Mi patria es todo el mundo.

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Oda a la mierda

Dedicado a tod@s los que, sin motivo, se fueron y a los que se irán:
comed mierda, basuras, diez mil millones de moscas no pueden equivocarse
Es como viento que pasa
engendrado entre mi vientre
que con sopores calientes
sofoca la hez de las almas
Loco estubo por salir
en explosión controlada
y ahora perfuma todo él
esta pestilente estancia
Cagar, ¡Oh, placer divino! que en ningún otro momento
no pudiera el más amigo hacer por uno el favor
de aflojarse el cinturón dejando al aire el ombligo.

Cagar, ¡Oh, delicia hermosa! Apretando con pasión
mientras que sale el “mojón” sentir como se destroza
la mierda sobre la loza acompañando su olor
la deposición gloriosa de un enorme cagajón.

A cada golpe de esfuerzo ya se ve, ya asoma presto
el oloroso montón, suben vapores prohibidos
de aromas de algo comido, de esencias para inhalar
acompañando sonidos de unos “cuescos” al azar.
Y un gusto nuevo se siente cuando las heces calientes
van saliendo de su hogar, un nuevo placer alzado
a los más sublimes gozos distribuyéndose en trozos
y burbujas humeantes de brillantes excrementos
e inenarrables momentos de porquerías en trance.

El mismo Zeus en un viento terrible que hizo en el acto
mil truenos causando espanto salieron de su barriga
y evacuando al mar y al cielo sus deíficas boñigas
salpicaron las esquinas del Olimpo de los cielos.
Y la porquería avanza en caravanas de tormentas
como orzas que revientan, una con punta de lanza,
otra roma, otra laxa y otras en forma de lezna.

¡Que felicidad de aquél que acabó su sufrimiento!
poniendo fin al tormento que sus tripas sostenían
como vulgar porquería nublándole la razón
en magna deposición recuperó la alegría
que el cagar le devolvió el bienestar y la vida.

 

 

 

Que bonito es mi Blog

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Al-ándalus

Orgullo de Andalucía tres franjas tiene su enseña
Verde, como río que pasa por campos de verde hierba
Blanca, cal y sal de plata, casas de un pueblo que sueña
Y Verde cual esperanza que en el mañana despierta.

Desde la sombra de siglos, su silueta al viento ondea
mientras dibuja la gloria que en su libertad ya vuela
en su historia milenaria, de Tharsis hasta la vega
del Guadalquivir que guarda Melcart en tronos de seda.

Cansado de vuelta al país ufano
ando entre olivos que el viento mece,
¿Acaso no son vida y muerte rumores en curso?…
¿habrá alguien mas que los contemple?…

                                                                                                                                                 Superduque

fin

Es el caso de la palabra al Andalus, que da origen al actual nombre de Andalucía; lo que no ha sido óbice para que
se aplique a este último un erróneo origen vándalo. Lo mismo ocurre con el original: varias teorías intentan explicar
la procedencia. Pero, ni todas pueden ser ciertas, ni la mayoría se ajusta a criterios razonables.


Teoría germánica


Es la que defiende un origen visigodo, procedente de la voz “Landahlauts”. Vendría a significar que al Andalus había sido
adjudicada a los godos por sorteo, con todo lo que tiene de peregrino. Los godos –que, por cierto, no eran germánicos, sino
nórdicos- no recibieron por sorteo ninguna tierra.
El imperio les instaló en la Narbonense, con el compromiso de defenderles de los ataques de los francos y de otros pueblos
germánicos. Sin embargo, empujados por estos, acabaron por entrar en la península ibérica, que dominaron, pero al cabo de
casi trescientos años. La última zona conquistada fue la actual Andalucía, que solo poseyeron treinta y nueve años. Queda
claro, por lo tanto, que ni se les asignó la provincia bética, ni nada parecido.


La opción helénica


El territorio que hoy ocupa Andalucía, de límites similares a los que tuvo la provincia Bética y, antes que ella, el reino o
ciudades-estado de Tartessos, tuvo siempre un interés especial para los griegos. Gracias a ellos podemos saber muchos
detalles de nuestra historia. Pero los griegos son muy aficionados a dramatizar, novelar sus relatos, que, salvo Herodoto,
tienen más forma de teatro que de crónica. Por ellos conocemos la existencia de leyes tartesias y de la ruta de los barcos
de esta civilización, entre otros de mucho interés. Y por ellos se conoce, también, la unción de Andalucía con el agua.

Tanto, que el llamado por los griegos “país de occidente”, también es conocido como el “Lugar del agua”. “Lugar del agua”,
dicho en idioma local de entonces, tiene la raíz “Atl”, de donde procede la voz “Atlántida”. Y la raíz Talt –de donde procede
el nombre de Tartessos- es una deformación fonética de la primera. En sus diálogos, Platón da referencias sobre el “País de
Occidente”, por boca de Critias.

Sin embargo, la infructuosa e innecesaria búsqueda de un “continente perdido” en el Océano, ha retrasado considerablemente
el conocimiento de esta realidad. Porque no se ha caído en la cuenta que es el océano atlántico el que recibe el nombre por
suponerse que en él estuvo la Atlántida, y no al revés. Tratar esta cuestión sería objeto de un trabajo independiente, por
lo que no queremos insistir en ello. Lo cierto es que cuando se produce la caída del reino visigodo, con la destrucción de
su ejército ante la laguna de La Janda, y se instaura un nuevo orden, más acorde con la mentalidad y la cultura del pueblo
tartesio-bético, los nuevos dirigentes hispano-árabes, no se dedican a hacer “tabla rasa”, sino que, por el contrario,
adoptan los nombres antiguos que sólo son actualizados, consecuencia lógica del idioma y de su evolución natural. Así,

“A Andalus” no viene a ser más que una actualización de la voz anterior, dado que la raíz fonética And, tiene el mismo
significado que las anteriores Atl y Talt: Lugar del Agua. Durante el período andalusí, las distintas zonas del reino reciben
nombres propios del lugar, a los que se antepone el artículo árabe; por ejemplo: al Musata (La Meseta), al Garb (El Algarbe),
ó al Xarq, (Levante). El actual nombre de Andalucía, aunque se preste a la formación gramatical “Vandalucía”, tampoco puede
proceder de los vándalos. Por el escaso tiempo que este grupo étnico está en nuestra tierra; porque su nulo nivel cultural
imposibilitarían la adopción de ningún nombre propio. Y, sobre todo, porque, como queda demostrado más atrás, la única
teoría que resiste un análisis, la única que no parece una teoría, sino una realidad tangible, es la que, desde la “reforma”
andalusí, nos emparenta con Grecia. Una similitud, un entendimiento que ha sido una constante durante toda la historia
antigua y media, hasta el punto que es un historiador belga, Jacques Pirenne, quien afirma que, durante toda la Edad Media:

