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María Isabel Bárbara Llaudés Santiago, la ‘princesa del pop’


KARINA EN DIRECTO – ¡A su aire! (1974) from anabel amiens on Vimeo.

María Isabel Bárbara Llaudés Santiago, más conocida como Karina, es Cantante y actriz española nacida en Jaén el 4 de Diciembre de 1945. Actualmente vive en Torrelodones.

A principios de la década de 1960 comienza a trabajar en el programa musical Escala Hi-Fi de TVE. Emilio Santamaría, padre de la cantante Massiel, se hizo su manager, quien le llevó a firmar su primer contrato discográfico con la casa Hispavox.

En 1964 graba su primer álbum con el que tiene un considerable éxito en Venezuela. En 1965 se presenta al Festival de Mallorca con Me lo dijo Pérez y, aunque quedó segunda, fue todo un éxito.


Pérez from anabel amiens on Vimeo.

Grabó Muñeca de Cera, versión en español del tema con el que France Gall acababa de ganar el Festival de Eurovisión (Poupée de cire, poupée de son) de Serge Gainsbourg, consigue entrar en el panorama musical español con la versión del éxito de France Gall Poupée de cire, poupée de son, lo que le da la posibilidad de mostrarse ante un público mayor.


luxembourg winner from anabel amiens on Vimeo.

Su hermano Paco se sumaría al grupo de managers de Karina junto con Santamaría. Tras numerosos éxitos, en 1966 le entragan la Medalla de Oro como Mejor Cantante «Yeyé». A finales de los 60 rueda tres películas cuyas bandas sonoras consiguen mucho éxito. Comienzan sus más sonados éxitos como Las flechas del amor.


Flechas Del Amor (1968) from anabel amiens on Vimeo.

Regresarás, El baúl de los recuerdos, Romeo y Julieta, Fiesta, Colores, Las flechas del amor, etc. Su carrera se extiende a otros países europeos.


GALAS DEL SABADO (1970) from anabel amiens on Vimeo.
KARINA – REGRESARAS (REMASTERIZADO) YOU TUBE from anabel amiens on Vimeo.
Karina-Concierto para Enamorados from anabel amiens on Vimeo.

En 1970 se celebra en Osaka (Japón) la Exposición General de primera categoría y TVE, bajo la dirección de Valerio Lazarov, graba en esta ciudad su programa “Osaka Show” con la participación de Karina, Massiel, Julio Iglesias y Miguel Ríos.



Colors (Colores) Osaka Show 1970 from anabel amiens on Vimeo.
Colors (Colores) Osaka Show 1970

En 1971 participa y gana el programa «Pasaporte a Dublín» concurso en el que participaron entre otros Nino Bravo, Los Mismos, Rocío Jurado, etc. y en el que se elegía al representante de España en el Festival de la Canción de Eurovisión.


Pasaporte a Dublin from anabel amiens on Vimeo.

Ese mismo año, por tanto, representa a España en Eurovisión, en Dublín, con el tema En un mundo nuevo, de Rafael Trabucchelli y Tony Luz (su novio).

Quedó en segunda posición, con 116 puntos, algo de lo que siempre se ha sentido orgullosa. Con la experiencia eurovisiva hizo una película, del mismo nombre que su canción.


En Un Mundo Nuevo from anabel amiens on Vimeo.

Karina continuó su carrera hasta 1978 año en que Hispavox no le renovó su contrato discográfico, debido al cambio en la dirección general. Se mudó a México donde publicó numerosos discos de rancheras. Volvió a España en 1982, año en que nace su primera hija Azahara Díaz Llaudés (actual mánager de la artista). En 1989 nace su segunda hija Rocío Martínez Llaudés, durante estos años Karina se dedicó al cuidado de sus hijas.

A principios de los 90 se ve sometida a una operación de tiroides en la Clínica Universitaria de Navarra, que la mantiene durante 2 años alejada de los escenarios. Y no será hasta mediados de los noventa, cuando vuelve, gracias a la obra teatral Entrañables 60 cuyo éxito fue tal que los teatros se quedaban pequeños para acoger tanta afluencia de público. Por lo que los productores cambiaron el formato y pasó a convertirse en un espéctaculo a modo de macro-concierto, con el nombre de Mágicos 60.


LUNA BLANCA from anabel amiens on Vimeo.

En 2003 participa y gana el concurso de Telecinco Vivo cantando: los años dorados gracias al voto del público, en el que participaron numerosos cantantes de los años 60 y 70 como Tony Ronald, Juan Bau, Elsa Baeza o Braulio. Karina grabó el disco Gracias con ValeMusic.


Vivo Cantando 2003 from anabel amiens on Vimeo.

En ese año ganó por votación popular el concurso de Tele5 Vivo Cantando, en el que participaban antiguas estrellas de la canción española.

 

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LIBRO SEMANAL

“Brillará de nuevo el sol…aunque todo siga igual”, cantaba, ya en los 70 y con más de una década de carrera a sus espaldas, Maribel Llaudes, Karina. La jienense intentaba encarar, con ese tema, a una nueva Karina, en un intento fallido por evolucionar de niña a mujer, de las canciones ingenuas a aquellas otras con pinceladas dramáticas. Sin embargo, como ella misma nos cuenta cuando la entrevistamos esta semana en el madrileño Café del Espejo, al público “no le gustaba esa Karina. El público siempre ha querido a la Karina de la sonrisa, a la festiva…De vez en cuando le gusta una balada pero una balada tipo Yo te diré o Regresarás. Las otras ya eran demasiado rotas”. Brillará de nuevo el sol sirve como metáfora de una mujer que, tras cincuenta años de carrera, varios divorcios y momentos de felicidad y de desdicha, siempre eligió la sonrisa y el ciego optimismo, el mismo que impregnaba sus canciones y el libro que publica MR Ediciones esta semana.

Esa Karina que tanto gustaba al público es la misma mujer que ahora publica una biografía titulada El baúl de mis recuerdos, en claro homenaje a la más popular de sus canciones, un himno que formó parte de aquellos años 60 en los que ella fue el máximo exponente de las ‘chicas ye-yé’, otro símbolo más de un desarrollismo y de una apertura hacia el exterior que cambiaba para siempre a la pacata España de la época. El libro se muestra claro, sin complejos, sin pretensiones, con sus Romeo y Julieta, sus Flechas del amor y con su famoso Baúl lleno de recuerdos. Con la segunda canción, Karina llegó a arrebatarles un número uno a los Beatles y se convirtió en un mito con sus luces y sombras, con sus éxitos y sus fracasos, con los halagos más estruendosos y las críticas más despiadadas. “Venir de provincias y en dos o tres años ser Karina y pegar un pelotazo tan joven fue muy duro. Estaba claro que tenía que bajar a los infiernos…”, admite sin perder ese aire de ingenuo optimismo que hizo que varias generaciones de españoles se enamorasen con sus canciones.

Antes de conocer el éxito y la derrota, Maribel Llaudes era una chica de provincias que, con tan sólo 13 años, llegó con su madre a un Madrid en ebullición y que, en poco tiempo y gracias a varios concursos radiofónicos, se convirtió en Karina cuando Torrebruno dijo aquello de “¡Uy, ¡qué niña tan carina!”.

La discográfica encontró un filón en aquella jovencita rubia de ojos claros que cantaba al amor con la ayuda de los mejores músicos de la época, con leyendas como Waldo de los Ríos o con el buen ojo del productor Rafael Trabuchelli. Ella era consciente de que la rodeaban los mejores: “Cuando escuché Regresarás o Tú y yo dije: “Madre mía, yo no merezco este arreglo”, dice con exceso de humildad). Sin embargo, seguía conservando su inocencia en un mundo, el de la música, repleto de lobos disfrazados de cordero. Ejemplo de ello, el día en el que acudió a que le realizasen unas fotografías en las que el fotógrafo pretendía convertirla en una ‘lolita’: “Yo nunca me he visto ni sexy ni nada parecido. Ni siquiera tengo fotos subidas de tono. El fotógrafo me hizo dos o tres fotos pero yo posaba tan mal que a punto estuvo de decirme: “Mira, vete ya pa tu casa…”. Yo fui con mi jersey y lo primero que me preguntó es si llevaba sujetador. Me dijo que me los quitase y que me pusiese una sábana. En la sala de espera estaba mi madre y yo me dije: “Si este hombre me hace algo yo chillo y viene ella”. Me puse la sábana pero Hispavox no quiso utilizar esa imagen tan atrevida”.

Con sábana o sin ella, Karina fue nuestra versión española de las France Gall o las Silvye Vartan de turno, la chica ‘ye-yé’ que, en pleno éxito, llegó a presentarse ante Adolfo Suárez cuando este era el director de TVE. La razón: sus compañeros de concurso en Pasaporte a Dublín, que elegía, en 1971, candidato a Eurovisión entre artistas como Nino Bravo o Rocío Jurado, creían que el programa estaba amañado a su favor. “Me dieron día y hora para ver a Suárez. Era media mañana y le dije que quería dejar el concurso. Insistí mucho en participar pero luego quería dejarlo”, afirma. “Mira Maribel, yo estoy muy liado; creo que ni te estoy escuchando. Vete a tu trabajo y déjame a mí trabajar. Creía que me ibas a decir algo importante”, le replicó el futuro primer presidente de la democracia.

Cuando el entuerto se aclaró, ella fue la finalmente elegida para acudir a Eurovisión con el tema En un mundo nuevo, compuesto por el que fue su novio, primer marido y parte fundamental de su carrera (compuso muchos de sus grandes éxitos), Tony Luz. La canción tuvo tanta repercusión que, un día, la jienense recibió la llamada de la mismísima Carmen Polo. La mujer de Franco quería conocerla y reclamó su presencia en el Palacio de El Pardo. La anécdota de lo que ocurrió aquel día daría para varios libros más. “Tony y yo estuvimos de pie, en un salón elegantísimo, y después de un rato, nos invitó a sentarnos y nos deseó buena suerte. Nos dijo que la canción le gustaba mucho a Paco y yo dije: “Pues mira qué bien. Paco será un primo suyo o algo así”. Yo en ese momento ni sabía quién era Paco, porque estaba muy nerviosa. Cuando salí pensé: “Claro, Paco debe ser el que nosotros llamamos el Generalísimo, que es Francisco”, asegura sin parar de reír.

