Mi patria es todo el mundo.

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Sakya Tashi Ling

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Mira la luz que hay en mi,
llevas buscándola muchos años

Mi espíritu vuela hasta ti,
ahora te invito a verlo

a Bailar con el viento.

Estoy fluyendo en tus sueños,
puedes perder el miedo

Levanta tus brazos abiertos,
permíteme decirte el camino

Levanta tus brazos abiertos,
y coge la lluvia que cae

Levanta tu corazón abierto
y sacude lejos tu pena

Deja que la luz penetre
a través de los silencios del día.


Monjes Budistas – My spirit flies to you from Mandharu on Vimeo.

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Los cantos de los monjes budistas son repetitivos, tan sólo recitan unos pocos versos, que contienen mensajes sencillos, y místicos. La letras de las canciones de nuestra música occidental está cargada de mensajes y de estrofas complejas.El primer álbum de estos monjes llevaba por título: Sakya Tashi Ling (2005), fue número 1 en la lista de i-Tunes y con él dieron a conocer un nuevo sonido, el mantra-pop.La cantante de “My Spirit Flies to you” es Verónica Concepción Valderrama, y sacó su primer álbum, “Amanecer”, por ese tiempo. Los Monjes Budistas, son del un monasterio de Sakya Tashi Ling que está en el parque natural El Garraf, Barcelona.

Que es el Dhamma

“En última instancia sólo existe el Dhamma” es el extracto de una charla dada por Ajahn Buddhadasa en Bangkok en 1.967, a una audiencia ya familiarizada con el Budismo. Se editó posteriormente en su integridad, con el nombre: “No Religion”.

Cuando nos encontramos de esta manera, hay algo que siento que nos impide entendernos, que es simplemente el lenguaje en sí. Existen dos tipos de lenguaje. Uno es el lenguaje convencional que habla la gente en general, lo que llamo “el lenguaje de la gente”.

Es el lenguaje utilizado por la gente en general que no entiende bien el Dhamma y por la gente mundana que es tan densa, que es ciega a todo lo que no sean cosas materiales. Y luego tenemos el lenguaje que hablan los que entienden la realidad (Dhamma), especialmente los que conocen y entienden la realidad en su más profundo significado. Es otro tipo de lenguaje. A veces, cuando unas cuantas palabras o incluso unas cuantas sílabas son pronunciadas, el oyente común encuentra éste lenguaje paradójico, completamente opuesto al lenguaje que él habla. Le llamamos “lenguaje del Dhamma”. Tenéis que prestar atención para reconocer cual es el lenguaje que está siendo utilizado.

Las personas que no ven la verdadera realidad (Dhamma), sólo pueden hablar el lenguaje ordinario, convencional. Pero los que han realizado genuinamente la verdad última, pueden hablar los dos lenguajes. Pueden manejar el lenguaje de la gente sin dificultad o utilizar el lenguaje del Dhamma, especialmente cuando hablan con personas que conocen la realidad, que han “realizado” la verdad (Dhamma). Entre ellos, utilizan casi exclusivamente el lenguaje del Dhamma. Desgraciadamente, la gente ordinaria no puede entender una palabra; el lenguaje del Dhamma sólo es entendido por los que saben. En este tipo de lenguaje, a veces ni siquiera es necesario emitir sonido alguno: basta con señalar con un dedo u levantar una ceja y el significado último de la realidad es entendido. Así que por favor, interesaros por estos dos tipos de lenguaje: el lenguaje de la gente y el lenguaje del Dhamma.

Para ilustrar la importancia del lenguaje, podemos considerar el ejemplo siguiente. La gente ordinaria que no conoce el Dhamma, piensa que existe ésta religión y ésta otra religión, y que estas religiones son distintas, tan distintas que se oponen la una a la otra. Así hablan de “Cristianismo”, “Islam”, “Budismo”, “Hinduismo”, “Sikhismo”, y consideran que estas religiones son distintas entre sí, separadas, incluso incompatibles. Este tipo de personas piensan y hablan en función de sus sensaciones personales y así transforman las religiones en enemigas. Por culpa de este tipo de mentalidad existen distintas religiones, hostiles unas con otras.



Sin embargo, los que han penetrado en la naturaleza esencial de la religión, consideran que todas las religiones son una. Aunque digan que existe el Budismo, el Judaísmo, el Taoísmo, el Islam, etc…. dicen también que internamente, todas las religiones son iguales. Incluso podríamos decir que los que han alcanzado la más alta comprensión del Dhamma, pensarán que en última instancia, lo que llamamos “religión” no existe en el fondo. No hay Budismo, ni Cristianismo, ni Islam. ¿Cómo pueden ser lo mismo u ser opuestas, cuando ni siquiera existen? Es simplemente imposible. Por eso podemos decir que la frase “No religión!” es en realidad lenguaje del Dhamma en su más alto nivel. Que esto sea entendido o no, es otra cuestión que depende del que escucha, y no tiene nada que ver con la verdad o la religión.

Me gustaría dar un ejemplo sencillo del lenguaje ordinario, el lenguaje del materialismo. El “agua” bastará para nuestro propósito. Las personas que tienen poco conocimiento, incluso sobre cosas sencillas, piensan que hay muchos tipos de agua. Consideran los distintos tipos de agua como si no tuvieran nada en común. Separan el agua de lluvia, del agua de pozo, del agua subterránea, del agua de los canales, del agua de las marismas, del agua de las cunetas, del agua del canalón, del agua de alcantarilla, del agua del baño, de la orina, de la diarrea, y muchos otros tipos de agua distintos entre sí. La gente común insistirá en que estas aguas son completamente distintas, porque toman como criterio las apariencias externas de las cosas.



Pero una persona con cierto conocimiento sabe que se puede encontrar agua pura en cualquier tipo de agua. Tomando agua de lluvia y destilándola, obtendremos agua pura. Al destilar agua de río obtendremos agua pura. Incluso con agua de canal, agua de alcantarilla o agua de baño, también obtendremos agua pura. Una persona con este tipo de entendimiento sabe que estos distintos tipos de agua son iguales en cuanto a la parte de agua que hay en ellas. Los otros elementos que la hacen impura y parecer diferente, no son el agua en sí. Pueden mezclarse con el agua y alterarla, pero nunca serán el agua en sí. Si vemos a través de los elementos que la contaminan, podemos ver el agua que es siempre la misma, porque en cada tipo de agua, su naturaleza esencial es la misma. Aunque parezcan tipos de agua muy diferentes, son iguales en cuanto a su esencia se refiere. Mirando las cosas desde este punto de vista, podemos ver que todas las religiones son iguales. Si parecen distintas es porque estamos juzgando en base a su apariencia externa.


En un nivel todavía más profundo, podemos examinar el agua pura más de cerca. Entonces concluiremos que en realidad no hay agua, sino dos partes de hidrógeno y una de oxígeno. Ya no hay agua. Esta substancia que hasta ahora hemos llamado “agua” ha desaparecido, está “vacía”. Lo mismo ocurre en todas partes, sin importar donde encontramos las dos partes de hidrógeno, con una de oxígeno. En el cielo, en la tierra, o donde sea que las hallemos, el estado de agua ha desaparecido y el término “agua” ya no es utilizado. Para él que ha penetrado hasta este nivel de la realidad, ya no existe el agua.

De la misma forma, él que ha alcanzado la verdad última, ve que en el fondo no existe la “religión”. Sólo existe la naturaleza, que podemos llamar como queramos. Podemos llamarla “Dhamma”, podemos llamarla “Verdad”, podemos llamarla “Dios”, “Tao” u lo que sea, pero no deberíamos particularizar éste Dhamma o ésta Verdad como Budismo, Cristianismo, Taoísmo, Judaísmo, Sikhismo, Zoroastrismo u Islam, porque nunca podremos capturarla o encerrarla con etiquetas o conceptos. Estas divisiones aparecen porque la gente no ha realizado esta verdad sin nombre, por ellos mismos. Sólo han alcanzado los niveles externos de comprensión, de la misma forma que con el agua de canal, el agua fangosa, etc….

El Buda intentó ayudarnos a entender y a ser capaces de ver que tampoco hay en realidad “personas”, individuos separados, sino que sólo hay dhammas o fenómenos naturales. No debemos pues apegarnos a la creencia de que existe ésta religión o ésta otra. Los nombres “Budismo”, “Islam” y “Cristianismo” aparecieron mucho tiempo después de la muerte de sus fundadores. Ninguno de los grandes maestros espirituales dio un nombre personal a sus enseñanzas como lo hacemos hoy en día. Sólo enseñaron a vivir de forma no egoísta.

Intentad por favor entender esto correctamente. Cuando el último nivel es alcanzado, cuando es conocida la Verdad última, ni siquiera el hombre existe. Sólo existe la naturaleza, sólo el Dhamma. Esta realidad no puede ser considerada como algo particular, sólo puede ser Dhamma. No puede ser Tailandesa, China, India, Árabe o Europea. No puede ser negra, morena, amarilla, roja o blanca. No puede ser oriental u occidental, meridional o septentrional. Ni tampoco budista, cristiana, islámica o lo que sea. Así que por favor intentad alcanzar este Dhamma, porque habréis alcanzado entonces el corazón de todas las religiones y de todas las cosas, y realizado finalmente el cese de todo sufrimiento.



Una religión sin dioses ni castas

El budismo es la única gran religión que no teoriza sobre un dios creador ni un culto dirigido a él. La meditación, la sabiduría y la moral son los tres pilares básicos en que se asientan las enseñanzas de Buda, que arrebataron al hinduismo brahmánico muchísimos fieles a partir del siglo VI a.C.

En el siglo VI a.C., cuando Buda empezó a difundir su doctrina, la civilización india estaba dominada por el brahmanismo hindú: los brahmanes eran la casta dominante. La pertenencia a la casta era estrictamente hereditaria y las monarquías se perpetuaban en una sociedad brahmánica cada vez más dominada por grandes y poderosos jerarcas. La decadencia a la que se veían sometidas las clases humildes creó un profundo malestar contra la tradición que cristalizó en nuevos puntos de vista sobre el mundo y en una revolución religiosa cuya cabeza visible fue Gautama Buda.

La meta del budismo es el nirvana, palabra que significa la “extinción” de los fuegos de todos los deseos y la absorción del yo en el infinito.

Los budistas no adoran a una persona o a un dios, sino que siguen un sistema de pensamientos, meditación y ejercicios del espíritu basados en las enseñanzas de Sidharta Gautama (Buda, el Iluminado). Su doctrina, transmitida oralmente en vida de Buda por sus seguidores, se recopiló por escrito bastante tiempo después de su muerte.