Sólo quedan dos focos de cultura en Europa
Uno es Bizancio, el otro al-Andalus

Blas Infante, reconocido actualmente como Padre de la Patria Andaluza, fue ante todo un arduo defensor de la libertad,
la igualdad y la justicia. Comprometido con la lucha de los jornaleros y el bienestar de su pueblo, luchó también por el
derecho de las mujeres y de los niños. Es un ejemplo a seguir por todos, por haber entregado su vida a la búsqueda de la
verdad y a la defensa de los valores humanos. Fue un gran conocedor de la historia y de la identidad cultural andaluza. En su
infatigable exploración de la historia llegó incluso a viajar a Marruecos para “reencontrarse” con los descendientes de los
moriscos expulsados de Al-Andalus y visitar la tumba de Almutamid.
Fiel a sus principios, rechazó colaborar con la dictadura de Primo de Rivera y se levantó contra la concepción instrumental
de la vida promovida por el capitalismo occidental. Volvió su mirada hacia el glorioso pasado cultural del pueblo andaluz en
busca de soluciones que acabasen con los problemas que asolaban a las clases trabajadoras de Andalucía. Blas Infante hizo
posible que Andalucía se reencontrase consigo misma, tarea indispensable para poder seguir adelante. Era consciente de que el
pueblo andaluz necesitaba recuperar su dignidad y orgullo para poder rebelarse a las imposiciones del españolismo y luchar
con ímpetu por su libertad. Por ello, como reza el himno que compuso, busca entre los andaluces a los “hombres de luz que a
los hombres alma de hombres les dimos”, para acabar siempre pidiendo “tierra y libertad, sean por Andalucía libres, los
pueblos de la humanidad.”
Comprometido políticamente y con la lucha social, su legado sigue vivo en los símbolos que le concedió a su querida
Andalucía. Por un lado una bandera verde y blanca de inspiración andalusí; «verde, como la esperanza, cuando se asoma a
nuestros campos; blanca, como nuestra bondad», que dicen los versos árabes que la cantan, para que el pasado de esta tierra
nunca más sea ignorado u olvidado. Y por otro lado un himno que llama a la libertad y a la justicia para que el pueblo
andaluz tenga siempre el valor y el coraje de luchar por sus derechos y su dignidad y para que sirva de modelo al resto del
mundo. En su incansable defensa de los trabajadores y jornaleros andaluces, o felah-mengu -campesino expulsado- como él
explica, dijo: «La tierra de Andalucía es de todos los andaluces que quieran trabajarla». En sus manifiestos siempre abogó
por la universalidad y el multiculturalismo,
así como por la convivencia pacífica entre las diferentes culturas y religiones, llegando a proponer incluso la restauración
de la unidad con Oriente por el bien de España. Es importante conocer la obra de Blas Infante para entender su persona, su
activismo y su lucha. La esencia de su pensamiento se basaba en la idea de que Andalucía no es más que una colonia en manos
de un Estado opresor que la condena sin remedio a la explotación y al subdesarrollo. Su ideología y sus exigencias siempre
fueron en consonancia con «la vindicación esencial de un pueblo privado de su tierra por la conquista europea». Su objetivo
primordial siempre fue la reconstrucción y el ensalzamiento de Andalucía. En este sentido publicó diversas obras como Ideal
Andaluz (1915), Motamid (1920), La dictadura pedagógica (1921), La verdad sobre el complot de Tablada y el Estado libre de
Andalucía (1931), etc. En 1936 Blas Infante fue asesinado a manos de los fascistas, sin juicio ni sentencia, por defender sus
ideales, por darle voz a la verdad y por enfrentarse a las injusticias de su época.

fin

 

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Firmar

Contra el T.T.I.P.

NO A LA LEY MORDAZA

descripción

Trabajo

Algo que debes saber

Hay aún una cosa más que deberías saber, algo que mientras no lo asumas con total
sinceridad te impedirá alcanzar la paz que tanto anhelas; se trata de una cosa
que vienes sospechando desde hace ya bastante tiempo, pero que hasta ahora te
habías negado a aceptar.

La inmensa mayoría de la gente que te rodea ve las mismas cosas que tú ves, escucha

lo mismo que tú escuchas, tiene acceso a los mismos libros que tú lees, hasta

saborea, huele y siente casi, más o menos, las mismas cosas que tú; por eso te

cuesta tanto entender que sean incapaces de percibir, con la misma claridad que

tú, la inhumana crueldad de la esclavitud del trabajo asalariado, el trato

despersonalizado en las relaciones humanas, el antinatural hacinamiento de

multitudes en ciudades carcelarias, la total mercantilización y burocratización

de todas las esferas de la vida… Tampoco puedes entender que no sientan la misma

irresistible necesidad, que sientes tú, de huir de tal Estado de cosas; de alejarte

de ello lo más posible. Todo lo cual agrava, aún más, el tormento que te provoca

vivir en un mundo como en el que vives.

Pues bien, ya va siendo hora de que aceptes otra gran verdad: Si ellos no son capaces

de darse cuenta de lo que tú sí, ese no es tu problema, sino el suyo. Como ya he

dicho antes, vivís en el mismo mundo, respiráis el mismo aire, bebéis el mismo agua,

coméis los mismos alimentos, veis, oís y sentís, más o menos las mismas cosas, por lo

que si no son capaces de llegar a las mismas conclusiones a las que tú has llegado

¿crees que por muchas palabras que utilices, y por más que las adornes, podrás hacerles

comprender lo que viendo, oyendo o respirando no pueden (o no quieren) comprender?

No se trata de una cuestión de educación, de inteligencia o de mayor o menor perspicacia,

sino de valor para afrontar una situación que es fácilmente perceptible para la inmensa

mayoría de los seres humanos, “que esta civilización está podrida”, pero que se niegan

a reconocer por lo que ello implicaría.

Acéptalo de una vez: lo que los demás hagan o dejen de hacer no es tu problema. Tú haz

lo que tengas que hacer, no pierdas mucho el tiempo en explicarles tus razones a los

demás y, sobre todo, no te sientas culpable por ello. Si ellos no comprenden de forma

casi automática la necesidad de romper con esta civilización, inútil será que trates

tú de explicárselo. Toda aquella persona a la que te cueste más de un minuto hacerla

entender la inhumana condición de la civilización actual, no merece ni un segundo más

de tu tiempo, entre otras cosas, porque es muy probable que se haya corrompido hasta

tal punto, que haya dejado ya de ser un ser humano. Sería como tratar de explicarle

a un yonqui, en pleno mono, la inconveniencia de tomar drogas.

En cualquier caso, si quieres, puedes seguir intentando convencerles con palabras,

pero te advierto que no será más que una pérdida de tiempo, pues ¿cómo iban a sentir

que tienen necesidad de médico los que se consideran sanos?; y lo peor de todo es

que tu esfuerzo, con toda probabilidad, sólo servirá para desviarte del camino que

habías decidido recorrer.

“Es un imbécil quien exige pruebas para creer en aquello que es incapaz de percibir

y tonto seria el que se esforzara en hacer creer algo a semejante imbécil”.

Cuando salgo del trabajo y me dirijo a tomar el metro, la gente camina a

paso rápido y miles de personas bajan diariamente las escaleras para tomarlo.

Al parecer, la gente está acostumbrada a aquello. ¡El metro parece una

verdadera lata de sardina!, todos apiñados empujándose para entrar. Muchas

veces tengo que dejar pasar hasta 5 trenes porque vienen todos llenos, hasta

que me decido y entro al sexto empujando a la gente y cayendo en el juego

del tira y afloja, a codazos. ¡Es horrible!.

Parece que la gente reclama al gobierno, pero después se les olvida reclamar

y después se acostumbran al desajuste, a la improvisación, a la mala calidad

de vida en pro de la urbanización.
Imagino que como la mayoría del trabajo está aquí y que año a año llegan más

profesionales a la gran capital y que día a día nacen más niños y año tras año

van más pingüinos (escolares) al colegio, esta cosa muy pronto va a colapsar.

¡Centralización! que estupidez. Las provincias están quedando sin trabajo y

los padres tienen que viajar enormes distancias a las grandes urbes para traer

el sustento al hogar quebrando así a la familia.

