Mi patria es todo el mundo.

¡Viva la libertad!

Juego de tronos y momias

‘El muerto al hoyo y el vivo al bollo’

‘The dead to the hole and the live to the bun’

El muerto al hoyo y el vivo al bollo. (Proverbio)

”Ojos que no ven, corazones que no sienten”. Esa podía ser la expresión, algo burda en su formulación, de la dominación en la sociedad actual. Las personas delegan en los representantes (jefes, encargados, políticos y demás profesionales) y se lavan las manos sin implicarse. Son irresponsables, literalmente. Un descargo que permite estar siempre a verlas venir. En la exigencia del disfrute de derechos y recelando en la asunción de obligaciones. Relación unilateral, de superior a inferior, de mandante a mandado, con la que se diseña la construcción social de la realidad. A medio camino entre la servidumbre voluntaria y la obediencia debida. En lo civil y en lo militar.

Mientras nos trastean con la exhumación de la momia de Franco (“un paso histórico”, según el presidente Sánchez), el Gobierno corona el podio de la infamia. Eso ocurrió el jueves 13 de septiembre, cuando el Ejecutivo socialista ratificó la venta de 400 misiles de precisión laser a Arabia Saudí. La tiranía feudal que lidera una coalición internacional en la guerra del Yemen, calificada por la ONU como la mayor catástrofe humanitaria presente. Y todo ello después de que la ministra de Defensa, la magistrada del Tribunal Supremo en excedencia Margarita Robles, amagara con rescindir el contrato suscrito por el PP a comienzos de 2015 (entonces aún no se había recrudecido el conflicto) y los trabajadores de Navantia protagonizaran manifestaciones para evitar que Riad cancelara la construcción de 5 corbetas para la armada de aquel país.

imagenes de memes o fotos con frases graciosas, chistosas y divertidas para una risa chida en español para whatsapp y facebook - EL RETORNO DE LA MOMIA Francisco Franco

Ciertamente se trataba de una fecha memorable. Porque nunca hasta entonces nuestra industria militar había contado con tan entusiasta respaldo de los trabajadores del sector. Y menos aún de dirigentes políticos de la izquierda alternativa. Porque eso suponen las pancartas “¡Más carga de trabajo ya!” con que los obreros acuciaban al gobierno para que despachara el mortífero arsenal y la argumentación del alcalde gaditano de Podemos, Kichi, sobre que “el dilema es fabricar armas o comer”. ¡El muerto al hoyo y el vivo al bollo! Son los efectos de la existencia representada que cultivamos. Aunque semejantes actitudes siembren el camino para el fascismo de baja intensidad que despunta entre los de abajo. ¿O es que hay mucha diferencia entre este macabro vivir de la desdicha ajena y el discurso xenófobo “los nuestros primero” que triunfa en Europa?

Inmoral, indecente, nauseabundo, caben todos los calificativos más duros, pero ninguno es más apropiado que el de criminal para designar lo sucedido. Utilizar la razón mercantil para resolver un asunto de Estado que viola derechos humanos con la desfachatez que lo ha hecho la sedicente izquierda en el poder, liquida cualquier atisbo de credibilidad democrática. Como afirma el director de la ONG Intermón Oxfan “no se puede permitir que se vendan armas que pueden ser utilizadas en un país azotado por un millón de casos de cólera y al borde de la hambruna, donde tres de cada cuatro yemeníes necesitan ayuda humanitaria para cubrir necesidades básicas, en una crisis exacerbada por el bloqueo naval y aéreo” (el subrayado es mío). Eso es precisamente lo que va a permitir el gobierno socialista en nombre de todos los españoles aprovechando que la opinión pública celebraba ese “paso histórico” de mandar los restos del dictador a hacer gárgaras.

Saudi Arabia's King Abdullah ibn Abd al-Aziz Al Saud back in 2010

Una suerte de trampantojos en la que históricamente el PSOE ha demostrado manejarse con la pericia de sicario. Pacifista de puertas afuera y belicista hasta las cachas, el partido de nuevo en el gobierno prorrogó las bases norteamericanas en suelo español; consumó la entrada en la OTAN con aquel tramposo referéndum (el único permitido hasta hoy) de infausto recuerdo; dio un secretario general a esa alianza militar en la figura del ex ministro de Educación Javier Solana; concedió la sede de Rota para que el Pentágono estadounidense radicara allí el cuartel general de su emplazamiento de Escudos Antimisiles (sin consultar al pueblo, por la vía del 135) como despedida de la etapa Zapatero; y ahora Sánchez ha rectificado para aumentar nuestra contribución a los gastos de la OTAN exigida por Trump, a pesar de ser España el segundo mayor contribuyente a misiones militares en el exterior . Desde el felipismo al pedrismo el complejo militar-industrial-tecnológico español ha tenido en los gobiernos socialistas su principal benefactor. Aunque, como ahora está ocurriendo con la venta de arsenales a Riad, bordee los mínimos éticos y legales.

