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Cultura

Safo / Σαπφώ

Safo (c. 600-? a.C.)

Poetisa lírica griega cuya fama hizo que Platón se refiriera a ella dos siglos después de su muerte como la décima musa. Nació en la isla de Lesbos, probablemente en Mitilene. Aunque no se sabe mucho acerca de su vida, perteneció al parecer a una familia noble y fue contemporánea del poeta lírico Alceo, de quien se supone fue su amante, y de Stesichorus. También se dice que se casó con un hombre rico de la isla de Andros y que tuvo una hija llamada Cleis. Otra leyenda, que no merece credibilidad alguna, sostiene que, tras ser rechazada por el joven marino Faón, se arrojó desde un acantilado en Léucade (una isla de la costa occidental de Grecia). No se sabe cuando murió, pero en sus poemas de última época se describe a sí misma como una anciana que goza de una vida tranquila, pobre, en armonía con la naturaleza.

Los fragmentos que hoy conservamos de sus poemas indican que Safo enseñó su arte a un grupo de mujeres jóvenes, con las que mantuvo una estrecha relación y para las que compuso sus odas nupciales cuando la abandonaron para casarse. El poeta Anacreonte (mediados del siglo VI a.C., es decir, una generación posterior a Safo), afirmaba, en referencia a este grupo, que Safo sentía un amor sexual por las mujeres; de ahí proceden los términos lesbianismo y safismo, que aluden a la homosexualidad femenina.

Safo escribió nueve libros de odas, epitalamios o canciones nupciales, elegías e himnos, pero apenas se conservan algunos fragmentos de todos ellos. Entre estos destaca la Oda a Afrodita, citada por el erudito Dionisio de Halicarnaso en el siglo I a.C. En el siglo XX se descubrió un papiro con nuevos fragmentos de sus poemas.

La poesía de Safo se caracteriza por la exquisita belleza de su dicción, su perfección formal, su intensidad y su emoción. Inventó el verso hoy conocido como oda sáfica (tres endecasílabos y un adónico final de cinco sílabas). Muchos poetas griegos posteriores asimilaron la influencia de Safo, en particular Teócrito.

Igual parece a los eternos Dioses
quien logra verse frente a ti sentado.
¡Feliz si goza tu palabra suave,
Suave tu risa!

A mí en el pecho el corazón se oprime
Sólo en mirarte; ni la voz acierta
De mi garganta a prorrumpir, y rota
Calla la lengua.

Fuego sutil dentro de mi cuerpo todo
Presto discurre; los inciertos ojos
Vagan sin rumbo; los oídos hacen
Ronco zumbido.

Cúbrome toda de sudor helado;
Pálida quedo cual marchita yerba;
Y ya sin fuerzas, sin aliento, inerte,
Muerta parezco.

A Una Amada
Paréceme a mí que es igual a los dioses el mortal que se sienta frente a tí, y desde tan cerca te oye hablar dulcemente y sonreír de esa manera tan encantadora.
El espectáculo derrite mi corazón dentro del pecho. Apenas te veo así un instante, me quedo sin voz. Se me traba la lengua. Un fuego penetrante fluye en seguida por debajo de mi piel. No ven nada mis ojos y empiezan a zumbarme los oídos. Me cae a raudales el sudor. Tiembla mi cuerpo entero. Me vuelvo más verde que la hierba. Quedo desfallecida y es todo mi aspecto el de una muerta…

Soledad a Media Noche
Se han puesto ya la luna y las pléyades.
Es media noche. Pasa el tiempo.
Y yo sigo durmiendo sola.


En la Distancia
De veras, quisiera morirme. Al despedirse de mí llorando, me musitó las siguientes palabras: “Amada Safo, negra suerte la mía. De verdad que me da mucha pena tener que dejarte.” Y yo le respondí: “Vete tranquila. Procura no olvidarte de mí, porque bien sabes que yo siempre estaré a tu lado. Y si no, quiero recordarte lo que tu olvidas: cuantas horas felices hemos pasado juntas. Han sido muchas las coronas de violetas, de rosas, de flor de azafrán y de ramos de aneldo, que junto a mí te ceñiste. Han sido muchos los collares que colgaste de tu delicado cuello, tejidos de flores fragantes por nuestras manos. Han sido muchas las veces que derramaste bálsamo de mirra y un ungüento regio sobre mi cabeza.”

Cuasi Ventus
Amor ha agitado mis entrañas como el huracán que sacude monte abajo las encinas. Viniste. Hiciste bien. Yo te estaba aguardando. Has prendido fuego a mi corazón, que se abrasa de deseo.

Una Amada Ausente
Te igualaba a una diosa insigne, y tú te embelesabas con su canto como con otro ninguno. Pero se fue, y ahora sobresale entre las damas lidias lo mismo que la luna de rosados dedos eclipsa todas las estrellas una vez puesto el sol. Y su brillo baña de plata el mar salobre, e ilumina las campiñas floridas, donde ha caído el rocío y han brotado las rosas, el tierno perifollo, las dulces flores del trébol.
Mas en el ajetreo de su nueva vida no deja de añorar el cariño de su amada Atis, y en el pecho le duele de nostalgia el corazón.

Un Epigrama
Estas son las cenizas de Timade. Muertas antes de la boda, fue a parar al oscuro tálamo de Perséfone. Y una vez que ella pereció, con un acero recién afilado, todas sus compañeras colocaron aquí como ofrenda la graciosa cabellera de sus cabezas.

I
La luna luminosa
huyó con las Pleyadas;
la noche silenciosa
ya llega a la mitad;
la hora pasó, y en vela
sola en mi lecho, en tanto
suelto la rienda al llanto
sin esperar piedad.

II
Amor, que el pecho mío
continamente agita,
es dulce y es impío,
y es más que una avecita
volátil y ligero.
¡Ay! de su dardo fiero,
¿quién consiguió victoria?
Renueva, amada mía,
renueva la memoria
de cuando Atis ardía,
tu dulce amor odiaba
y a Andrómeda estimaba.

III
Desciende, Venus bella,
y en las doradas copas
con el suave néctar,
mezcla purpúreas rosas,
y a mis dulces amigos
que tu deidad adoran,
con divinal bebida
inspira y alboroza.

IV
Será tal vez hallada
simplecilla labriega,
si dulce amor hirióla
con su dorada flecha,
Amor el rapazuelo
de Venus Citerea,
que con su blanda mano
doma las bravas fieras.
Y la joven hermosa
nacida en la floresta,
siendo de amor tocada,
ya suaviza y templa,
las rústicas costumbres,
la esquivez de la selva,
plegando sus vestidos
con gracia y gentileza.

V
De los verdes manzanos
en las frondosas cimas,
con estruendoso ruido
las aguas se deslizan,
las puras frescas aguas
que el peñasco destila;
el delicioso estruendo
de las hojas movidas
del apacible viento
süave sueño inspira,
y con Venus hermosa
soñaba que dormía;
mas de las altas ramas,
del viento sacudida,
una roja manzana
de mi sueño me priva.

VI
Al Olimpo volara
si alitas yo tuviera,
cual cándida paloma,
y a Pafia la risueña
mis cuitas contara,
mis amorosas quejas,
y de allí a las alturas
de los montes viniera,
y enlazaran mis brazos
la causa de mi pena:
que el amor dulce amargo
con fiera violencia
mi corazón impele,
le arrebata y le lleva,
cual viento impetuoso
arranca por las selvas
en los excelsos montes
a las encinas gruesas.

VII
La graciosa doncella
en apartada estanza
pasa su edad florida
de delicias privada;
sus cuidadosos padres
dicen: -Amor la espanta,
allí vive contenta,
que no quiere de Pafia
las süaves caricias-;
mas, ¡ay!, niña cuitada,
que ya siente tu pecho
las amorosas llamas,
triste, cerrada y sola,
niña y enamorada.