Pese a la bendición franquista, ella ha odiado todas y cada una de las veces que la han considerado, de manera aleatoria y como a muchos otros artistas, una ‘cantante franquista’. “Las etiquetas son muy feas. Yo incluso las quito en la ropa”. Con aquella bendición se fue a Dublín, quedando en la segunda posición con aquel mítico vestido con un agujero, con aquel fallo de sonido que hizo que los millones de europeos que veían el certamen, no escuchasen la primera frase de la canción. Ella se vuelve a impregnar de humildad y se autoinculpa: “Estaba cantando la que iba delante de mí y, con su canción, pegué una cabezada por el cansancio acumulado de los ensayos. Cuando escuché la famosa flauta con la que comienza En un mundo nuevo (se pone a tararearla), eso me acabó despertando. Salí corriendo pero claro, no llegué a tiempo. El técnico sólo escuchó desde “las cosas claras verás” y fue cuando subió el sonido. Ese fallo ya se ha quedado como una anécdota para toda la vida. A veces me dicen: “Si hubieses cantado la primera frase, igual hubieras ganado”.

El triunfo eurovisivo supuso un cénit difícil de superar. Como ella misma reconoce, había llegado tan alto que la única opción, a partir de ese momento, era bajar. Apenas varios años después, en 1978, se enfrentó a una no renovación por parte de su discográfica, uno de las partes más duras de su vida. “No se puede echar a una persona sin darle una explicación, por joven que sea o por mucho que no te guste. Yo al fin y al cabo era una trabajadora de Hispavox. No sé por qué fue tan brusco diciéndome que la discográfica “no renovaba a horteritas”. Tras tres lustros de éxito, Karina se enfrentó a una cruda realidad. Sin sello discográfico, con un segundo divorcio a sus espaldas, afrontó los 80 “muy sola”. De los Waldo de los Ríos o Rafael Trabuchelli que habían confeccionado sus canciones, pasó a los bolos (palabra que ella detesta) en pueblos pequeños sin una mano que la asesorase. “Fue duro empezar a ir a sitios pequeñitos, bajar presupuestos… Sé bien lo que es tocar fondo”.

Sin embargo, el optimismo de sus canciones, es el optimismo de Karina. En plena gira de despedida, con sus músicos y sin esos playbacks musicales que tuvo que usar hace tres décadas, está feliz de ser abuela, de lo que consiguió y de la gente que se le acerca para decirle que es un mito. Ni siquiera recuerda con acritud o arrepentimiento una época, la de los 90, en la que coqueteó demasiado con la parte más amarillista y cruda de las revistas del corazón. De hecho, odia que pese más esa parte de su vida que la artística, la falta de respeto a la que se ha tenido que enfrentar en demasiadas ocasiones: “Me dicen que es porque yo he hecho cosas para que me lo falten pero yo me he respetado, pero he tenido que hacer cosas por necesidad. Eso es muy distinto a faltarse el respeto a uno mismo. Yo nunca me lo he faltado. En los 90 hubo un ‘boom’ de las exclusivas que te pagaban, que te solucionaban la vida…y una cae en eso. Una no es Santa Teresa del Niño Jesús”.

Una vez superada aquella mala fase, Karina sólo puede dar las gracias. El respeto se lo sigue dando el público que la saluda por la calle, aquel que se enamoró con sus Flechas del Amor, que se emociona con su Yo te diré o que ha soñado con Un mundo nuevo, canción de la que es fan hasta la mismísima Alaska. “Eran canciones amables, las que se llevaban en aquella época. Claro que entonces había canción protesta y follón político, pero mis temas eran para pasar el rato. Además, yo era así, nunca he sido demasiado rebuscada”. El mundo nuevo tras la crudeza del franquismo que anunciaba aquel tema es, seguramente, el que también comunicaba ella misma con sus canciones en aquellos años, los años en los que lo cursi se convertía en arte; cuando parecía que el mundo iba a cambiar y nunca cambió.

fin

PREMIO BLOG DE ORO

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Τίποτα δεν είναι κρυμμένο προσεκτικά και δεν πρέπει να αποκαλυφθεί
κανένα μυστικό που δεν έρχεται να γίνει γνωστό. ” Ευαγγέλιο του Λουκά 12: 2

Nada hay cuidadosamente ocultado que no haya de revelarse
ni secreto que no llegue a saberse”. Evangelio de Lucas 12:2

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Saluda a la ingratitud como una experiencia que enriquecerá tu alma.
(Auguste Rodin)

Ernesto “Che” Guevara

Ernesto “Che” Guevara, 1928-1967
Revolucionario Marxista y Líder Guerrillero

“En toda revolución verdadera, se triunfa o se muere”

Ernesto Guevara de la Serna nace el 14 de junio de 1928 en Rosario, Argentina. A los dos años de edad sufre su primer ataque de asma y a partir entonces sufrió de ese mal durante toda su vida. La familia se muda en 1932 a la ciudad de Alta Gracia (Córdoba) por recomendación médica, pero su salud no mejoró.
Su educación primaria la hizo en su hogar, principalmente por su madre, Celia de la Serna. El se convirtió en un voraz lector de Marx, Engels y Freud que estaban todos disponibles en la biblioteca de su padre.

Es probable que haya leído algunos de sus trabajos antes de ir a la escuela secundaria (1941), el Colegio Nacional Deán Funes, Córdoba donde el fue bueno solo en literatura y deportes. En su casa el estaba impresionado por los refugiados de la Guerra Civil Española y por la larga serie de crisis políticas en Argentina que culminaron en la dictadura de Juan Perón, a la cual los Guevara de la Serna estuvieron opuesto. Esos eventos e influencias produjeron en el joven Guevara un rechazo a la pantomima de la democracia parlamentaria y partidista, a el ejercito, a la oligarquía capitalista, y sobre todo al imperialismo norteamericano. Aunque sus padres, notablemente su madre, fueron activistas anti-peronistas, el no tomo parte movimientos revolucionarios estudiantiles y mostró poco interés en la política en la Universidad de Buenos Aires (1947) donde el estudió medicina, primero con la intención de entender sus propias enfermedades y luego interesado en la lepra.

 En 1949 el realizó la primera de largas jornadas, explorando el norte de Argentina en una bicicleta, y por primera vez estando en contacto con los pobres y los pocos supervivientes de las tribus Indias. En 1951, después de tomar sus penúltimos exámenes, el realizó una jornada mucho mas larga, acompañado por un amigo, visitó el sur de Argentina, Chile, donde conoció a Salvador Allende, Perú, donde trabajó por algunas semanas en el hospital de lepra de San Pablo , Colombia en la época de La Violencia, y donde fue arrestado pero pronto liberado, Venezuela, y Miami. Regresó a casa para sus últimos exámenes seguro de una sola cosa, que el no se quería convertir en un practicante clase-media. Se graduó, especializándose en dermatología, y fue a La Paz, Bolivia, durante La Revolución Nacional que el condenó de oportunista. De ahí el fue a Guatemala, ganándose la vida escribiendo artículos de viajes-arquelogía sobre las ruinas Mayas e Incas.

Llegó a Guatemala durante la presidencia socialista de Arbenz; aunque el era para entonces Marxista, lector de Lenin, el rechazó a unirse al Partido Comunista. vivió con Hilda Gadea, una Marxista de ascendencia India que avanzó su educación política, y le presentó a Nico López, uno de los compañeros de Fidel Castro. En Guatemala el vio a la CIA en su trabajo como principal agente de la contrarrevolución y se confirmó en su opinión que la Revolución podía ser hecha solo por la insurrección armada. Cuando Arbenz cayó, Guevara fue a Ciudad de México (Septiembre 1954), donde trabajó en el Hospital General. Hilda Gadea y Nico López se le unieron, y el conoció a Raúl y Fidel Castro, entonces la política apareció, y se dio cuenta que en Fidel había encontrado el líder, que estaba buscando.

Se unió a otros seguidores de Castro en la granja donde los revolucionarios Cubanos estaban aprendiendo cursos de comando y entrenamiento profesional en guerra de guerrilla por el Capitán del Ejercito Español Republicano, Alberto Bayo, autor de Ciento cincuenta preguntas a un guerrillero, Habana 1959. Bayo no solo se basó en su propia experiencia sino en las enseñanzas de Mao Tse-tung, y ‘Che’, como el ere llamado para entonces, se convirtió en su alumno estrella y se convirtió en un líder de la clase.

Los juegos de guerra en la granja atrajeron la atención de la policía, todos los Cubanos y Che fueron arrestados, y luego liberados un mes después (Junio 1956). Cuando ellos invadieron Cuba, Che fue con ellos, primero como doctor, y luego como Comandante del ejercito revolucionario. El fue el mas agresivo, inteligente y exitoso de los oficiales guerrilleros, y el mas preocupado en enseñar a sus hombres educación Leninista.

Al triunfo de la Revolución, Guevara se convirtió en la mano derecha de Fidel Castro en el nuevo gobierno de Cuba. Che organizó y dirigió el Instituto Nacional de la Reforma Agraria para administrar las nuevas leyes agrarias expropiando a los grandes terratenientes; participó en el Departamento de Industrias; y fue nombrado Presidente del Banco Nacional de Cuba.

En 1959 se casó con Aledia March y juntos visitaron Egipto, India, Japón, Indonesia, Paquistán y Yugoslavia. De regreso en Cuba, como Ministro de Industrias el firmó (Febrero 1960) un pacto de negocios con la URSS que liberó a la industria azucarera Cubana de la dependencia del décimo del mercado de EE.UU. De las experiencias que Che obtuvo durante la revolución cubana, nació un axioma: “No es necesario esperar hasta que todas las condiciones para la revolución existan, el foco insurreccional las puede crear”, y como Mao Tse-tung, el creyó que el campo debe llevar la Revolución a las ciudades en países predominantemente agrícolas. El Che escribió mucho sobre la creación del hombre nuevo, como condición necesaria para la Revolución, parte de su pensamiento se observa en: “El hombre realmente llega a su estado de completa humanidad cuando el produce, sin ser forzado por necesidad física a venderse a si mismo como mercancía”.