Un día comprendí que todo estaba mal. ¿Por qué tengo que trabajar tanto? maginé

mi vida en una hoja, en una línea de tiempo. Lunes a viernes levantándome a las

5 am para entrar a las 8:00 am y para salir a las 18:00 hrs y llegar con suerte

al hogar a las 21 hrs. Cansado y con sueño. Me imagine de viejo, “mi vida se la

entregué a otros”, a una corporación, a una empresa, que me estrujó lo más que

pudo hasta quedar inservible. ¿Todo por dinero?.

No solo me di cuenta de eso, sino que también descubrí que éste sistema Capitalista

absorbe toda la energía de las personas. Son verdaderas sanguijuelas y vampiros

corporativos. Te ofrecen créditos incluso sabiendo de que no puedes pagar. Crean

una ilusión de que lo tienes todo y hacen que las personas se apiñen en ciudades

haciéndote dependiente de supermercados, del agua, de suministros energéticos.

¿Qué pasará cuando ocurra una crisis y corten los suministros?. Por lo menos en el

campo tenías como obtener tu propia cosecha.

Depositan los sueldos en líneas de crédito las cuales recortan dinero por seguros,

por mantención de tarjeta y cuanta tontería se les ocurre. Muchas veces, la gente

trabaja para cubrir sus líneas de sobregiro y viven para pagar el llamado “pago mínimo”.

Nos convertimos así en ESCLAVOS DE LA DEUDA. Lo chistoso de todo esto, es que hay

gente que defiende el actual sistema.

Los niños.. ¡Estamos creando a unos monstruos de niños!.

Pasan casi todo el día solos pegados en el televisor aprendiendo basura. Yo recuerdo

que cuando niño jugaba a lo Robin Hood al lado de un cerro que tenía un enorme bosque,

era divertido. Pero ya no hay tiempo para compartir con nuestros hijos ¿Por qué? Por

el maldito trabajo. Ellos nos exigen compartir con ellos y nosotros por lo general

estamos cansados o de mal ánimo.

Antes yo recuerdo que podía viajar por todo el país de paseo familiar y bastaba solo

tomar el auto y poner gasolina. ¿Pero ahora? Llenaron de peajes todos los caminos,

bloquearon las entradas a casi todas las ciudades para pagar un peaje que cae en

inversionistas extranjeros. El país amigos míos lo están vendiendo de a poco.

El agua potable no nos pertenece ya que pertenece a inversionistas estranjeros.

Ellos tienen el control de la luz y el agua (es un monopolio). Tenemos que importar

gas porque con todos los medios que tenemos aquí, no se les ocurre colocar plantas

aquí termoeléctricas, o solares, o sacar provecho de la energía eólica o la del mar

(por medio de las olas). Es tan patético todo, en Bolivia querían privatizar el agua

de la lluvia (eso quería decir que no podías juntar agua de lluvia porque esa agua no

era tuya mira que estupidez más grande. Menos mal que nuestros hermanos del país de

al lado protestaron y no permitieron esto. En estos momentos yo mismo me siento esclavo

del sistema, porque sin querer, tengo que trabajar para mantener a la familia, para

pagar la luz, el agua, el gas, los alimentos, etc. Sin trabajo no puedo a menos que me

haga independiente por lo cual estoy luchando.

Quizás sería bueno que toda esta economía se fuera abajo y comenzar de cero como en la

antigüedad, con el trueque y todo eso. Y tener todos nosotros nuestras cosechas,

animales para alimentarnos y que la tecnología fuera renovable como generar luz con

paneles, pero todo eso es una utopía, porque las grandes corporaciones cada vez nos

estrujan más. Nosotros la clase media somos mayoría y podemos generar un cambio y los

de arriba lo saben y nos temen. Lamentablemente no estamos para nada unidos.

Favorablemente el capitalismo actual, está convirtiéndose en una burbuja a punto de

estallar y se viene una nueva crisis económica a final de año. Ahora se viene la super

influenza humana recargada (terrorismo yanqui) sobre el país del norte para este

invierno. Ya están asustando a la gente para que compre la supuesta vacuna que tiene

la cura. Por dios! Mi suegra tuvo AH1N1 y no fue más fuerte que una gripe. La gente

que ha muerto, ha muerto por derivaciones de otras enfermedades como asma y enfermedades

pulmonares. Pero la gente tiene tanto miedo, que corre a vacunarse y ni siquiera saben

que se están inyectando. Les recomiendo que investiguen sobre la gripe española que mató

a más de 50 millones de personas y que la causa fue la vacunación masiva de personas

(lean de esto, es importante). Les recomiendo amigos,. NO SE VACUNEN.

Gracias a Dios, la gente está comenzando a despertar a pesar de que nos inyecten toxinas

y nos mantengan adormecidos. Mucha gente se está dando cuenta de que algo raro pasa.

Amigos, tenemos un potencial enorme. Busquen en su interior y liberense de lo que los oprime.

Esta libertad es una libertad falsa.

Como dijo Cicerón, La libertad no consiste en tener un buen amo, sino en no tenerlo.

fin

 

 

 

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El amor

“Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como una campana que resuena o un platillo que retiñe. Aunque tuviera el don de la profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, aunque tuviera toda la fe, una fe capaz de trasladar montañas, si no tengo amor, no soy nada.

Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, no me sirve para nada. El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tienen en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad. El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor no pasará jamás. Las profecías acabarán, el don de lenguas terminará, la ciencia desaparecerá; porque nuestra ciencia es imperfecta y nuestras profecías, limitadas. Cuando llegue lo que es perfecto, cesará lo que es imperfecto. Mientras yo era niño, hablaba como un niño, sentía como un niño, razonaba como un niño, pero cuando me hice hombre, dejé a un lado las cosas de niño. Ahora vemos como en un espejo, confusamente; después veremos cara a cara. Ahora conozco todo imperfectamente; después conoceré como Dios me conoce a mí. En una palabra, ahora existen tres cosas: la fe, la esperanza y el amor, pero la más grande de todas es el amor”.

Carta de Pablo de Tarso a los Corintios 13, 1-13fin

El verdadero amor, el amor ideal, el amor del alma, es el que
sólo desea la felicidad de la persona amada, sin exigirle en
pago nuestra felicidad.

Jacinto Benaventefin

Oigo flotando en olas de armonías, rumor de besos y
batir de alas; mis párpados se cierran… ? ¿Qué sucede?
¿Dime? ¡Silencio! ¡Es el amor que pasa!

Gustavo Adolfo Bécquer

fin

Amor, que el pecho mío continamente agita,
es dulce y es impío, y es más que una avecita
volátil y ligero.
¡Ay! de su dardo fiero, ¿quién consiguió victoria?
Renueva, amada mía, renueva la memoria
de cuando Atis ardía, tu dulce amor odiaba
y a Andrómeda estimaba.

Safo, Poetisa lírica griega

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Mentiras de la N.A.S.A.

¿ Necesitaban héroes ?

¿Que se puede esperar de un organismo militar?

N.A.S.A.

Mienten mas que mean

El rover Curiosity probó hace unos días la cuchara instalada en el extremo
de su brazo robótico para tomar por primera vez una muestra de suelo marciano.
El proceso es tedioso y pasa por elegir la ubicación, observarla con las cámaras,
mover cuidadosamente el brazo robótico hasta posicionarlo encima del objetivo, y
activar la pala, que gira sobre si misma profundizando varios centímetros en el
regolito. Todo el proceso es fotografiado y monitorizado desde la Tierra,
acometiendo el siguiente paso cuando se está seguro de que el previo se completó
con éxito.En una fotografía de SOL 61, los técnicos de la NASA vieron algo raro sobre el
suelo. Un punto brillante, que parecía fuera de lugar.