VIII
Morirás, bella joven;
ni servirá ser bella,
ni quedará memoria
de ti sobre la tierra,
porque las frescas rosas
no has gozado de Pieria:
y así desconocida
irás a las cavernas
del horroroso Dite,
ni será quien te vea
cuando en las vanas sombras
des fugitivas vueltas.

IX
Alzad, alzad la casa,
artífices, que viene
el esposo gallardo,
que a Marte se parece:
al menos muy más alto,
muy más robusto y fuerte
que los más esforzados
que la ciudad contiene.
Todos de una vez toman
y de sus asas tienen
la gran Carkesia copa,
y libación ofrecen,
felicidad, delicias,
eternos, justos bienes,
al esposo desean,
y el dulce vino beben.
De todas las doncellas,
tu venturosa suerte
la más linda te ha dado,
ni hallarse otra tal puede:
la dulce joven bella,
por quien tú tantas veces
tiernos suspiros dabas,
hoy a tus brazos viene;
no envidies a los dioses,
si tu ventura entiendes.

X
Amor bulle en mi pecho
y sin cesar voltea
mi corazón amante
y acá y allá le lleva;
mis miembros desenlaza
su poderosa diestra,
y en viéndome rendido
ya me desprecia y vuela;
tiene sus lindas alas
cual ave, mas es fiera,
y dulce y apacible,
y de indomable fuerza.
Atis, de tu abandono
al crudo Amor te queja,
que en los ojos me abrasa
de Andrómeda la bella.

XI
Esperio, luz hermosa
de Venus la rosada,
que los tiernos deseos
y enamoradas ansias
benigna satisfaces,
tú conduces a casa
el delicioso fruto
que las almas encanta,
el manchado rebaño
de las ligeras Cabras,
y con su dulce madre
la niña que las guarda.

fin

Lesbos

Mitilene, nombre dado a menudo a toda la isla, fue fundada en el siglo XI adC supuestamente por los Pentílidas llegados de Tesalia, que gobernaron la isla hasta que fueron derrocados por una revuelta popular al comienzo del siglo VI adC. Otras cinco ciudades tuvieron reyes, pero igualmente fueron progresivamente expulsados en los siglos VII y VI adC y se establecieron gobiernos oligárquicos o tiranías. Todas las ciudades fueron colonizadas por tesalios con los que se impuso la colonización eólica y la poetisa Safo aún escribía en el dialecto eólico del griego. Las ciudades de la isla eran tributarias del rey Creso de Lidia por sus posesiones en la costa (Creso no dominó nunca la isla), pero cuando éste fue derrotado por los persas en 546 adC, la isla pasó a dominio persa y hubo de pactar el pago de un tributo y el envío de soldados cuando el rey lo pidiese. En el siglo V adC, la ciudad de Arisbe (Arisvi) fue destruida por Metimna y el número de ciudades independientes quedó reducido a cinco: (Mitilene, Metimna, Antisa, Ereso y Pirra). Contribuyeron a fundar Naucratis en Egipto y se aliaron con Mileto contra el tirano Polícrates de Samos que les derrotó. Permanecieron tributarias del rey de Persia hasta 499 adC, cuando el tirano favorable a Persia, Coes de Axandros, fue derrocado y la isla se unió a la revuelta jonia pronto sufocada (494 adC). La victoria ateniense en Salamina en 480 adC supuso el fin del dominio persa en Lesbos. La isla tuvo siempre tendencia oligárquica, pero elementos cercanos a la democracia se acabaron imponiendo y las cinco ciudades bajo la hegemonía de Mitilene (477 adC), ingresaron en la confederación de Delos (471 adC) y excepto por una breve revuelta (Metimna no tomó parte); las demás ciudades fueran castigadas y se repartió las tierras entre ciudadanos atenienses) y permanecieron allí hasta el final de la guerra del Peloponeso cuando cayeron en manos de Esparta (405 adC) y de la oligarquía local aliada a Esparta. En 392 adC, Atenas reconquistó las cinco ciudades; pero por la paz de Antálcidas se restableció su independencia en 387 adC. En 369 adC ingresó en la segunda liga ateniense, pero cayó bajo dominio persa en 357 adC. Cuando Alejandro Magno ganó la batalla de Gránico, las ciudades se declararon a su favor, pero fueron sometidas por la flota persa dirigida por Memnón de Rodas. El general macedonio Hegéloco conquistó la isla hacia el 331 adC (Memnón murió) y pasó a Macedonia, dentro de la que permaneció hasta el 167 adC en que hubo de firmar un tratado con los romanos. En esta guerra, Labeus destruyó Antisa por ayudar a los macedonios e incorporó a sus habitantes a los de Metimna. En 89 adC, las ciudades de la isla se aliaron a Mitrídates VI Eupator, rey del Ponto, y los romanos desembarcaron en 88 adC y se establecieron permanentemente allí, destruyendo Mitilene, acusada de encabezar la alianza póntica por haber liberado el rey a M. Aquillius; Mitilene. La última ciudad leal a Mitrídates fue conquistada por M. Minucius Thermus, y en la batalla se distinguieron Julio César que recibió una corona por salvar a un soldado. Cneo Pompeyo, a petición de Teófanes, le reconoció pocos años después una cierta autonomía como ciudad libre bajo dominio romano (79 adC); la mujer y el hijo de Pompeyo estuvieron en Mitilene hasta el final de la campaña que acabó en Farsalia. En esta época, Mitilene fue de hecho la capital de la provincia romana de Asia. En 70 el emperador Vespasiano le suprimió los privilegios, que, no obstante, fueron restaurados por Adriano en 117. La ciudad emitió moneda bajo diversos emperadores. Con la división provincial de Constantino I el Grande, la isla fue incluida en la Provincia Insularum (Hierocles p. 686). Durante la época cristiana se construyeron numerosas iglesias y basílicas (más de 50). En 769 fue saqueada por los eslavos, en 821, 881 y 1055 por los sarracenos, por los venecianos en 1125 y por los catalanes en el siglo XIII. En el 801 fue el lugar de exilio de la emperatriz bizantina Irene, que murió allí el 15 de agosto de 802. Hacia el 1090, Tzashas, emir de Esmirna, conquistó Mitilene, pero fracasó ante Metimna. Alejo I Comneno envió una expedición que recuperó Mitilene. En 1204 fue parte de los dominios directos del emperador latino y en el 1224 fue ocupada por el emperador de Nicea. A partir del 1270 se concedió privilegios comerciales a los genoveses, pero la soberanía permaneció bizantina. Los genoveses la quisieron ocupar en 1346, pero el ataque imperial a Quíos lo impidió, pero poco después Francesco I Gattiluso, un patricio genovés que puso al servicio del bizantino Juan V Paleólogo naves y hombres para ayudarlo a recuperar el trono del que había sido desposeído (1354), recibió a cambio la señoría de Lesbos y la mano de su hija María (17 de julio de 1355), si bien, hay que decir que los Gattiluso fueron aliados fieles del imperio y aceptaron la cultura bizantina. Los otomanos atacaron la isla el día 25 de diciembre de 1455 y la ocuparon excepto Metimna, y los otomanos sólo se retiraron en el 1456 a cambio de la cesión de Tasos (otra isla de los Gattilusio) y el aumento del tributo; pero en 1462, acusaron al señor local Nicolo II Gattiluso de deponer y matar a su hermano Domenicco I Gattiluso, tributario de los turcos. Mitilene fue destruida y después de 15 días de resistencia Nicolo se rindió y fue llevado a Constantinopla junto con otros miembros de la familia, y fue ejecutado, y su hermana Maria (esposa del ex emperador Alejandro Comneno de Trebisonda), mujer muy bella, se cree que fue incluida en el harén del sultán. En la guerra de los Balcanes de 1912 los griegos ocuparon la isla, que permaneció en su poder.