Che estuvo en varios países Africanos, notablemente en el Congo, donde el luchó junto con Kinshasa en su revolución, allí llevo una fuerza de 120 Cubanos. Luego de muchas batallas, los hombres de Kinshasa fueron derrotados por los mercenarios belgas, y en otoño de 1965 el le pidió a Fidel retirar la ayuda Cubana.

La última acción revolucionaria de Che fue en Bolivia. Che renunció a todo vinculo con Cuba, y luego de entrenar en las sierras Cubanas, partió hacia Bolivia, con su ejercito internacionalista. El intentó termino en su captura y posterior ejecución un día después.

Por su apariencia salvaje, romántica y revolucionaria, Che se convirtió en una leyenda y un ídolo para los jóvenes revolucionarios de todo el mundos, en un ejemplo de lucha y revolución, como única esperanza para acabar con la explotación capitalista, y conseguir la construcción de una sociedad mas justa, digna e igualitaria; La Sociedad Comunista.

En 1960 cuando escribía sobre la guerra revolucionaria, pensaba:
Podrá en ciertos casos el guerrillero mantener su trabajo de épocas de paz, pero esto es muy difícil; prácticamente, la guerrilla suburbana es un grupo de hombres que ya está fuera de la ley, que tiene complexión de ejército, situado en las condiciones tan desfavorables que hemos descrito.

La importancia de una lucha suburbana ha sido muy desestimada, pero es extraordinaria. Un buen trabajo de este tipo, extendido sobre una amplia área, paraliza casi completamente la vida comercial e industrial de ese sector y coloca a la población entera en una situación de intranquilidad, de angustia, de ansias casi del desarrollo de sucesos violentos para salir de esa espera. Si desde el primer momento del inicio de la guerra se piensa en la posibilidad futura y se van organizando especialistas en este tipo de lucha, se garantizará una acción mucho más rápida y por tanto un ahorro de vidas y del precioso tiempo de la nación.

El foquismo, castro-guevarista (al que adhería Santucho), fue expuesto por el “Che” Guevara en El guerrillero: esencia de la lucha estratégica y tácticas guerrilleras, éste consistía en tres premisas básicas:



1) Las fuerzas populares pueden ganar una guerra contra el ejército.
2) No siempre hay que esperar a que se den todas las condiciones para la revolución; el foco insurreccional puede crearlas.
3) En la América subdesarrollada el terreno de la lucha armada debe ser fundamentalmente en el campo.

Con los años la imagen del “Che” Guevara se idealizó, pero mientras para algunos representa la esencia del idealismo romántico, para los fascistas simplemente fue un osado guerrillero que no reparó en los medios empleados para obtener sus fines.

EL “CHE” COMO SÍMBOLO

Entre Los elementos que resultaron de los procesos de cambio, la imagen del Che Guevara es posiblemente uno de las más impactantes. Y nos referimos no tanto a la ideología del Che o a sus acciones políticas, ya que en la actualidad son muy pocos los jóvenes que adhieren a su ideario en América latina o en la Argentina, sino a la imagen emblemática del Che, que ha recorrido y sigue recorriendo el mundo despertando múltiples adhesiones.
Es posible encontrar esta imagen en remeras que se venden indistintamente en Alemania, África o la Argentina. También puede ser hallada como graffiti en casi cualquier país del mundo. Y quienes usan las remeras o pintan las paredes están lejos de adherir al comunismo y mucho menos están dispuestos a tomar las armas para derrocar al gobierno autoritario o dictatorial de turno.
Entonces, ¿por qué los jóvenes exhiben esta figura o imagen?.
La adhesión a la imagen del Che responde a una identificación con la rebeldía y la pureza de intenciones, y no con el comunismo o a la lucha armada. Que Guevara haya abandonado la comodidad del palacio de gobierno cubano y haya arriesgado su vida en la sierra boliviana para concretar sus ideales de lograr una sociedad más justa, hizo y hace que muchos jóvenes se sientan atraídos por él. Las remeras y los pósters con la imagen de Guevara son, como los discos y otros objetos, productos comerciales, y como tales recorren el mundo permitiendo que los jóvenes los adopten como una manera poco esforzada de manifestar su rebeldía. Sería errado suponer que no existieron otras influencias significativas. Si nos situamos en la Argentina, algunas de éstas tuvieron lugar durante los oscuros años de la dictadura militar y otras en democracia.

fin

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Τίποτα δεν είναι κρυμμένο προσεκτικά και δεν πρέπει να αποκαλυφθεί
κανένα μυστικό που δεν έρχεται να γίνει γνωστό. ” Ευαγγέλιο του Λουκά 12: 2

Nada hay cuidadosamente ocultado que no haya de revelarse
ni secreto que no llegue a saberse”. Evangelio de Lucas 12:2

superduque

descripción

Saluda a la ingratitud como una experiencia que enriquecerá tu alma.
(Auguste Rodin)
y sin embargo, es grande perdonarlos
pero aún mas, si fueron tus amig@s…
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Sakya Tashi Ling

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Mira la luz que hay en mi,
llevas buscándola muchos años

Mi espíritu vuela hasta ti,
ahora te invito a verlo

a Bailar con el viento.

Estoy fluyendo en tus sueños,
puedes perder el miedo

Levanta tus brazos abiertos,
permíteme decirte el camino

Levanta tus brazos abiertos,
y coge la lluvia que cae

Levanta tu corazón abierto
y sacude lejos tu pena

Deja que la luz penetre
a través de los silencios del día.


Monjes Budistas – My spirit flies to you from Mandharu on Vimeo.

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Los cantos de los monjes budistas son repetitivos, tan sólo recitan unos pocos versos, que contienen mensajes sencillos, y místicos. La letras de las canciones de nuestra música occidental está cargada de mensajes y de estrofas complejas.El primer álbum de estos monjes llevaba por título: Sakya Tashi Ling (2005), fue número 1 en la lista de i-Tunes y con él dieron a conocer un nuevo sonido, el mantra-pop.La cantante de “My Spirit Flies to you” es Verónica Concepción Valderrama, y sacó su primer álbum, “Amanecer”, por ese tiempo. Los Monjes Budistas, son del un monasterio de Sakya Tashi Ling que está en el parque natural El Garraf, Barcelona.

Que es el Dhamma

“En última instancia sólo existe el Dhamma” es el extracto de una charla dada por Ajahn Buddhadasa en Bangkok en 1.967, a una audiencia ya familiarizada con el Budismo. Se editó posteriormente en su integridad, con el nombre: “No Religion”.

Cuando nos encontramos de esta manera, hay algo que siento que nos impide entendernos, que es simplemente el lenguaje en sí. Existen dos tipos de lenguaje. Uno es el lenguaje convencional que habla la gente en general, lo que llamo “el lenguaje de la gente”.

Es el lenguaje utilizado por la gente en general que no entiende bien el Dhamma y por la gente mundana que es tan densa, que es ciega a todo lo que no sean cosas materiales. Y luego tenemos el lenguaje que hablan los que entienden la realidad (Dhamma), especialmente los que conocen y entienden la realidad en su más profundo significado. Es otro tipo de lenguaje. A veces, cuando unas cuantas palabras o incluso unas cuantas sílabas son pronunciadas, el oyente común encuentra éste lenguaje paradójico, completamente opuesto al lenguaje que él habla. Le llamamos “lenguaje del Dhamma”. Tenéis que prestar atención para reconocer cual es el lenguaje que está siendo utilizado.

Las personas que no ven la verdadera realidad (Dhamma), sólo pueden hablar el lenguaje ordinario, convencional. Pero los que han realizado genuinamente la verdad última, pueden hablar los dos lenguajes. Pueden manejar el lenguaje de la gente sin dificultad o utilizar el lenguaje del Dhamma, especialmente cuando hablan con personas que conocen la realidad, que han “realizado” la verdad (Dhamma). Entre ellos, utilizan casi exclusivamente el lenguaje del Dhamma. Desgraciadamente, la gente ordinaria no puede entender una palabra; el lenguaje del Dhamma sólo es entendido por los que saben. En este tipo de lenguaje, a veces ni siquiera es necesario emitir sonido alguno: basta con señalar con un dedo u levantar una ceja y el significado último de la realidad es entendido. Así que por favor, interesaros por estos dos tipos de lenguaje: el lenguaje de la gente y el lenguaje del Dhamma.

Para ilustrar la importancia del lenguaje, podemos considerar el ejemplo siguiente. La gente ordinaria que no conoce el Dhamma, piensa que existe ésta religión y ésta otra religión, y que estas religiones son distintas, tan distintas que se oponen la una a la otra. Así hablan de “Cristianismo”, “Islam”, “Budismo”, “Hinduismo”, “Sikhismo”, y consideran que estas religiones son distintas entre sí, separadas, incluso incompatibles. Este tipo de personas piensan y hablan en función de sus sensaciones personales y así transforman las religiones en enemigas. Por culpa de este tipo de mentalidad existen distintas religiones, hostiles unas con otras.



Sin embargo, los que han penetrado en la naturaleza esencial de la religión, consideran que todas las religiones son una. Aunque digan que existe el Budismo, el Judaísmo, el Taoísmo, el Islam, etc…. dicen también que internamente, todas las religiones son iguales. Incluso podríamos decir que los que han alcanzado la más alta comprensión del Dhamma, pensarán que en última instancia, lo que llamamos “religión” no existe en el fondo. No hay Budismo, ni Cristianismo, ni Islam. ¿Cómo pueden ser lo mismo u ser opuestas, cuando ni siquiera existen? Es simplemente imposible. Por eso podemos decir que la frase “No religión!” es en realidad lenguaje del Dhamma en su más alto nivel. Que esto sea entendido o no, es otra cuestión que depende del que escucha, y no tiene nada que ver con la verdad o la religión.