La doctrina de Buda se resume en las Cuatro Verdades Nobles, que son:

1. Toda la existencia es insatisfactoria.
2. Las insatisfacciones están causadas por el deseo de algo permanente, cuando en el mundo no existe la permanencia.
3. Es posible conseguir el cese de las insatisfacciones, el nirvana.
4. El nirvana puede alcanzarse siguiendo los Ocho Pasos.

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  • Akshobya: el Buda Azul

    portada de Akshobya: el Buda Azul

    Introducción a unos de las figuras que compone el importante Mándala de los Cinco Budas

    Autor: Vessantara

    Gratis en formato digital (descargar)

  • Anapanasati: meditación en la respiración

    portada de Anapanasati: meditación en la respiración

    Instrucciones para meditar en la respiración derivadas del Anapanasati Sutta. (más…)

    Autor: Mahathera Nauyane Ariyadhamma

    Gratis en formato digital (descargar)

  • El Arte de Vivir: Meditación Vipassana

    portada de El Arte de Vivir: Meditación Vipassana

    Una charla impartida por S. N. Goenka en Berna (Suiza)

    Autor: S. N. Goenka

    Gratis en formato digital (descargar)

  • Buddha

    portada de Buddha

    Un poema inédito de Federico García Lorca

    Autor: Federico García Lorca

    Gratis en formato digital (descargar)

  • El budismo: una conferencia

    portada de El  budismo: una conferencia

    Una conferencia por Jorge Luis Borges

    Autor: Jorge Luis Borges y Alicia Jurado

    Gratis en formato digital (descargar)

  • El Budismo como Filosofía y como Religión

    portada de El Budismo como Filosofía y como Religión

    Ensayo académico que examina la conexión entre filosofía y religión en el budismo

    Autor: Sangharakshita

    Gratis en formato digital (descargar)

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Nada hay cuidadosamente ocultado que no haya de revelarse
ni secreto que no llegue a saberse”. Evangelio de Lucas 12:2

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Papeles Mojados from anabel amiens on Vimeo.

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Una revelación sobre las desigualdades de un Mundo malsano y del malvivir de los seres olvidados por las gentes y las leyes de un Sistema acabado, ajado y caduco que solo busca el bien propio

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Sé tu propio yo


“Conócete a ti mismo”


Hay otros mundos, pero están en este.

Dijo Jesús: «Ama a tu hermano como a tu alma; cuídalo como la pupila de tu ojo».
Evangelio de Tomás 25

Las identidades son siempre múltiples y no deberían empobrecerse para servir a una bandera.

La manada, la tribu, la nación, el pueblo. Hay verdadero pavor en los últimos años a desengancharse del grupo, y a perderse en las cosas de cada uno.
Así que lo habitual es tirar el ancla para fijarla de manera firme en algún lugar que dé calor y que sirva para confirmar que sí, que eres de los nuestros. Los expertos suelen referirse a la globalización para entender esa querencia: la gente busca afinidades para no extraviarse en esa vaga nebulosa donde existe tanta diversidad. Hay otros que entienden que son conductas provocadas por la crisis económica, y es que si no fuera por los más próximos podrías haber sido fulminado. Otra interpretación más: Internet te abre a un mundo tan vasto y ajeno que más vale buscar ahí a tus afines y darle al “me gusta”.

La peste de las identidades está a la orden del día. Es necesario y urgente pertenecer a algo, vestir las mismas camisetas, levantar las mismas banderas, aspirar a una pureza intachable, ser auténticamente de izquierdas, o derechas, tener raíces, no cometer traición. De lo que se trata, antes que nada, es de compartir unas señas de identidad y de tener localizado al enemigo. Cuando reflexiona sobre los afanes de tantos por legitimar la propia causa en su último libro.
La flecha (sin blanco) de la historia, el filósofo Manuel Cruz cita unas observaciones de un artículo de Tzvetan Todorov, “Cuando uno atribuye todos los errores a los otros y se cree irreprochable, está preparando el retorno de la violencia, revestida de un vocabulario nuevo, adaptada a unas circunstancias inéditas. Comprender al enemigo quiere decir también descubrir en qué nos parecemos a él”.

Nada más alejado de la corriente que hoy se impone, donde lo que sobre todo importa es ser de la manada, de la tribu, de la nación, del pueblo. Hay, sin embargo, otros mundos y, por extraño que parezca, están en este. Por ejemplo, William Morris. Vivió en la Inglaterra victoriana y tuvo tiempo para hacer de todo. Fue diseñador, artesano, empresario, poeta, ensayista traductor, bordador, tejedor, impresor, tipógrafo, editor, agitador político, etcétera. Una exposición recoge una amplia muestra de su obra en la Fundación Juan March de Madrid, y en su sala de conferencias recordó el escritor Ignacio Peyró hace unos días que uno de los caminos que exploró para forjar sus derroteros espirituales fue el de regresar al medievo. En la Inglaterra cargada de humo y manchada con el hollín de las fábricas de la era industrial,
Morris eligió el lustre de los ideales caballerescos y el esplendor de las catedrales góticas.

Procedía de una buena familia, jamás tuvo dificultades económicas, tenía las antenas puestas para atrapar cuanto contribuyera a conquistar más belleza.
Pero las injusticias lo exasperaban. Así que se metió en política, entregado a difundir la causa socialista. Hay otros mundos, sí, pero están en este.
Y frente a cuantos reclaman las identidades sin mácula, confirman que las cosas son más complejas, que somos mestizos y que también llevamos al enemigo dentro.

The William Morris Society is open on Thursdays and Saturdays from 2-5pm

William Morris, (born March 24, 1834, Walthamstow, near London, England—died October 3, 1896, Hammersmith, near London), English designer, craftsman, poet, and early socialist, whose designs for furniture, fabrics, stained glass, wallpaper, and other decorative arts generated the Arts and Crafts movement in England and revolutionized Victorian taste.

Morris was born in an Essex village on the southern edge of Epping Forest, a member of a large and well-to-do family. From his preparatory school, he went at age 13 to Marlborough College. A schoolfellow described him at this time as “a thick-set, strong-looking boy, with a high colour and black curly hair, good-natured and kind, but with a fearful temper.” Morris later said that at Marlborough he learned “next to nothing…for indeed next to nothing was taught.” As in later life, he learned only what he wanted to learn.

In 1853 Morris went to Exeter College at the University of Oxford, where he met Edward Jones (later the painter and designer Burne-Jones), who was to become his lifelong friend. Both Morris and Jones became deeply affected by the Oxford movement within the Church of England, and it was assumed that they would become clergymen. Nevertheless, it was the writings of art critic John Ruskin on the social and moral basis of architecture (particularly the chapter “On the Nature of Gothic” in The Stones of Venice) that came to Morris “with the force of a revelation.” After taking a degree in 1856, he entered the Oxford office of the Gothic Revivalist architect G.E. Street. In the same year he financed the first 12 monthly issues of The Oxford and Cambridge Magazine, where many of those poems appeared that, two years later, were reprinted in his remarkable first published work, The Defence of Guenevere and Other Poems.

Visits with Street and Burne-Jones to Belgium and northern France, where he first saw the 15th-century paintings of Hans Memling and Jan and Hubert Van Eyck and the cathedrals of Amiens, Chartres, and Rouen, confirmed Morris in his love of medieval art. It was at this time that he came under the powerful influence of the Pre-Raphaelite painter and poet Dante Gabriel Rossetti, who persuaded him to give up architecture for painting and enrolled him among the band of friends who were decorating the walls of the Oxford Union with scenes from Arthurian legend based on Le Morte Darthur by the 15th-century English writer Sir Thomas Malory. Only one easel painting by Morris survives: La Belle Iseult, or Queen Guenevere (1858). His model was Jane Burden, the beautiful, enigmatic daughter of an Oxford groom. He married her in 1859, but the marriage was to prove a source of unhappiness to both. Morris appears at this time, in the memoirs of the painter Val Prinsep, as “a short square man with spectacles and a vast mop of dark hair.” It was observed “how decisive he was: how accurate, without any effort or formality: what an extraordinary power of observation lay at the base of many of his casual or incidental remarks.” From 1856 to 1859 Morris shared a studio with Burne-Jones in London’s Red Lion Square, for which he designed, according to Rossetti, “some intensely medieval furniture.”

After his marriage, Morris commissioned his friend the architect Philip Webb, whom he had originally met in Street’s office, to build the Red House at Bexleyheath (so called because it was built of red brick when the fashion was for stucco villas). It was during the furnishing and decorating of this house by Morris and his friends that the idea came to them of founding an association of “fine art workmen,” which in April 1861 became the firm of Morris, Marshall, Faulkner & Company, with premises in Red Lion Square. The other members of the firm were Ford Madox Brown, Rossetti, Webb, and Burne-Jones. At the International Exhibition of 1862 at South Kensington they exhibited stained glass, furniture, and embroideries. This led to commissions to decorate the new churches then being built by G.F. Bodley, notably St. Martin’s-on-the-Hill at Scarborough. The apogee of the firm’s decorative work is the magnificent series of stained-glass windows designed during the next decade by Burne-Jones for Jesus College Chapel, Cambridge, the ceiling being painted by Morris and Webb. The designs for these windows came to Morris uncoloured, and it was he who chose the colours and put in the lead lines. He also designed many other windows himself, for both domestic and ecclesiastical use.

Two daughters, Jenny and May, were born in 1861 and 1862, and altogether the five years spent at Red House were the happiest of Morris’s life. After a serious attack of rheumatic fever, brought on by overwork, he moved in 1865 to Bloomsbury in London. The greater part of his new house was given over to the firm’s workshops—an arrangement that, combined with her husband’s boisterous manners and Rossetti’s infatuation with her, reduced Jane to a state of neurotic invalidism. Morris’s first wallpaper designs, “Trellis,” “Daisy,” and “Fruit,” or “Pomegranate,” belong to 1862–64; he did not arrive at his mature style until 10 years later, with the “Jasmine” and “Marigold” papers.

As a poet, Morris first achieved fame and success with the romantic narrative The Life and Death of Jason (1867), which was soon followed by The Earthly Paradise (1868–70), a series of narrative poems based on classical and medieval sources. The best parts of The Earthly Paradise are the introductory poems on the months, in which Morris reveals his personal unhappiness. A sterner spirit informs his principal poetic achievement, the epic Story of Sigurd the Volsung and the Fall of the Niblungs (1876), written after a prolonged study of the sagas (medieval prose narratives) read by Morris in the original Old Norse. The exquisitely illuminated A Book of Verse, telling once more of hopeless love and dedicated to Georgina Burne-Jones, belongs to 1870.