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Vientos del pueblo / Wind of the people

Vientos del pueblo me llevan, vientos del pueblo me arrastran,
me esparcen el corazón y me aventan la garganta.
Los bueyes doblan la frente, impotentemente mansa,
delante de los castigos: los leones la levantan
y al mismo tiempo castigan con su clamorosa zarpa.


No soy de un pueblo de bueyes,
que soy de un pueblo que embargan
yacimientos de leones, desfiladeros de águilas
y cordilleras de toros con el orgullo en el asta.
Nunca medraron los bueyes en los páramos de España.
¿Quién habló de echar un yugo sobre el cuello de esta raza?
¿Quién ha puesto al huracán jamás ni yugos ni trabas,
ni quién al rayo detuvo prisionero en una jaula?


Asturianos de braveza, vascos de piedra blindada,
valencianos de alegría y castellanos de alma,
labrados como la tierra y airosos como las alas;
andaluces de relámpagos, nacidos entre guitarras
y forjados en los yunques torrenciales de las lágrimas;


extremeños de centeno, gallegos de lluvia y calma,
catalanes de firmeza, aragoneses de casta,
murcianos de dinamita frutalmente propagada,
leoneses, navarros, dueños del hambre, el sudor y el hacha,
reyes de la minería, señores de la labranza,


hombres que entre las raíces, como raíces gallardas,
vais de la vida a la muerte, vais de la nada a la nada:
yugos os quieren poner gentes de la hierba mala,
yugos que habéis de dejar rotos sobre sus espaldas.
Crepúsculo de los bueyes está despuntando el alba.


Los bueyes mueren vestidos de humildad y olor de cuadra;
las águilas, los leones y los toros de arrogancia,
y detrás de ellos, el cielo ni se enturbia ni se acaba.
La agonía de los bueyes tiene pequeña la cara,
la del animal varón toda la creación agranda.


Si me muero, que me muera con la cabeza muy alta.
Muerto y veinte veces muerto, la boca contra la grama,
tendré apretados los dientes y decidida la barba.


Cantando espero a la muerte, que hay ruiseñores que cantan
encima de los fusiles y en medio de las batallas.

descripción

Wind of the people


Winds of the people carry me along,
winds of the people pull me along,
they sprinkle my heart about
and bring air to my throat.

Oxen bow down their brows,
impotent and meek,
when punished:
lions raise theirs
and at the same time they inflict punishment
with their clamorous claws.

I am not from a people of oxen,
I am from a people who embody
ancient settlements of lions,
high passes of eagles
and mountain ranges of bulls
bearing pride as their flag.

Oxen never prospered
on the barren plains of Spain.
Who said they would throw a yoke
round the neck of this race?

Who has ever yoked or hobbled
a hurricane,
or who has held lightning
prisoner in a cage?

Asturians of bravery,
Basques of reinforced stone,
Valencians of joy
and Castilians of soul,
worked like the earth
and with the grace of wings;

Andalusians of lightning
born amongst guitars
and forged on the
torrential anvils of tears;

Extremadurans of rye,
Galicians of rain and calm,
Catalans of firmness,
Aragonese of age-old caste,

Murcians of dynamite
planted like fruit trees,
Leonese, Navarrans, masters
of hunger, sweat and the axe,
kings of the mines,
lords of labour,

men who, amongst the roots,
like valiant roots yourselves,
go from life to death,
from nothing to nothing:

there are people who, like weeds,
want to put a yoke on you,
a yoke which you must leave
broken across their backs.
Twilight of the oxen
dawn is breaking.

Oxen die clothed
in humility and the smell of the stable:
eagles, lions
and bulls die clothed in pride,
and behind them, the sky
neither clouds over nor comes to an end.

The death-agony of oxen
has a small face,
that of the male animal
enlarges all of creation.

If I die, may I die
with my head held high.
Dead and twenty times dead,
my mouth against the wild grass,
I will have my teeth clenched
and my jaw resolute.

Singing I await death,
for there are nightingales that sing
above the guns
and in the midst of battles.

Ataque a la libertad

En la mañana de este jueves, Google eliminó todas las cuentas de la cadena de noticias internacional HispanTV,
tanto en Youtube como en Google Plus. Mediante un correo, la compañía estadounidense especializada en productos y servicios relacionados con Internet, califica de no permitido el envío de spam, incluido el envío de contenido
publicitario o comercial no deseado, ni de solicitudes en masa no deseadas. Hace tres meses, Youtube había bloqueado la transmisión en vivo de HispanTV.

No es la primera vez que esta cadena es víctima de censura. En 2012,
el proveedor español de satélite Hispasat dejó de dar servicios a HispanTV y PressTV.

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Vicente Ferrer

Vicente Ferrer (Barcelona, 1920 – Anantapur, India, 2009)

Ex jesuita español que a lo largo de más de cincuen ta años desarrolló en la India una ingente labor contra la pobreza, primero como misionero de la Compañía de Jesús y luego al margen de esa institución.

Estudiaba bachillerato en Barcelona cuando, a los 16 años, hubo de luchar con el bando republicano en la Guerra Civil Española. Estuvo destinado en el frente del Ebro y, tras la victoria de los fascistas, fue hecho prisionero y llevado a un campo de concentración en Betanzos. Después volvió a Calella, localidad donde había pasado parte de su infancia, y siguió durante tres años la carrera de derecho. El 17 de octubre de 1944 ingresó en la Compañía de Jesús, y comenzó los estudios eclesiásticos en un monasterio al pie del Moncayo.

Terminada su formación, fue ordenado sacerdote en marzo de 1956. Su primer destino fue una casa de oración en Puna, en el sudoeste de la India, donde debía dedicarse solamente a la vida espiritual. Allí aprovechó para estudiar maratí, la lengua local, y poco a poco tomó conciencia de que debía pasar de la vida contemplativa a la acción. Habiendo aprendido carpintería y lampistería, decidió irse tres meses a las montañas con una tribu de Katkánis.

En 1958, con 38 años, fue destinado a la misión de Mammadh, en el Estado de Maharashtra, una de las zonas más pobres del país. Al cabo de tres años ya había creado una gran escuela para estudios primarios y bachillerato, con 28 clases, y un dispensario-hospital. Sin embargo, la verdadera revolución que llevó Ferrer a Mammadh fue un programa para la fertilización de las tierras. Para llevarlo a cabo hubo de convencer a los agricultores de que la única manera de salir de la pobreza era trabajar ellos mismos los campos y no esperar limosnas. Les obligó a cavar pozos en sus propios huertos, pagándoles sueldos escasos y dándoles trigo enviado por Cáritas.

Poco a poco muchas personas dejaron sus familias, respondiendo a la llamada de Ferrer, y comenzaron una campaña de ayuda a los campesinos. Así nació la Maharashtra Shetkari Seva Mandal (Sociedad al servicio de los campesinos de Maharashtra).

Pronto empezó a recibir presiones tanto de la Compañía de Jesús como de los políticos nacionalistas y radicales, que solicitaron al gobierno su expulsión de la India. El 27 de abril de 1968, Vicente Ferrer recibió una orden de expulsión.

Durante un tiempo, mientras la ejecución de la orden iba aplazándose, miles de campesinos de Mammadh recorrieron los 250 kilómetros que les separaban de Bombay para colapsar las calles y protestar en mítines multitudinarios. Se organizó un Comité en Defensa del Padre Ferrer, formado por distintas personalidades de todos los campos de la cultura y la religión, y el sacerdote fue propuesto al Premio Nobel de la Paz tras haberse recogido 25.000 firmas de España, Alemania, Italia, India y Estados Unidos.

El gobierno terminó dando marcha atrás, y en el último gran mitin de apoyo a Vicente Ferrer se leyó con júbilo un telegrama de la primera ministra, Indíra Gandhi: “El padre Ferrer marchará al extranjero por unas cortas vacaciones y será bienvenido a su vuelta”. En octubre de 1968 le fue concedido el visado y regresó a la India a principios de 1969, no sin algunos problemas, pues casi ningún gobernador de los 22 estados hindúes quiso recibirle.