Me gustaría dar un ejemplo sencillo del lenguaje ordinario, el lenguaje del materialismo. El “agua” bastará para nuestro propósito. Las personas que tienen poco conocimiento, incluso sobre cosas sencillas, piensan que hay muchos tipos de agua. Consideran los distintos tipos de agua como si no tuvieran nada en común. Separan el agua de lluvia, del agua de pozo, del agua subterránea, del agua de los canales, del agua de las marismas, del agua de las cunetas, del agua del canalón, del agua de alcantarilla, del agua del baño, de la orina, de la diarrea, y muchos otros tipos de agua distintos entre sí. La gente común insistirá en que estas aguas son completamente distintas, porque toman como criterio las apariencias externas de las cosas.



Pero una persona con cierto conocimiento sabe que se puede encontrar agua pura en cualquier tipo de agua. Tomando agua de lluvia y destilándola, obtendremos agua pura. Al destilar agua de río obtendremos agua pura. Incluso con agua de canal, agua de alcantarilla o agua de baño, también obtendremos agua pura. Una persona con este tipo de entendimiento sabe que estos distintos tipos de agua son iguales en cuanto a la parte de agua que hay en ellas. Los otros elementos que la hacen impura y parecer diferente, no son el agua en sí. Pueden mezclarse con el agua y alterarla, pero nunca serán el agua en sí. Si vemos a través de los elementos que la contaminan, podemos ver el agua que es siempre la misma, porque en cada tipo de agua, su naturaleza esencial es la misma. Aunque parezcan tipos de agua muy diferentes, son iguales en cuanto a su esencia se refiere. Mirando las cosas desde este punto de vista, podemos ver que todas las religiones son iguales. Si parecen distintas es porque estamos juzgando en base a su apariencia externa.


En un nivel todavía más profundo, podemos examinar el agua pura más de cerca. Entonces concluiremos que en realidad no hay agua, sino dos partes de hidrógeno y una de oxígeno. Ya no hay agua. Esta substancia que hasta ahora hemos llamado “agua” ha desaparecido, está “vacía”. Lo mismo ocurre en todas partes, sin importar donde encontramos las dos partes de hidrógeno, con una de oxígeno. En el cielo, en la tierra, o donde sea que las hallemos, el estado de agua ha desaparecido y el término “agua” ya no es utilizado. Para él que ha penetrado hasta este nivel de la realidad, ya no existe el agua.

De la misma forma, él que ha alcanzado la verdad última, ve que en el fondo no existe la “religión”. Sólo existe la naturaleza, que podemos llamar como queramos. Podemos llamarla “Dhamma”, podemos llamarla “Verdad”, podemos llamarla “Dios”, “Tao” u lo que sea, pero no deberíamos particularizar éste Dhamma o ésta Verdad como Budismo, Cristianismo, Taoísmo, Judaísmo, Sikhismo, Zoroastrismo u Islam, porque nunca podremos capturarla o encerrarla con etiquetas o conceptos. Estas divisiones aparecen porque la gente no ha realizado esta verdad sin nombre, por ellos mismos. Sólo han alcanzado los niveles externos de comprensión, de la misma forma que con el agua de canal, el agua fangosa, etc….

El Buda intentó ayudarnos a entender y a ser capaces de ver que tampoco hay en realidad “personas”, individuos separados, sino que sólo hay dhammas o fenómenos naturales. No debemos pues apegarnos a la creencia de que existe ésta religión o ésta otra. Los nombres “Budismo”, “Islam” y “Cristianismo” aparecieron mucho tiempo después de la muerte de sus fundadores. Ninguno de los grandes maestros espirituales dio un nombre personal a sus enseñanzas como lo hacemos hoy en día. Sólo enseñaron a vivir de forma no egoísta.

Intentad por favor entender esto correctamente. Cuando el último nivel es alcanzado, cuando es conocida la Verdad última, ni siquiera el hombre existe. Sólo existe la naturaleza, sólo el Dhamma. Esta realidad no puede ser considerada como algo particular, sólo puede ser Dhamma. No puede ser Tailandesa, China, India, Árabe o Europea. No puede ser negra, morena, amarilla, roja o blanca. No puede ser oriental u occidental, meridional o septentrional. Ni tampoco budista, cristiana, islámica o lo que sea. Así que por favor intentad alcanzar este Dhamma, porque habréis alcanzado entonces el corazón de todas las religiones y de todas las cosas, y realizado finalmente el cese de todo sufrimiento.



Una religión sin dioses ni castas

El budismo es la única gran religión que no teoriza sobre un dios creador ni un culto dirigido a él. La meditación, la sabiduría y la moral son los tres pilares básicos en que se asientan las enseñanzas de Buda, que arrebataron al hinduismo brahmánico muchísimos fieles a partir del siglo VI a.C.

En el siglo VI a.C., cuando Buda empezó a difundir su doctrina, la civilización india estaba dominada por el brahmanismo hindú: los brahmanes eran la casta dominante. La pertenencia a la casta era estrictamente hereditaria y las monarquías se perpetuaban en una sociedad brahmánica cada vez más dominada por grandes y poderosos jerarcas. La decadencia a la que se veían sometidas las clases humildes creó un profundo malestar contra la tradición que cristalizó en nuevos puntos de vista sobre el mundo y en una revolución religiosa cuya cabeza visible fue Gautama Buda.

La meta del budismo es el nirvana, palabra que significa la “extinción” de los fuegos de todos los deseos y la absorción del yo en el infinito.

Los budistas no adoran a una persona o a un dios, sino que siguen un sistema de pensamientos, meditación y ejercicios del espíritu basados en las enseñanzas de Sidharta Gautama (Buda, el Iluminado). Su doctrina, transmitida oralmente en vida de Buda por sus seguidores, se recopiló por escrito bastante tiempo después de su muerte.

La doctrina de Buda se resume en las Cuatro Verdades Nobles, que son:

1. Toda la existencia es insatisfactoria.
2. Las insatisfacciones están causadas por el deseo de algo permanente, cuando en el mundo no existe la permanencia.
3. Es posible conseguir el cese de las insatisfacciones, el nirvana.
4. El nirvana puede alcanzarse siguiendo los Ocho Pasos.

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  • Akshobya: el Buda Azul

    portada de Akshobya: el Buda Azul

    Introducción a unos de las figuras que compone el importante Mándala de los Cinco Budas

    Autor: Vessantara

    Gratis en formato digital (descargar)

  • Anapanasati: meditación en la respiración

    portada de Anapanasati: meditación en la respiración

    Instrucciones para meditar en la respiración derivadas del Anapanasati Sutta. (más…)

    Autor: Mahathera Nauyane Ariyadhamma

    Gratis en formato digital (descargar)

  • El Arte de Vivir: Meditación Vipassana

    portada de El Arte de Vivir: Meditación Vipassana

    Una charla impartida por S. N. Goenka en Berna (Suiza)

    Autor: S. N. Goenka

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  • Buddha

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    Un poema inédito de Federico García Lorca

    Autor: Federico García Lorca

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  • El budismo: una conferencia

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    Una conferencia por Jorge Luis Borges

    Autor: Jorge Luis Borges y Alicia Jurado

    Gratis en formato digital (descargar)

  • El Budismo como Filosofía y como Religión

    portada de El Budismo como Filosofía y como Religión

    Ensayo académico que examina la conexión entre filosofía y religión en el budismo

    Autor: Sangharakshita

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Τίποτα δεν είναι κρυμμένο προσεκτικά και δεν πρέπει να αποκαλυφθεί
κανένα μυστικό που δεν έρχεται να γίνει γνωστό. ” Ευαγγέλιο του Λουκά 12: 2

Nada hay cuidadosamente ocultado que no haya de revelarse
ni secreto que no llegue a saberse”. Evangelio de Lucas 12:2

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Papeles Mojados from anabel amiens on Vimeo.

Saluda a la ingratitud como una experiencia que enriquecerá tu alma. (Auguste Rodin)
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Sé tu propio yo


“Conócete a ti mismo”


Hay otros mundos, pero están en este.

Dijo Jesús: «Ama a tu hermano como a tu alma; cuídalo como la pupila de tu ojo».
Evangelio de Tomás 25

Las identidades son siempre múltiples y no deberían empobrecerse para servir a una bandera.

La manada, la tribu, la nación, el pueblo. Hay verdadero pavor en los últimos años a desengancharse del grupo, y a perderse en las cosas de cada uno.
Así que lo habitual es tirar el ancla para fijarla de manera firme en algún lugar que dé calor y que sirva para confirmar que sí, que eres de los nuestros. Los expertos suelen referirse a la globalización para entender esa querencia: la gente busca afinidades para no extraviarse en esa vaga nebulosa donde existe tanta diversidad. Hay otros que entienden que son conductas provocadas por la crisis económica, y es que si no fuera por los más próximos podrías haber sido fulminado. Otra interpretación más: Internet te abre a un mundo tan vasto y ajeno que más vale buscar ahí a tus afines y darle al “me gusta”.

La peste de las identidades está a la orden del día. Es necesario y urgente pertenecer a algo, vestir las mismas camisetas, levantar las mismas banderas, aspirar a una pureza intachable, ser auténticamente de izquierdas, o derechas, tener raíces, no cometer traición. De lo que se trata, antes que nada, es de compartir unas señas de identidad y de tener localizado al enemigo. Cuando reflexiona sobre los afanes de tantos por legitimar la propia causa en su último libro.
La flecha (sin blanco) de la historia, el filósofo Manuel Cruz cita unas observaciones de un artículo de Tzvetan Todorov, “Cuando uno atribuye todos los errores a los otros y se cree irreprochable, está preparando el retorno de la violencia, revestida de un vocabulario nuevo, adaptada a unas circunstancias inéditas. Comprender al enemigo quiere decir también descubrir en qué nos parecemos a él”.