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LIBRO SEMANAL

Historia general de las Indias

Historia Universal de la destrucción de Libros

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Before there was ‘The Matrix’ and ‘Bladerunner’, before there was even ‘1984’, there was Brave New World. It is astonishing that Aldous Huxley wrote this tale of technological dystopia in 1932. The social elements from the story are similar to those in Orwell and Kafka and others, namely a society of obedient sheep run by the state and benevolent dictators through brainwashing and groupthink. But what’s striking about the novel is how it so astutely anticipates a society taken over by benevolent technocrats rather than politicians, a scenario that appears increasingly likely in the age of AI and genetic engineering.

Tudos con LULA

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Salvajes

Hablar de la destrucción de libros obliga a referirse al fanatismo, al desprecio por el conocimiento, al deseo de borrar la memoria histórica de los pueblos, de eliminar la discrepancia, la crítica y el diálogo. Destruir obras impresas por motivos religiosos, políticos o por pura ignorancia es un atentado contra la humanidad, un crimen contra el espíritu cuyas consecuencias han sido más serias de lo que podría suponerse. La historia nos presenta una minuciosa crónica sobre este fenómeno. Su interés radica no sólo en ofrecer un recuento de libros y bibliotecas que ya no existen, sino también en analizar las razones que han llevado a los seres humanos a cometer este acto de vandalismo contra sí mismos. El resultado es una imperecedera reflexión sobre la cultura, la verdad y la libertad.

El ejemplo de la desaparición de la antigua biblioteca de Aejandría como la mayor catástrofe acontecida en el mundo bibliotecario. Sin embargo, a lo largo de la Historia muchas han sido las bibliotecas que han desaparecido junto sus materiales librarios. Aunque las circunstancias de la desaparición de la biblioteca de Alejandría todavía no están del todo claras, muchas bibliotecas han ido desapareciendo por decadencia, incendios o simplemente por el efecto de las bombas o por los saqueos de los soldados conquistadores.

Sin embargo, los enemigos de los libros también pueden llegar a ser otros, puesto que han existido movimientos de pensamiento y grandes pensadores han abogado por la destrucción de los libros. Por ejemplo, René Descartes (1596-1650) se mostró tan seguro de su método que pidió a sus lectores que quemasen sus libros antiguos, mientras que el filósofo David Hume (1711-1776) no vaciló a la hora de exigir la supresión de todos los libros sobre Metafísica. Por otro lado, el movimiento de los futuristas de 1910 publicó un manifiesto en el que pedía acabar con todas las bibliotecas y el escritor Vladimir Nabokov (1899-1977) quemó un ejemplar de El Quijote en el Memorial Hall (Massachusetts) ante más de 600 alumnos.

El ejemplo más sangrante es el de la Guerra de Irak donde su biblioteca nacional sufrió un saqueo por parte de bandas organizadas estadounidenses que sabían qué lugares estaban desprotegidos. Según la Convención de la Haya de 1954, la nación que ocupa un territorio debe de proteger los bienes culturales de éste como un principio legal ineludible, sin embargo EEUU pareció dejar hacer con el único fin que la destrucción y el saqueo.

La Biblioteca Nacional de Irak consistía en un edificio de tres pisos, construido en 1977, situado en la capital Bagdad. La segunda planta albergaba el Archivo General, por lo que además de un millón de volúmenes de la Biblioteca, desaparecieron 10 millones de documentos, algunos del período otomano.

En la actualidad los mal llamados medios de comunicación pseudoficialistas mundiales contribuyen a la sistemática destrucción y manipulación de la cultura y los libros poniendo trabas a su difusión y uso general por medio de absurdas leyes internacionales y prohibiciones, así como al silenciamiento sistemático de autores y obras no-gratas, para los objetivos de sus “dueños” de estupidización e incultura generalizada…

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Independência ou Morte

Bandera de Brasil

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¿Humanidad?

¿Humanidad?

Existen mùltiples problemas que angustian y oprimen a la humanidad,(a unos mucho mas que a otros), que los atentados de falsa bandera han contribuido a poner en evidencia, pero lo mas deprimente y terrible consiste en que ninguno de ellos, terrorismo incluido, son inevitables, pues el hombre posee medios sobrados para solucionarlos y prevenirlos, simplemente carece de autèntica voluntad o intereses para conseguirlo. La mayorìa de los mismos son fruto de la insolidaridad, el egoismo y la irracionalidad. El del incremento de la longevidad no es tal, pues el maquinismo y la tècnica rinden sobradamente para compensar la disminución del porcentaje de la poblaciòn productiva y la mejor prueba de ello es el continuo incremento del paro en la mayorìa de los paises, llegando en los subdesarrollados a el 50% sobre todo en la juventud, principal motivación ,junto con la deficiente o inexistente educación, para caer en las garras del integrismo cristiano o musulman. El de la excesiva natalidad y el mantenimiento de la gravedad y extensiòn de las enfermedades infecciosas , es debido igualmente a la Religión y a la insolidaridad de los paises desarrollados, que no tienen verdadera voluntad de extender la cultura y desechar los obsoletos resortes de poder aportando los medios necesarios para solucionarlos.

Algo parecido se puede decir del problema de los alimentos a nivel
global, pues con un moderado control de la natalidad en los paises
subdesarrollados (en los desarrollados ya se ha conseguido y en algunos
sobradamente), que se lograrìa fácilmente con un aumento del nivel
cultural y de vida en los mismos, aquel tampoco existirìa ,ya que las
hambrunas existentes en unos paises se conjugan con el despilfarro y
los enormes excedentes alimentarios de otros, en los que se penaliza
la producciòn o se destruyen en lugar de enviarlos a donde se necesitan
desesperadamente, pero sí se proporcionan a esos paises armas modernas
para que se maten con mayor efectividad y paralelamente para poder
controlar a su antojo sus riquezas naturales ,que expolian ademàs con
total cinismo e impunidad como pago de una deuda inacabable que los
mantiene en perpètua pobreza, producida por importaciones de artìculos
manufacturados carísimos, (armas incluidas) en la mayorìa de las
ocasiones fruto de esplèndidas comisiones a gobernantes corruptos,
combinados con precios de saldo para las riquezas naturales y materias
primas que exportan.

Dicha voluntad deberìa surgir de los principios èticos o valores
solidarios y humanìsticos , pero todos ellos representan un sentido
superior que tendrìa que dominar a nuestros instintos agresivos y
egoistas . Por desgracia lo antes expuesto demuestra claramente que
en general no ocurre asì y nos debemos preguntar el por què. Yo creo
que la respuesta es evidente, sin una base sòlida y profunda que los
fundamente se transforman en palabras huecas que no se sienten y asì
podemos observar que en la mayorìa de los paises alternan diversos
partidos con distintas siglas y programas , pero los resultados de su
quehacer polìtico son similarmente deprimentes porque sus miembros no
tienen interiormente autèntica voluntad de solucionar los antedichos problemas.

Y es que realmente es imposible el fundamentar valores de un sentido
superior en un mundo en el que la Religión ha fracasado y la ciencia
pregona que no existe sentido alguno. Si realmente nuestra existencia
es un absurdo que surge de la nada para volver a ella en un entorno en
el que sòlo impera el ciego concurso del azar y las fuerzas fìsicas,
la reacciòn lògica de la voluntad no es impulsar los valores èticos,
sino el vivir un hedonismo del presente, (el aquí y ahora), y la ley
del mas fuerte y el todo vale que se van imponiendo por doquier. De ahì
que la tònica general sea el combatir el extremado reduccionismo expuesto,
intentando paralelamente aportar dicha base mediante la propuesta de el
Todo que la mayorìa conoceis. La solidaridad y la comprensión debe ser
ahora y siempre el motivo principal del género humano.

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La élite se divierte

Sacrificios de niños, cacerías humanas, torturas hasta la muerte, satanismo, pedofília: el privilegio secreto de las Elites está saliendo a la luz.

Mientras en Suiza los “socialistas” en nombre de la “libertad sexual” intentan legalizar las relaciones sexuales entre padres e hijos, en Inglaterra, a raíz del descubrimiento de que su muy particular estrella de la televisión infantil e íntimo de la Reina, Jimmy Saville era un consumado pedófilo satanista que violó a centenares de niños, parece que el vínculo de la familia real británica con los círculos pedófilos y satanistas es cada vez más innegable:

Según el diario The Guardian el Principe Andrew está implicado en el juicio por pedofilia que acusa al banquero Epstein de organizar fiestas pedófilas en su isla privada del Caribe, proveer menores como esclavas.

 Este artículo contiene información extremadamente dura y puede herir a las personas sensibles. No recomiendo su lectura antes de acostarse. Mi propósito no es reforzar la oscuridad sino sacarla a la luz. Pues nada teme más lo oculto que ser iluminado por la luz brillante del sol.
Lo que describo a continuación no es mi opinión sino la suma de casi un año de búsqueda de investigaciones y testimonios, que se pueden encontrar diseminadas por la Red en varios idiomas. No pretendo gustar ni tampoco molestar pero siento en mí la obligación moral de difundir lo que aquí describo para ayudar al lector a tomar conciencia de cómo funcionan las élites que gobiernan este mundo. Tal vez con lo que describo a continuación se entienda mejor por qué vivimos en un mundo de guerras eternas, pandemias fabricadas en laboratorios, tierra envenenada, comida basura, bancos rescatados y pueblos aplastados.
Las élites que gobiernan el mundo no sólo se enriquecen con la guerra sino que se alimentan del sufrimiento, gozan con nuestro dolor y nuestro miedo. Somos su granja, su alimento. Y del mismo modo que no informas a las codornices que te las vas a comer estofadas, no esperes que te digan la verdad.

Queramos verlo o no, nos declararon la guerra en 1954.
De nosotros depende que esto acabe de una vez.
La información es al base de la acción.
Para poder defenderse, hay que conocer al enemigo.

No tenía yo pensado publicar el artículo que escribí hace muchos meses, pero las últimas noticias señalan que estamos por fin saliendo del túnel del miedo y la ignorancia: el pasado 15 de agosto han conseguido detener a dos supuestos miembros del Noveno Círculo Satánico (Ninth Circle Sacrificial Cult) que iban a celebrar un ritual satánico esa misma noche en los subterráneos de una mansión situada en el elitista barrio de Outremont en Montreal, Canadá, aunque también hay denuncias sobre otros lugares como catacumbas del Vaticano y algunas catedrales, en bases militares, mansiones privadas, palacios reales y en la Mc Gill University de Montreal, dónde el Dr. Cameron se dedicó a torturar niños siguiendo el programa de control mental de la CIA o MK Ultra. Este programa de control mental se cerró oficialmente en 1964 tras la denuncia de la víctima Linda Mac Donald.