En 1969 fundó en Anantapur el Consorcio para el Desarrollo Rural (RDT). Para esta tarea contó con la ayuda del británico Ronald Hudson, de àction éight, y de otras organizaciones no gubernamentales de Holanda, Alemania, Francia y España. En abril de 1970 se casó con la inglesa Ana Perry, periodista y colaboradora suya desde los inicios. Fue por ello expulsado de la Compañía de Jesús, que le cerró todas las puertas en la India.

En 1978 entró en contacto con Action Aid en Londres. Allí se interesó por la fórmula de crear un vínculo entre la persona que daba dinero y el beneficiario del mismo, de forma que se promoviera el contacto entre ambas personas, aunque fuera a distancia. En octubre de 1994 decidió crear en Barcelona la Fundación Vicente Ferrer y puso en marcha la figura del “padrino”: por tan sólo 2.500 pesetas al mes cualquier persona podía apadrinar a un niño de la India. Esa cantidad permitía garantizar para el niño comida diaria, enseñanza, dos vestidos al año, atención médica, vacunas y medicinas.

El 19 de junio de 1998, Ferrer fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia. Compartió el premio con Muhammad Yunus, creador del Banco de los Pobres de Bangladesh; Joaquín Sanz Gadea, médico español en el Congo; y Nicolás Castellanos, misionero español en Bolivia.

La obra de Vicente Ferrer al frente del Consorcio para el Desarrollo Rural (RDT) fue además premiada con el Premio Nacional al Mejor Proyecto Ecológico (1994) que concede anualmente el Gobierno holandés. Ese mismo año logró inaugurar la Colonia Deulofeu: doce casas blancas que disponían de luz y agua gracias a la energía solar.

Aunque esperada, su muerte un viernes de madrugada de 2.009, causó un inmeso dolor en el distrito indio de Anantapur, donde levantó de la nada una de las mejores redes de asistencia social de la India.

Actualmente, la Fundación Vicente Ferrer que fundó hace 4 décadas presta asistencia a más de 120.000 niños, 60.000 madres y 15.000 minusválidos. La memoria del gran filántropo catalán perdurará en el corazón Anantapur y en las numerosas escuelas, hospitales y obras sociales que levantó en esta desértica región junto a su esposa Anne Perry y sus 3 hijos.

Que Dios, en su infinita misericordia, le premie con el mas preciado
bién, cuál es la vida, en su nuevo mundo de justicia y bondad.

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Diótima y el amor

Diótima de Mantinea (en griego: Διοτίμα) es un personaje
que juega un papel muy importante en El Banquete de Platón.
Sus ideas son el origen del concepto de amor platónico. A
pesar de todo, no desdeña el papel de la belleza. Si hemos
de confiar en lo que nos dicen varios autores, habría
correspondido a un personaje real.

En El Banquete, una serie de hombres discuten sobre el
significado del amor, entre los que Sócrates es el orador
más importante. Él dice que en su juventud aprendió la
“Filosofía del Amor” de Diotima, quien fue una sacerdotisa
o vidente. Sócrates dice además que Diotima prescribió
sacrificios mediante los que se libraron con éxito de la
plaga que agobiaba a “Atenas” por 10 años. Diotima le da a
Sócrates una genealogía del amor, diciendo que es el hijo
de la Circunstancia y la Necesidad. En su visión el amor no
es delicado, sino rudo y mezquino. El chico amado es
delicado, pero el viejo amante que busca al joven es
mezquino y falso. Sobre el amor la más importante tesis de
Diotima es que, en realidad, éste es un anhelo por la
inmortalidad. Ella dice que tenemos un deseo de fama
eterna; sólo el sabio reconoce la diferencia entre la
procreación física y la espiritual. Existen dos tipos de
amor: el físico y el espiritual. Mientras el amor físico
trata de preservar a la persona y alcanzar la inmortalidad
a través de la descendencia, el amor espiritual da luz a
ideas y pensamientos, que de por sí son inmortales. El fin
ulterior del amor es ayudarnos a ascender al conocimiento
de lo divino. Se menciona poco a las mujeres que destacaron
en la filosofía de los primeros tiempos. Sin embargo, Sócrates
nombra a Diótima para señalar que le preguntó a ella respecto
al amor y otros conocimientos.

Diótima le explicó que la naturaleza, siendo mortal, busca
inmortalizarse por medio de la procreación, “porque siempre
deja otro ser nuevo en lugar del viejo”.
Luego le comentó que un ser humano cambia todo el tiempo,
nunca es el mismo: “sino que continuamente se renueva y
pierde otros elementos, en su pelo, en su carne, en sus
huesos, en su sangre y en todo su cuerpo.
Y no sólo en su cuerpo, sino también en el alma: los hábitos,
caracteres, opiniones, deseos, placeres, tristezas, temores,
ninguna de estas cosas jamás permanece la misma en cada individuo,
sino que unas nacen y otras mueren. Pero mucho más extraño todavía
que esto es que también los conocimientos no sólo nacen unos y mueren
otros en nosotros, de modo que nunca somos los mismos ni siquiera en
relación con los conocimientos, sino que también le ocurre lo mismo a
cada uno de ellos en particular”.

Después de ella, muchos repitieron esos planteamientos, pero fue
Diótima quien los lanzó al aire a través de Platón y de Sócrates.
Aunque esa manera de pensar era como una luz que alumbraba a los
pensadores. Mucho antes, Heráclito se la pasaba diciendo que un
río es distinto cada hora y quien se baña en esas aguas también
cambia constantemente. Más o menos eso es lo que dijo cuando habló
de que nadie se baña dos veces en el mismo río.
Que Diótima haya sido citada por Sócrates –y por Platón– revela la
sabiduría de la misteriosa señora. Y no fue la única: muchos filósofos
griegos tuvieron entre sus allegados a mujeres que lanzaban sus ideas
y conclusiones hacia un futuro que, lamentablemente, se ha convertido
en algo alucinante pero torpe.
Solo el amor salvara a la humanidad

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Un mundo infeliz

“El bien de la humanidad debe consistir en que cada uno goce al máximo de la felicidad que pueda, sin disminuir la felicidad de los demás”.

Aldous Huxley

No sé lo que opinaría de nosotros, la humanidad, si alguien pudiera observarnos desde el espacio exterior, y no me refiero a ninguna clase de ente divino, sino a un tipo de inteligencia extraterrestre. El estudio del ser humano como especie no dejaría de causarle asombro, risa y pena y un poco de repugnancia también. Al no tener implicaciones humanas, podría ser objetivamente crítico e imparcial, algo que una persona, por muy ecuánime que pretenda ser, es imposible que lo consiga.

Bien, dicho esto, pasemos a las conclusiones que supuestamente podría obtener en su análisis del peculiar bípedo que habita como especie predominante en ese remoto e insignificante punto azul pálido que es el planeta Tierra.


Para empezar, observaría que físicamente el ser humano no es gran cosa. La mayor parte de los animales nos supera por mucho en algún aspecto corporal: son más fuertes, más rápidos, más resistentes y más naturales que cualquiera de nosotros. Sólo hay algo en lo que somos manifiestamente superiores: la inteligencia, la capacidad de razonar y comprendernos a nosotros mismos como individuos e indagar asimismo en el universo que nos rodea. Pero esta innata cualidad humana, en lugar de hacernos mejores y más nobles, nos ha hecho crueles y engreídos al otorgarnos un poder superior sobre los demás seres vivos.