Nada más alejado de la corriente que hoy se impone, donde lo que sobre todo importa es ser de la manada, de la tribu, de la nación, del pueblo. Hay, sin embargo, otros mundos y, por extraño que parezca, están en este. Por ejemplo, William Morris. Vivió en la Inglaterra victoriana y tuvo tiempo para hacer de todo. Fue diseñador, artesano, empresario, poeta, ensayista traductor, bordador, tejedor, impresor, tipógrafo, editor, agitador político, etcétera. Una exposición recoge una amplia muestra de su obra en la Fundación Juan March de Madrid, y en su sala de conferencias recordó el escritor Ignacio Peyró hace unos días que uno de los caminos que exploró para forjar sus derroteros espirituales fue el de regresar al medievo. En la Inglaterra cargada de humo y manchada con el hollín de las fábricas de la era industrial,
Morris eligió el lustre de los ideales caballerescos y el esplendor de las catedrales góticas.

Procedía de una buena familia, jamás tuvo dificultades económicas, tenía las antenas puestas para atrapar cuanto contribuyera a conquistar más belleza.
Pero las injusticias lo exasperaban. Así que se metió en política, entregado a difundir la causa socialista. Hay otros mundos, sí, pero están en este.
Y frente a cuantos reclaman las identidades sin mácula, confirman que las cosas son más complejas, que somos mestizos y que también llevamos al enemigo dentro.

The William Morris Society is open on Thursdays and Saturdays from 2-5pm

William Morris, (born March 24, 1834, Walthamstow, near London, England—died October 3, 1896, Hammersmith, near London), English designer, craftsman, poet, and early socialist, whose designs for furniture, fabrics, stained glass, wallpaper, and other decorative arts generated the Arts and Crafts movement in England and revolutionized Victorian taste.

Morris was born in an Essex village on the southern edge of Epping Forest, a member of a large and well-to-do family. From his preparatory school, he went at age 13 to Marlborough College. A schoolfellow described him at this time as “a thick-set, strong-looking boy, with a high colour and black curly hair, good-natured and kind, but with a fearful temper.” Morris later said that at Marlborough he learned “next to nothing…for indeed next to nothing was taught.” As in later life, he learned only what he wanted to learn.

In 1853 Morris went to Exeter College at the University of Oxford, where he met Edward Jones (later the painter and designer Burne-Jones), who was to become his lifelong friend. Both Morris and Jones became deeply affected by the Oxford movement within the Church of England, and it was assumed that they would become clergymen. Nevertheless, it was the writings of art critic John Ruskin on the social and moral basis of architecture (particularly the chapter “On the Nature of Gothic” in The Stones of Venice) that came to Morris “with the force of a revelation.” After taking a degree in 1856, he entered the Oxford office of the Gothic Revivalist architect G.E. Street. In the same year he financed the first 12 monthly issues of The Oxford and Cambridge Magazine, where many of those poems appeared that, two years later, were reprinted in his remarkable first published work, The Defence of Guenevere and Other Poems.

Visits with Street and Burne-Jones to Belgium and northern France, where he first saw the 15th-century paintings of Hans Memling and Jan and Hubert Van Eyck and the cathedrals of Amiens, Chartres, and Rouen, confirmed Morris in his love of medieval art. It was at this time that he came under the powerful influence of the Pre-Raphaelite painter and poet Dante Gabriel Rossetti, who persuaded him to give up architecture for painting and enrolled him among the band of friends who were decorating the walls of the Oxford Union with scenes from Arthurian legend based on Le Morte Darthur by the 15th-century English writer Sir Thomas Malory. Only one easel painting by Morris survives: La Belle Iseult, or Queen Guenevere (1858). His model was Jane Burden, the beautiful, enigmatic daughter of an Oxford groom. He married her in 1859, but the marriage was to prove a source of unhappiness to both. Morris appears at this time, in the memoirs of the painter Val Prinsep, as “a short square man with spectacles and a vast mop of dark hair.” It was observed “how decisive he was: how accurate, without any effort or formality: what an extraordinary power of observation lay at the base of many of his casual or incidental remarks.” From 1856 to 1859 Morris shared a studio with Burne-Jones in London’s Red Lion Square, for which he designed, according to Rossetti, “some intensely medieval furniture.”

After his marriage, Morris commissioned his friend the architect Philip Webb, whom he had originally met in Street’s office, to build the Red House at Bexleyheath (so called because it was built of red brick when the fashion was for stucco villas). It was during the furnishing and decorating of this house by Morris and his friends that the idea came to them of founding an association of “fine art workmen,” which in April 1861 became the firm of Morris, Marshall, Faulkner & Company, with premises in Red Lion Square. The other members of the firm were Ford Madox Brown, Rossetti, Webb, and Burne-Jones. At the International Exhibition of 1862 at South Kensington they exhibited stained glass, furniture, and embroideries. This led to commissions to decorate the new churches then being built by G.F. Bodley, notably St. Martin’s-on-the-Hill at Scarborough. The apogee of the firm’s decorative work is the magnificent series of stained-glass windows designed during the next decade by Burne-Jones for Jesus College Chapel, Cambridge, the ceiling being painted by Morris and Webb. The designs for these windows came to Morris uncoloured, and it was he who chose the colours and put in the lead lines. He also designed many other windows himself, for both domestic and ecclesiastical use.

Two daughters, Jenny and May, were born in 1861 and 1862, and altogether the five years spent at Red House were the happiest of Morris’s life. After a serious attack of rheumatic fever, brought on by overwork, he moved in 1865 to Bloomsbury in London. The greater part of his new house was given over to the firm’s workshops—an arrangement that, combined with her husband’s boisterous manners and Rossetti’s infatuation with her, reduced Jane to a state of neurotic invalidism. Morris’s first wallpaper designs, “Trellis,” “Daisy,” and “Fruit,” or “Pomegranate,” belong to 1862–64; he did not arrive at his mature style until 10 years later, with the “Jasmine” and “Marigold” papers.

As a poet, Morris first achieved fame and success with the romantic narrative The Life and Death of Jason (1867), which was soon followed by The Earthly Paradise (1868–70), a series of narrative poems based on classical and medieval sources. The best parts of The Earthly Paradise are the introductory poems on the months, in which Morris reveals his personal unhappiness. A sterner spirit informs his principal poetic achievement, the epic Story of Sigurd the Volsung and the Fall of the Niblungs (1876), written after a prolonged study of the sagas (medieval prose narratives) read by Morris in the original Old Norse. The exquisitely illuminated A Book of Verse, telling once more of hopeless love and dedicated to Georgina Burne-Jones, belongs to 1870.

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LIBRO SEMANAL

Historia general de las Indias

Historia Universal de la destrucción de Libros

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Before there was ‘The Matrix’ and ‘Bladerunner’, before there was even ‘1984’, there was Brave New World. It is astonishing that Aldous Huxley wrote this tale of technological dystopia in 1932. The social elements from the story are similar to those in Orwell and Kafka and others, namely a society of obedient sheep run by the state and benevolent dictators through brainwashing and groupthink. But what’s striking about the novel is how it so astutely anticipates a society taken over by benevolent technocrats rather than politicians, a scenario that appears increasingly likely in the age of AI and genetic engineering.

Tudos con LULA

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Nada hay cuidadosamente ocultado que no haya de revelarse
ni secreto que no llegue a saberse”. Evangelio de Lucas 12:2

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¿Humanidad?

¿Humanidad?

Existen mùltiples problemas que angustian y oprimen a la humanidad,(a unos mucho mas que a otros), que los atentados de falsa bandera han contribuido a poner en evidencia, pero lo mas deprimente y terrible consiste en que ninguno de ellos, terrorismo incluido, son inevitables, pues el hombre posee medios sobrados para solucionarlos y prevenirlos, simplemente carece de autèntica voluntad o intereses para conseguirlo. La mayorìa de los mismos son fruto de la insolidaridad, el egoismo y la irracionalidad. El del incremento de la longevidad no es tal, pues el maquinismo y la tècnica rinden sobradamente para compensar la disminución del porcentaje de la poblaciòn productiva y la mejor prueba de ello es el continuo incremento del paro en la mayorìa de los paises, llegando en los subdesarrollados a el 50% sobre todo en la juventud, principal motivación ,junto con la deficiente o inexistente educación, para caer en las garras del integrismo cristiano o musulman. El de la excesiva natalidad y el mantenimiento de la gravedad y extensiòn de las enfermedades infecciosas , es debido igualmente a la Religión y a la insolidaridad de los paises desarrollados, que no tienen verdadera voluntad de extender la cultura y desechar los obsoletos resortes de poder aportando los medios necesarios para solucionarlos.

Algo parecido se puede decir del problema de los alimentos a nivel
global, pues con un moderado control de la natalidad en los paises
subdesarrollados (en los desarrollados ya se ha conseguido y en algunos
sobradamente), que se lograrìa fácilmente con un aumento del nivel
cultural y de vida en los mismos, aquel tampoco existirìa ,ya que las
hambrunas existentes en unos paises se conjugan con el despilfarro y
los enormes excedentes alimentarios de otros, en los que se penaliza
la producciòn o se destruyen en lugar de enviarlos a donde se necesitan
desesperadamente, pero sí se proporcionan a esos paises armas modernas
para que se maten con mayor efectividad y paralelamente para poder
controlar a su antojo sus riquezas naturales ,que expolian ademàs con
total cinismo e impunidad como pago de una deuda inacabable que los
mantiene en perpètua pobreza, producida por importaciones de artìculos
manufacturados carísimos, (armas incluidas) en la mayorìa de las
ocasiones fruto de esplèndidas comisiones a gobernantes corruptos,
combinados con precios de saldo para las riquezas naturales y materias
primas que exportan.

Dicha voluntad deberìa surgir de los principios èticos o valores
solidarios y humanìsticos , pero todos ellos representan un sentido
superior que tendrìa que dominar a nuestros instintos agresivos y
egoistas . Por desgracia lo antes expuesto demuestra claramente que
en general no ocurre asì y nos debemos preguntar el por què. Yo creo
que la respuesta es evidente, sin una base sòlida y profunda que los
fundamente se transforman en palabras huecas que no se sienten y asì
podemos observar que en la mayorìa de los paises alternan diversos
partidos con distintas siglas y programas , pero los resultados de su
quehacer polìtico son similarmente deprimentes porque sus miembros no
tienen interiormente autèntica voluntad de solucionar los antedichos problemas.