Según los testimonios e investigaciones que han permitido evitar el sacrificio planeado para el día de la Ascensión, entre los participantes figuraría K. Brick, un alto directivo de la poderosa industria alimentaria Cargill Corporation así como otros de la America’s Sinclair Oil. Un testigo superviviente narró cómo fue llevado a las oficinas centrales de la Cargill Corp. en Wayzatta, Minn. y obligado a contemplar sacrificios de niños. Como diré más adelante, la amenaza de sufrir destino similar es lo que impide que los testigos hablen.


En junio pasado, la más sería web sobre tráfico y abuso de niños informaba que varios testigos de diferentes nacionalidades habían descrito cómo vieron celebrarse, en los bosques de los palacios reales de la Reina Beatriz de Holanda como en los del rey Alberto de Bélgica, cacerías humanas con adolescentes que eran drogados, desnudados, perseguidos por perros hambrientos y finalmente asesinados, todo ello custodiado por la Guardia real holandesa. Según denunció un testigo arrepentido de la red de narcotráfico Octopus, los jóvenes provenían de los centros de detención de menores de Holanda y Bélgica. La policía declara que se han fugado y simplemente desaparecen. Nadie se ha parado a pensar que este no es un tema decorativo.

Sí, algo está cambiando a nivel mundial, pues estos rituales se han celebrado durante milenios y los culpables jamás han sido desvelados y aún menos condenados. Tenemos una pequeña y desconocida muestra de ello en nuestro querido Museo del Prado.
Hace tiempo que sospecho que Felipe IV, rey de España, era satanista y que Rubens fue solicitado para decorar su pabellón de caza de la Torre de la Parada con escenas de canibalismo, pedofilia y satanismo.
ONU: El tráfico de niños sigue aumentando en el mundo

Bruselas es la ciudad de Europa con más tradición de satanismo y pedofilia (donde el primer ministro belga Elio Di Rupo es un conocido pedófilo, por cierto). Ampliaré la información sobre lo que pasa en Bruselas más adelante.


Según 66 testimonios y más que no cesan de aparecer las personalidades implicadas serían: Las familias reales de Holanda, Bélgica e Inglaterra parecen estar muy relacionadas con estos rituales. La Reina Isabel II y el Príncipe Felipe, el rey Alberto de Bélgica y su hermano, la Reina Beatriz de Holanda, el rey Hendricks esposo de reina Guillermina de Holanda, el príncipe Bernardo, fundador de Bilderberg y ex SS, el Princpe Johan Friso y su mujer Mabel Wisse Smit….(Johann Friso entró en coma y murió el año pasado cuando varias webs holandesas destaparon su implicación en un encargo de secuestro para ritual satánico de la adolescente Marianne Vaatsra que fue hallada violada y degollada al día de siguiente de la llamada Noche de las Reinas, la madrugada del 1 de mayo, fecha de la creación de la Orden de los Iluminados de Baviera).

Poderosos hombres de negocios, políticos, magistrados y altos mandos militares. Ministros holandeses, el jefe de las Fuerzas Armadas holandesas, el subsecretario del Raad Van State de Holanda, altos directivos de grandes empresas como ya dijimos, la Cargill, las petroleras…

En España se ha señalado la presencia del hermano de Javier Solana, Luis, en el snuff movie de las niñas de Alcasser, el Fabra de las gafas oscuras y una jueza de Castellón de cuyo nombre no quiero acordarme también han sido reconocidos por las víctimas… Y por supuesto tenemos satanismo en el Vaticano.

Treinta y cuatro fosas comunes de entierros masivos de niños han sido encontradas en Irlanda, España y Canadá, pero la Reina de Inglaterra y la Iglesia católica consiguieron interrumpir en 2008 las excavaciones en Mohawk Indian Residential School en Brantford, Ontario.

En relación al encantador de mentes candorosas Papa Francisco, al menos dos testigos han denunciado que fueron violados por él, además de los documentos que prueban su participación en el robo de niños en la Argentina de las dictaduras.

La terapeuta holandesa Toos Nijenhuis ha denunciado que fue forzada a ver asesinatos rituales que implicaban al Papa Ratzinger, cardenales y al Príncipe Bernardo de Holanda. Otro testigo confirmaba que vio a Ratzinger matar a una niña en un castillo en Francia en el otoño de 1987 en el que también participó el fundador de Bilderberg: “era horrible y no ocurrió solamente una vez. Ratzinger y Bernhard eran los participantes más prominentes”.

Pero tal vez lo más interesante son los documentos filtrados desde los mismos archivos del Vaticano: según el Magisterium Privilegium ,el sacrificio ritual de niños es recurrente en el Vaticano y beber la sangre del recién nacido, por el poder supremo que otorga, forma parte de la iniciación indispensable para llegar a ser nombrado Papa. Según estos documentos Ratzinger perteneció, durante la II Guerra Mundial, a una orden de las SS que realizaba rituales satánicos conocida como los Caballeros de la Oscuridad.
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Según la testigo Svali, nacida en una familia muy acomodada alemana de tradición satanista, y residente ahora en San Diego California, cuando tenía 12 años fue llevada a las catacumbas del Vaticano para presenciar el sacrificio de un niño de 3 años que había sido drogado previamente. En su entrevista cuenta también que, por pertenecer a su familia, fue entrenada desde niña para participar en rituales satánicos.

Esta información viene a completar el programa de radio que realicé para la radio El Vórtice un programa dedicado a desvelar cómo las élites llevan siglos, milenios, realizando ceremonias satanistas en las que violan, torturan y finalmente asesinan lentamente y de manera muy sangrienta a niños raptados ante los ojos de otros niños que también son violados reiteradamente. Si no he publicado este artículo antes, es porque es muy doloroso para mi. Escribir un post requiere mucho tiempo, trabajo, investigación y energía y no siempre dispone una de todas estas cosas…

El satanismo existe hace mucho tiempo, pero es el gran tabú, la gran ocultación de las élites y su exclusivo privilegio, que se quieren reservar celosamente sólo para ellos y del que no quieren ser privados. Las elites creen que el satanismo es SU derecho, por linaje, por cuna, porque por algo son el poder: ellos se lo pueden permitir, los demás no. Su diversión favorita depende de que se mantenga oculto. Luego todo el que venga a poner en riesgo su vicio secreto, será castigado.

En Reino Unido, la periodista Jill Dando fue asesinada en 2001 por querer sacar a la luz la red pedófila británica. Su asesino fue liberado en 2008 sin justificación.
Después de investigar un tiempo sobre estas redes que se extienden por todos los continentes, empiezo a atar cabos, y concluyo que no es que algunas élites practiquen ese ritual, sino que casi me atrevo a decir que es lo que las caracteriza, como intentó contarnos Kubrick en Eyes wide shut pero no le dejaron. Cosa inaudita en la historia del cine, murió durante el montaje, y 40 minutos de la filmación han desparecido, lo que hace que la película resulte extraña. Pasolini ya lo hizo con Saló y los 120 días de Sodoma y también lo castigaron por ello. Mientras Polanski sufrió por Rosemary’s Baby, que narra el modo de captación de los niños por las sectas, el peor de los castigos: ataron a Sharon Tate, su mujer embarazada, a una lámpara y le abrieron la panza para sacrificar al niño mientras la dejaron desangrarse.

Para estas personas, el sexo “normal” es para la plebe, y les aburre soberanamente. Porque nosotros hacemos el amor, ellos son incapaces de ello. Son insensibles, no tiene sentimientos y carecen de alma. Ellos follan, joden, se mean y se cagan encima de sus víctimas, atan, fustigan, queman con cigarrillos, penetran por todos los orificios pero sobre todo sodomizan, someten, buscando siempre el límite de lo prohibido, del dolor, del terror, del horror. Eso es lo que les pone. Las elites necesitan algo especial, diferente, que les haga sentirse por encima de nosotros, esos seres inferiores, esa chusma sumisa a los que usan y desprecian. Y sobre todo necesitan algo que les dé sensación de Poder absoluto sobre otros seres. Y no hay mayor poder que matar a alguien haciéndolo sufrir hasta lo indecible.

El satanismo es la mejor definición del Mal.
Y el que se atreva a destaparlo correrá el riesgo de desaparecer.

Los satanistas cuentan con la misma poderosa red de complicidad en todas partes: policías que amenazan a los denunciantes, fiscales que encubren a los verdugos, jueces que archivan los casos una y otra vez, medios de comunicación que apoyan con todo su poder y políticos que persiguen a cualquier persona que se atreva a denunciar los crímenes y sus autores. Paradójicamente, cuando se quieren quitar del medio a alguien que les puede tirar el chiringuito, habilidosos hackers de los servicios de inteligencia insertan documentación de pedofilia en el ordenador para llevar al molesto delator a la cárcel donde, con suerte, a lo mejor no es asesinado o infectado con un cáncer fulminante, como ocurrió con Marcel Vervloessem o con Aimée Ingeveld, la valiente ciudadana belga que mandó a todos los parlamentarios belgas la lista de 500 nombres de la red de pedofilia en la que aparecía hasta el hermano del Rey de Bélgica.

Es decir que cuando es un don nadie el pedófilo en pocos meses está en la cárcel con una larga condena, en cambio cuando las investigaciones señalan a magistrados, políticos, empresarios, policías e incluso sacerdotes, entonces todo acaba en agua de borrajas, los jueces se inhiben, las pruebas desaparecen y los testimonios son insuficientes… Desde Washington a Bruselas pasando por Benicarló o Toulouse aparece que los satanistas son los que más poder tienen en nuestra sociedad, es más, Son El Poder.
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Podemos seguir viendo la serie de la Duquesa de Alba, podemos ir al cine, al fútbol o a fumarnos un canuto de hilo. Podemos seguir denunciando el mercurio del pez espada o el calentamiento global. Pero la realidad es esta, y es insoportable. Porque el satanismo de las elites es posible gracias a la colaboración de cientos, miles de personas que por miedo, por dinero o por asegurarse un puesto en la estructura, van a colaborar a este horror.

En relación al satanismo, la pedofilia solo es un pequeño e insulso aperitivo. Un altísimo porcentaje de niños son violados en todo el mundo por sus familiares o personas cercanas como educadores, vecinos… Estos abusos destruyen el equilibrio emocional de los niños (aunque me consta que existen casos en que la pedofilia es vivida por el menor como una experiencia deseada, como me confiaron varias personas).

En cualquier caso, el satanismo tiene otra dimensión, porque es un ritual que persigue el placer de lo prohibido en sus más inconcebibles extremos: la muerte de la víctima.