En cuanto a la organización social de los humanos, no dejaría de pasarle por alto la mediocridad, cuando no la simple estupidez, bajeza moral y rapacidad de que hacen gala la mayoría de los dirigentes políticos de cualquier escala y nación. Me da igual, desde alcaldes de pueblo a jefes de Estado, si echas un vistazo general, la verdad es que el panorama resulta completamente desolador. Es difícil encontrar un líder de cierta talla, y cuando lo encontramos, por norma general solemos acabar matándolo. Entiéndase que me refiero a esa clase de personas singulares que, a modo de referentes éticos en el devenir histórico de la humanidad, nos aportaron valor, conocimiento y esperanza: Espartaco, Zapata, Gandhi, Durruti, Malcolm X, entre otros muchos, fueron algunos de esos héroes populares que se enfrentaron al poder y sacrificaron su vida por el bien común. Su ejemplo traspasa las fronteras e influye en millones de personas en todo el mundo. Me temo que apenas quedan líderes así hoy día, si es que existe alguno. Al igual que el lince ibérico, son raros de ver, no pueden vivir libremente y corren peligro de extinción.


No soy partidario de la figura de un jefe como guía de masas, ni me gusta la figura tergiversada mesías redentor, aunque comprendo que algunos individuos, por su altura ética e intelectual, pueden servir de referencia e inspiración para mucha gente. De todas formas, creo que es mejor que cada uno piense y actúe por sí mismo. Que cada persona sea su propio líder natural. Pero ya sabemos que asumir esta responsabilidad es difícil, arduo y peligroso. Uno tiene que aprender a pensar por sí mismo y, peor todavía, debe hacerse responsable de sus propias decisiones. La sociedad no promueve la libertad individual. Por el contrario, prefiere un rebaño humano guiado por un pastor. No obstante, la fórmula se ha comprobado que únicamente beneficia a una minoría, la que ostenta el mando, en perjuicios de la inmensa mayoría, que apenas cuenta para nada y debe conformarse con obedecer dócilmente las órdenes del amo.


Es fácil comprobar la veracidad de mis palabras. Basta con leer un poco de historia o con echar un vistazo a la situación actual del mundo.


Miras a un lado y ves a Putin, un tipo de cuidado, con una mirada fría, siniestra y amenazante, forjado como agente soviético de la temible KGB; es abogado y político profesional, una mezcla de fatales consecuencias. Pobres rusos, si no habían padecido ya suficiente con los zares y los comunistas, ahora les toca experimentar en su carnes el capitalismo salvaje al estilo neoliberal. En muchos sentidos Rusia me recuerda a España, ambos son países sin suerte, con una historia atroz de gobernantes déspotas, corruptos e inútiles, sin la menor preocupación por el pueblo, al que tratan como si fuera escoria.


Para echarse a temblar son también los mandatarios de China y su aterrador ejército de generales bajitos con gorra de plato y el pecho cuajado de medallas, que han convertido a toda la nación en una gran fábrica que abastece de productos al mundo entero. Una cultura milenaria de miseria y opresión para el sufrido pueblo chino. Otro ejemplo especialmente aborrecible de jerarca tiránico es el hijo y heredero del anterior dictador norcoreano, ese cabeza de patata con un aspecto perversamente aniñado. O los brutales militares sudamericanos machacando a sus desgraciados pueblos golpe tras golpe, sin permitirles levantar la cabeza, siempre al servicio de una oligarquía opresora. África está sumida en un perpetuo horror de esclavitud, sangre y cadáveres masacrados desde hace siglos. Sin olvidar a la civilizada y culta Europa, que ha padecido dos guerras mundiales consecutivas y ha sido escenario de las peores atrocidades cometidas contra el ser humano. La verdad es que no sé hacia dónde dirigir la mirada; en todas partes es lo mismo: políticos que más que dar confianza dan miedo.


O bien podemos fijarnos en los fundamentalistas religiosos, ya sean de un credo u otro, judíos o musulmanes, católicos o protestantes, pues a pesar de que todos declaran que son religiones de amor, a la hora de la verdad no tienen escrúpulo alguno en asesinar piadosamente al prójimo cuando piensa diferente. No me explico cómo pueden contar con millones de fieles que obedecen como borregos a sus profetas y patriarcas. La falsedad resulta tan evidente, que no entiendo cómo alguien se puede tragar tal cúmulo de patrañas y engaños, sin más base que unos supuestos mensajes divinos que solamente unos pocos elegidos pueden interpretar para el resto de creyentes. La fe necesaria para creer nos exige dejar en suspenso la razón, o dicho de otra manera, las creencias religiosas requieren prescindir de nuestro rasgo más señalado: la inteligencia humana. La mente, ese gran misterio aún por desvelar, es la clave de la supervivencia, al permitirnos aceptar lo bueno y útil como verdadero y desechar lo malo y pernicioso como falso. Y las religiones, a mi entender, se encuentran dentro de este último apartado.


Ya sé que es simplificar demasiado un asunto complejo que ha preocupado al conjunto de los mortales desde sus albores; es más, el sentido trascendente de la existencia constituye uno de los rasgos que definen su humanidad. Pero es lo que pienso de esta superchería extendida por el mundo entero como una plaga.


No puedo concebir un Dios que consienta el sufrimiento del mundo. Un mundo en el que resulta muy duro vivir, sobre todo por el daño deliberado que el propio ser humano, en su estupidez y maldad, inflige a todo cuanto existe, empezando por sí mismo.?. Sinceramente, creo que nos iría mejor si nos deshiciéramos de tales mentiras y asumiéramos la verdad de la vida, aquí y ahora, y sustituyéramos las arcaicas, caducas e ilusorias creencias religiosas por una moral enteramente humana, basada en la dignidad y la libertad del individuo, un código ético de conducta que respetara los derechos individuales de cada persona y nos sirviera para vivir mejor unos con otros.


En este recorrido por la actualidad planetaria, tampoco podemos olvidarnos de la reciente estrella del firmamento político, el famoso y televisivo Donald Trump, el nuevo presidente norteamericano, en este caso empresario y político, dos términos que unidos deberían ser considerados opuestos, contradictorios y hasta ilegales. ¿Qué decir que no se haya dicho ya de semejante individuo?


No tengo la menor duda de que nuestro visitante estelar pegaría un salto en el espacio al comprobar quién dirige actualmente la Casa Blanca, uno de los mayores y más terroríficos centros de poder que existen en la Tierra. Y desde luego, cuando escuche hablar a Trump, con su estúpida, insufrible y malvada verborrea, pensará que la humanidad ha enloquecido al permitir que alguien como él ocupe un cargo de tanta responsabilidad. Es una vergüenza para el género humano que un personaje de su calaña pueda detentar algún tipo de poder sobre la gente.


Si ha comenzado su controvertido mandato entre manifestaciones masivas y fuertes críticas populares, no sabemos qué sorpresas puede depararnos en el futuro, pero sospecho que ninguna buena. Un chiflado megalómano, paranoide y psicópata de sus dimensiones puede llevarnos a la catástrofe.


Espero equivocarme por la cuenta que nos trae a todos, pero no me extrañaría nada que, tarde o temprano, acabe provocando una guerra sobre algún pobre país indefenso -si llega el caso, confiemos que sea a pequeña escala- como medio de subir en las encuestas de popularidad americanas. Es un viejo truco que se ha empleado con éxito garantizado en el pasado. Ya lo utilizaron algunos de los más nefastos presidentes estadounidenses -Reagan con la invasión de Granada y los bombardeos a Libia, Bush padre e hijo en las guerras de Iraq y Afganistán y Obama, sanguinario destructor de Libia y el Yemen, por ejemplo- aunque prácticamente la totalidad de gobernantes americanos ha recurrido, en un momento de crisis, a esta vieja estrategia populista. Qué importa un poco de sangre derramada si es por el bien de “América”. Lo importante es que las banderas ondeen al son del himno nacional. El fin está claro: conseguir que la población se olvide de sus problemas cotidianos y entregue sus libertades civiles rendidamente y sin cuestionar en manos de una autoridad salvadora. ¿Una exageración? ¿Un absurdo? Nada deseo más que equivocarme en mis funestas predicciones. Pero ahí está la historia para demostrar que es posible, demasiado posible.