Y es que realmente es imposible el fundamentar valores de un sentido
superior en un mundo en el que la Religión ha fracasado y la ciencia
pregona que no existe sentido alguno. Si realmente nuestra existencia
es un absurdo que surge de la nada para volver a ella en un entorno en
el que sòlo impera el ciego concurso del azar y las fuerzas fìsicas,
la reacciòn lògica de la voluntad no es impulsar los valores èticos,
sino el vivir un hedonismo del presente, (el aquí y ahora), y la ley
del mas fuerte y el todo vale que se van imponiendo por doquier. De ahì
que la tònica general sea el combatir el extremado reduccionismo expuesto,
intentando paralelamente aportar dicha base mediante la propuesta de el
Todo que la mayorìa conoceis. La solidaridad y la comprensión debe ser
ahora y siempre el motivo principal del género humano.

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Nada hay cuidadosamente ocultado que no haya de revelarse
ni secreto que no llegue a saberse”. Evangelio de Lucas 12:2

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Hacer beneficios a un ingrato es lo mismo que perfumar a un muerto. (Plutarco)

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¿Hasta cuando?

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Tres veces cayó Iesús

¿Cuantas veces hay que repetir el inmenso sacrificio del
Cristo para absurdamente invalidar el primero y único?
¿Cuanto sufrimiento y sangre hará falta para saciar la
sed de oro de los Judas del templo vaticano moderno.
Para esta iglesia de los mercaderes, que en otros tiempos
impuso la fe como obligación por medio de la superstición,
el terror, la tortura y la muerte, donde solo hogueras
humanas alumbraron sus obtusas mentes, y en tiempos actuales
sus falsas tradiciones, son rescoldos de amenazas,
y carne de abusos, aislamiento y desprecio social.

«¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, pues sois
semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera parecen
bonitos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos
y de toda inmundicia!
Así también vosotros, por fuera aparecéis justos ante los
hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía y de
iniquidad. «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas,
porque edificáis los sepulcros de los profetas y adornáis
los monumentos de los justos, y decís: “Si nosotros hubiéramos
vivido en el tiempo de nuestros padres, no habríamos tenido
parte con ellos en la sangre de los profetas!” Con lo cual
atestiguáis contra vosotros mismos que sois hijos de los
que mataron a los profetas. ¡Colmad también vosotros la
medida de vuestros padres!. Evangelio de Mateo 23, 27-32


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Cada sábado

LAS AVENTURAS DE PETER MACDOWELL
En busca de sus “arraises” Peter viaja a Andalucia
en una aventura llena de misterio y peligros…

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Un mundo infeliz

“El bien de la humanidad debe consistir en que cada uno goce al máximo de la felicidad que pueda, sin disminuir la felicidad de los demás”.

Aldous Huxley

No sé lo que opinaría de nosotros, la humanidad, si alguien pudiera observarnos desde el espacio exterior, y no me refiero a ninguna clase de ente divino, sino a un tipo de inteligencia extraterrestre. El estudio del ser humano como especie no dejaría de causarle asombro, risa y pena y un poco de repugnancia también. Al no tener implicaciones humanas, podría ser objetivamente crítico e imparcial, algo que una persona, por muy ecuánime que pretenda ser, es imposible que lo consiga.

Bien, dicho esto, pasemos a las conclusiones que supuestamente podría obtener en su análisis del peculiar bípedo que habita como especie predominante en ese remoto e insignificante punto azul pálido que es el planeta Tierra.


Para empezar, observaría que físicamente el ser humano no es gran cosa. La mayor parte de los animales nos supera por mucho en algún aspecto corporal: son más fuertes, más rápidos, más resistentes y más naturales que cualquiera de nosotros. Sólo hay algo en lo que somos manifiestamente superiores: la inteligencia, la capacidad de razonar y comprendernos a nosotros mismos como individuos e indagar asimismo en el universo que nos rodea. Pero esta innata cualidad humana, en lugar de hacernos mejores y más nobles, nos ha hecho crueles y engreídos al otorgarnos un poder superior sobre los demás seres vivos.


En cuanto a la organización social de los humanos, no dejaría de pasarle por alto la mediocridad, cuando no la simple estupidez, bajeza moral y rapacidad de que hacen gala la mayoría de los dirigentes políticos de cualquier escala y nación. Me da igual, desde alcaldes de pueblo a jefes de Estado, si echas un vistazo general, la verdad es que el panorama resulta completamente desolador. Es difícil encontrar un líder de cierta talla, y cuando lo encontramos, por norma general solemos acabar matándolo. Entiéndase que me refiero a esa clase de personas singulares que, a modo de referentes éticos en el devenir histórico de la humanidad, nos aportaron valor, conocimiento y esperanza: Espartaco, Zapata, Gandhi, Durruti, Malcolm X, entre otros muchos, fueron algunos de esos héroes populares que se enfrentaron al poder y sacrificaron su vida por el bien común. Su ejemplo traspasa las fronteras e influye en millones de personas en todo el mundo. Me temo que apenas quedan líderes así hoy día, si es que existe alguno. Al igual que el lince ibérico, son raros de ver, no pueden vivir libremente y corren peligro de extinción.


No soy partidario de la figura de un jefe como guía de masas, ni me gusta la figura tergiversada mesías redentor, aunque comprendo que algunos individuos, por su altura ética e intelectual, pueden servir de referencia e inspiración para mucha gente. De todas formas, creo que es mejor que cada uno piense y actúe por sí mismo. Que cada persona sea su propio líder natural. Pero ya sabemos que asumir esta responsabilidad es difícil, arduo y peligroso. Uno tiene que aprender a pensar por sí mismo y, peor todavía, debe hacerse responsable de sus propias decisiones. La sociedad no promueve la libertad individual. Por el contrario, prefiere un rebaño humano guiado por un pastor. No obstante, la fórmula se ha comprobado que únicamente beneficia a una minoría, la que ostenta el mando, en perjuicios de la inmensa mayoría, que apenas cuenta para nada y debe conformarse con obedecer dócilmente las órdenes del amo.


Es fácil comprobar la veracidad de mis palabras. Basta con leer un poco de historia o con echar un vistazo a la situación actual del mundo.


Miras a un lado y ves a Putin, un tipo de cuidado, con una mirada fría, siniestra y amenazante, forjado como agente soviético de la temible KGB; es abogado y político profesional, una mezcla de fatales consecuencias. Pobres rusos, si no habían padecido ya suficiente con los zares y los comunistas, ahora les toca experimentar en su carnes el capitalismo salvaje al estilo neoliberal. En muchos sentidos Rusia me recuerda a España, ambos son países sin suerte, con una historia atroz de gobernantes déspotas, corruptos e inútiles, sin la menor preocupación por el pueblo, al que tratan como si fuera escoria.


Para echarse a temblar son también los mandatarios de China y su aterrador ejército de generales bajitos con gorra de plato y el pecho cuajado de medallas, que han convertido a toda la nación en una gran fábrica que abastece de productos al mundo entero. Una cultura milenaria de miseria y opresión para el sufrido pueblo chino. Otro ejemplo especialmente aborrecible de jerarca tiránico es el hijo y heredero del anterior dictador norcoreano, ese cabeza de patata con un aspecto perversamente aniñado. O los brutales militares sudamericanos machacando a sus desgraciados pueblos golpe tras golpe, sin permitirles levantar la cabeza, siempre al servicio de una oligarquía opresora. África está sumida en un perpetuo horror de esclavitud, sangre y cadáveres masacrados desde hace siglos. Sin olvidar a la civilizada y culta Europa, que ha padecido dos guerras mundiales consecutivas y ha sido escenario de las peores atrocidades cometidas contra el ser humano. La verdad es que no sé hacia dónde dirigir la mirada; en todas partes es lo mismo: políticos que más que dar confianza dan miedo.


O bien podemos fijarnos en los fundamentalistas religiosos, ya sean de un credo u otro, judíos o musulmanes, católicos o protestantes, pues a pesar de que todos declaran que son religiones de amor, a la hora de la verdad no tienen escrúpulo alguno en asesinar piadosamente al prójimo cuando piensa diferente. No me explico cómo pueden contar con millones de fieles que obedecen como borregos a sus profetas y patriarcas. La falsedad resulta tan evidente, que no entiendo cómo alguien se puede tragar tal cúmulo de patrañas y engaños, sin más base que unos supuestos mensajes divinos que solamente unos pocos elegidos pueden interpretar para el resto de creyentes. La fe necesaria para creer nos exige dejar en suspenso la razón, o dicho de otra manera, las creencias religiosas requieren prescindir de nuestro rasgo más señalado: la inteligencia humana. La mente, ese gran misterio aún por desvelar, es la clave de la supervivencia, al permitirnos aceptar lo bueno y útil como verdadero y desechar lo malo y pernicioso como falso. Y las religiones, a mi entender, se encuentran dentro de este último apartado.


Ya sé que es simplificar demasiado un asunto complejo que ha preocupado al conjunto de los mortales desde sus albores; es más, el sentido trascendente de la existencia constituye uno de los rasgos que definen su humanidad. Pero es lo que pienso de esta superchería extendida por el mundo entero como una plaga.


No puedo concebir un Dios que consienta el sufrimiento del mundo. Un mundo en el que resulta muy duro vivir, sobre todo por el daño deliberado que el propio ser humano, en su estupidez y maldad, inflige a todo cuanto existe, empezando por sí mismo.?. Sinceramente, creo que nos iría mejor si nos deshiciéramos de tales mentiras y asumiéramos la verdad de la vida, aquí y ahora, y sustituyéramos las arcaicas, caducas e ilusorias creencias religiosas por una moral enteramente humana, basada en la dignidad y la libertad del individuo, un código ético de conducta que respetara los derechos individuales de cada persona y nos sirviera para vivir mejor unos con otros.


En este recorrido por la actualidad planetaria, tampoco podemos olvidarnos de la reciente estrella del firmamento político, el famoso y televisivo Donald Trump, el nuevo presidente norteamericano, en este caso empresario y político, dos términos que unidos deberían ser considerados opuestos, contradictorios y hasta ilegales. ¿Qué decir que no se haya dicho ya de semejante individuo?