Desde Washington a Houston (Caso Franklin) pasando por París (Affaire Coral, Dossier Zandvoort..), Toulouse (Charles y Diana hijos del Magistrado Roche), Bruselas (CAso Dutroux) o Castellón, Benicarló (Bar España) , todos los testigos y testimonios siguen el mismo camino: el que se atreve a denunciarlo puede ser destituido, perseguido por la justicia, amenazado, encarcelado, desaparecido o directamente asesinado. El médico belga Serge Tueche ha sido expulsado del Colegio de médicos por haber difundido una lista de pedófilos de la Universidad ULB.
Mientras, las víctimas y sus familiares que se atreven a hablar son tratados de mentirosos, incluso han ido a la cárcel como ocurrió con la joven Alisha Owen, del caso Franklin quien, por no retirar sus acusaciones de haber sido una esclava sexual durante años, pasó 15 años en la cárcel y dos en aislamiento total.


El satanismo es un ritual sádico erótico, completamente desconocido por la población que vive dormida en el sueño del Corte Inglés, sin embargo ha sido y sigue siendo practicado por las elites en sociedades secretas, quienes realizan estos rituales con el propósito de alcanzar otros niveles de conciencia a través del sufrimiento extremo. Someten a sus víctimas a la violación, la lenta tortura y la muerte, que suelen filmar en snuff movies para su posterior venta a precios inasequibles, reservados a las mismas élites. Jóvenes víctimas que han sido testigos de dichas ceremonias han descrito que los niños sacrificados suelen ser niños inmigrantes o sin familia, por lo que los mayores proveedores son los centros de menores, centros de deficientes psíquicos y orfanatos, es decir establecimientos estatales, y esto es posible gracias a la colaboración de los directores y educadores de los centros, así como de los médicos o de los jueces de menores. Según estos testimonios, los niños son atados, quemados con cigarrillos, sus ojos pueden ser reventados, el arma utilizada puede ser una pistola pero también en ocasiones un cuchillo eléctrico que permite ir recortando el cuerpo para prolongar el sufrimiento. Rajar el pecho con una espada para poder sacar el corazón también gusta por tener connotaciones artúricas… El desollamiento y el empalamiento también son practicados. Es curioso como encontramos una extraña similitud con los cuadros de los santos mártires de las iglesias católicas.

Su existencia en todos los continentes es conocida por los servicios secretos e investigadores, pero negada a la opinión pública, que prefiere seguir creyendo en Papá Noel y en que los que gobiernan pueden ser ladrones, pero jamás asesinos de niños a fuego lento. Para la mayoría de la población, eso es cosa de salvajes y sólo ocurre en países primitivos o en tiempo de los Incas y los Mayas.

Bélgica

Recientemente el diputado belga Laurent Louis ha sacado a la luz en el parlamento estas prácticas que salpican al primer ministro Elio di Rupo, ministros, altos magistrados y mandos policiales, médicos forenses y hasta el hermano del rey de Bélgica. Por estas declaraciones, se ha iniciado un proceso judicial y ha sido privado de la inmunidad parlamentaria.

Francia

El DossierZandvoort con 8600 fotografías de niños abusados, algunos bebés de 2 años, fue enviado por la policía holandesa a la justicia francesa y ésta prefirió mirar para otro lado. Cuando al final las fotos fueron publicadas, 81 niños fueron reconocidos por sus familiares pero después de minimizar, ridiculizar a los familiares y decirles que se habían equivocado, el dossier fue archivado y no se investigó. El que apoyó la difusión del Dossier, Marcel Vervloessem, acusado de pedófilo, claro, acabó en la cárcel en la que pasó varios años después de sobrevivir a varios cánceres.
Pero en Francia, últimamente son Charles Louis Roche y su hermana Diane, los hijos de un magistrado, quienes han realizado un espectáculo titulado Fils deJuge (hijos de juez) en el Teatro de la Main d’Or del cómico Dieudonné. El padre confesó a sus hijos que era miembro de estas sectas y en tres reuniones les contó cómo se organizaban estos rituales, dónde y quién participaba. Al poco tiempo, murió. Ahora sus hijos están dando a conocer estas prácticas que permiten comprender la inexplicable desaparición, cada año, de miles de niños y adolescentes en todo el mundo.
La censura del espectáculo Le Mur del cómico francés Dieudonné tendría el fin de castigarle por permitir se celebre este espectáculo en su teatro.

Australia

El continente austral es históricamente una gran plataforma de pedofilia y satanismo. Recientemente, se ha creado una Comisión oficial para investigar el abuso y tráfico infantil en la que los denunciantes gozan de apoyo económico, judicial y psicológico. Me tiene un poco mosca que se anuncie como “Royal Commission” …. veremos qué hacen.

EEUU

En EEUU, el rabino Nuchen Rosenberg recibió en la cara ácido clorhídrico por haber denunciado cómo, en un hammam de Brooklyn, delante de él, un viejo rabino estaba sodomizando a un niño de 6 años sin el menor escrúpulo, como si fuera algo completamente habitual.
El ya citado Caso Franklin de los años 80 permitió reforzar la protección a las redes pedosatanistas. Estas prácticas han sido descritas con todo detalle por esclavas sexuales MKUltra, como Cathy O’Brian, entre otras, señalando a Hillary Clinton como una mujer que estaba muy excitada al ver su sexo mutilado.En su conferencia describe los rituales de sexo y tortura en términos muy semejantes a las niñas francesas de este otro testimonio anteriormente citado.

En esta entrevista, Jenny Hill narra su vida como víctima del programa MK Ultra de la CIA. Este programa de manipulación mental se desarrolló a partir de la llegada de los psiquiatras nazis en los EEUU en 1945 con el Proyecto Paperclip. Los expertos nazis en manipulación mental habían descubierto con sus experimentos que sometiendo a la víctima a una miedo y dolor atroz, su personalidad se desdoblaba en múltiples personalidades que permitían manipular a esas personas con gran facilidad para convertirlas en hábiles y discretos asesinos de los servicios secretos.
Nicole Kidman’s father and clinical psychologist Antony David Kidman named as Fiona Barnett’s global elite perpetrator.
Hollywood está totalmente infiltrado por este pedosatanismo: el padre de Nicole Kidman, el psiquiatra Antony David Kidman y John Gittinger de la CIA, han sido señalados por testigos, como Fiona Barnett, de ser uno de los mayores especialistas en estas técnicas de control mental por medio de la violación reiterada y la violencia extrema.

En cuanto a España, todo es más cutre, como siempre.
Invito al lector a buscar en la red pues hay mucha información al respecto. Bastará escribir Niñas de Alcasser, Crimen de Alcasser, Juan Ignacio Blanco, Bar España y ahí sale todo para el que lo quiera saber. Aquí se repite lo que se da en los otros países: investigación bloqueada, aparece un cinta de vídeo en la que se reconoce a cuatro personas que es entregada al Ministerio del Interior y que desaparece misteriosamente, informes forenses que se ignoran, familiares acosados. periodistas amenazados de muerte como Juan Ignacio Blanco, Antonio Herrero que muere en extrañas circunstancias justo después de haber hablado del tema Alcasser en su programa.. Pero también varias personas que aparecen en el vídeo ya no viven, murieron de cánceres fulminantes…. Y todo esto con la colaboración de altos mandos policiales, altos magistrados, políticos, jueces, medios de comunicación oficiales…. hasta dicen que el psiquiatra de Felipe González, que aparecía en el snuff movie y ya ha muerto, le recomendó que participara en uno de estos rituales para desbloquear el estrés que le tenía destrozado.

Recientemente, el Ministerio del Interior ha puesto en marcha un número de asistencia a niños desaparecidos. El número escogido es 900 300 330
¿No había otro número disponible?…
Para cualquier persona mínimamente informada de la simbología de los números el mensaje es claro: detrás de ese número están los más altos grados de la Masonería.
Ya está bien de estar ocupados con las polémicas en la Sexta entre Espe y Pablito. No hay excusas. Hay que decirlo, hay que saberlo.
Netherlands King Albert, Queen Beatrix, UK Queen Elizabeth, Prince Phillip. Es difícil imaginar cuánta crueldad y sicopatía hay debajo de estos sombreros, sonrisas y uniformes.


Nada es lo que parece


Estamos en manos de asesinos sanguinarios de niños, violadores, caníbales. Tienen su chiringuito perfectamente montado porque son los jefes de la mayor agencia de inteligencia del mundo y mayor proveedor de drogas del mundo: la Cia. Disponen de enormes cantidades de dinero con las que pueden sobornar a cualquier mando intermedio, contratar los servicios de los mafiosos y asesinos a sueldo, por lo que se sitúan por encima de la Ley. Si alguien se les resiste o intenta denunciarles le hacen la vida un turrón.


¿Qué podemos hacer nosotros?


Para empezar, dejar de cerrar los ojos porque es un tema molesto y desagradable. Difundir esta información por las redes sociales, en nuestro entorno, sin miedo al ridículo, sin miedo a nada.
Sólo la luz puede vencer tanta oscuridad, por eso las víctimas están dando un paso al frente para que cese de una vez esta gran mentira. Ya estamos viendo sus frutos: el jefe de los Jesuitas Adolfo Nicolás Pachón, acusado de pertenecer a estas redes y también conocido como el Papa negro, ha dimitido. Y la presión sobre el Papa Francisco sigue el mismo camino.
 

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Nada hay cuidadosamente ocultado que no haya de revelarse
ni secreto que no llegue a saberse”. Evangelio de Lucas 12:2

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Mas que blog un sentimiento

Una revelación sobre las desigualdades de un Mundo malsano y del malvivir de los seres olvidados por las gentes y las leyes de un Sistema acabado, ajado y caduco que solo busca el bien propio

 

La Venta de los Gatos – Gustavo Adolfo Bécquer

– I –

En Sevilla, y en mitad del camino que se dirige al convento de San Jerónimo desde la puerta de la Macarena, hay, entre otros ventorrillos célebres, uno que, por el lugar en que está colocado y las circunstancias especiales que en él concurren, puede decirse que era, si ya no lo es, el más neto y característico de todos los ventorrillos andaluces.