Las personas somos fácilmente manejables y la clase dirigente tiene experiencia en manipular a la opinión pública a su antojo. El gobierno americano lo ha hecho en repetidas ocasiones. Lo hizo en la Primera Guerra Mundial, cuando EE UU era un país neutral y gracias al empeño del presidente estadounidense de entonces, Woodrow Wilson, otro abogado y político profesional, entraron a formar parte de la contienda. El hundimiento del transatlántico británico RMS Lusitania como elemento desencadenante de la entrada en el conflicto no fue más que un mero pretexto, ya que fue hundido en 1915 y Estados Unidos declaró la guerra a Alemania dos años más tarde. Yo me inclino a pensar que, como en la mayor parte de las guerras, fueron razones económicas y políticas principalmente las que llevaron a tomar tal decisión.


La Segunda Guerra Mundial fue ganada por los aliados, gracias sobre todo a los valientes americanos que vinieron a sacar las castañas del fuego a los pobres e indefensos europeos. Es cierto, el inmenso poderío militar norteamericano se empleó en hundir a la malvadas hordas nazis (que lo eran, indudablemente) liberando así al mundo entero para la democracia capitalista, como bien nos ha contado el cine en innumerables ocasiones. Sin embargo, esta historia mil veces repetida olvida un hecho fundamental: el sacrificio heroico de los soviéticos, pues no en vano murieron millones de ellos durante aquel terrible periodo.


Bien, no quiero ponerme catastrofista, pero la realidad es innegable. Podría continuar con un ejemplo tras otro: Corea, Vietnam, Cuba, Chile, Nicaragua, Granada (el país, no la provincia española, mediante la operación militar Furia Urgente), Libia, Iraq, Afganistán… ¿Adónde quiero ir a parar con este cúmulo de datos históricos? Sencillo, a que nos manipulan como quieren y nos usan como si fuéramos carne de cañón. Y lo peor de todo es que cuentan muchas veces con el propio respaldo de las ovejas que llevan al matadero.


En las contadas ocasiones en que la gente trabajadora ha tratado de sacudirse el yugo de sus amos y verdugos -la rebelión de los esclavos en la antigua Roma, la Comuna francesa o la revoluciones mexicana, rusa y española del 36, por citar unas pocas muestras- el fracaso ha sido completo. A lo largo de la historia, los rebeldes fueron sistemáticamente sometidos y aplastados. Pero lo que no pudieron, ni podrán jamás, es acabar con la esperanza de un mundo mejor. La idea permanece invencible: una ilusión que sirve para guiar a la humanidad doliente. Y esta utopía de justicia social es la que, a través de todo tiempo y lugar, ha encarnado el ideal anarquista. Pues allá donde se libre una lucha por la libertad y la dignidad del ser humano, para mí representa lo que entiendo por anarquismo.


De todas maneras, más preocupante que la maldad de los perversos, es la pasiva indiferencia de la gran mayoría silenciosa. Pienso si acaso tenemos los políticos que nos merecemos. Al fin y al cabo, no dejan de ser el reflejo de la sociedad cruel, injusta, desigual y enferma que hemos creado entre todos.


Otro importante tema a debatir es averiguar quién manda realmente en el mundo. Sabemos que los gobiernos tienen una esfera de influencia y poder bastante limitada, condicionados y sujetos como están por otros factores determinantes para la marcha de un país, como son primordialmente las grandes empresas multinacionales, los grupos de presión mediática y la banca, a los que hay que sumar los partidos políticos, sindicatos y religiones principales, cuyas cúpulas dirigentes influyen en mayor o menor medida en las decisiones políticas, sociales y económicas que afectan a toda la nación. La población común, es decir, la inmensa mayoría de nosotros, apenas tenemos nada que decir en este asunto. Se nos consulta en las elecciones para guardar las apariencias democráticas y basta. Luego, el político de turno tiene las manos libres para hacer y deshacer a su gusto, sin responsabilidad personal, sin rendir cuentas a nadie, sin respetar sus compromisos electorales. Y únicamente cuando nos empujan al límite, se encontrarán con la decidida y firme oposición de los ciudadanos. A nosotros nos reservan otra importante función: contribuir con los impuestos al sostenimiento del gasto general y soportar las decisiones de unos dirigentes que suelen gobernar en defensa de sus propios intereses de clase.


Las grandes empresas multinacionales ostentan uno de los sistemas de poder más importantes a escala mundial, por su volumen de actividad, por su capacidad de incidir sobre las economías nacionales, por su extensión global, por los millones de trabajadores que emplean y por la concentración en unas pocas manos de su capacidad directiva. Se trata de uno de los ámbitos de intervención más potentes que podemos encontrar en este momento.


Los inmensos recursos económicos que manejan sitúan a las grandes multinacionales por encima del PIB de muchos países. Por citar un dato revelador, dos de las mayores empresas españolas por ingresos son el Banco Santander y Repsol, aun estando situadas lejos de los puestos de relevancia entre las más ricas del mundo. Sin embargo, los beneficios anuales del Banco Santander superan con creces el presupuesto de naciones como Angola o Libia.


Las compañías multinacionales son explotadoras y agresivas con los países en los que operan. Los salarios de los trabajadores se reducen y sus derechos laborales son suprimidos, lo que hace que los costes de los productos sean menores. Su objetivo primordial es generar el máximo de beneficios, o lo que es lo mismo, enriquecer a un reducido grupo de personas a costa de la explotación de los trabajadores y de los recursos naturales, sin reparar en los medios utilizados, ya que el fin básico -ganar dinero- se impone por encima de cualquier otra consideración.


Además, destruyen el mercado nacional y local con su política de precios, imposible de mantener por los pequeños y medianos empresarios. Las grandes corporaciones utilizan su inmenso poder para adueñarse de los mercados, hasta que sus competidores son literalmente eliminados. Esta explotación desmedida y sin control está suponiendo un alto coste ecológico para el planeta. La destrucción de ecosistemas completos por parte de grandes industrias químicas, mineras y petroleras, se lleva a cabo con total impunidad, como pudimos comprobar en el vertido de petróleo en las costas gallegas, o peor todavía, con los miles de muertos y heridos ocasionados por el desastre de Bhopal en la India.


En esta alianza entre el gobierno, la banca y las grandes empresas, se fraguan medidas políticas y económicas favorables a sus intereses particulares en forma de ayudas millonarias, exenciones de impuestos y amnistías fiscales, regulaciones laborales y demás leyes y normativas encaminadas a incrementar su poder y riqueza. Estos poderes conchabados se dedican a explotar, exprimir y ordeñar hasta la última gota al contribuyente, a toda la masa de gente trabajadora y honesta que ha de ganarse la vida duramente con su esfuerzo diario. Somos nosotros y no ellos con sus cuentas millonarias y sus lujosas mansiones, los que hemos de afrontar la dureza de una existencia condicionada por una mala organización social y una pésima gestión de los recursos colectivos. Y el ingente tesoro nacional, toda la riqueza producida por los trabajadores, va a parar en gran medida al bolsillo de unos cuantos desaprensivos. Estamos hartos de las noticias que desvelan el gran negocio a escala mundial que se traen entre manos políticos, banqueros y empresarios, a costa como siempre de los mismos: tú y yo y todos nosotros, la gente que realmente mueve el mundo con su trabajo cotidiano.


Diversos colectivos populares, sindicatos, partidos, ONG y otras asociaciones, llevan a cabo campañas contra los abusos de las corporaciones industriales, pero el poder de estos gigantes es inmenso y poco pueden hacer. Para evitar la ruina y el caos hacia el que nos conducen inexorablemente, no basta con la débil oposición de estas organizaciones. Hay que luchar. Pero es una lucha que requiere de la unión y la participación de todos nosotros.