No tengo la menor duda de que nuestro visitante estelar pegaría un salto en el espacio al comprobar quién dirige actualmente la Casa Blanca, uno de los mayores y más terroríficos centros de poder que existen en la Tierra. Y desde luego, cuando escuche hablar a Trump, con su estúpida, insufrible y malvada verborrea, pensará que la humanidad ha enloquecido al permitir que alguien como él ocupe un cargo de tanta responsabilidad. Es una vergüenza para el género humano que un personaje de su calaña pueda detentar algún tipo de poder sobre la gente.


Si ha comenzado su controvertido mandato entre manifestaciones masivas y fuertes críticas populares, no sabemos qué sorpresas puede depararnos en el futuro, pero sospecho que ninguna buena. Un chiflado megalómano, paranoide y psicópata de sus dimensiones puede llevarnos a la catástrofe.


Espero equivocarme por la cuenta que nos trae a todos, pero no me extrañaría nada que, tarde o temprano, acabe provocando una guerra sobre algún pobre país indefenso -si llega el caso, confiemos que sea a pequeña escala- como medio de subir en las encuestas de popularidad americanas. Es un viejo truco que se ha empleado con éxito garantizado en el pasado. Ya lo utilizaron algunos de los más nefastos presidentes estadounidenses -Reagan con la invasión de Granada y los bombardeos a Libia, Bush padre e hijo en las guerras de Iraq y Afganistán y Obama, sanguinario destructor de Libia y el Yemen, por ejemplo- aunque prácticamente la totalidad de gobernantes americanos ha recurrido, en un momento de crisis, a esta vieja estrategia populista. Qué importa un poco de sangre derramada si es por el bien de “América”. Lo importante es que las banderas ondeen al son del himno nacional. El fin está claro: conseguir que la población se olvide de sus problemas cotidianos y entregue sus libertades civiles rendidamente y sin cuestionar en manos de una autoridad salvadora. ¿Una exageración? ¿Un absurdo? Nada deseo más que equivocarme en mis funestas predicciones. Pero ahí está la historia para demostrar que es posible, demasiado posible.


Las personas somos fácilmente manejables y la clase dirigente tiene experiencia en manipular a la opinión pública a su antojo. El gobierno americano lo ha hecho en repetidas ocasiones. Lo hizo en la Primera Guerra Mundial, cuando EE UU era un país neutral y gracias al empeño del presidente estadounidense de entonces, Woodrow Wilson, otro abogado y político profesional, entraron a formar parte de la contienda. El hundimiento del transatlántico británico RMS Lusitania como elemento desencadenante de la entrada en el conflicto no fue más que un mero pretexto, ya que fue hundido en 1915 y Estados Unidos declaró la guerra a Alemania dos años más tarde. Yo me inclino a pensar que, como en la mayor parte de las guerras, fueron razones económicas y políticas principalmente las que llevaron a tomar tal decisión.


La Segunda Guerra Mundial fue ganada por los aliados, gracias sobre todo a los valientes americanos que vinieron a sacar las castañas del fuego a los pobres e indefensos europeos. Es cierto, el inmenso poderío militar norteamericano se empleó en hundir a la malvadas hordas nazis (que lo eran, indudablemente) liberando así al mundo entero para la democracia capitalista, como bien nos ha contado el cine en innumerables ocasiones. Sin embargo, esta historia mil veces repetida olvida un hecho fundamental: el sacrificio heroico de los soviéticos, pues no en vano murieron millones de ellos durante aquel terrible periodo.


Bien, no quiero ponerme catastrofista, pero la realidad es innegable. Podría continuar con un ejemplo tras otro: Corea, Vietnam, Cuba, Chile, Nicaragua, Granada (el país, no la provincia española, mediante la operación militar Furia Urgente), Libia, Iraq, Afganistán… ¿Adónde quiero ir a parar con este cúmulo de datos históricos? Sencillo, a que nos manipulan como quieren y nos usan como si fuéramos carne de cañón. Y lo peor de todo es que cuentan muchas veces con el propio respaldo de las ovejas que llevan al matadero.


En las contadas ocasiones en que la gente trabajadora ha tratado de sacudirse el yugo de sus amos y verdugos -la rebelión de los esclavos en la antigua Roma, la Comuna francesa o la revoluciones mexicana, rusa y española del 36, por citar unas pocas muestras- el fracaso ha sido completo. A lo largo de la historia, los rebeldes fueron sistemáticamente sometidos y aplastados. Pero lo que no pudieron, ni podrán jamás, es acabar con la esperanza de un mundo mejor. La idea permanece invencible: una ilusión que sirve para guiar a la humanidad doliente. Y esta utopía de justicia social es la que, a través de todo tiempo y lugar, ha encarnado el ideal anarquista. Pues allá donde se libre una lucha por la libertad y la dignidad del ser humano, para mí representa lo que entiendo por anarquismo.


De todas maneras, más preocupante que la maldad de los perversos, es la pasiva indiferencia de la gran mayoría silenciosa. Pienso si acaso tenemos los políticos que nos merecemos. Al fin y al cabo, no dejan de ser el reflejo de la sociedad cruel, injusta, desigual y enferma que hemos creado entre todos.


Otro importante tema a debatir es averiguar quién manda realmente en el mundo. Sabemos que los gobiernos tienen una esfera de influencia y poder bastante limitada, condicionados y sujetos como están por otros factores determinantes para la marcha de un país, como son primordialmente las grandes empresas multinacionales, los grupos de presión mediática y la banca, a los que hay que sumar los partidos políticos, sindicatos y religiones principales, cuyas cúpulas dirigentes influyen en mayor o menor medida en las decisiones políticas, sociales y económicas que afectan a toda la nación. La población común, es decir, la inmensa mayoría de nosotros, apenas tenemos nada que decir en este asunto. Se nos consulta en las elecciones para guardar las apariencias democráticas y basta. Luego, el político de turno tiene las manos libres para hacer y deshacer a su gusto, sin responsabilidad personal, sin rendir cuentas a nadie, sin respetar sus compromisos electorales. Y únicamente cuando nos empujan al límite, se encontrarán con la decidida y firme oposición de los ciudadanos. A nosotros nos reservan otra importante función: contribuir con los impuestos al sostenimiento del gasto general y soportar las decisiones de unos dirigentes que suelen gobernar en defensa de sus propios intereses de clase.


Las grandes empresas multinacionales ostentan uno de los sistemas de poder más importantes a escala mundial, por su volumen de actividad, por su capacidad de incidir sobre las economías nacionales, por su extensión global, por los millones de trabajadores que emplean y por la concentración en unas pocas manos de su capacidad directiva. Se trata de uno de los ámbitos de intervención más potentes que podemos encontrar en este momento.


Los inmensos recursos económicos que manejan sitúan a las grandes multinacionales por encima del PIB de muchos países. Por citar un dato revelador, dos de las mayores empresas españolas por ingresos son el Banco Santander y Repsol, aun estando situadas lejos de los puestos de relevancia entre las más ricas del mundo. Sin embargo, los beneficios anuales del Banco Santander superan con creces el presupuesto de naciones como Angola o Libia.


Las compañías multinacionales son explotadoras y agresivas con los países en los que operan. Los salarios de los trabajadores se reducen y sus derechos laborales son suprimidos, lo que hace que los costes de los productos sean menores. Su objetivo primordial es generar el máximo de beneficios, o lo que es lo mismo, enriquecer a un reducido grupo de personas a costa de la explotación de los trabajadores y de los recursos naturales, sin reparar en los medios utilizados, ya que el fin básico -ganar dinero- se impone por encima de cualquier otra consideración.


Además, destruyen el mercado nacional y local con su política de precios, imposible de mantener por los pequeños y medianos empresarios. Las grandes corporaciones utilizan su inmenso poder para adueñarse de los mercados, hasta que sus competidores son literalmente eliminados. Esta explotación desmedida y sin control está suponiendo un alto coste ecológico para el planeta. La destrucción de ecosistemas completos por parte de grandes industrias químicas, mineras y petroleras, se lleva a cabo con total impunidad, como pudimos comprobar en el vertido de petróleo en las costas gallegas, o peor todavía, con los miles de muertos y heridos ocasionados por el desastre de Bhopal en la India.


En esta alianza entre el gobierno, la banca y las grandes empresas, se fraguan medidas políticas y económicas favorables a sus intereses particulares en forma de ayudas millonarias, exenciones de impuestos y amnistías fiscales, regulaciones laborales y demás leyes y normativas encaminadas a incrementar su poder y riqueza. Estos poderes conchabados se dedican a explotar, exprimir y ordeñar hasta la última gota al contribuyente, a toda la masa de gente trabajadora y honesta que ha de ganarse la vida duramente con su esfuerzo diario. Somos nosotros y no ellos con sus cuentas millonarias y sus lujosas mansiones, los que hemos de afrontar la dureza de una existencia condicionada por una mala organización social y una pésima gestión de los recursos colectivos. Y el ingente tesoro nacional, toda la riqueza producida por los trabajadores, va a parar en gran medida al bolsillo de unos cuantos desaprensivos. Estamos hartos de las noticias que desvelan el gran negocio a escala mundial que se traen entre manos políticos, banqueros y empresarios, a costa como siempre de los mismos: tú y yo y todos nosotros, la gente que realmente mueve el mundo con su trabajo cotidiano.


Diversos colectivos populares, sindicatos, partidos, ONG y otras asociaciones, llevan a cabo campañas contra los abusos de las corporaciones industriales, pero el poder de estos gigantes es inmenso y poco pueden hacer. Para evitar la ruina y el caos hacia el que nos conducen inexorablemente, no basta con la débil oposición de estas organizaciones. Hay que luchar. Pero es una lucha que requiere de la unión y la participación de todos nosotros.


Y los sindicatos, ¿qué tienen que decir a todo esto? La verdad es que bien poca cosa. Acuden a las mesas de negociación como víctimas propiciatorias. La patronal se ha pasado por la piedra a los sindicatos y éstos permanecen mudos y ajenos ante el atropello al que son sometidos los trabajadores.