El rey emérito junto al príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed Bin Salmán, en el premio de Fórmula 1 de Abu Dhabi

Devorada por la razón de Estado no hemos llegado a saber a qué se refería la ministra Robles cuando aducía “irregularidades” en la mortífera expedición. Posiblemente a que podía vulnerar la ley 53/2007, de 28 de diciembre, que en su artículo 8º deniega este tipo de autorizaciones “cuando existan indicios racionales de que el material de defensa, el otro material o los productos y tecnologías de doble uso puedan ser empleados en acciones que perturben la paz, la estabilidad o la seguridad en un ámbito mundial o regional, puedan exacerbar tensiones o conflictos latentes, puedan ser utilizados de manera contraria al respeto debido y la dignidad inherentes al ser humano con fines de represión interna o en situaciones de represión de derechos humanos”. Quizás también a que existía un precedente al que agarrarse, cuando en el febrero de 2011 se denegaron licencias de venta de armamento y material militar a Libia. Aunque la historia ha demostrado que Gadafi no era “uno de los nuestros” mientras los jeques saudíes son uña y carne con la monarquía borbónica.

Todo esto ante el silencio cómplice de la mayor parte del arco parlamentario envuelto en el cortafuegos de los masters y el tocomocho del traslado de la apestosa momia. Porque el efecto Kichi, con su “no hay alternativa”, ha sido emulado en diferido por sus jefes en la Villa y Corte. No se sabe si ha sido por no indisponerse con los trabajadores de Navantía o porque las contradicciones se pagan. Aunque ahora se declare “pacifista y antimilitarista”, el ex JEMAD Julio Rodríguez, el predilecto en todas las quinielas del secretario general Pablo Iglesias, fue entre 2006 y 2008 el Director General de Armamento y Material (DGAM) del ministerio de Defensa. Y seguramente ese currículum es lo que al Departamento de Estado de EEUU le ofrecía las máximas garantías sobre su persona, según revelaron los cables secretos desencriptados en su día por Wikileaks. En esta cuestión el atado y bien atado suma y sigue. En la década de los ochenta fuimos contribuyentes netos al exterminio del pueblo kurdo en Irak facilitando gas mostaza y Bombas Explosivas de Aire Combustible (BEAC) al entonces amigo de occidente Sadam Hussein, y hoy hacemos méritos para repetir hazaña bélica con los yemeníes. ¡Porque de algo hay que vivir!

The young Crown Prince Mohammed Bin Salman was appointed in 2017 and has raised controversy over his policies and views on several foreign and domestic issues in the ultra-conservative Kingdom. (AFP/File Photo)

Dicho lo dicho lo fácil serie descargar nuestra ira en las autoridades que toleran y facilitan estos atropellos a los derechos humanos sin nuestro consentimiento. Pero se trata de una cortina de humo. La responsabilidad ya no se queda en el umbral de nuestras conciencias. Las infecta. Jaleamos a equipos de fútbol patrocinados por los matarifes (Fly Emirates / Qatar Airways); compramos periódicos cuyos accionistas son mercaderes de la muerte (El País con fondos qataries y su participación en el francés Le Monde financiado por el Grupo Lagardere, el gigante mundial del negocio de las armas); tenemos nuestras nóminas y ahorros en bancos asociados a la industria militar (el Santander especialmente); ofrecemos impunidad legal, política y mediática a un rey emérito que chorrea comisiones de la familia real saudí, y para completar nuestro particular “¡viva la muerte!” decimos que la única manera digna de trabajar es fabricando armas de destrucción masiva contra inocentes.

No, no tenemos escapatoria. Estamos al final de la escapada. Fuera disfraces. Por mucho que lancemos la responsabilidad hacia arriba terminará aplastándonos. Aunque digamos que obedecemos órdenes (como los nazis de a pie) y que solo somos unos currantes. No nos escudemos en que no sabemos Qué Hacer. Si no decimos NO. Aunque verbalicemos que “NO en nuestro nombre”. Si no nos plantamos. Si no salimos a la calle para impedirlo, como por ejemplo con las pensiones… nosotros sí o sí: nosotros también seremos unos asesinos.


Arabia

Saudi Arabia’s absolute monarchy restricts almost all political rights and civil liberties. No officials at the national level are elected. The regime relies on extensive surveillance, the criminalization of dissent, appeals to sectarianism, and public spending supported by oil revenues to maintain power. Women and religious minorities face extensive discrimination in law and in practice. Working conditions for the large expatriate labor force are often exploitative.

Key Developments in 2017

Deputy Crown Prince Mohammad bin Salman, who held a number of official posts and was seen as the leading force in the government, continued to consolidate power during the year, replacing his cousin as crown prince and heir to the throne in June, launching a wave of arrests to suppress dissent in September, and detaining many of the kingdom’s leading figures in November as part of an ostensible anticorruption campaign.
Saudi authorities blocked Qatari news outlets in May amid a diplomatic feud with the emirate.
The government announced that a ban on women driving would be lifted in 2018, as would a rule prohibiting women from attending public sporting events.