Figuraos una casita blanca como el ampo de la nieve, con su cubierta de tejas rojizas las unas, verdinegras las otras, entre las cuales crecen un sinfín de jaramagos y matas de reseda. Un cobertizo de madera baña en sombras el dintel de la puerta, a cuyos lados hay dos poyos de ladrillos y argamasa. Empotradas en el muro que rompen varios ventanillos abiertos a capricho para dar luz al interior, y de los cuales unos son más bajos y otros más altos, éste en forma cuadrangular, aquél imitando un ajimez o una claraboya, se ven, de trecho en trecho, algunas estacas y anillas de hierro que sirven para atar las caballerías. Una parra añosísima que retuerce sus negruzcos troncos por entre la armazón de maderas que la sostiene, vistiéndose de pámpanos y hojas verdes y anchas, cubre como un dosel el estrado, el cual lo componen tres bancos de pino, media docena de sillas de enea desvencijadas y hasta seis o siete mesas cojas y hechas de tablas mal unidas. Por uno de los costados de la casa sube una madreselva agarrándose a las grietas de las paredes hasta llegar al tejado, de cuyo alero penden algunas guías que se mecen con el aire, semejando flotantes pabellones de verdura. Al pie del otro corre una cerca de cañizo, señalando los límites de un pequeño jardín, que parece una canastilla de juncos rebosando flores. Las copas de dos corpulentos árboles que se levantan a espaldas del ventorrillo forman el fondo obscuro sobre el cual se destacan sus blancas chimeneas, completando la decoración los vallados de las huertas llenos de pitas y zarzamoras, los retamares que crecen a la orilla del agua, y el Guadalquivir, que se aleja arrastrando con lentitud su torcida corriente por entre aquellas agrestes márgenes hasta llegar al pie del antiguo convento de San Jerónimo, el cual asoma por encima de los espesos olivares que lo rodean y dibuja por obscuro la negra silueta de sus torres sobre un cielo azul transparente.

Imaginaos este paisaje animado por una multitud de figuras, de hombres, mujeres, chiquillos y animales formando grupos a cuál más pintoresco y característico: aquí, el ventero, rechoncho y colorarote, sentado al sol en una silleta baja, deshaciendo entre las manos el tabaco para liar un cigarrillo y con el papel en la boca; allí, un regatón de la Macarena, que canta entornando los ojos y acompañándose con una guitarrilla mientras otros le llevan el compás con las palmas o golpeando las mesas con los vasos; más allá, una turba de muchachas, con su pañuelo de espumilla de mil colores y toda una maceta de claveles en el pelo, que tocan la pandereta, y chillan, y ríen, y hablan a voces en tanto que impulsan como locas el columpio colgado entre dos árboles, y los mozos del ventorrillo que van y vienen con bateas de manzanilla y platos de aceitunas, y las bandas de gentes del pueblo que hormiguean en el camino; dos borrachos que disputan con un majo que requiebra al pasar a una buena moza; un gallo que cacarea esponjándose orgulloso sobre las bardas del corral; un perro que ladra a los chiquillos que le hostigan con palos y piedras; el aceite que hierve y salta en la sartén donde fríen el pescado; el chasquear de los látigos de los caleseros que llegan levantando una nube de polvo; ruido de cantares, de castañuelas, de risas, de voces, de silbidos y de guitarras, y golpes en las mesas, y palmadas, y estallidos de jarros que se rompen, y mil y mil rumores extraños y discordes que forman una alegre algarabía imposible de describir. Figuraos todo esto en una tarde templada y serena, en la tarde de uno de los días más hermosos de Andalucía, donde tan hermosos son siempre, y tendréis una idea del espectáculo que se ofreció a mis ojos la primera vez que, guiado por su farsa, fui a visitar aquel célebre ventorrillo.

De esto ya hace muchos años: diez o doce lo menos. Yo estaba allí como fuera de mi centro natural: comenzando por mi traje y acabando por la asombrada expresión de mi rostro, todo en mi persona disonaba en aquel cuadro de franca y bulliciosa alegría. Pareciome que las gentes, al pasar, volvían la cara a mirarme con el desagrado que se mira a un importuno.

No queriendo llamar la atención ni que mi presenciase hiciese objeto de burlas más o menos embozadas, me senté a un lado de la puerta del ventorrillo, pedí algo de beber, que no bebí, y cuando todos se olvidaron de mi extraña aparición saqué un papel de la cartera de dibujo que llevaba conmigo, afilé un lápiz y comencé a buscar con la vista un tipo característico para copiarlo y conservarlo como un recuerdo de aquella escena y de aquel día.

Desde luego, mis ojos se fijaron en una de las muchachas que formaban alegre corro alrededor del columpio. Era alta, delgada, levemente morena, con unos ojos adormidos, grandes y negros y un pelo más negro que los ojos. Mientras yo hacía el dibujo un grupo de hombres, entre los cuales había uno que rasgueaba la guitarra con mucho aire, entonaban a coro cantares alusivos a las prendas personales, los secretillos de amor, las inclinaciones o las historias de celos y desdenes de las muchachas que se entretenían alrededor del columpio, cantares a los que a su vez respondían éstas con otros no menos graciosos, picantes y ligeros.

La muchacha morena, esbelta y decidora que había escogido por modelo llevaba la voz entre las mujeres y componía las coplas y las decía, acompañada del ruido de las palmas y las risas de sus compañeras, mientras el tocador parecía ser el jefe de los mozos y el que entre todos ellos despuntaba por su gracia y sus desenfadado ingenio.

Por mi parte, no necesité mucho tiempo para conocer que entre ambos existía algún sentimiento de afección que se revelaba en sus cantares, llenos de alusiones transparentes y frases enamoradas.

Cuando terminé mi obra comenzaba a hacerse de noche. Y en la torre de la catedral se habían encendido los dos faroles del retablo de las campanas y sus luces parecías los ojos de fuego de aquel gigante de argamasa y ladrillo que domina toda la ciudad. Los grupos se iban disolviendo poco a poco y perdiéndose a lo largo del camino entre la bruma del crepúsculo, plateada por la luna, que empezaba a dibujarse sobre el fondo violado y obscuro del cielo. Las muchachas se alejaban juntas y cantando, y sus voces argentinas se debilitaban gradualmente hasta confundirse con los otros rumores indistintos y lejanos que temblaban en el aire. Todo acababa a la vez: el día, el bullicio, la animación y la fiesta, y de todo no quedaba sino un eco en el oído y en el alma, como una vibración suavísima, como un dulce sopor parecido al que se experimenta al despertar de un sueño agradable.

Luego que hubieron desaparecido las últimas personas doblé mi dibujo, lo guardé en la cartera, llamé con una palmada al mozo, pagué el pequeño gasto que había hecho y ya me disponía a alejarme cuando sentí que me detenían suavemente por el brazo. Era el muchacho de la guitarra que ya noté antes y que mientras dibujaba me miraba mucho y con cierto aire de curiosidad. Yo no había reparado que, después de concluida la broma, se acercó disimuladamente hasta el sitio en que me encontraba con el objeto de ver qué hacía yo mirando con tanta insistencia a la mujer por quien él parecía interesarse.

-Señorito -me dijo con un acento que él procuró suavizar todo lo posible-, voy a pedirle a usted un favor.

-¡Un favor! -exclamé yo, sin comprender cuáles podrían ser sus pretensiones-. Diga usted; que si está en mi mano es cosa hecha.

-¿Me quiere usted dar esa pintura que ha hecho?

Al oír sus últimas palabras no pude menos de quedarme un rato perplejo; extrañaba, por una parte, la petición, que no dejaba de ser bastante rara, y por otra, el tono, que no podía decirse a punto fijo si era de amenaza o de súplica. El hubo de comprender mi duda y se apresuró en el momento a añadir:

-Se lo pido a usted por la salud de su madre, por la mujer que más quiera en este mundo, si quiere a alguna; pídame usted en cambio todo lo que yo pueda hacer en mi pobreza.

No supe qué contestar para eludir el compromiso. Casi, casi, hubiera preferido que viniese en son de quimera, a trueque de conservar el bosquejo de aquella mujer que tanto me había impresionado; pero sea por sorpresa del momento, sea que yo a nada sé decir que no, ello es que abrí mi cartera, saqué el papel y se lo alargué sin decir una palabra.

Referir las frases de agradecimiento del muchacho, sus exclamaciones al mirar nuevamente el dibujo a la luz del reverbero de la venta, el cuidado con que lo dobló para guardárselo en la faja, los ofrecimientos que me hizo y las alabanzas hiperbólicas con que ponderó la suerte de haber encontrado lo que él llamaba un señorito templao y neto sería tarea dificilísima, por no decir imposible. Sólo diré que como entre unas y otras se había hecho completamente de noche, que quise que no, se empeñó en acompañarme hasta la puerta de la Macarena, y tanto dio en ello que por fin me determiné a que emprendiésemos el camino juntos. El camino es bien corto, pero mientras duró encontró forma de contarme de pe a pa toda la historia de sus amores.

La venta donde se había celebrado la función era de su padre, quien le tenía prometido, para cuando se casase, una huerta que lindaba con la casa y que también le pertenecía. En cuanto a la muchacha objeto de su cariño, que me describió con los más vivos colores y las frases más pintorescas, me dijo que se llamaba Amparo, que se había criado en su casa desde muy pequeñita y se ignoraba quiénes fuesen sus padres. Todo esto y cien otros detalles de más escaso interés me refirió durante el camino. Cuando llegamos a las puertas de la ciudad me dio un fuerte apretón de manos, tornó a ofrecérseme y se marchó entonando un cantar cuyos ecos se dilataban a lo lejos en el silencio de la noche. Yo permanecí un rato viéndolo ir. Su felicidad parecía contagiosa, y me sentí alegre, con una alegría extraña y sin nombre, con una alegría, por decirlo así, de reflejo.

El siguió cantando a más no poder; uno de sus cantares decía así:

Compañerito del alma
mira qué bonita era:
se parecía a la Virgen
de Consolación de Utrera.

Cuando su voz comenzaba a perderse oí en las ráfagas de la brisa otra delgada y vibrante que sonaba más lejos aún. Era ella, que lo aguardaba impaciente.

Pocos días después abandoné a Sevilla, y pasaron muchos años sin que volviese a ella y olvidé muchas cosas que allí me habían sucedido; pero el recuerdo de tanta y tan ignorada y tranquila felicidad no se me borró nunca de la memoria.

– II –

Como he dicho, transcurrieron muchos años después que abandoné a Sevilla, sin que olvidase del todo aquella tarde, cuyo recuerdo pasaba algunas veces por mi imaginación como una brisa bienhechora que refresca el ardor de la frente.

Cuando el azar me condujo de nuevo a la gran ciudad que con tanta razón es llamada reina de Andalucía una de las cosas que más llamaron mi atención fue el notable cambio verificado durante mi ausencia. Edificios, manzanas de casas y barrios enteros habían surgido al contacto mágico de la industria y el capital: por todas partes fábricas, jardines, posesiones de recreo, frondosas alamedas; pero, por desgracia, muchas venerables antiguallas habían desaparecido.

Visité nuevamente muchos soberbios edificios, llenos de recuerdos históricos y artísticos; torné a vagar y a perderme entre las mil y mil revueltas del curioso barrio de Santa Cruz; extrañé en el curso de mis paseos muchas cosas nuevas que se han levantado no sé cómo; eché de menos muchas cosas viejas que han desaparecido no sé por qué y, por último, me dirigí a la orilla del río. La orilla del río ha sido siempre en Sevilla, el lugar predilecto de mis excursiones.