Y los sindicatos, ¿qué tienen que decir a todo esto? La verdad es que bien poca cosa. Acuden a las mesas de negociación como víctimas propiciatorias. La patronal se ha pasado por la piedra a los sindicatos y éstos permanecen mudos y ajenos ante el atropello al que son sometidos los trabajadores.


Sin embargo, no olvidemos jamás que el sindicato es la única defensa real y efectiva con que cuenta la clase trabajadora. Gracias a la lucha obrera se consiguieron la mayoría de las mejoras laborales: seguro médico, jornada de ocho horas, vacaciones, subidas salariales, convenios colectivos… Sin la ayuda y la fuerza que le ofrece la unión sindical, los trabajadores se verían totalmente perdidos. Retornaríamos a situaciones de vasallaje propias de un lejano pasado. Es fundamental volver a reflotar las asociaciones sindicales y crear organizaciones independientes, fuertes y unidas. Para nosotros, los trabajadores, es un empeño vital.


Bien, centremos ahora la atención en los españoles. Dirijamos la lente del telescopio espacial, no hacia las estrellas, sino hacia un pequeño país situado en el borde occidental de Europa, una península que compartimos con Portugal. España, mal que nos pese, es un país de segundo orden. Nuestras viejas glorias forman parte de un pasado remoto. La verdad es que no pintamos gran cosa en el orden mundial. Nuestro papel ha quedado reducido al de meros comparsas de las grandes potencias.


Y lo que podemos aquí observar tampoco resulta demasiado tranquilizador. La tan alabada democracia española, el menos malo de los sistemas políticos, según ha sido definido, mantiene las viejas estructuras de poder de la época franquista. Aplicando la vieja máxima de Lampedusa, cambiaron las cosas para que todo siguiera igual. Podemos comprobarlo fácilmente echando un vistazo a nuestros actuales políticos, banqueros y empresarios, muchos de ellos con raíces que llegan hasta la dictadura. Un apunte ¿Os habéis fijado bien en la cara que tienen la mayoría de nuestros dirigentes, en sus rostros faltos de humanidad? La verdad es que me estremezco sólo de pensarlo. Dan temor, desconfianza y asco.


La complicidad entre la política y los grandes poderes financieros posibilita que los ricos amasen ingentes fortunas, más allá de todo límite razonable. Como contrapartida, los gigantes industriales tienen en su cuenta a ex presidentes, ministros, políticos, jueces e intelectuales de diversa ralea. Además, mediante el control de los medios de comunicación se aseguran una cobertura positiva, de tal manera que es posible ver anuncios como el de Repsol, que más que una petrolera, cuyos beneficios pasan por diezmar la tierra sin miramientos como hace en realidad, parece un grupo ecologista dedicado al sostenimiento del planeta.


El grado de corrupción que impera en nuestro país en estos tiempos ha alcanzado cotas realmente alarmantes. La impunidad y la indecencia campan a sus anchas. Salvando las distancias, la situación actual guarda muchos paralelismos con la etapa gansteril americana de los años veinte. Podemos encontrar políticos corruptos y policías y jueces venales al servicio de una élite empresarial, que tal vez no deje muertos tirados en las calles, pero que tiene un poder letal mucho mayor que el de las bandas mafiosas durante “la prohibición”. Hay muchas formas de matar a una persona y no todas son claramente violentas. Pero violencia es dejar a familias sin cobijo, a trabajadores sin empleo, a enfermos sin atención sanitaria, a niños y ancianos sin los cuidados que necesitan. Es un tipo de violencia soterrada, que mata callando.


Cuando una persona pierde su trabajo, pierde estabilidad, se ve acuciado por deudas y por problemas de diversa índole, aunque su origen sea el mismo, en una serie implacable de dificultades a las que resulta imposible hacer frente: el cuidado y la manutención de los hijos, la hipoteca de la casa, la luz y la calefacción, el gasto del coche… Cuando un trabajador se queda sin empleo puede perder su hogar y, con el tiempo y la presión suficientes, puede incluso perder el norte y terminar haciendo algo irreparable. Está abocado a caer más fácilmente en la delincuencia. La pérdida del trabajo puede destrozar a una persona. Estar sin empleo mucho tiempo puede hundirte.


Lo sé por experiencia. He estado en paro varias veces, las suficientes para saber de qué va el asunto. En cierta ocasión, me largué de un empleo detestable que odiaba a muerte, poco después me echaron del piso por no poder pagar el alquiler y me vi en la calle. Acudí a pensiones y hostales, pero deseaba ahorrar hasta la última moneda y, además, esos lugares me resultaban fríos e inhumanos. Me deprimían. Así que durante una breve temporada, hasta que la suerte cambió, me estuve alojando en mi viejo Seat 1.200 Sport, estrecho y reducido espacio para alguien como yo, donde pasaba las noches en la apartada soledad de un parque público de las afueras de la ciudad.


Visto esto con la distancia suficiente, se me antojan locuras de juventud. Estaba solo por aquel entonces y nada me importaba demasiado. Sabía que tarde o temprano volvería a encontrar un trabajo, esperanza de la que muchos ahora carecen. Sin embargo, asomarme al abismo, me infundió miedo. Lo confieso sin ámbages. Me asustó pensar que podría verme sin techo y sin dinero para sobrevivir. Y no era una simple cuestión de merecimientos. Podía pasarle a cualquiera. Hasta a los mejor preparados. Bastaba un resbalón en forma de despido, enfermedad, accidente o cualquier otra contingencia inesperada, para rodar inevitablemente hacia el fondo de la fosa social.


Soy de esa clase trabajadora que necesita el sueldo diario para subsistir, es decir, para pagar y comer. Desde que comenzó la provocada crisis económica allá por el año 2008, hay más personas que piensan igual que yo. Todos hemos cobrado una mayor conciencia de la mala situación que vivimos. Todos somos más conscientes de que el rico es cada día más rico y el pobre cada día más pobre, y el que tiene un trabajo, aunque sea un empleo de mierda de los que tanto abundan actualmente, se puede considerar afortunado.


Recuerdo que antes podías ver en el telediario manifestaciones y huelgas, hoy los mineros, mañana los agricultores, pasado los obreros de los altos hornos o de los astilleros. Ahora no sé si hay sindicatos, pues nunca se les ve por ningún sitio. Bien es cierto que, con la escasa fuerza que tienen, poco pueden hacer. Los trabajadores están tan enfrentados, aislados y asustados que soportan abusos e injusticias sin rechistar, totalmente abatidos como clase social. Lo hemos perdido todo, no solamente las mejoras laborales tan duramente conquistadas en el pasado, a costa de enormes esfuerzos y sacrificios, peor es haber perdido el ánimo de lucha y, me atrevería a decir, que hasta nuestra propia dignidad como seres humanos. En fin, estamos derrotados. Hay que reconocerlo. Si al menos fuéramos capaces de protestar como último recurso, pero ni siquiera eso; nos sacrifican en completo silencio y apatía. Esto no sucede únicamente en nuestro país. Es un mal generalizado, pero oculto y callado y, no por eso, menos nocivo y letal para el conjunto de la sociedad.


En fin, creo que es suficiente. No quiero hablar de guerras y refugiados, de epidemias y hambrunas. No deseo comparar la opulencia y derroche de unos con la pobreza y la miseria de otros. No tengo valor para seguir hurgando en las viejas heridas de este sufrido mundo. Y, hastiado de tanto sufrimiento inútil y gratuito, cierro mis ojos, que no mi conciencia, ante los males ajenos. Como lenitivo, busco consuelo en la naturaleza, en el arte, en alguna gente, en todo lo bueno y hermoso que también alberga este pequeño rincón del universo.