Executive Summary:


Mohammad bin Salman, the son of King Salman bin Abdulaziz al-Saud, continued to fortify his personal authority during 2017. He had been deputy crown prince since 2015, while also serving as defense minister and holding a number of other official posts, but in June 2017 he engineered the ouster of Mohammad bin Nayef—a nephew of the king—as interior minister and replaced him as crown prince. Several months later, after agreeing to lead a committee charged with rooting out corruption in the kingdom, Mohammad bin Salman ordered the house arrest of scores of wealthy officials, businessmen, and rival members of the royal family. Those detained were forced to turn over billions of dollars in assets to the state.

The crown prince also ordered a crackdown on popular preachers and reform advocates in September. These arrests, which cut across the country’s political spectrum, indicated that the kingdom’s leaders had little interest in political change, despite the announcement of modest plans to ease some social controls, such as the ban on women driving.

Authorities continued to repress and discriminate against minority Shiite Muslim communities in 2017, and the kingdom escalated its aggressive foreign policy, leading a regional effort to isolate and blockade Qatar over its comparatively warm relations with Iran and the Muslim Brotherhood. Saudi Arabia also persisted in its almost three-year-old campaign against rebel forces in Yemen, which has had a devastating effect on Yemeni civilians.

Political Rights and Civil Liberties

A1. Was the current head of government or other chief national authority elected through free and fair elections?

Saudi Arabia’s king is chosen by internal agreement among the ruling al-Saud family. The king rules for life. In June 2017, Mohammad bin Nayef was replaced as crown prince and put under house arrest by his younger cousin, Mohammad bin Salman, until then the deputy crown prince. The cabinet, which is appointed by the king, passes legislation that becomes law once ratified by royal decree.

A2. Were the current national legislative representatives elected through free and fair elections?

The king appoints the 150 members of the Majlis al-Shura (Consultative Council), who serve in an advisory capacity, for four-year terms. The council has no legislative authority.
Limited nonpartisan elections for advisory councils at the municipal level were introduced in 2005. In the 2015 elections, two-thirds of the seats on the 284 councils were open to voting, while the minister of municipal and rural affairs held responsibility for filling the remainder through appointment. Women were allowed to vote and run as candidates for the first time.

A3. Are the electoral laws and framework fair, and are they implemented impartially by the relevant election management bodies?

The electoral framework lacks constitutional protections, and the 2015 elections for municipal councils were subject to a number of onerous restrictions. The kingdom’s rules on gender segregation were applied to campaigns, meaning no candidates could produce posters showing their faces or meet in person with voters of the opposite sex. Candidates were also barred from giving media interviews, leading many to campaign via social media. A number of candidates were disqualified for unclear reasons, though some were reinstated after appeals. Ultimately only a small fraction of the citizen population participated in the elections, reflecting doubts about the effectiveness of the advisory councils.

POLITICAL PLURALISM AND PARTICIPATION

B1. Do the people have the right to organize in different political parties or other competitive political groupings of their choice, and is the system free of undue obstacles to the rise and fall of these competing parties or groupings?

Political parties are forbidden, and political dissent is effectively criminalized. In September 2017, the authorities carried out a wave of arrests targeting some of the country’s most prominent political rights organizations and activists, including founding members of the banned Saudi Civil and Political Rights Association (ACPRA). Many other political activists continued to serve lengthy prison sentences during the year.

B2. Is there a realistic opportunity for the opposition to increase its support or gain power through elections?

The Muslim Brotherhood, a Sunni Islamist political organization, and Hezbollah, the Lebanon-based and Iranian-backed Shiite militia group, are designated as terrorist organizations in Saudi Arabia. Other groups and individuals that criticize the regime or call for political reform—whether Sunni or Shiite, Islamist or secularist—are subject to arbitrary detention. Many of those arrested in the crackdown that began in September 2017 had questioned or declined to vocally support the government’s campaign to isolate Qatar over its relations with the Muslim Brotherhood and Iran. These included prominent reformist clerics such as Salman al-Awdah and Awad al-Qarni.

Are the people’s political choices free from domination by the military, foreign powers, religious hierarchies, economic oligarchies, or any other powerful group that is not democratically accountable?

The monarchy generally excludes the public from any meaningful political participation. In the absence of political parties, voters in Saudi Arabia’s limited municipal elections are heavily influenced by tribal and religious leaders, many of whom benefit from close ties to the ruling establishment.

B4. Do various segments of the population (including ethnic, religious, gender, LGBT, and other relevant groups) have full political rights and electoral opportunities?

