ocasiones la canción “María la Portuguesa” pero murió sin saber que la copla hablaba de ella.
¿Hubo un romance realmente entre Juan Flores y Aurora Murta? La canción dice que sí. Por el pueblo creen que también. Las respectivas familias lo niegan. El misterio, sin embargo, nunca será desvelado, porque los dos protagonistas se llevaron el secreto a la tumba.
“¡Fado! Porque me faltan sus ojos.
¡Fado! Porque me falta su boca.
¡Fado! Porque se fue por el río
¡Fado! Porque se fue con la sombra”.

superduque

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Mentiras de la N.A.S.A.

¿ Necesitaban héroes ?

¿Que se puede esperar de un organismo militar?

N.A.S.A.

Mienten mas que mean

El rover Curiosity probó hace unos días la cuchara instalada en el extremo
de su brazo robótico para tomar por primera vez una muestra de suelo marciano.
El proceso es tedioso y pasa por elegir la ubicación, observarla con las cámaras,
mover cuidadosamente el brazo robótico hasta posicionarlo encima del objetivo, y
activar la pala, que gira sobre si misma profundizando varios centímetros en el
regolito. Todo el proceso es fotografiado y monitorizado desde la Tierra,
acometiendo el siguiente paso cuando se está seguro de que el previo se completó
con éxito.En una fotografía de SOL 61, los técnicos de la NASA vieron algo raro sobre el
suelo. Un punto brillante, que parecía fuera de lugar.


¿Un pez? ¿Un residuo de plástico en Marte?

Según NASA el objeto parece un trozo de plástico desprendido del propio rover durante las maniobras realizadas para la prueba de la cuchara de muestras. Todas las piezas del Curiosity estaban limpias y sin residuos cuando se ensamblaron y se instalaron en la cápsula de entrada en la atmósfera de Marte, pero por el aspecto de la pieza parece que podría ser un aislante que se ha deteriorado por la actividad del rover. En SOL 65 hay varias fotografías de la cámara MAHLI (ubicada en el extremo del brazo robótico) que son las más nítidas de las que se dispone hasta ahora, y que apuntan a que el origen es un revestimiento plástico deteriorado, que en principio no está afectando al funcionamiento del Curiosity. Las actividades de hecho, ya se han reanudado.

Colorines de la NASA

Imagen real

Hasta ahora, casi todas las fotos de Marte eran en “blanco y negro” o “sepia” algo
ridículo dado el estado del Arte de la tecnología existente hasta nuestros días.
Periódicamente llegan fotos en color pero extrañamente retocadas
¿Qué sentido tiene retocarlas? Como ingenuamente apuntaba ya un blog de expertos
en fotografía.

Imagen de la Mars Rover, efecto sepia con un extraño color del cielo.

Imagen real

La NASA es una entidad gubernamental dependiente del Departamento de Estado Norteamericano y,
por ende, responde a las directivas del establishment político con sede en Washington que,
en lo que a estos temas se refiere, navegan dentro del más absoluto oscurantismo medieval.

Nunca fuimos a la Luna


Existe una sorprendente prueba poco conocida que demuestra que nunca pudimos ir a la Luna con las Misiones Apolo, una prueba que parece ser concluyente como otras muchas que se han podido observar a lo largo de estos últimos 40 años, en el presente video, os la mostramos.

Que bonito es mi Blog

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Contador


Sacrificio

Este descerebrado hijo de puta, traidor, corrupto, mentiroso, maricón y sinvergüenza
ya dejó claro que no teníamos “libertad” para elegir. Nadie en su sano juicio le vota
(a el o a cualquier candidato) para hacer “sacrificios” y esa “realidad” que menciona
es causada por sus amos a los que sirve fielmente: la banca y el capital.
El papelito que está haciendo este hombre y su séquito me da vergüenza, me da asco;
es sencillamente patético saberse en manos de semejantes individuos, de semejante hermandad.
Lamentablemente somos sus cobayas humanos y no hace ninguna gracia intuir el siguiente juego
que tienen en la manga, la siguiente acción o el siguiente zarpazo a nuestra dignidad. porque
es evidente que se están riendo en nuestras narices de nosotros y encima la gente dice:
“virgencita que me quede como estoy” “Que no me quiten mi pensión”… De esta manera con el
ardíd del terror, estos perros han conseguido que cada vez la gente se conforme con menos.

superduque

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Contador

https://i2.wp.com/www.cuartopoder.es/deidayvuelta/files/2015/04/CABECERA_NO_TTIP.jpg

Firmar

Contra el T.T.I.P.