La Tierra es nuestra casa, un hogar temporal que algún día lejano habremos de abandonar forzosamente. Nuestro futuro como especie depende de la capacidad que tengamos de alcanzar las estrellas. Mientras tanto, debemos cuidar nuestro lugar de origen, el sitio que nos ha visto nacer y nos define como humanos. Cada vez estoy más convencido de que la ciencia nos salvará si no nos extermina antes.


Desconozco lo que opinaría nuestro hipotético visitante cósmico, pero supongo que la conclusión más evidente a la que llegaría tras observar nuestro comportamiento es que somos una especie peligrosa para nosotros mismos y para los demás seres vivos, provengan éstos de nuestro entorno terrestre o del espacio exterior. En consecuencia, la Tierra debería mostrar un cartel con este mensaje: “¡Cuidado, personas sueltas!”, como señal de advertencia para el resto del universo.?No sé vosotros, pero creo que ya hace mucho tiempo que deberíamos haber tomado las calles. Y tras la calle, el gobierno de nuestros intereses humanos y como trabajadores. Decidir por nosotros mismos, en lugar de delegar en otro. Ser los verdaderos artífices de nuestra vida. Pero supongo que no lo verán mis ojos.


Al finalizar este somero análisis de la situación mundial y nacional, no puedo por menos que sentirme mal. Y no es para menos. Sólo puedo lanzar una llamada de socorro: ¡Que paren este mundo, quiero bajarme!

Me cuesta terminar el artículo con una visión tan amarga, pesimista y, tal vez, excesivamente desalentadora.

La gente debe organizarse en movimientos populares a través de los cuales consiga asumir el control real de su destino. La gente puede crear esa clase de poder colectivo que es preciso para cambiar sus vidas y transformar la sociedad. La gente tiene que saber que es fundamental ejercer presión sobre los poderes establecidos para abordar las cuestiones que más importan. En definitiva, la gente necesita imaginar un futuro sin guerras, sin pobreza, sin opresión, sin la explotación del hombre por el hombre, en la que la vida sea más libre, justa y humana para todos. Esta es la clase de utopía que persigue el anarquismo. La otra opción es continuar como hasta ahora, en una carrera que probablemente nos conduzca hacia el desastre total.

Vamos, pues, a capear el temporal, y luchar porque vengan tiempos mejores para todos. Tenemos que hacerlo, primero por nosotros mismos, y luego por las generaciones futuras. No podemos permitirnos caer en la desesperación y el desánimo. Ya que estamos vivos, debemos actuar. Y una de las maneras más altas y nobles de hacerlo es por un ideal.


En este momento crucial en que nos encontramos, con una humanidad aquejada por infinidad de males y problemas, en pleno debate por la supervivencia, el anarquismo puede suponer nuestra última tabla de salvación. ¿Y por qué el anarquismo, precisamente? Porque cuando todo va mal y no hay consuelo, solamente nos queda la esperanza de soñar que aún es posible un mundo mejor.

« La Protesta mas alla de la Ley
no es un privilegio de la Democracia,
es absolutamente esencial a ella. ».
Desinformación

La escuela moderna
Francisco Ferrer i Guardia

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¡Contra TTIP y CETA!

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Las Musas

Canta de nuevo tu poema Erato que Calíope la de la bella voz, hará grande,
celebra Clío tu voz mientras los trinos de la flauta de Euterpe acarician la mágica noche.
Baila Terpsícore y Polimnia y van trazando círculos de ondas en el lago azùl mientras
sonríen los brillantes ojos de Talía haciendo brotar flores con el blanco rocío
que las lágrimas en su risa provocan. Mas de nuevo Melpómene llora la ausencia de Selene
aunque Urania mira al cielo sabiendo que esta volverá. Una vez mas el bosque cobijaba
al etereo corro de las bellas ninfas hasta que el primer rayo de sol las conviertan
en inspiración del arte, de poetas y amantes, en auténticas Musas del pensamiento y la creación.
La siguiente noche, volverían a brillar las pequeñas lumbreras mas alegres porque volvió Selene
para inundar con su luz el suave claro del bosque sagrado de las sabias ninfas…

Eran nueve diosas hijas de Zeus y de Mnemosine que protegían las artes, las ciencias y las letras. Nacieron en la cumbre del Piero pero moraron sucesivamente por dilicón, Beocia y en Macedonia. Cada una de las nueve Musas estaba especializada en un tema diferente. Calíope defendía la poesía heroica por lo que solía portar obras como la Odisea, la Iliada o la Eneida. Clío presidía la historia y se encargaba de poner de relieve las grandes hazañas del mundo. Melpómene inspiraba la tragedia e iba vestida como una sobria y gran actriz dramática con una maza que indica que la tragedia es un arte difícil que exige un genio privilegiado y una imaginación vigorosa. Talía iba caracterizada de forma equivalente a un payaso de la actualidad pues era la musa de la comedia. Euturpe, siempre con su flauta, era, pues, la especializada en la música y se relacionaba mucho con Terpsícore, diosa de la danza. Erato inspiraba la poesía lírica y amorosa por lo que iba caracterizada como Eros en algunas ocasiones y con un laúd, instrumento que ella inventó y una corona de rosas y mirto en otras. Polimnia, en actitud pensativa, defendía la poesía sagrada. Por último, Urania, musa de la astronomía, iba acompañada de un globo terráqueo y de un compás para medirlo. Debido a sus grandes capacidades hubo diversos intentos de dominarlas y recluirlas, o incluso, vencerlas en capacidad artística. Lo primero fue intentado por Pireneo, rey de la Fócida, quien cuando las Musas paseaban solas muy alejadas de sus moradas y en pleno vendaval les ofreció asilo y cuando éstas aceptaron, las encerró en su palacio. Sin embargo, antes de que el tirano pudiese consumar ninguna de sus fechorías, las nueve muchachas se proveyeron de alas y lograron escapar, provocando la muerte de Pireneo mientras las perseguía. Por su parte, lo segundo fue intentado por las Piérides, hijas de Piero, rey de Macedonia que apostaron diversos territorios con las Musas a que serían mejores que ellas en el canto y la poesía. Las Piérides trataron sobre las luchas entre Zeus y los titanes pero sin ritmo, ni gracia, ni vida, ni concordancia. Las Musas, por su parte, trataron sobre el poder de Zeus y la desesperación de Démeter y en cuanto terminaron, las ninfas, que eran el jurado, le dieron la victoria. Entonces, las hijas de Piero se abalanzaron sobre las ganadoras pero al momento se convirtieron en urracas, conservando bajo esa forma su temperamento y charlatanería.

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Al pulsar en la imagen de las musas, podrán escuchar la obra de teatro de
Carlos Ferrari, las nueve tias de Apolo

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Contra el T.T.I.P.

NO A LA LEY MORDAZA

 

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El Mar

Cuna de vida
Puente de sueños
Y de culturas
Quién lo diría
Que eso fue el mar
Miradle hecho una cloaca
Miradle ir y venir sin parar.


Mal paga el hombre
A quién en su vientre
Nos dio la vida
Quién lo diría
Sin estupor
Miradle hecho una cloaca
En manos de dios.


De la manera
Que lo saquean
Y lo envenenan
Quién lo diría
Que es nuestro pan
Miradle hecho una cloaca
Miradle ir y venir sin parar.

Que acuda el sabio
Y el poderoso
Que se declara
Quién lo diría
Conservador
Miradle hecho una cloaca
En manos de dios.

Cuánta abundancia
Cuánta belleza
Cuanta energía
Quién lo diría
Se echó a perder
Por ignorancia, por imprudencia
Por inconsciencia y por mala fe.

Yo que quería
Que me enterrasen
Cerca del cielo
Quién lo diría
Y mirando al mar
No imaginaba
Que te vería
Agonizar.

Joan Manuel Serrat

fin

El mar, belleza salvaje,
sabor de sal y de espuma,
Soleados siglos llaman
al reflejo de la luna, El mar,
que si ella falta
ruge en la noche obscura.

Superduque

fin