Although political rights are curtailed for all of the kingdom’s citizens, women, religious minorities, and LGBT (lesbian, gay, bisexual, and transgender) people face additional obstacles to participation given the kingdom’s strict laws on matters such as gender segregation and its intolerance of religious groups that deviate from Wahhabism, a highly conservative and literalist interpretation of Sunni Islam. Some 30 women serve on the appointed Majlis al-Shura, and women secured about 1 percent of the seats in the 2015 municipal council elections. Shiites reportedly hold a small number of seats on the Majlis al-Shura and many seats on municipal councils in Shiite-majority areas. Women and religious minorities are mostly excluded from leadership positions in the government.

Noncitizens, who make up roughly a third of the population in Saudi Arabia, have no political rights, and citizenship can only be directly transmitted by a citizen father whose marriage is recognized by the state.

FUNCTIONING OF GOVERNMENT

C1. Do the freely elected head of government and national legislative representatives determine the policies of the government?

The kingdom’s only elected officials serve on local advisory councils and have little or no influence over national laws and policies.

Are safeguards against official corruption strong and effective?

Corruption remains a significant problem. Although the government generates massive revenue from the sale of oil, which it redistributes through social welfare programs and as patronage, little is known about state accounting or the various direct ways in which public wealth becomes a source of private privilege for the royal family and its clients.

Crown Prince Mohammed bin Salman was appointed to lead a new anticorruption committee in November 2017, ostensibly tasked with investigating abuses by royal family members and high-ranking officials. However, he quickly ordered the detention of more than 200 people without any apparent due process, and many were coerced into turning over billions of dollars in assets to the state. The crown prince’s campaign coincided with a crackdown on dissent and targeted potential rivals such as Prince Mutaib bin Abdullah, until then the head of the powerful National Guard, leading observers to suggest that the anticorruption drive was in fact part of a broader effort to consolidate the crown prince’s political and economic control over the country.

Saudi government employees receive SR12.7 billion in salaries every month. (John Moore/ AFP)

 

Does the government operate with openness and transparency?

The functioning of government is largely opaque. There is no transparency on whether or how state funds are disbursed, or on the internal decision-making process that allocates them, and there is no public mechanism for holding senior decision-makers accountable. The state’s oil revenues make up the vast majority of its financial resources, but these are tightly controlled by the royal family, which uses the same income to support itself.
Is the government or occupying power deliberately changing the ethnic composition of a country or territory so as to destroy a culture or tip the political balance in favor of another group?

The government has long sought to suppress Shiite religious and cultural identity, associating it with Iran and regarding it as a threat to the regime’s official Sunni and Wahhabi underpinnings. Systemic discrimination has stoked periodic protests in Shiite-majority areas, and the authorities have responded with harsh and often arbitrary security measures. In 2017, this included a decision to demolish a historic neighborhood in the town of Awamiya, near the city of Qatif in Eastern Province. The effort, which began in May and entailed the eviction of thousands of residents, prompted armed resistance and an extended siege. An unknown number of security personnel, militants, and civilians were killed or injured in the clashes as demolitions proceeded.
Score Change: The score declined from 0 to −1 due to the physical destruction of a Shiite neighborhood as part of a broader government effort to suppress dissent and unrest among the marginalized Shiite minority.

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CIVIL LIBERTIES:
D. FREEDOM OF EXPRESSION AND BELIEF:

D1. Are there free and independent media?

The government controls domestic media content and dominates regional print and satellite-television coverage. A 2011 royal decree amended the press law to criminalize, among other things, any criticism of the country’s grand mufti, the Council of Senior Religious Scholars, or government officials; violations can result in fines and forced closure of media outlets. All blogs and websites, or anyone posting news or commentary online, must have a license from the Ministry of Information or face fines and possible closure of the website.

In January 2017, a criminal court sentenced journalist Nadhir al-Majid to seven years in prison, a subsequent seven-year travel ban, and a large fine for writing in support of the right to protest in 2011. Another journalist, Sami al-Thubaiti, was arrested in September and held without charge amid the authorities’ larger spate of detentions. As part of the diplomatic confrontation with neighboring Qatar, Saudi authorities blocked Qatari news sites in May and demanded in June that Qatar shut down the television network Al-Jazeera and other Qatari-funded outlets, which have often been critical of Riyadh.

D2. Are individuals free to practice and express their religious faith or nonbelief in public and private?

The 1992 Basic Law declares that the Koran and the Sunna are the country’s constitution. Islam is the official religion, and all Saudis are required by law to be Muslims. A 2014 royal decree punishes atheism with up to 20 years in prison. The government prohibits the public practice of any religion other than Islam and restricts the religious practices of the Shiite and Sufi Muslim minority sects. The construction of Shiite mosques is constrained through licensing rules and prohibited outside of Eastern Province, where most Shiites live. Although the government recognizes the right of non-Muslims to worship in private, it does not always respect this right in practice.