¿Un pez? ¿Un residuo de plástico en Marte?

Según NASA el objeto parece un trozo de plástico desprendido del propio rover durante las maniobras realizadas para la prueba de la cuchara de muestras. Todas las piezas del Curiosity estaban limpias y sin residuos cuando se ensamblaron y se instalaron en la cápsula de entrada en la atmósfera de Marte, pero por el aspecto de la pieza parece que podría ser un aislante que se ha deteriorado por la actividad del rover. En SOL 65 hay varias fotografías de la cámara MAHLI (ubicada en el extremo del brazo robótico) que son las más nítidas de las que se dispone hasta ahora, y que apuntan a que el origen es un revestimiento plástico deteriorado, que en principio no está afectando al funcionamiento del Curiosity. Las actividades de hecho, ya se han reanudado.

Colorines de la NASA

Imagen real

Hasta ahora, casi todas las fotos de Marte eran en “blanco y negro” o “sepia” algo
ridículo dado el estado del Arte de la tecnología existente hasta nuestros días.
Periódicamente llegan fotos en color pero extrañamente retocadas
¿Qué sentido tiene retocarlas? Como ingenuamente apuntaba ya un blog de expertos
en fotografía.

Imagen de la Mars Rover, efecto sepia con un extraño color del cielo.

Imagen real

La NASA es una entidad gubernamental dependiente del Departamento de Estado Norteamericano y,
por ende, responde a las directivas del establishment político con sede en Washington que,
en lo que a estos temas se refiere, navegan dentro del más absoluto oscurantismo medieval.

CONTINUARA

 

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Las Flores del Mal

Audio ( Pulsar en la imagen )

La mayor astucia del diablo es hacernos creer que no existe

Nace en París el 9 de abril de 1821. Su padre, Joseph François, era un sacerdote que había colgado los hábitos. Hombre de amplia cultura, fue luego preceptor, profesor de dibujo, pintor y jefe del Despacho de la Cámara de los Pares. Fue quien le enseñó las primeras letras. Cuando nació Baudelaire tenía más de sesenta años y otro hijo de su primer matrimonio llamado Claude Alphonse.
Su madre, Caroline Archimbaut-Dufays, no había cumplido los treinta años al nacer el poeta. Hija de emigrados franceses a Londres durante la revolución del 93, enseñó inglés a su hijo.
Es criado por Mariette, sirvienta de la familia, a la que evoca en el poema “A la sirvienta de gran corazón que te daba celos” de su conocido poemario Las flores del mal.
El poeta tiene 6 años cuando su padre muere en 1827 dejando una discreta herencia. Su viuda se cambia de domicilio y a los veinte meses de enviudar, contrae matrimonio con el comandante Jacques Aupick, vecino suyo, de cuarenta años, un oficial que llegará a ser general comandante de la plaza fuerte de París.
Este nuevo matrimonio de su madre producirá un profundo impacto emocional en Baudelaire, que lo vivió como un abandono, manifestando siempre aversión por este padrastro con el que nunca llegará a tener buenas relaciones.

En 1830 con las jornadas revolucionarias Aupick es ascendido a teniente coronel por su participación en la campaña de Argelia, y dos años después nombrado jefe de Estado Mayor y se traslada con su familia a Lyon, donde vivirá cuatro años.

Se forma un consejo de familia para decidir sobre el futuro del niño, que inicia sus estudios en el Colegio Real de Lyon, de cuyo ambiente no guardará buen recuerdo: se aburre y escapa soñando de su en cierro, dando rienda suelta a su imaginación.

En 1836 Aupick asciende a general de Estado Mayor, volviendo con su familia a París, donde el niño es internado en el Colegio Louis-le-Grand. Su madre se va volviendo cada vez más rígida y puritana, haciéndose a la personalidad de Aupick.

Durante dos años y medio permanece en el Colegio Louis-le-Grand. Allí lee a Sainte-Bauve, a Chenier y a Musset, a quien criticará mucho más tarde. Es expulsado del colegio por una falta cuyo carácter se desconoce. En agosto obtiene el título de Bachiller superior.

En 1840, con 19 años, se matricula en la Facultad de Derecho, comienza a frecuentar a la juventud literaria del Barrio Latino y entabla sus primeras amistades literarias con Gustave Le Vavasseur y Ernest Prarond. También conoce a Gérard de Nerval, de Sainte-Beuve, de Théodore de Banville y a Balzac y empieza a publicar en los periódicos en colaboración y anónimamente. Intima con Louis Menard, dedicado a la vivisección de animales y a la taxidermia. Comienza también a llevar una vida disipada, caracterizada por sus continuos choques con el ambiente familiar y por su inclinación hacía las drogas y el ambiente bohemio. Empieza a frecuentar los prostíbulos. Mantiene una extraña relación con una prostituta judía del Barrio Latino llamada Sarah, a la que denomina Louchette por su bizquera, y que probablemente contagió su sífilis al poeta. Aparece en el poema “Una noche que estaba junto a una horrible judía” de Las flores del mal.

Sus calaveradas horrorizan a su familia burguesa, especialmente al probo militar que es Aupick. A pesar de que su padrastro le apoya, rechaza entrar en la carrera diplomática. No quiere ser sino escritor. La conducta desordenada del joven mueve a sus padres a distanciarle de los ambientes bohemios de París. Le envían a Burdeos para que embarque en el paquebote Mares del Sur, al mando del comandante Sauer, en una travesía que había de llevarle a Calcuta y durar dieciocho meses. Viaja con comerciantes y oficiales. El joven Baudelaire adopta actitudes provocativas e impertinentes; se siente aislado y sólo habla para expresar su deseo de regresar a París. El barco ha de afrontar una violentísima tempestad. Estancia en la isla Mauricio, al este de Madagascar, donde conoce a una señora casada para quien escribe “A una dama criolla”. Asustado el comandante del barco por el efecto psicológico negativo que el viaje produce en el poeta, consiente en hacerle regresar a Francia desde la isla Reunión en otro barco, L´Alcide. Escribe “El albatros”. El viaje dura desde finales de marzo de 1841 hasta febrero de 1842.


Para alejarlo de este ambiente y librarse de este joven conflictivo, su familia lo envían a Calcuta, pero Baudelaire, nostálgico y enfermo se detiene en la Isla Mauricio y regresa a Francia. Un consejo de familia, bajo la presión del general Aupick, lo envía a las Indias, en 1841, a bordo de un navío mercante. Pero Charles Baudelaire no quiere probar la aventura en el confín del mundo. No desea más que la gloria literaria. Durante una escala en la Isla de la Reunión, no acude a presencia del capitán.

En 1842, nuevamente en París, entabla amistad con Thèophile Gautier y Thèodor de Banville. Alcanza la mayoría de edad, percibe la herencia paterna de 75.000 francos y se independiza. Abandona el piso familiar, instalándose en un pequeño apartamento.