NO A LA LEY MORDAZA

descripción


Delfos – Δελφοί

https://superduque777.files.wordpress.com/2013/06/c9e3a-pitonisa.png

“¡Oh! Tú que deseas sondear los arcanos de la naturaleza,

que si no hallas dentro de ti mismo aquello que buscas,

tampoco podrás hallarlo fuera.

Si tú ignoras las excelencias de tu propia casa,

¿cómo pretendes encontrar otras excelencias?

En ti se halla oculto el Tesoro de los Tesoros.

¡Oh! Hombre, conócete a ti mismo y conocerás el Universo

y a los Dioses”.

Desde el principio de los tiempos, el hombre ha deseado conocer su destino
por anticipado. Esto ha hecho que surjan en todas las culturas, distintos
métodos y creencias relacionadas con el arte adivinatorio: estudio del
vuelo de las aves, los movimientos de las llamas, las entrañas de los animales.

Durante mucho tiempo, fueron los oráculos los encargados de despejar las dudas
sobre el futuro. Temidos y venerados, a la vez, a partir del siglo X a. C.
pasaron a ocupar un lugar importante dentro de la sociedad griega. El más
importante de ellos fue El Oráculo de Delfos. Se creía que en la zona de
Delfos había un oráculo de Gea, que profetizaba desde el interior de una
cueva sagrada protegida por Pitón, la gran serpiente surgida del barro
dejado por el diluvio que destruyó a casi todos los humanos.

A partir del siglo X a. C., Gea es sustituída por Apolo (hijo de Zeus y Leto).
Apolo, luego de escalar el monte Parnaso, mata a la serpiente para hacerse
con su sabiduría. En memoria de Gea y para honrar a la gran Pitón, designa a
una mujer como sacerdotisa principal para salvaguardar el oráculo. A esta mujer
se la conoció como Pitia o Sibila, la cual ofrecería sus profecías desde una roca.

El Oráculo de Delfos se ubicaba en lo que fue la desaparecida ciudad de Delfos,
al pie del monte Parnaso. De entre las rocas de la montaña brotaban manantiales
que formaban fuentes. La más conocida era la Fuente Castalia, rodeada de un
bosque consagrado a Apolo. Cuenta la leyenda que en dicha fuente se reunían
Las Musas y las náyades para cantar y recitar poesías acompañadas del dios.

La Pitonisa

La Pitonisa era la sacerdotisa a cargo del templo, la cual transmitía a los
mortales las predicciones del oráculo. No se sabe mucho acerca de las pitonisas,
ya que no se conservan relatos de encuentros con las sacerdotisas. Sí se sabe
que los primeros Oráculos de Delfos eran jóvenes vírgenes y atractivas. Una de
estas jóvenes abandonó el templo al enamorarse de un muchacho, por lo que se
decidió que las futuras sacerdotisas fueran mujeres de mediana edad elegidas
según su conducta irreprochable. El nombramiento era vitalicia y las obligaba
a vivir de por vida en el santuario.

La Pitonisa atendía, en un principio, el día 7 de enero de cada año, día que
coincidía con el nacimiento de Apolo. Sin embargo, durante el apogeo del oráculo,
se comenzó a atender 9 veces al año (entre los meses de febrero y octubre) y se
nombraron 3 pitonisas para que se pudiera atender con holgura las consultas de
los creyentes.

No se sabe mucho sobre los rituales que se seguían dentro del templo. Sí se
conoce que la Pitonisa se sentaba en un trípode ubicado en el fondo del templo,
más precisamente sobre una grieta en la roca, de la que emanaban gases que
aspiraba la pitonisa. El consultante tenía una entrevista previa con la
sacerdotisa unos días antes de la predicción.