Online commentary that touches on religion can be harshly punished. In April 2017, an appeals court upheld a 2015 death sentence for Ahmad al-Shamri, who was charged with apostasy for renouncing Islam on social media.

Is there academic freedom, and is the educational system free from extensive political indoctrination?

Academic freedom is restricted, and informers monitor classrooms for compliance with curriculum rules, including a ban on teaching secular philosophy and religions other than Islam. Despite changes to textbooks in recent years, intolerance in the classroom remains a significant problem, as some educators continue to espouse discriminatory and hateful views of non-Muslims and Muslim minority sects.

D4. Are individuals free to express their personal views on political or other sensitive topics without fear of surveillance or retribution?

Saudis are able to engage in some degree of private discussion on political and other topics, including criticism of certain aspects of government performance, both online and offline. However, severe criminal penalties deter more direct criticism of the regime and free discussion on topics like religion or the royal family.

Saudi Arabia declares war on free speech and civil liberties

Jan 20, 2019

Saudi Arabia has done it again … that is to land itself in the middle of a controversy that exposes not just the dictatorial devolution of its system of governance but the inaptitude

ASSOCIATIONAL AND ORGANIZATIONAL RIGHTS

E1. Is there freedom of assembly?

Freedom of assembly is not respected, and the government has imposed harsh punishments on those who lead or participate in public protests. Ali Mohammed al-Nimr, arrested at age 17 in 2012 for participating in protests in Eastern Province, faced execution in 2017, but his sentence had yet to be carried out at year’s end. He was the nephew of Sheikh Nimr al-Nimr, a prominent Shiite cleric and political dissident who was also arrested in 2012 and then executed in 2016 for leading antigovernment demonstrations and calling for an end to sectarian discrimination.

E2. Is there freedom for nongovernmental organizations, particularly those that are engaged in human rights– and governance-related work?

Nongovernmental organizations must obtain a license from the government to operate. Until the adoption of a law on the topic in 2015, officials had approved licenses only for charitable groups. Reformist organizations have reportedly been denied licenses in practice, in some cases through arbitrary delays. Human rights activists and other civil society representatives face regular harassment and detention by Saudi authorities; a number of prominent activists were serving lengthy prison sentences during 2017.

ccccccccccccccccIs there freedom for trade unions and similar professional or labor organizations?

No laws protect the rights to form independent labor unions, bargain collectively, or engage in strikes. Workers who engage in union activity are subject to dismissal or detention. In January 2017, a court reportedly sentenced dozens of foreign construction workers who had protested over unpaid wages in 2016 to lashings and jail terms ranging from 45 days to four months.

RULE OF LAW

Daniela Tejada

 Daniela Tejada previously said her husband Matthew Hedges was being held in “inhumane and degrading” conditions

A British PhD student has been sentenced to life in prison in the United Arab Emirates (UAE) for spying.

Is there an independent judiciary?

The judiciary has very little independence in practice. Judges are appointed by the king and overseen by the Supreme Judicial Council, whose chairman is also the justice minister. A special commission of judicial experts issues opinions that serve as guidelines for judges on the interpretation of Sharia (Islamic law), which forms the basis of Saudi law.

 

Does due process prevail in civil and criminal matters?

Defendants’ rights are poorly protected by law. Detainees are often denied access to legal counsel during interrogation, and lengthy pretrial detention and detention without charge are common.

An antiterrorism law that took effect in 2014 includes lengthy prison sentences for criticizing the monarchy or the government. Among other provisions, it expanded the power of police to conduct raids targeting suspected antigovernment activity without judicial approval.

 

Is there protection from the illegitimate use of physical force and freedom from war and insurgencies?

Allegations of torture by police and prison officials are common, and access to prisoners by independent human rights and legal organizations is limited. Corporal punishment, most often lashing, is common in criminal sentencing. Capital punishment is applied to a wide range of crimes other than murder; juvenile offenders are not exempt from the penalty. Saudi authorities typically carry out well over 100 executions each year.

Terrorism remains a serious threat. In January 2017, two pairs of fighters affiliated with the Islamic State (IS) militant group were killed in confrontations with security forces in Riyadh and Jeddah. Authorities also faced armed clashes with Shiite militants in Eastern Province and cross-border attacks by rebel forces in Yemen. Yemeni rebels fired ballistic missiles that fell near Riyadh in November and December, though they caused little damage.

F4. Do laws, policies, and practices guarantee equal treatment of various segments of the population?

The courts engage in routine discrimination against various groups, citing their interpretations of Sharia. A woman’s testimony is generally given half the weight of a man’s, and the testimony of anyone other than observant Sunni Muslims can be disregarded by judges.

Shiites, who make up 10 to 15 percent of the population, face socioeconomic disadvantages, discrimination in employment, and underrepresentation in government positions and the security forces.

Education and economic rights for Saudi women have improved somewhat in recent years, but they are still subject to extensive legal and societal discrimination, most notably through the guardianship system, in which every woman must rely on a close male relative to approve basic activities. For example, employers often require women to obtain their guardians’ permission to work.