Reanuda su vida bohemia y ejerce de dandy. Vuelve al ambiente de los bajos mundos. Las mujeres que llenan este periodo de su vida son pequeñas aventureras y prostitutas, como Jeanne Duval, una actriz mulata que representa un papel muy secundario en un vodevil del Teatro Partenon a quien conoce en 1843. A pesar de la vulgaridad, de frecuentes desavenencias y de las infidelidades de la mulata, Baudelaire vuelve siempre a ella y durante toda su vida estaría ligado a este insignificante mujer. Desempeñará un papel fundamental en la vida del poeta. sus mejores poemas son paradójicamente el fruto de estos oscuros amores, que aparece en los poemas “Perfume exótico”, “La cabellera”, “Te adoro igual que a la bóveda nocturna”, “Meterías al universo entero en tu callejuela”, “Sed non satiata”, “Con sus ropas ondulantes y nacaradas”, “La serpiente que danza”, “El vampiro”, “Remordimiento póstumo”, “El gato”, “Duellum”, “El balcón”, “Un fantasma”, “Te doy estos versos para que si mi nombre” y “Canción de primeras horas de la tarde”. Probablemente inspira también al poeta los poemas “El bello navío”, “La invitación al viaje” y “La Beatriz”.

Económicamente va de fracaso en fracaso, dilapidando la fortuna heredada de su padre. Baudelaire es brillante, de conversación sorprendente, pero su gran imaginación lo convierte en mitómano; su viaje a la India, sus amores inauditos, su vicio y perversidad, su homosexualismo, sus proyectos editoriales, formn parte de su vida.

Dilapida la herencia y contrae numerosas deudas, por lo que su madre y el general Aupick obtienen en 1844 de los tribunales que sea inhabilitado y sometido a un consejo judicial. Su dinero pasa a ser administrado por su padrastro. Se le entrega una cantidad trimestral de seiscientos francos.

Para eludir el control financiero publica anónimamente artículos en la prensa. En colaboración con Prarond escribe un drama en verso, Ideolus, que deja sin acabar. Baudelaire, privado de recursos y humillado, no se repondrá. Se ve obligado a rehuir a sus acreedores, mudándose, escondiéndose en casa de sus amantes, trabajando sin descanso sus poemas intentando mientras tanto ganarse la vida publicando.

Baudelaire escribió sus primeros poemas a la vuelta de su viaje del Caribe aunque en un principio se dedicó sobre todo a la critica artística. Fruto de esto fue la publicación en 1846 de algunos de sus ensayos, llenos de sensibilidad y de penetración, bajo el titulo de “Los Salones”. En ella loa a su amigo Delacroix, entonces aún muy discutido, critica a los pintores oficiales, y analiza las obras de otros artistas contemporáneos suyos como una serie sobre caricaturistas franceses, en los que defiende con pasión a Honoré Daumier. También se interesa por le pintor impresionista Edouard Manet y por la música de Wagner, de quien fue el primer introductor en Francia. Le escribió una carta expresándole su admiración, tras haber asistido a tres conciertos, además de un ensayo.

Publica sonetos, uno de ellos, “A una dama criolla”, con su verdadero nombre, así como un artículo sobre Balzac.

Publica en Le Corsaire-Satan un conjunto de aforismos y en L´Espirit Public, Consejos a los jóvenes literatos. Fustiga a los autores moralistas y moralizantes.

Aparece su novela corta “La fanfarlo”, donde el poeta, tras el personaje de Samuel Cramer, se retrata como un dandy.

En 1845, histérico, ensaya el suicidio en un cabaret ante un grupo de amigos, donde se hace un corte con un puñal. Su padrastro, por miedo al escándalo, le paga sus deudas y le lleva a vivir con él y con su madre en la elegante plaza Vendôme. Pero pronto volverá a vivir solo.

Descubre la obra de Edgar Poe, que muere poco después y a quien no pudo conocer, a pesar de considerarle su alma gemela. Poe se le asemeja, y, durante diecisiete años, va a traducirla y revelarla. Así comienza a ganarse el reconocimiento de la crítica.

Conoce a Marie Daubrun, muchacha bonita y honesta, actriz del Teatro de la Gaîte, que sostiene con su trabajo a su familia. El poeta sentirá por ella un amor platónico o una amistad idílica. Le dedicará el poema “Canto de otoño”.

Asiduo a círculos literarios y artísticos, uno de ellos en casa de Aglae Sabatier, llamada la Presidenta, amante de un banquero, por la que el poeta experimentará un amor ideal y platónico. A ella dedicará posteriormente los poemas “A la que es demasiado alegre”, “Reversibilidad”, “El alba espiritual” y “Confesión”. Visita muy a menudo el salón de la viuda Marie Sabatier y conoce a Musset, Flaubert y Gautier, entre otros artistas. Un breve idilio con una mujer interesante, Madame Sabatier, amante de un amigo del poeta que reunía en su casa a un grupo de escritores y artistas, lo quiebra rápidamente. Cuando madame Sabatier accede a las pretensiones amorosas del poeta, éste la rechaza, pero sigue manteniendo con ella una entrañable amistad.

Durante la revolución de 1848 Baudelaire es visto en las barricadas y tratando de agitar al pueblo para que fusilen a su padrastro. Publica en Le Salut Publique, periódico de tendencia socialista, y se afilia a la Sociedad Republicana Central, fundada por Blanqui. Durante la revolución hace amistad con el pintor Courbet, que pintará un retrato del poeta, y con Poulet-Malassis, también que participó activamente en la insurrección e influirá en su vida, será el editor de Las Flores del Mal, por lo que resultará multado.

Cuando en 1851 Luis Napoleón da un golpe de estado y asume todos los poderes, lo que indigna a Baudelaire, quizá porque nombre a su padrastro embajador en Madrid.

Aunque escribió sus poemas con 23 años, Las Flores del Mal, título que el editor le impusieron en lugar de Los limbos, que era el original, se publicaron en junio de 1857. Cuanto escribió hasta su muerte no sobrepaso este trabajo, son solo un complemento a su obra. Inmediatamente después el gobierno francés acusa al poeta de ofender la moral pública y juzgadas obscenas. El poeta fue procesado en medio del escándalo general. Aun cuando Baudelaire obtuvo el apoyo de sus colegas, seis de sus poemas fueron eliminados de las ediciones siguientes. La edición es confiscada por mandato judicial. Parece que el escándalo se inició desde el periódico conservador Le Figaro. En agosto, proceso de Baudelaire y de sus dos editores, que son condenados a sendas multas por ultraje a la moral pública y a las buenas costumbres. Se ordena la supresión de seis poemas (“Las joyas”, “El leteo”, “A la que es demasiado alegre”, “Lesbos”, “Mujeres condenadas”, Delfina e Hipólita” y “Las metamorfosis del vampiro”). Baudelaire debe pagar una fuerte multa. Sólo Hugo (que le escribirá “Usted ama lo Bello. Deme la mano. Y en cuanto a las persecuciones, son grandezas. ¡Coraje!”), Sainte-Beuve, Teófilo Gautier y jóvenes poetas admirados le apoyan.

A pesar de condenarle por obscenidad y blasfemia, en 1859 y 1860 el Ministerio de Instrucción Pública le concede por dos veces sedas ayudas de trescientos francos. Pero ante el público quedará identificado, aun mucho después de su muerte, con la depravación y el vicio. Amargado, incomprendido, Baudelaire se aísla aún más. En su soledad donde él se ha encerrado, dos luces: los escritos admirados de dos escritores todavía desconocidos, Stéphane Mallarmé y Paul Verlaine. Escribe un ensayo sobre Madame Bovary, de Flaubert, que también ha sido juzgado por inmoral.