Sin embargo, no olvidemos jamás que el sindicato es la única defensa real y efectiva con que cuenta la clase trabajadora. Gracias a la lucha obrera se consiguieron la mayoría de las mejoras laborales: seguro médico, jornada de ocho horas, vacaciones, subidas salariales, convenios colectivos… Sin la ayuda y la fuerza que le ofrece la unión sindical, los trabajadores se verían totalmente perdidos. Retornaríamos a situaciones de vasallaje propias de un lejano pasado. Es fundamental volver a reflotar las asociaciones sindicales y crear organizaciones independientes, fuertes y unidas. Para nosotros, los trabajadores, es un empeño vital.


Bien, centremos ahora la atención en los españoles. Dirijamos la lente del telescopio espacial, no hacia las estrellas, sino hacia un pequeño país situado en el borde occidental de Europa, una península que compartimos con Portugal. España, mal que nos pese, es un país de segundo orden. Nuestras viejas glorias forman parte de un pasado remoto. La verdad es que no pintamos gran cosa en el orden mundial. Nuestro papel ha quedado reducido al de meros comparsas de las grandes potencias.


Y lo que podemos aquí observar tampoco resulta demasiado tranquilizador. La tan alabada democracia española, el menos malo de los sistemas políticos, según ha sido definido, mantiene las viejas estructuras de poder de la época franquista. Aplicando la vieja máxima de Lampedusa, cambiaron las cosas para que todo siguiera igual. Podemos comprobarlo fácilmente echando un vistazo a nuestros actuales políticos, banqueros y empresarios, muchos de ellos con raíces que llegan hasta la dictadura. Un apunte ¿Os habéis fijado bien en la cara que tienen la mayoría de nuestros dirigentes, en sus rostros faltos de humanidad? La verdad es que me estremezco sólo de pensarlo. Dan temor, desconfianza y asco.


La complicidad entre la política y los grandes poderes financieros posibilita que los ricos amasen ingentes fortunas, más allá de todo límite razonable. Como contrapartida, los gigantes industriales tienen en su cuenta a ex presidentes, ministros, políticos, jueces e intelectuales de diversa ralea. Además, mediante el control de los medios de comunicación se aseguran una cobertura positiva, de tal manera que es posible ver anuncios como el de Repsol, que más que una petrolera, cuyos beneficios pasan por diezmar la tierra sin miramientos como hace en realidad, parece un grupo ecologista dedicado al sostenimiento del planeta.


El grado de corrupción que impera en nuestro país en estos tiempos ha alcanzado cotas realmente alarmantes. La impunidad y la indecencia campan a sus anchas. Salvando las distancias, la situación actual guarda muchos paralelismos con la etapa gansteril americana de los años veinte. Podemos encontrar políticos corruptos y policías y jueces venales al servicio de una élite empresarial, que tal vez no deje muertos tirados en las calles, pero que tiene un poder letal mucho mayor que el de las bandas mafiosas durante “la prohibición”. Hay muchas formas de matar a una persona y no todas son claramente violentas. Pero violencia es dejar a familias sin cobijo, a trabajadores sin empleo, a enfermos sin atención sanitaria, a niños y ancianos sin los cuidados que necesitan. Es un tipo de violencia soterrada, que mata callando.


Cuando una persona pierde su trabajo, pierde estabilidad, se ve acuciado por deudas y por problemas de diversa índole, aunque su origen sea el mismo, en una serie implacable de dificultades a las que resulta imposible hacer frente: el cuidado y la manutención de los hijos, la hipoteca de la casa, la luz y la calefacción, el gasto del coche… Cuando un trabajador se queda sin empleo puede perder su hogar y, con el tiempo y la presión suficientes, puede incluso perder el norte y terminar haciendo algo irreparable. Está abocado a caer más fácilmente en la delincuencia. La pérdida del trabajo puede destrozar a una persona. Estar sin empleo mucho tiempo puede hundirte.


Lo sé por experiencia. He estado en paro varias veces, las suficientes para saber de qué va el asunto. En cierta ocasión, me largué de un empleo detestable que odiaba a muerte, poco después me echaron del piso por no poder pagar el alquiler y me vi en la calle. Acudí a pensiones y hostales, pero deseaba ahorrar hasta la última moneda y, además, esos lugares me resultaban fríos e inhumanos. Me deprimían. Así que durante una breve temporada, hasta que la suerte cambió, me estuve alojando en mi viejo Seat 1.200 Sport, estrecho y reducido espacio para alguien como yo, donde pasaba las noches en la apartada soledad de un parque público de las afueras de la ciudad.


Visto esto con la distancia suficiente, se me antojan locuras de juventud. Estaba solo por aquel entonces y nada me importaba demasiado. Sabía que tarde o temprano volvería a encontrar un trabajo, esperanza de la que muchos ahora carecen. Sin embargo, asomarme al abismo, me infundió miedo. Lo confieso sin ámbages. Me asustó pensar que podría verme sin techo y sin dinero para sobrevivir. Y no era una simple cuestión de merecimientos. Podía pasarle a cualquiera. Hasta a los mejor preparados. Bastaba un resbalón en forma de despido, enfermedad, accidente o cualquier otra contingencia inesperada, para rodar inevitablemente hacia el fondo de la fosa social.


Soy de esa clase trabajadora que necesita el sueldo diario para subsistir, es decir, para pagar y comer. Desde que comenzó la provocada crisis económica allá por el año 2008, hay más personas que piensan igual que yo. Todos hemos cobrado una mayor conciencia de la mala situación que vivimos. Todos somos más conscientes de que el rico es cada día más rico y el pobre cada día más pobre, y el que tiene un trabajo, aunque sea un empleo de mierda de los que tanto abundan actualmente, se puede considerar afortunado.


Recuerdo que antes podías ver en el telediario manifestaciones y huelgas, hoy los mineros, mañana los agricultores, pasado los obreros de los altos hornos o de los astilleros. Ahora no sé si hay sindicatos, pues nunca se les ve por ningún sitio. Bien es cierto que, con la escasa fuerza que tienen, poco pueden hacer. Los trabajadores están tan enfrentados, aislados y asustados que soportan abusos e injusticias sin rechistar, totalmente abatidos como clase social. Lo hemos perdido todo, no solamente las mejoras laborales tan duramente conquistadas en el pasado, a costa de enormes esfuerzos y sacrificios, peor es haber perdido el ánimo de lucha y, me atrevería a decir, que hasta nuestra propia dignidad como seres humanos. En fin, estamos derrotados. Hay que reconocerlo. Si al menos fuéramos capaces de protestar como último recurso, pero ni siquiera eso; nos sacrifican en completo silencio y apatía. Esto no sucede únicamente en nuestro país. Es un mal generalizado, pero oculto y callado y, no por eso, menos nocivo y letal para el conjunto de la sociedad.


En fin, creo que es suficiente. No quiero hablar de guerras y refugiados, de epidemias y hambrunas. No deseo comparar la opulencia y derroche de unos con la pobreza y la miseria de otros. No tengo valor para seguir hurgando en las viejas heridas de este sufrido mundo. Y, hastiado de tanto sufrimiento inútil y gratuito, cierro mis ojos, que no mi conciencia, ante los males ajenos. Como lenitivo, busco consuelo en la naturaleza, en el arte, en alguna gente, en todo lo bueno y hermoso que también alberga este pequeño rincón del universo.


La Tierra es nuestra casa, un hogar temporal que algún día lejano habremos de abandonar forzosamente. Nuestro futuro como especie depende de la capacidad que tengamos de alcanzar las estrellas. Mientras tanto, debemos cuidar nuestro lugar de origen, el sitio que nos ha visto nacer y nos define como humanos. Cada vez estoy más convencido de que la ciencia nos salvará si no nos extermina antes.


Desconozco lo que opinaría nuestro hipotético visitante cósmico, pero supongo que la conclusión más evidente a la que llegaría tras observar nuestro comportamiento es que somos una especie peligrosa para nosotros mismos y para los demás seres vivos, provengan éstos de nuestro entorno terrestre o del espacio exterior. En consecuencia, la Tierra debería mostrar un cartel con este mensaje: “¡Cuidado, personas sueltas!”, como señal de advertencia para el resto del universo.?No sé vosotros, pero creo que ya hace mucho tiempo que deberíamos haber tomado las calles. Y tras la calle, el gobierno de nuestros intereses humanos y como trabajadores. Decidir por nosotros mismos, en lugar de delegar en otro. Ser los verdaderos artífices de nuestra vida. Pero supongo que no lo verán mis ojos.


Al finalizar este somero análisis de la situación mundial y nacional, no puedo por menos que sentirme mal. Y no es para menos. Sólo puedo lanzar una llamada de socorro: ¡Que paren este mundo, quiero bajarme!

Me cuesta terminar el artículo con una visión tan amarga, pesimista y, tal vez, excesivamente desalentadora.

La gente debe organizarse en movimientos populares a través de los cuales consiga asumir el control real de su destino. La gente puede crear esa clase de poder colectivo que es preciso para cambiar sus vidas y transformar la sociedad. La gente tiene que saber que es fundamental ejercer presión sobre los poderes establecidos para abordar las cuestiones que más importan. En definitiva, la gente necesita imaginar un futuro sin guerras, sin pobreza, sin opresión, sin la explotación del hombre por el hombre, en la que la vida sea más libre, justa y humana para todos. Esta es la clase de utopía que persigue el anarquismo. La otra opción es continuar como hasta ahora, en una carrera que probablemente nos conduzca hacia el desastre total.

Vamos, pues, a capear el temporal, y luchar porque vengan tiempos mejores para todos. Tenemos que hacerlo, primero por nosotros mismos, y luego por las generaciones futuras. No podemos permitirnos caer en la desesperación y el desánimo. Ya que estamos vivos, debemos actuar. Y una de las maneras más altas y nobles de hacerlo es por un ideal.


En este momento crucial en que nos encontramos, con una humanidad aquejada por infinidad de males y problemas, en pleno debate por la supervivencia, el anarquismo puede suponer nuestra última tabla de salvación. ¿Y por qué el anarquismo, precisamente? Porque cuando todo va mal y no hay consuelo, solamente nos queda la esperanza de soñar que aún es posible un mundo mejor.

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