PERSONAL AUTONOMY AND INDIVIDUAL RIGHTS

G1. Do individuals enjoy freedom of movement, including the ability to change their place of residence, employment, or education?

The government punishes activists and critics by limiting their ability to travel outside the country, and reform advocates are routinely stripped of their passports.

Gender segregation restricts freedom of movement for both men and women, but male guardianship and other factors impose especially onerous constraints on women. In September 2017, the king announced that women would be permitted to drive by mid-2018, eliminating a long-standing ban. A month later, the government said that beginning in 2018, women would also be allowed to attend sporting events in stadiums.

G2. Are individuals able to exercise the right to own property and establish private businesses without undue interference from state or nonstate actors?

While a great deal of business activity in the kingdom is dominated by or connected to members of the government, the ruling family, or other elite families, officials have given assurances that special industrial and commercial zones are free from interference by the royal family.

Women require permission from a male guardian to obtain business licenses. Women also face legal discrimination regarding property rights, with daughters typically receiving half the inheritance awarded to sons.

G3. Do individuals enjoy personal social freedoms, including choice of marriage partner and size of family, protection from domestic violence, and control over appearance?

The religious police enforce rules governing gender segregation and personal attire. A 2016 government decree revoked their authority to arrest suspects or ask for their identification, but they were still empowered to report violations to the ordinary police.

There are a number of official restrictions on marriage. For example, Muslim women may not marry non-Muslims, citizens typically require permission to marry noncitizens, and men are barred from marrying women from certain countries. All sexual activity outside of marriage, including same-sex activity, is criminalized, and the death penalty can be applied in certain circumstances. Women face legal disadvantages in divorce and custody proceedings.

A 2013 law broadly defined and criminalized domestic abuse, prescribing fines and up to a year in prison for perpetrators. However, enforcement remains problematic, with some officials allegedly prioritizing privacy and family integrity over safety and justice for victims.

Do individuals enjoy equality of opportunity and freedom from economic exploitation?

A number of amendments to the labor law that went into effect in 2015 granted broader rights and protections to workers in the private sector. However, the labor law does not apply to household workers, who are governed by separate regulations that provide fewer safeguards against exploitative working conditions.

Foreign workers—who make up more than half of the active labor force—enjoy only limited legal protections and remain vulnerable to trafficking and forced labor, primarily through employers’ exploitation of the kafala visa-sponsorship system. In 2014, the Ministry of Labor ruled that expatriate workers who are not paid their salaries for more than three consecutive months are free to switch their work sponsors without approval. In practice, foreign workers are subject to periodic mass deportations for visa violations or criminal activity, though due process is often lacking in such cases. Government programs give preferential treatment to companies that hire certain percentages of Saudi citizens and penalize those that fail to meet such targets.

  

POR MUCHO QUE LE LLAMEIS NO SALDRA DEL AGUJERO

From Student to Translator: How Translation Internships Help You Make a Big Splash in the Language Industry

 

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Nada hay cuidadosamente ocultado que no haya de revelarse
ni secreto que no llegue a saberse”. Evangelio de Lucas 12:2

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La cultura negra

La cultura negra trascendió la africanidad


Se ha tratado de ocultar o de invisibilizar que las culturas africanas cazaban y vendían sus congéneres a los europeos por objetos que no tenían valor alguno, en el que se quedaban seducidos ante el mefítico aroma en descomposición que emergía y de otros perfumes que brotaban de tan olientes prendas que intercambiaban, en el que no importó que eran humanos y lo peor del caso, es, que algunos venezolanos que (se autodenominan como afro descendientes) aspiran a que se le reconozcan su ascendencia y están haciendo todo lo posible por invisibilidad tal dinámicas históricas, a pesar de que éstas, no son como la lluvia, que se quitan su apariencia de dama nostálgica para convertirse en una experiencia desgarradora o en un acto doloroso, puesto que ella tiene la facultad, de esconderse bajo todo acto cotidiano, puesto que tiene la facultad de disfrazarse, o desvanecerse para recordarnos su sabor amargo y desolado, porque reconstruir lo anterior a lo ocurrido, implica un ejercicio doloroso que marcaría el carácter definitivo de lo perdido. Por ello, (es recomendable revisar el término de descendiente puesto que éste se utiliza dentro del derecho hereditario venezolano para heredar por vía directa.) no podemos encubrir o tapar con un dedo tal realidad, en el que no se tuvo un gesto de humanidad para llevar a cabo tal acción impía, en el que no importó que eran seres humanos, que pensaban, sentían y además (…), que eran africanos, eran su propia gente, sus propios hermanos, familia, hijos, etc.

Morning from anabel amiens on Vimeo.