Empieza la época de sus enfermedades que durará hasta su muerte. Sufre trastornos nerviosos y dolores musculares. Se ahoga, sufre crisis gástricas y una sífilis contraida diez años antes reaparece. Para combatir el dolor, fuma opio, toma éter. Sufre el primer ataque cerebral. Físicamente, es una ruina. Recurre a cápsulas de éter para combatir el asma y al opio para los fuertes cólicos. Ante su precaria salud, pasa cortas estancias en Honfleur con su madre y en Alençon con su amigo y escritor Poulet-Malassis.

Su próximo trabajo “Paraísos artificiales”, escrito en 1860, es un relato de las experiencias personales del poeta con drogas como el opio. Da a conocer Encantos y torturas de un fumador de opio, sobre Thomas de Quincey, segunda parte de Los paraísos artificiales.

En 1961 presenta su candidatura a la Academia Francesa. Desea rehabilitarse y obtener un salvoconducto de dignidad profesional y solvencia. Busca el reconocimiento oficial de su labor, más allá del círculo de los cafés literarios que empiezan a agobiarle. Fracasa en su postulación por la oposición y los consejos de los académicos.

Nervioso, enfermizo, arruinado y desconocido, unido siempre a su mulata alcoholizada y luego parapléjica, Baudelaire arrastra una vida de fracasado.

En 1864 viaja a Bégica, donde vivirá durante dos años en Bruselas. Allí trata de ganarse su vida dictado conferencias sobre arte, que son un fracaso y se unen a las anteriores. En la primavera decide ir a Bélgica, donde se se encontra su editor, a dar conferencias en los círculos intelectuales de diversas ciudades y a. Sólo llega a dar tres conferencias sobre Delacroix, Gautier y Los paraísos artificiales, con asistencia muy escasa de público. Intentar una edición de su obra completa pero fracasa y se venga de la falta de acogida escribiendo un panfleto titulado ¡Pobre Bélgica!

En 1865 Mallarmé y Verlaine elogian Las flores del mal, pero Baudelaire desconfía de estos jóvenes poetas. Y no le faltaba razón porque, por el contrario, Los Pequeños Poemas en Prosa nunca supieron valorarlos.

En su correspondencia expresa su deseo de recurrir al suicidio. Pese a una nueva subvención estatal, su economía es muy precaria. Miserable y con sífilis, su existencia es una gran ruina. Su salud está ya completamente minada y en 1866 sufre un ataque de parálisis general que lo deja casi mudo. Su madre viaja a Bruselas y de regreso a París interna a su hijo moribundo en un hospital. La enfermedad se agrava rápidamente, y su vida no es ya más que una lenta agonía que se prolonga durante un año. Para ayudarle a sobrellevar el dolor, sus amigos acuden junto a su lecho a interpretarle Wagner. Paralizado, mudo y medio imbécil, sobrevive varios meses hasta que el 31 de agosto de 1867 muere tristemente a los 46 años, en brazos de su madre en el mismo hospital en el que estaba ingresado.

Fue enterrado en el cementerio de Montparnase, junto a la tumba de su padrastro, a quien siempre odió.

Póstumamente, en 1868, se publicaron sus “Pequeños poemas en prosa”.

Baudelaire está considerado como uno de los más grandes poetas del siglo XIX, por la originalidad de su concepción y la perfección de la forma. Es sin duda el poeta de la modernidad francesa. Más que ningún otro de su tiempo, representa al poeta de la civilización urbana contemporánea.

Con él la poesía empieza a liberarse de las ataduras tradicionales y despliega nuevos conceptos de creación poética, iniciando una fase diferente, que llega hasta nuestros días.

La literatura francesa se hallaba en el segundo cuarto del siglo XIX, en un momento de transición todavía presidida por la gigantesca figura de Víctor Hugo, uno de los grandes románticos, aunque junto a él se desarrollaba una nueva tendencia, cuyo máximo representante era el poeta Leconte de Lisle (1818-1894), el guía del circulo parnasiano, cuya influencia sobre Baudelaire fue notable. La antología El Parnaso, publicada por el editor Lemerre en 1866, que da el nombre al grupo de poetas de Leconte de Lisle, contiene algunos de los poemas de Las Flores del mal.

La originalidad de Baudelaire, sin embargo, le hace merecedor de un lugar al margen de las escuelas literarias dominantes en su época, ya que es él quien inicia el abandono de las formas poéticas hasta entonces predominantes. Las tendencias que inauguró Baudelaire pueden resumirse en el criterio de la depuración del sentido poético, en el misterio de los conflictos íntimos o en la angustia de la búsqueda de combinaciones de fenómenos sicológicos que desembocan en una expresión poética cargada de significaciones múltiples y llena de infinitas sugerencias. En particular, rompe la diferencia entre la poesía y la prosa con sus “Pequeños poemas en prosa”, verdadera revolución en las formas líricas que ni siquiera Verlaine ni Rimbaud supieron valorar.

Baudelaire reacciona contra el romanticismo. Él no admite la inspiración, ni la imaginación, ni la improvisación. En este aspecto, como en otros, es un clasicista. La poesía es un ejercicio, un esfuerzo, un trabajo sistemático, equivalente al de un paciente artesano violcado permanentemente en pulir sus versos. Su obra es un esfuerzo por desembarazar la poesía de todo ornamento vano y una proyección para alcanzar el ideal de la pureza poética, prestando especial atención a la métrica y a los aspectos formales. Poseía un sentido clásico de la forma, una extraordinaria habilidad para encontrar la palabra perfecta y un gran talento musical.

La obra de Baudelaire ha dejado un aporte positivo, paradigma de verdad poética, de selección estética, de culto de la expresión simbólica, y de rigurosa elaboración de la palabra en cuanto vehículo depurado de la expresión literaria, que equivale a superación de la dicción elocuente y retórica.

El poeta parisino representa la reivindicación lírica de la palabra, una técnica depurada en la elaboración de las imágenes y el rigor estético de la composición que habría de tener una proyección futura incalculable. Se extinguía una concepción del arte poético desprestigiada por la degeneración del romanticismo, advertible en el desborde confidencial y sentimental, o en la poesía descriptiva y penetrada de la elocuencia bastarda, con ausencia de rigor formal y de selección estética.

Un contenido de nueva creación y de angustiosa originalidad emergía de los poemas de Baudelaire, palpitantes de tragedia íntima y de nuevos acercamientos a la vida. El poeta pule un nuevo universo lírico, la sinestesia, una combinación de imágenes y sensaciones desajustadas de su normal producción en la naturaleza. La audición coloreada, la visualidad audible o multitud de otras combinaciones de sensaciones provenientes de todos los sentidos, se reunían, como diría el propio Baudelaire, en “una metamorfosis mística de todos mis sentidos fundidos en uno solo”.

Una nueva concepción de la palabra se inaugura entonces. Si para el lenguaje común la palabra sigue siendo expresión de la cosa o de la idea, en el poeta ese valor de significación se transforma en un valor sugerencial, gracias al juego de combinaciones que el arte hace posible con sonidos y sensaciones inesperadas que brotan de las palabras. Todo ello pudo ser vislumbrado por los grandes exponentes de la poesía anterior, pero sólo empieza a adquirir una sugestiva formulación y un culto intensivo a partir de Baudelaire. Por ello podría afirmarse que hemos llegado a la apertura de una nueva compuerta de realizaciones artísticas que significarán a la larga la transformación de la poesía.