El trabajo de la pitonisa exigía gran dedicación. La preparación de la sacerdotisa
consistía en rituales de preparación y sugestión psicológica. Por la tarde, antes
de la caída del sol, el oráculo se bañaba en el torrente de Castalia y ayunaba
para alcanzar la inspiración divina. Los consultantes también se bañaban en el
torrente de Castalia y realizaban un ritual previo para saber si Apolo deseaba
atender a sus ruegos.

Antes de la aparición del oráculo, se realizaban sacrificios en el altar del templo.
El sacrificio consistía en presentar una cabra ante el altar y derramar un cubo de
agua sobre su cabeza. Si el animal temblaba, era señal de que Apolo respondería a
las súplicas de los consultantes. Momentos después, la Pitia ingería hojas de laurel,
lo que suponía que lograba sumergirla en el trance. De esta manera, la Pitonisa
comenzaba el proceso de purificación. Luego de esto, la mujer era conducida al
trípode, cuyos pies simbolizaban los 3 períodos de tiempo controlados por Apolo.
A medida que la sacerdotisa inhalaba los gases que emanaban de la roca, actuaba
como si fuera poseída por un espíritu. Cuando la Pitia lograba calmarse, luego
de agitadas convulsiones en medio de gritos proferidos mientras rasgaba sus
vestiduras, adoptaba una postura majestuosa, con la mirada perdida. En este momento,
el consultante era llevado a su presencia y ella pronunciaba la profecía.

Las predicciones de la Pitia era pronunciada en forma de versos hexámetros,
construida de manera ambigua, lo que dificultaba interpretación. La Pitonisa
era acompañada por 5 hossi, los cuales registraban cada sonido y movimiento
emitido por la Pitia para lograr la interpretación de la predicción.

Estos hossi eran hombres santos, designados escribas para registrar los detalles
de la adivinación. Esta designación era vitalicia y, generalmente, eran descendientes
directos de Deucalión. El gran enigma del oráculo era la exactitud en las predicciones.
Esto es lo que desconcierta a los estudiosos de la actualidad. Era tal la fe puesta en
el oráculo, que cuando fallaban las predicciones, se culpaba a las interpretaciones que
se hacían de las predicciones del oráculo.

Curiosidades

Sibila: Según cuentan los testimonios, Sibila fue el nombre del a primera pitonisa
del oráculo. Su nombre se generalizó a tal punto que se utilizó como nominativo del
cargo de la sacerdotisa.

Oráculo de Creso: Creso fue el último rey de Lidia. Este rey se dirigió a Delfos para
recibir consejo del oráculo acerca de su intención de invadir Persia. La respuesta del
oráculo fue la siguiente: “Si cruzas el río Halys, destruirás un gran imperio”. La profecía
fue interpretada como favorable, lo que hizo que Creso se encaminara a la conquista de Persia.

Sin embargo, los persas destruyeron su ejército y se quedaron con las tierras de Lidia.
De esta manera se cumple el vaticinio del oráculo: Un gran imperio fue destruido. Sin embargo,
hay que enfatizar el hecho de la ambigüedad de las profecías, lo que llevaba a interpretaciones
convenientes por parte de los intérpretes.

Decadencia del oráculo: En tiempos de la Grecia clásica, se consideró al oráculo como un
elemento pagano, lo que llevó a la intención de ridiculizarlo para que la gente dejara de
acudir a él. Es por esto que muchos escritores lo describían como un lugar ubicado en una
grieta en la roca de la cual emanaban gases tóxicos que sumergían a la sacerdotisa en un
estado de embriaguez y obnubilación. El trance que alcanzaba la pitonisa lo atribuían al
hecho de masticar hojas de laurel. La verdad es que no se han hallado registros de escritores
griegos que hagan referencia al oráculo. De hecho, los estudios arqueológicos realizados en
la zona no afirman que no existe ninguna grieta profunda en la roca de la que puedan emanar
gases tóxicos.

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La revolución de los idiotas

¿Un mundo feliz?