Por ello planteamos que la perdida de lengua no es casual, puesto que tal actitud se convirtió en gesto de irreverenciara contra los desmanes que venían cometiendo los reyezuelos africanos y una respuesta que en su espíritu estaba impregnada de mucho odio hacia quienes integraban dicho sistema, por el acto cruel e inhumano de ser tratados como mercancías (Pieza de ébano) por su propia gente (los africanos), a los cuales no es importó las consecuencias que se originaron de tal acción, a pesar que marcaron un hito de mucha transcendencia para la humanidad, lo cual permitió que se convirtieran en sujetos creadores de la Cultura Negra y que el mundo cambiara su actitud, que se hizo sentir a partir del siglo XVIII, en el que fueron adheridos como ciudadanos en los nuevos estados-nación y con los mismos derechos de los estratos sociales, culturales y políticos.
XXI Festival de Cultura Negra en Bogotá
En este sentido, no podemos aceptar que hoy no se quiera reconocer nuestro aporte a la diversidad de la humanidad, y se le quiera dar un premio a quienes los cazaban y vendían (el sistema tribal africano), sin importar las reminiscencias de ese acto cruel, e inhumano, para hoy sin pena, con el mayor descaro, plantear que somos “descendientes de africanos”, sin tomar en cuenta las reminiscencias históricas, en el que se quiere imponer la premisa que somos un estado plurinacional, pluricultural y plurilinguístico, cuando por el contario, debería existir un rechazo muy marcado por parte de la sociedad venezolana, en contra de esa conducta que solamente contribuyó a la preservación de intereses personales, a la división y fragmentación del país y a la imposición de una conducta que niega la naturaleza del otro).
Limón busca regresar a sus raíces con

Esto implica que La Cultura Negra se ha sabido levantar, con entereza y mucha fortaleza, a pesar que le ha costado mucho su aceptación dentro de la idiosincrasia venezolana, pero estamos cada día trabajando en función de la igualdad, en pro de nuestro reconocimiento como ciudadano venezolano, aunque dentro de los principios que se incorporaron en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, estamos viendo como mucho delicadeza ese reconocimiento expreso de los Derechos Humanos que se le hace a los Pueblos Indígenas (lo cual debe ser tomados en cuenta por quienes se auto determinan como “afrodescendientes” muy seriamente, en vista que se deja claro los supuesto jurídicos que tiene que tener una comunidad para ser reconocida como pueblos únicos que poseen una identidad étnica y cultural que los diferencia de los demás), en el que quedó expresado “…un profundo cambio de perspectiva política y cultural que reoriente la conducción del Estado venezolano, por su carácter multiétnico, pluricultural y multilingüe (Preámbulo. Omissis), en el que se les reconocen sus especificidades y, en particular, su organización social, política y económica, sus culturas, usos y costumbres, sus idiomas y religiones, así como el derecho que tienen a mantener y desarrollar su identidad étnica y cultural, cosmovisión, valores y espiritualidad, la disposición contenida en el artículo 126 (Omissis), en el que se declara que los citados pueblos forman parte de la Nación, del Estado y del pueblo venezolano como único, soberano e indivisible (Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, en sentencia Nº 1.641/2000).

Mujer negra
En un país donde la filosofía política liberal y las relaciones internacionales han operado hasta el momento con un modelo de Estado-Nación que presupone que todos los ciudadanos comparten una identidad nacional común, idioma nacional, y un sistema jurídico-político unificado. Este modelo de Estado se diseminó en el mundo post-colonial, y sobre estas bases se determinaron las políticas de construcción nacional de los nuevos Estados independientes y que creemos que quienes en el país se hacen auto determinar como “Afro descendientes” no cumplen con estos estatutos jurídicos. Este modelo, sin embargo, es cada vez más cuestionado, al descubrirse los daños, injusticias y violencia implicados en intentar ponerlo en práctica, puesto que al construir Estados unitarios y homogéneos, requiere de medidas coercitivas para asimilar o bien excluir a las minorías, como es la supresión de lenguas minoritarias, supresión de formas tradicionales de gobierno, promulgar leyes discriminatorias y las políticas de ciudadanía, llegando incluso a desplazar a minorías de sus tierras tradicionales. Para los multiculturalistas liberales, la histórica adopción de dichas medidas en el Occidente ha dejado una mancha de injusticia que requiere el reconocimiento y la reparación.” (Derechos Ancestrales; Justicia en Contextos Plurinacionales, publicado por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, 1ra edición Quito, Ecuador 2009, p. 6).