Después que hube admirado el magnífico panorama que ofrece en el punto por donde une sus opuestas márgenes el puente de hierro; después que hube recorrido con la mirada absorta los mil detalles, palacios y blancos caseríos; después que pasé revista a los innumerables buques surtos en sus aguas, que desplegaban al aire los ligeros gallardetes de mil colores, y oí el confuso hervidero del muelle, donde todo respira actividad y movimiento, remontando con la imaginación la corriente del río, me trasladé hasta San Jerónimo.

Me acordaba de aquel paisaje tranquilo, reposado y luminoso en que la rica vegetación de Andalucía despliega sin aliño sus galas naturales. Como si hubiera ido en un bote corriente arriba, vi desfilar otra vez, con ayuda de la memoria, por un lado la Cartuja con sus arboledas y sus altas y delgadas torres; por otro, el barrio de los Humeros, los antiguos murallones de la ciudad, mitad árabes, mitad romanos; las huertas con sus vallados cubiertos de zarzas y las norias que sombrean algunos árboles aislados y corpulentos, y, por último, San Jerónimo… Al llegar aquí con la imaginación se me representaron con más viveza que nunca los recuerdos que aun conservaba de la famosa venta, y me figuré que asistía de nuevo a aquellas fiestas populares y oía cantar a las muchachas, meciéndose en el columpio, y veía los corrillos de gentes del pueblo vagar por los prados, merendar unos, disputar los otros, reír éstos, bailar aquéllos, y todos agitarse, rebosando juventud, animación y alegría. Allí estaba ella, rodeada de sus hijos, lejos ya del grupo de las mozuelas, que reían y cantaban, y allí estaba él, tranquilo y satisfecho de su felicidad, mirando con ternura, reunidas a su alrededor y felices, a todas las personas que más amaba en el mundo: su mujer, sus hijos, su padre, que estaba entonces como hacía diez años, sentado a la puerta de su venta, liando impasible su cigarro de papel, sin más variación que tener blanca como la nieve la cabeza, que antes era gris.

Un amigo que me acompañaba en el paseo, notando la especie de éxtasis en que estuve abstraído con esas ideas durante algunos minutos me sacudió al fin del brazo; preguntándome:

-¿En qué piensas?

-Pensaba -le contesté- en la Venta de los Gatos, y revolvía aquí, dentro de la imaginación, todos los agradables recuerdos que guardo de una tarde que estuve en San Jerónimo… En este instante concluía una historia que dejé empezada allí y la concluía tan a mi gusto que creo no puede tener otro final que el que yo le he hecho. Y a propósito de la Venta de los Gatos -proseguí, dirigiéndome a mi amigo-, ¿cuándo nos vamos allí una tarde a merendar y a tener un rato de jarana?

-¡Un rato de jarana! -exclamó mi interlocutor, con una expresión de asombro que yo no acertaba a explicarme entonces-; ¡un rato de jarana! Pues digo que el sitio es aparente para el caso.

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-¿Y por qué no? -le repliqué admirándome a mi vez de sus admiraciones.

-La razón es muy sencilla -me dijo, por último-: porque a cien pasos de la venta han hecho el nuevo cementerio.

Entonces fui yo el que lo miré con ojos asombrados y permanecí algunos instantes en silencio antes de añadir una sola palabra.

Volvimos a la ciudad y pasó aquel día y pasaron algunos otros más sin que yo pudiese desechar del todo la impresión que me había causado una noticia tan inesperada. Por más vueltas que le daba, mi historia de la muchacha morena no tenía ya fin, pues el inventado no podía concebirla, antojándoseme inverosímil un cuadro de felicidad y alegría con un cementerio por fondo.

Una tarde, resuelto a salir de dudas, pretexté una ligera indisposición para no acompañar a mi amigo en nuestros acostumbrados paseos y emprendí solo el camino de la venta. Cuando dejé a mis espaldas la Macarena y su pintoresco arrabal y comencé a cruzar por un estrecho sendero aquel laberinto de huertas ya me parecía advertir algo extraño en cuanto me rodeaba.

Bien fuese que la tarde estaba un poco encapotada, bien que la disposición de mi ánimo me inclinaba a las ideas melancólicas, lo cierto es que sentí frío y tristeza y noté un silencio que me recordaba la completa soledad como el sueño recuerda la muerte.

Anduve un rato sin detenerme, acabé por cruzar las huertas para abreviar la distancia y entré en el camino de San Lázaro, desde donde ya se divisa en lontananza el convento de San Jerónimo.

Tal vez será una ilusión; pero a mí me parece que por el camino que pasan los muertos hasta los árboles y las hierbas toman al cabo un color diferente. Por lo menos allí se me antojó que faltaban tonos calurosos y armónicos, frescura en la arboleda, ambiente en el espacio y luz en el terreno. El paisaje era monótono, las figuras negras y aisladas.

Por aquí un carro que marchaba pausadamente, cubierto de luto, sin levantar polvo, sin chasquidos de látigo, sin algazara, sin movimiento casi; más allá un hombre de mala catadura con un azadón en el hombro, o un sacerdote con su hábito talar y oscuro, o un grupo de ancianos mal vestidos o de aspecto repugnante, con cirios apagados en las manos, que volvían silenciosos, con la cabeza baja y los ojos fijos en la tierra. Yo me creía transportado no sé adónde, pues todo lo que veía me recordaba un paisaje cuyos contornos eran los mismos de siempre, pero cuyos colores se habían borrado, por decirlo así, no quedando de ellos sino una media tinta dudosa. La impresión que experimentaba sólo puede compararse a la que sentimos en esos sueños en que, por un fenómeno inexplicable, las cosas son y no son a la vez, y los sitios en que creemos hallarnos se transforman, en parte, de una manera estrambótica e imposible.

Por último, llegué al ventorrillo; lo recordé más por el rótulo, que aun conservaba escrito con grandes letras en una de sus paredes, que por nada; pues en cuanto al caserío, se me figuró que hasta había cambiado de forma y proporciones. Desde luego puedo asegurar que estaba mucho más ruinoso, abandonado y triste. La sombra del cementerio, que se alzaba en el fondo, parecía extenderse hacia él, envolviéndolo en una oscura proyección como en un sudario. El ventero estaba solo, completamente solo. Conocí que era el mismo de hacía diez años; y lo conocí por no sé qué, pues en este tiempo había envejecido hasta el punto de aparentar un viejo decrépito y moribundo, mientras que cuando lo vi no representaba apenas cincuenta años, y rebosaba salud, satisfacción y vida.

Senteme en una de las desiertas mesas; pedí algo de beber, que me sirvió el ventero, y de una en otra palabra suelta, vinimos al cabo a entrar en una conversación tirada acerca de la historia de amores, cuyo último capítulo ignoraba todavía, a pesar de haber intentado adivinarlo varias veces.

-Todo -me dijo el pobre viejo-, todo parece que se ha conjurado contra nosotros desde la época que usted me recuerda. Ya lo sabe usted: Amparo era la niña de nuestros ojos, se había criado aquí desde que nació, casi era la alegría de la casa; nunca pudo echar de menos el suyo, porque yo la quería como un padre; mi hijo se acostumbró también a quererla desde niño, primero como un hermano, después con un cariño más grande todavía. Ya estaba en vísperas de casarse; yo les había ofrecido lo mejor de mi poca hacienda, pues con el producto de mi tráfico me parecía tener más que suficiente para vivir con desahogo, cuando no sé qué diablo malo tuvo envidia de nuestra felicidad y la deshizo en un momento. Primero comenzó a susurrarse que iban a colocar un cementerio por esta parte de San Jerónimo: unos decían que más acá, otros que más allá; y mientras todos estábamos inquietos y temerosos, temblando de que se realizase este proyecto, una desgracia mayor y más cierta cayó sobre nosotros.

Un día llegaron aquí en un carruaje dos señores. Me hicieron mil y mil preguntas acerca de Amparo, a la cual saqué yo cuando pequeña de la casa de expósitos; me pidieron los envoltorios con que la abandonaron y que yo conservaba, resultando al fin que Amparo era hija de un señor muy rico, el cual trabajó con la justicia para arrancárnosla, y trabajó tanto, que logró conseguirlo. No quiero recordar siquiera el día que se la llevaron. Ella lloraba como una Magdalena; mi hijo quería hacer una locura; yo estaba como atontado, sin comprender lo que me sucedía… ¡Se fue! Es decir, no se fue, porque nos quería mucho para irse; pero se la llevaron, y una maldición cayó sobre esta casa. Mi hijo, después de un arrebato de desesperación espantosa, cayó como en un letargo; yo no sé decir qué me pasó; creí que se me había acabado el mundo.

Mientras esto sucedía, comenzose a levantar el cementerio; la gente huyó de estos contornos, se acabaron las fiestas, los cantares y la música, y se acabó toda la alegría de estos campos, como se había acabado toda la de nuestras almas.

Y Amparo no era más feliz que nosotros: criada aquí al aire libre, entre el bullicio y la animación de la venta, educada para ser dichosa en la pobreza, la sacaron de esta vida y se secó como se secan las flores arrancadas de un huerto para llevarlas a un estrado. Mi hijo hizo esfuerzos increíbles por verla otra vez, para hablarle un momento. Todo fue inútil; su familia no quería. Al cabo la vio, pero la vio muerta. Por aquí paso el entierro. Yo no sabía nada, y no sé por qué me eché a llorar cuando vi el ataúd. El corazón, que es muy leal, me decía a voces

-Esa es joven como Amparo; como ella, sería también hermosa; ¿quién sabe si será la misma? Y era; mi hijo siguió el entierro, entró en el patio, y al abrirse la caja, dio un grito, cayó sin sentido en tierra, y así me lo trajeron. Después se volvió loco, y loco está.

Cuando el pobre viejo llegaba a este punto de su narración, entraron en la venta dos enterradores, de siniestra figura y aspecto repugnante. Acabada su tarea, venían a echar un trago «a la salud de los muertos», como dijo uno de ellos, acompañando el chiste con una estúpida sonrisa. El ventero se enjugó una lágrima con el dorso de la mano, y fue a servirles.