Hace poco leí un artículo sobre la evolución de las tecnologías y hasta dónde seríamos capaces de llegar en pocos años. “La revolución del nuevo mundo” lo llamaban. Permitidme que discrepe sobre el uso que algunos encuentran en este nuevo mundo que, para mí, se ha convertido en la revolución de los idiotas.
Empezaré por llamarme futuro estúpido a mi mismo, ya que soy de los que podrían caer ante los “encantos” de esta nueva moda en la que se está perdiendo todo y más. Una moda marcada por la invasión de Facebook, Twitter y WhatsApp, a la que podríamos añadirle un sin fin de nuevas redes y programas absurdos, cuyo principal objetivo es el recavar el máximo de datos de sus usuarios.

Si mi abuela me preguntase por el funcionamiento de Twitter le diría que es algo así como soltar lo primero que se te pasa por la cabeza; literalmente: Es un mecanismo muy simple, básico, con expresiones como: tengo hambre, ¡qué sueño! o algo así como hablar sin decir absolutamente nada.
Podría seguir despotricando contra Facebook, Tuenti, Tumblr, Pero hoy quiero hablar de WhatsApp y de lo que poca gente parece ser consciente y el gran daño que ha hecho. Todavía recuerdo lo que era recibir un mensaje, y más si era de alguien especial, de la sonrisa que podía arrancarme el simple: “un mensaje nuevo” y todo eso del buzón de entrada. Era una ilusión, no algo rutinario. Recuerdo cuando se leían libros en el metro, cuando se escuchaba música o simplemente se observaba el panorama; en vez de encontrarnos auténticos autistas pegados a una pequeña pantalla.

También hubo un tiempo en el que escribías a quien te importaba y no al primero que pillabas en la agenda porque simplemente te aburrías. Las conversaciones se tenían cara a cara, podías ver las reacciones al momento y no tenías tiempo para pensarte una “buena respuesta”. Todo era mucho más natural y se reservaba el derecho a la intriga, a la intimidad.

No estoy exagerando, sé muy bien de lo que hablo con todo esto de la intimidad. Hablo de cuando el término “última conexión” y “el doble check” no existían ni desencadenaban en grandes discusiones; de cuando todo esto de hablar por una maquinita 24 horas al día no provocaba un auténtico dolor de cabeza ni rompía relaciones.
¿Y de quién es la culpa de todo esto? Diría que nuestra y solo nuestra. Quizás al avanzar en este nuevo mundo estemos dando a la vez mil pasos hacia atrás y olvidándonos de qué era eso de mantener la ilusión por volver a ver o hablar con alguien.

>O quizás me haya vuelto loco, sea una exagerado y esté chapado a la antigua; pero estoy seguro de que mientras leíais esto habéis pensado lo mismo que yo. Y es que nuestra felicidad parece medirse con el número de “jajaja” y los miles de “emoticoños” que encontramos en nuestro Iphone de última generación.

O puede que un día, cuando estemos solos en una isla desierta y recibamos cartas de palomas mensajeras aprendamos por fin qué era eso de comunicarnos. Hasta entonces, disfrutad de lo que tenéis, no vaya a ser que se acabe el chollo. O tirad el móvil por la ventana… Mientras tanto seguiré buscando más soluciones.

La madre ha recibido una llamada de teléfono de su hijo que la ha dejado ojiplática. Y no solo por lo que dice, que también, sino porque todavía no ha nacido. Nadie sabe cómo, pero el feto se las ha ingeniado para conseguir un móvil y algo todavía más difícil: cobertura.
Según parece, gracias a las compañías de bajo coste, los bebés ya no vienen de París, sino de países exóticos; y no traen una baguete multicereales con harina candeal y sal del Himalaya bajo el brazo, sino un smartphone con tarifa plana intrauterina.El caso es que el proyecto de chiquillo le ha pedido que le envíe por email la foto de la ecografía, porque quiere ponerla como salvapantallas, y una de su padre para enviársela a través de twitter a otro feto con quien contactó en la última revisión del ginecólogo.
Ni qué decir tiene que la madre no da crédito y, temiéndose una broma radiofónica, le ha pedido una prueba que demuestre su identidad. “No hay problema. Patada al riñón”, ha escuchado por el auricular segundos antes de sentir un agudo dolor en el costado.
Tras la confirmación, ella ha querido continuar la conversación, saber más cosas de él, cómo se siente, cómo se llama, pero no ha sido posible. Al parecer, tenía varias llamadas en espera y le ha prometido que en cuanto tenga nombre se lo dirá, que ha creado una encuesta en Tuenti con varias opciones. También le ha preguntado si lo del cordón umbilical no podría actualizarse con una conexión bluetooth para sentirse más libre. Luego ha colgado.