En su estética literaria Baudelaire proponía la desaparición del yo en el poema, es decir, la sustitución de la presencia personal del autor por la pura lógica interna de la obra regida según su ley compositiva. A partir de Baudelaire ya no se hablará más del poeta sino de la poesía misma. Es una estética dominada por el esencialismo, la concepción de un arte literario depurado de prosaísmos y estímulos de circunstancias extrañas a la función creadora. A ello se sumaron sus creaciones de técnica y la rigidez gramatical.

Su gusto por la sinestesia también proviene del misticismo, el ocultismo y el sincretismo. Las sensaciones nos revelan lo oculto. La unidad de la naturaleza se demuestra en que a cada olor le corresponde un sonido y un color. El soneto “Correspondencias” contiene toda la teoría sinestésica que, aunque inconscientemente practicada por los grandes exponentes de la poesía universal, van a desarrollar los parnasianos y simbolistas de la segunda mitad del XIX.

No cabe duda de que Baudelaire escribió algunos de los poemas más sugestivos de la literatura francesa, hasta el punto de que algunos como “Correspondencias”, contenían un mensaje de estética renovadora que habrían de asimilar los poetas parnasianos y simbolistas. El famoso soneto de “Las vocales” de Arthur Rimbaud y las formulaciones estéticas y técnicas de Mallarmé, el promotor de toda la nueva poesía hasta nuestro tiempo, tomaron su raíz en la teoría de la imagen poética esbozada por Baudelaire.

Las Flores del Mal, Charles Baudelaire

I

LA DESTRUCCION

El demonio se agita a mi lado sin cesar;

flota a mi alrededor cual aire impalpable;

lo respiro, siento como quema mi pulmón

y lo llena de un deseo eterno y culpable.

A veces toma, conocedor de mi amor al arte,

la forma de la más seductora mujer,

y bajo especiales pretextos hipócritas

acostumbra mi gusto a nefandos placeres.

Así me conduce, lejos de la mirada de Dios,

jadeante y destrozado de fatiga, al centro

de las llanuras del hastío, profundas y desiertas,

y lanza a mis ojos, llenos de confusión,

sucias vestiduras, heridas abiertas,

¡y el aderezo sangriento de la destrucción!

II

UNA MARTIR

Dibujo de un maestro desconocido

En medio de frascos, telas sedosas,

y muebles voluptuosos,

de mármoles, pinturas, ropas perfumadas,

que arrastran los pliegues suntuosos,

en una alcoba tibia como en un invernadero,

donde el aire es peligroso y fatal,

dónde lánguidas flores en sus ataúdes de cristal

exhalan su suspiro postrero,

un cadáver sin cabeza derrama, como un río,

en la almohada empapada,

una sangre roja y viva, que la tela bebe

con la misma avidez que un prado.

Parecida a las tétricas visiones que engendra la oscuridad

y que nos encadenan los ojos,

la cabeza, con la masa de su crin sombreada,

y de sus joyas preciosas,

en la mesilla de noche, como una planta acuática,

reposa, y, vacía de pensamientos,

una mirada vaga y blanca como el crepúsculo

escapa de sus ojos extraviados.

En el lecho, el tronco desnudo, sin pudor,

en el más completo abandono, muestra

el secreto esplendor y la belleza fatal

que la naturaleza le donó.

Una media rosada, adornada con hilo de oro, en la pierna

ha quedado cual recuerdo.

La liga, al igual que un ojo secreto que llamea,

lanza una mirada diamantina.

El singular aspecto de esta soledad

y de un gran retrato voluptuoso,

de ojos provocativos como su actitud

revela un amor tenebroso,

una culpable alegría y fiestas extrañas,

llenas de besos infernales,

que regocijarán a los ángeles malos

nadando entre cortinas y chales.

Sin embargo, al ver la esbeltez elegante

del hombro y su trazo quebrado,

la cadera levemente afilada, y la cintura ágil

lo mismo que un reptil irritado, se advierte

que ella es joven aún. -Su alma exasperada

y sus sentidos mordidos por el tedio,

¿se habían entregado a la jauría enfurecida

de deseos errantes y perdidos?

El hombre vengativo al que no pudiste, viviendo,

a pesar de tanto amor, aplacar,

¿sació en tu carne, inerte y complaciente,

toda la inmensidad de su deseo?

¡Responde, cádaver impuro! ¿Por tus rígidas trenzas

te levantó con brazo febril?

Dime, cabeza horrible, ¿en tus fríos dientes

hay aún sus últimos adioses?

-Lejos del mundo burlón, lejos de la multitud impura,

lejos del magistrado curioso,

duerme en paz, duerme en paz, extraña criatura,

en tu sepulcro misterioso;

tu esposo corre el mundo, y tu forma inmortal

vela junto a él cuando duerme;

lo mismo que tú sin duda te será fiel

y constante hasta la muerte.

III

MUJERES CONDENADAS

Como un rebaño pensativo sobre la arena acostadas,

entornan los ojos hacia el horizonte marino,

y sus pies que se buscan y sus manos enlazadas

tienen dulces languideces, amargos escalofríos.

Unas, corazones que aman las largas confidencias,

en el corazón de los bosques y junto a los arroyos,

deletrean el amor de las tímidas infancias

y marcan en el tronco los jóvenes arbolillos;

otras, como hermanas, andan lentas, graves,

a través de las rocas llenas de apariciones,

donde san Antonio vio surgir como lavas,

desnudo el seno, a sus purpúreas tentaciones.

Las hay que a la lumbre de resinas goteantes,

en el hueco mudo de los viejos antros paganos,

te llaman en socorro de sus fiebres aullantes,

¡oh Baco, adormecedor de viejos remordimientos!

Y otras, cuya garganta gusta de escapularios,

que, ocultando un látigo bajo sus largos vestidos,

mezclan en la noche oscura y los bosques solitarios

espuma del placer y lágrimas de la tortura.

¡Oh vírgenes, oh demonios, oh monstruos, oh mártires!,

grandes espíritus negadores de la realidad,

buscadores de lo infinito, devotos y sátiros,

ora llenos de furor, ora llenos de llanto,

vosotras, a las que en vuestro infierno mi alma os [ha seguido,

pobres hermanas, os amo tanto como os compadezco

por vuestras dolorosas tristezas, vuestra sed no saciada,

y las urnas de amor que llenan vuestro corazón.

IV

LAS DOS BUENAS HERMANAS

La Licencia y la Muerte son dos buenas muchachas,

pródigas de sus besos y ricas en salud;

su flanco siempre virgen y cubierto de hilachas,

con la eterna labor jamás ha dado a luz.

Al poeta siniestro, enemigo del hogar,

favorito del infierno, cortesano sin más,

tumbas y lupanares le muestran tras su vallado

un lecho que el remordimiento no frecuenta jamás.

Y el ataúd y la alcoba con grandes blasfemias

nos ofrecen alternando como buenas hermanas

terribles placeres y horribles deleites.

¿Cuándo quieres enterrarme, Vicio de brazos inmundos?

Muerte, su rival en atractivos, ¿cuándo vendrás

a plantar tus negros cipreses sobre sus mirtos fétidos?

V

LA FUENTE DE SANGRE

A veces siento mi sangre correr en oleadas,

lo mismo que una fuente de rítmicos sollozos;

la oigo correr en largos murmullos,

pero en vano me palpo para encontrar la herida.

A través de la ciudad, como un campo cerrado,

va transformando las piedras en islotes,

saciando la sed de cada criatura,

y coloreando en rojo toda la natura.

A menudo he pedido a estos vinos

aplacar por un solo día el terror que me roe;

el vino torna el mirar más claro y el oído más fino.