La noche comenzaba a cerrar, oscura y tristísima. El cielo estaba negro, y el campo lo mismo. De los árboles pendía aún, medio podrida, la soga del columpio agitada por el aire; me pareció la cuerda de una horca, oscilando todavía después de haber descolgado a un reo. Sólo llegaban a mis oídos algunos rumores confusos: el ladrido lejano de los perros de las huertas, el chirrido de una noria, largo, quejumbroso y agudo como un lamento; las palabras sueltas y horribles de los sepultureros, que concertaban en voz baja un robo sacrílego… No sé; en mi memoria no ha quedado, lo mismo de esta escena fantástica de desolación, que de la otra escena de alegría, más que un recuerdo confuso, imposible de reproducir. Lo que me parece escuchar tal como lo escuché entonces es este cantar que entonó una voz plañidera, turbando de repente el silencio de aquellos lugares

En el carro de los muertos
ha pasado por aquí;
llevaba una mano fuera,
por ella la conocí.
Era el pobre muchacho, que estaba encerrado en una de las habitaciones de la venta, donde pasaba los días contemplando inmóvil el retrato de su amante sin pronunciar una palabra, sin comer apenas, sin llorar, sin que se abriesen sus labios más que para cantar esa copla tan sencilla y tan tierna, que encierra un poema de dolor que yo aprendí a descifrar entonces.

La Venta de los Gatos – Gracia de Triana from anabel amiens on Vimeo.

LIBRO SEMANAL

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Mas que blog un sentimiento

Una revelación sobre las desigualdades de un Mundo malsano y del malvivir de los seres olvidados por las gentes y las leyes de un Sistema acabado, ajado y caduco que solo busca el bién propio

John Denver

John Denver – Annie’s Song from anabel amiens on Vimeo.

John Denver, nacido como Henry John Deutschendorf, Jr. (Roswell, Nuevo México, 31 de diciembre de 1943-Bahía de Monterey, cerca de Pacific Grove, California, 12 de octubre de 1997), fue un cantante country, compositor, músico y actor estadounidense. Denver murió a los 53 años de edad cuando pilotaba un Rutan Long-EZ, un avión experimental de fibra de vidrio.

John Denver nació en Roswell, Nuevo México. Su padre, Henry Deutschendorf, Sr., era oficial de las fuerzas aéreas e instructor de vuelo. Denver nació cuando su padre estaba en el Roswell Army Air Field. Creció en numerosas bases del sudoeste estadounidense. Denver entró en el instituto en Fort Worth, Texas y más tarde en el Texas Tech donde fue miembro de la fraternidad Delta Tau Delta.

Su introducción en el mundo de la música llegó a la edad de doce años cuando su abuela le regaló una guitarra acústica 1910 Gibson. Empezó a actuar en clubes locales cuando aún estaba en la universidad. En 1964 abandonó la universidad y se mudó a Los Ángeles, California para ingresar en el Chad Mitchell Trio, un grupo folk. Dejó el grupo, por entonces conocido como Denver, Boise y Johnson, en 1969 para empezar una carrera en solitario.

Este mismo año lanzó su primer LP, Rhymes and Reasons. Durante los cuatro años siguientes, álbumes como Whose Garden Was This, Take Me to Tomorrow y Poems, Prayers and Promises se estableció como una estrella de la canción estadounidense popular.

Denver tenía una exitosa carrera como cantante y compositor, y una carrera menor como actor -su película más notable, hecha en 1977, fue Oh, God!. En 1994 escribió una autobiografía titulada Take Me Home. Se mudó a Aspen, Colorado persiguiendo su primer éxito en solitario con Leaving on a Jet Plane.

Denver no sólo es conocido como cantante, lo es por su labor humanitaria. Trabajó extensamente en proyectos de conservación y ayudó a crear el Arctic National Wildlife Refuge en Alaska. También fundó su propio grupo ecologista llamado Windstar Foundation. Denver tuvo también mucho interés en las causas y las soluciones del hambre, y visitó África durante la década de 1980 para ser testigo de primera mano del sufrimiento causado por el hambre y también para trabajar con los líderes africanos detrás de una solución.

Después de una agradable experiencia en The Muppet Show, grabó otros dos especiales con muñecos: John Denver and the Muppets: A Christmas Together (1979) y John Denver and the Muppets: Rocky Mountain Holiday (1982). Desafiando todas las etiquetas convencionales, John Denver ocupó un singular lugar en la música estadounidense: un compositor cuyo inmenso trabajo popular que habitaba el mundo natural. Canciones como Take Me Home, Country Roads, Leaving on a Jet Plane o Rocky Mountain High son famosas en todo el mundo. Las características de sus canciones son: una melodía dulce, un acompañamiento de guitarra elegante y una verdadera convicción en sus letras. Fue uno de los pocos cantantes occidentales conocidos más allá de Europa, incluyendo África, India y el sudeste asiático.

Justo en la cima de su carrera John Denver fue reconocido por el gobernador de Colorado como el poeta del Estado. En ese momento su discográfica “Windsong” era la responsable del éxito «Afternoon Delight» de Starland Vocal Band, él apareció en una gran cantidad de especiales de televisión y en 1977 tuvo una aparición estelar en la película “Oh, God!” junto a George Burns. Durante esa época también recortó significativamente su producción hasta 1980 con “Autograph”.

En 1981 se presentó junto con el tenor Plácido Domingo, pero en la medida en que avanzaban los años 1980 su popularidad decaía. Mucho del declive obedecía a que ahora concentraba sus energías en temas humanitarios, ecológicos y relacionados con la paz mundial.
En febrero de 1985 se presentó en el XXVI Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar (Chile) y causó un gran suceso en dicho país. En mismo año, durante su segunda visitó la Unión Soviética, el sub director de Asuntos Culturales de Leningrado presentó a Denver ante la prensa diciendo:

Hay un dicho ruso que dice que la primera manifestación de la primavera no nos dirá cómo será toda la estación, pero esa primera manifestación puede marcar el cambio a una estación más caliente. Esperamos que esta visita de John Denver conduzca a una relación cultural más cálida entre Estados Unidos y la Unión Soviética.

Denver respondió:
Como artista y cantante estoy comprometido con construir entendimiento y amistad entre los pueblos.
Sus esfuerzos por la paz y la desaparición del hambre le llevaron a escribir a Ronald Reagan y a Mijaíl Gorbachov para que destinaran más dinero a solventar los problemas del hambre que a las armas. Hacia mediados de 1985, Denver testificó junto a Frank Zappa y Dee Snider en un asunto de la censura en una audiencia de la PMRC.
En 1987 se presentó en China, la Unión Soviética y en la recientemente devastada Chernobyl. El esfuerzo de Denver por estrechar lazos entre las potencias enfrentadas en la Guerra Fría le llevó a grabar una canción contra el armamentismo junto con el cantante soviético Alexandre Gradsky, la primera vez que el régimen permitía algo parecido.
Más tarde, hacia 1992, John Denver viajó aún más lejos para presentarse en China y en 1994 cantó en Vietnam, siendo la primera vez que un artista estadounidense cantaba después de la Guerra de Vietnam.
A lo largo de su vida, John Denver recibió todo tipo de reconocimientos que van desde los que se entregan a los artistas, hasta los que solo se le dan a aquellas personas que hacen lo humanamente posible para hacer de este un mundo mejor.

En los meses inmediatamente anteriores a su muerte en un accidente de avión en 1997 a la edad de 53 años, estuvo grabando un episodio de Nature Series, centrado en las maravillas naturales, la inspiración de sus canciones más queridas. El resultado es una película conmovedora y melódica que registra sus últimos viajes en el yermo y contiene su última canción «Yellowstone, Coming Home», compuesta mientras navegaba por el río Colorado con su hijo y su hija pequeña.
Denver tuvo dos pasiones en su vida: la música y volar. Como piloto experimentado, Denver tenía su propio Learjet, planeadores y voló en aviones acrobáticos y a veces en un F-15. Esta pasión por el aire le costó a Denver la vida cuando cayó al mar en su recientemente adquirido Rutan Long-EZ (N555JD) el 12 de octubre de 1997.
El percance sucedió durante un vuelo solitario, cuando se estrelló en las inmediaciones de una playa del Océano Pacífico, cerca de Pacific Grove, California.
Su vuelo lo había iniciado a las 17:12 UTC Tiempo del Pacífico, y la tragedia se estimó que ocurrió a las 17:28 UTC, alrededor de 15 a 16 minutos después de su despegue.
Los medios de comunicación publicaron versiones contrarias de la causa del accidente, donde de hecho, fueron múltiples causas serias del percance (que es común en los accidentes aéreos), y en última instancia un error del piloto por no preparar adecuadamente el vuelo en un avión poco familiar para él o un error del piloto al procurar cambiar al tanque derecho y poniendo inadvertidamente el avión en un terreno escarpado.

El informe del accidente resaltó los siguientes factores:
Denver comenzó el vuelo sabiendo que los tanques estaban bajos de combustible pero descuidó el llenarlos, pensando que sería un viaje de una hora de duración.

El selector de combustible estaba situado en un lugar poco común, difícil de alcanzar por el piloto.
El selector de combustible no tenía marcas, e iba en función del instinto del piloto.
Las vistas a la gasolina eran no lineales y no estaban marcadas, dando como resultado que no tuviera la intuición de la medida del combustible.
Es probable que el combustible del tanque izquierdo del avión se consumiera durante la primera hora de vuelo.
Denver tendría que haber aflojado su arnés y torcido el cuerpo para alcanzar el selector de combustible.
En hacer esto es probable que Denver pisara inadvertidamente el pedal del timón derecho.
Con el pedal del timón presionado, el avión se habría precipitado hacia un terreno escarpado.
Denver estaba preocupado en intentar cambiar al otro tanque y recuperar la energía del motor. Al hacer esto no detectó el banco al que se acercaba.
El avión cayó al océano antes de que Denver pudiera recuperar el control.

El accidente de Denver ha ayudado a cambiar los sistemas de seguridad en aviones pequeños. La vida de Denver fue honrada en la Iglesia Presbiteriana de la Fe en Aurora, Colorado, el 17 de octubre de 1997.

HERE IS THE NEW SLAVERY
DON´T ACEPT IT
FIGHT THE NEW WORLD DIS-ORDER !
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LIBRO SEMANAL

superduque

The time is ripe for a MASS EXODUS from YouTube

And Vimeo is the same shit


What’s even more insane is that YouTube sees the use of CBD oil to cure cancer as being no different than a terrorist who builds a pipe bomb in his kitchen to destroy human life. To YouTube, both acts are dangerous and “violent,” and have no place on YouTube. This says a whole lot about the mindset of YouTube’s leadership, seeing as how the site has no problem spreading content that’s utterly vulgar, perverse, and ompletely inappropriate for normal viewing. In other words, information about how natural plant extracts can be used to get healthy is prohibited content at YouTube, but videos that teach young people about how to use anal beads or how to become transgender is completely acceptable and actively welcomed at YouTube.
The good news is that YouTube isn’t the only video content website out there, and free-thinking people would do well to abandon the site entirely for greener, less-censored pastures. By the way, the 43-second video that triggered YouTube to remove Natural News from its platform…

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