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¿Por qué?


¿Por qué el Gobierno Mundial en las sombras destruye su propio planeta?

Lo que esconde el agua del grifo

A estas alturas son pocos los que no saben que estamos siendo
envenenados desde hace muchísimo tiempo, y me refiero concrétamente a las
vacunas, a la fluoración del agua, a la mercurización sistemática de los
alimentos, a la explotación esclavizante de la sociedad, los Chemtrails, etc.

También son pocos los que no saben que detrás de estos envenenamientos está
el Gobierno Mundial en las sombras, que son los que manejan como títeres
incluso a los más encumbrados presidentes de todas las naciones. ¿Estas
personas que integran ese Gobierno Mundial en las sombras acaso no viven,
trabajan y juegan en el mismo planeta que el resto de nosotros? ¿Acaso no
beben la misma agua, comen la misma comida, respiran el mismo aire?

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¿Cómo es posible que esos líderes del Gobierno Mundial en la sombra hayan
envenenado su propio hábitat de forma irreversible?…
Suena totalmente loco, ¿no? ¡Pues sí que lo es! Sin embargo, la pregunta sigue
siendo ¿Por qué? Si alguna vez hubo una pregunta del millón, ¡pues es ésta!

Si todos respiramos el mismo aire, ¿Por qué ellos destruyen su propio hogar,
su propia familia, su propio entorno, echan a perder las hermosas playas o
incluso el aire puro de las montañas?. ¿Acaso los Chemtrails evitan sus
propiedades o privilegian a sus familias de alguna manera oculta?
¿O los derrames de petroleo deciden no afectar sus costas privadas?
¿Hay alguien que tenga una respuesta coherente a este misterio de
autodestrucción en todos los ámbitos de la vida, en todos los
continentes, en todos los océanos?

ambiental

Ellos, los del Gobierno Mundial en las sombras, sufren las mismas tribulaciones,
las mismas enfermedades, comen la misma comida, los aquejan los mismos grados de
estrés y envejecen y mueren de la misma manera que todos nosotros. ¿Por qué los
más locos entre nosotros son precisamente los que están manejando el planeta?…

¿O quizás, es que no son humanos como nosotros?…

 

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Sor Gregoria


Atención
No Acto Para Beatorras e Integristas

A solas en su aposento Sor Gregoria suplicaba
que le refiriese un cuento, del cual ya no me acordaba;
“¡Piénsalo bién! me decía…” y te vendrá a la memoria…”
Y al tiempo que me venía, También le vino a Gregoria.

Ya más calmada en el lecho asimiló mis palabras
labradas con ansia plena y cuando ya estuvo llena
con apretada pasión quiso repetir el hecho
de mi entera narración.

Una y otra vez gritaba, exacerbada de gozo:
que me volviera a aquél trozo del cuento maravilloso
que desató su pasión envolviendo con gemidos
toda aquella habitación.

“Cultura espléndida das”, me repetía atontada
cuando llegó la mañana de esa noche sin igual,
abriéndose a mi relato con denuedo y sin recato
unas cuantas veces más.

Pero yo vacío de letras sin poderme mover presto
sin fuerzas para hacer texto me negaba a la aventura
de repetir una a una las experiencias sin techo
que colmaron su ventura.

Y dije: “Qué grande es el conocimiento amado
que a los dos nos ha llevado a las cumbres de la gloria
que nunca tuvo la Historia tales amantes del arte
a sus lomos amarrados”.

Y me despedí contento de haber cumplido mi sino,
prometiéndole al destino volver la noche siguiente
a otra vez hincar el diente, a este Cuento tan divino,
si Gregoria lo consiente, y está ausente su padrino.

Pulsando en cada una de las fotos se escuchará distintas narraciones

 

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Los 40 criminales

Las peores canciones de la Historia de la Música

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