He buscado en el amor un sueño de olvido;

pero el amor no es para mí sino un colchón de alfileres,

hecho para dar de beber a esas crueles mujeres.

VI

ALEGORIA

Es hermosa mujer, de buena figura,

que arrastra en el vino su cabellera.

Las garras del amor, los venenos del garito,

todo resbala y se embota en su piel de granito.

Se ríe de la Muerte y desprecia la Lujuria,

y ambas, que todo inmolan a su ferocidad,

han respetado siempre en su juego salvaje,

de ese cuerpo firme y derecho la ruda majestad.

Anda como una diosa y reposa como una sultana;

tiene por el placer una fe mahometana,

y en sus brazos abiertos que llenan sus senos

atrae con la mirada a toda la raza humana.

Ella cree, ella sabe, ¡doncella infecunda!,

necesaria no obstante a la marcha del mundo,

que la belleza del cuerpo es sublime don,

que de toda infamia asegura el perdón.

Ignora el infierno igual que el purgatorio,

y cuando llegue la hora de entrar en la noche negra,

mirará de la Muerte el rostro,

como un recién nacido, sin odio ni remordimiento.

VII

LA BEATRIZ

En terrenos de ceniza, calcinados, sin verdores,

mientras me lamentaba un día a Naturaleza,

y mi pensamiento vagaba al azar,

sintiendo en mi corazón clavarse el puñal,

vi, en pleno mediodía, descender sobre mi cabeza

una oscura nube grande y tempestuosa,

que llevaba un rebaño de viciosos demonios,

parecidos a enanos crueles y curiosos.

Pusiéronse a contemplarme fríamente

y, como hablando de algún loco que pasa,

les oía reír y murmurar entre sí,

y cambiar más de un guiño y más de un ademán.

«Contemplemos a gusto esta caricatura,

esta sombra de Hamlet que imita su gesto,

la mirada indecisa y los cabellos al viento,

¿no da pena ver a ese vividor,

ese vago, ese histrión sin teatro, ese gracioso,

que porque sabe representar con arte su papel,

quiere interesar con sus cantos de dolor

a las águilas, grillos, arroyos y flores,

e incluso a nosotros, autores de estas viejas rimas,

y recitarnos a gritos sus públicas parrafadas? »

Hubiera podido (mi orgullo, alto como el monte,

domina la nube y el clamor de los demonios)

volver simplemente mi cabeza serena,

si no hubiese entre su tropa obscena,

¡crimen que no hizo tambalear al sol!,

la reina de mi corazón, de mirada sin igual,

que se reía con ellos de mi sombría tristeza

y les hacía, a veces, alguna sucia caricia.

VIII

UN VIAJE A CYTEREA

Mi corazón, como un pájaro, revoloteaba feliz,

y volaba libremente alrededor de las cuerdas;

el navío corría bajo un cielo sin nubes,

como ángel embriagado de un sol radiante.

¿Qué isla es ésta tan negra y triste?- Es Cyterea,

nos dicen, un país famoso en las canciones,

Eldorado trivial de todos los solterones.

Mirad, después de todo es una pobre tierra.

-¡Isla de dulces secretos y de fiestas del corazón!

De la antigua Venus el soberbio fantasma,

más allá de tus mares flota como un aroma,

y llena los espíritus de amor y languidez.

Bella isla de verdes mirtos, llena de capullos en flor,

siempre venerada por todas las naciones,

donde los suspiros de amantes corazones

avanzan como el incienso por jardines de rosas

o el eterno arrullo de la paloma torcaz.

-Cyterea no era más que una tierra pobre,

un desierto rocoso turbado por gritos feroces.

¡Sin embargo, presentía yo allí algo singular!

Aquello no era un templo de sombras selváticas,

donde la joven sacerdotisa, eterna enamorada de las flores,

iba, el cuerpo ardiente por calores secretos,

entreabriendo sus ropas a las brisas ligeras;

pero, he aquí que rozando la costa el bauprés,

al asustar los pajáros con nuestras velas blancas,

pudimos ver que era un patíbulo de tres zancas,

destacado en el cielo, negro como un ciprés.

Las aves rapaces, posadas en su cumbre,

destrozaban con furia a un ahorcado ya podrido:

cada una hundía, como un clavo, su impuro pico

en los rincones sangrientos de aquella podredumbre.

Eran los ojos agujeros, y del vientre desfondado

los gruesos intestinos caían sobre los muslos;

y sus verdugos, ahítos de espantosas delicias,

a picotazos lo habían castrado por completo.

Bajo los pies, una manada de celosos cuadrúpedos

levantado el hocico, merodeaba;

una bestia más grande se agitaba en el centro,

como un verdugo rodeado de auxiliares.

¡Oh habitante de Cyterea, de un cielo tan hermoso,

silenciosamente sufrías estos insultos

en una expiación de tus infames cultos,

y los pecados que te impidieron el descanso eterno!

¡Ridículo ahorcado, tus dolores son los míos!

Yo sentí, a la vista de tus miembros flotantes,

como un vómito subir hasta mis dientes

el largo río de hiel de mis antiguos dolores.


Ante ti, pobre diablo, tan caro de recordar,

sentí todos los picos y todos los mordiscos

de los cuervos fieros y de las panteras negras,

que antaño tanto gozaban en machacar mi carne.

El cielo estaba embrujado, la mar en calma;

para mí todo era negro y sangriento para siempre,

¡ay!, y tenía, como en un espeso sudario,

el corazón amortajado en esta alegoría.

En tu isla, oh Venus, no encontré en mi viaje

más que un patíbulo simbólico donde colgaba mi imagen…

-¡Oh Señor! Dame la fuerza y el coraje

¡de contemplar mi cuerpo y mi alma sin asco!

IX

EL AMOR Y EL CRANEO

Viñeta antigua

El amor está sentado en el cráneo

de la Humanidad,

y desde este trono, el profano

de risa desvergonzada,

sopla alegremente redondas pompas

que suben en el aire,

como para alcanzar los mundos

en el corazón del éter.

El globo luminoso y frágil

toma un gran impulso,

estalla y exhala su alma delicada,

como un sueño de oro.

Y oigo el cráneo a cada burbuja

rogar y gemir:

-Este juego feroz y ridículo,

¿cuándo acabará?

Pues lo que tu boca cruel

esparce en el aire,

monstruo asesino, es mi cerebro,

¡mi sangre y mi carne!

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Contra el T.T.I.P.

NO A LA LEY MORDAZA

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Sacrificio

Este descerebrado hijo de puta, traidor, corrupto, mentiroso, maricón y sinvergüenza
ya dejó claro que no teníamos “libertad” para elegir. Nadie en su sano juicio le vota
(a el o a cualquier candidato) para hacer “sacrificios” y esa “realidad” que menciona
es causada por sus amos a los que sirve fielmente: la banca y el capital.
El papelito que está haciendo este hombre y su séquito me da vergüenza, me da asco;
es sencillamente patético saberse en manos de semejantes individuos, de semejante hermandad.
Lamentablemente somos sus cobayas humanos y no hace ninguna gracia intuir el siguiente juego
que tienen en la manga, la siguiente acción o el siguiente zarpazo a nuestra dignidad. porque
es evidente que se están riendo en nuestras narices de nosotros y encima la gente dice:
“virgencita que me quede como estoy” “Que no me quiten mi pensión”… De esta manera con el
ardíd del terror, estos perros han conseguido que cada vez la gente se conforme con menos.

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