Frente a este poderoso cambio paradigmático, el estado venezolano asumió una trascendental responsabilidad al momento de administrar justicia, así como el deber de reconocer en sus decisiones a las partes que se articulan, de la manera más humana, equitativa, justa, equilibrada e imparcial, en el que se debe ser garante de la aplicación suprema y preeminente de la Constitución y este es uno de los problemas jurídicos que se les va a presentar a quienes creen que es fácil que se le reconozca su africanidad, sino se cumplen con los requisitos mencionados (carácter multiétnico, pluricultural y multilingüe) y esto es difícil que se le dé, por un lado porque desconocen la jurisprudencia venezolana, por ende nuestro marco constitucional, como su dinámica interna y por otro, porque no cuentan con una organización social, política y económica, además de una jurisdicción que sea especial por mantener una cultura identificadora que contenga, usos y costumbres, idiomas y religiones, como una identidad étnica, especifidades en sus formas de comunicación que los identifique del resto de la cultura nacional, cosmovisión, valores, espiritualidad y sus lugares sagrados y de culto (Art. 119. CRBV); así como sus autoridades legítimas requisito fundamental para que el estado pueda reconocer su existencia, además de su soberanía e indivisilización. Esto quiere decir, que a pesar que Venezuela se ha convertido en un Estado Social de Derecho y Justicia, la aplicación de la justicia debe de cumplir con estos principios. Es por ello, que el constituyente de 1.999 concibió una actividad jurisdiccional eficaz, confiable y transparente a cargo de administradores de justicia de las diferentes jurisdicciones comprometidos en proteger y garantizar a la persona los derechos sustanciales y las libertades consagradas en la Constitución Política y en la ley, con el objeto de alcanzar la convivencia social y la concordia nacional.

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Por eso, el reconocimiento de la jurisdicción especial indígena, juega un papel importante a la hora de administrar justicia y como componente esencial del Sistema de Justicia, dando la posibilidad a las autoridades legítimas indígenas de aplicar instancias de justicia en aquellos conflictos que se presenten entre integrantes de una misma comunidad ocurridos dentro de su hábitat, pero en el caso de las comunidades que se reconocen como afro- descendientes, se puede notar que no cuentan con una instancia de justicia originaria, o una jurisdicción especial para que se les puedan reconocer tales derechos (ya que están supeditadas al derecho positivo), como tampoco se pueden reconocer como pluricultural (ese principio no se cumple en quienes en las diferente comunidades donde la cultura negra tiene presencia, ya que esto se debe al animadversión por haber sido cazado y vendido por el sistema tribal africano y por otro lado, porque fueron abandonados a su suerte y asumieron la cultura de quienes tienen y tuvieron el mayor poder de fuego simbólico), porque no son heterogénea, es decir, porque no existe el uso del derecho consuetudinario para resolver sus conflictos, además que no se pueden decir que son originarias porque se ve claramente que en sus diferentes manifestaciones que se impone, los símbolos, signos y creencia de quienes los dominaron.

Se trata pues de que no se puede comparar a las poblaciones que se caracterizan por poseer una piel negra negros con la jurisdicción especial autónoma en sentido estricto que gozan las poblaciones indígenas venezolanas, las cuales se encuentra reconocidas por el artículo 260 y por el principio de supremacía constitucional pautado en el artículo 07 del Texto Constitucional, debiendo además respetar el principio de la interdependencia y colaboración con los demás Poderes Públicos a los fines del Estado, conforme lo ordena el artículo 136 de la Constitución. Por ello se les reconoce el derecho tradicional, costumbre jurídica o derecho propio (derecho consuetudinario) para otros, que no es más que el conjunto de normas de tipo tradicional con valor cultural, no escritas ni codificadas, que están perpetuadas en el tiempo y que son transmitidas oralmente por los miembros de una comunidad para luego ser reconocidas y compartidas por el grupo social, como es el caso de los pueblos indígenas. Es tan esencial a los mismos que si se destierra se pierde su identidad como pueblo, ya que las prácticas sociales más significativas que conforman la cultura de los pueblos indígenas, son las costumbres jurídicas propias: “…el derecho consuetudinario es considerado generalmente como una parte integral de la estructura social y la cultura de un pueblo…junto con la lengua, el derecho (consuetudinario o no) constituyen un elemento básico de la identidad étnica de un pueblo, nación o comunidad…” (“Derecho consuetudinario indígena en América Latina”.

ENTRE LA LEY Y LA COSTUMBRE, EL DERECHO CONSUETUDINARIO INDÍGENA EN AMÉRICA LATINA

publicado por el Instituto Indigenista Interamericano (III) y el Instituto Interamericano de Derechos Humanos (IIDH) México, 1990: p. 27).

A diferencia del derecho positivo, el derecho consuetudinario opera sin Estado, mientras que las normas del derecho positivo emanan de una autoridad política constituida y son ejecutadas por órganos del Estado.

Festival de la Cultura Negra: 20 años al rescate de las raíces y los valores limonenses - COSTA RICA

Esto trae como consecuencia, que se podrían enumerar algunas de los asuntos que forman parte del derecho consuetudinario y que podrían ser material de esa competencia, entre las cuales tenemos: a) Normas de comportamiento público; b) mantenimiento del orden interno; c) definición de los derechos y obligaciones de los miembros; d) distribución de los recursos naturales (agua, tierras, bosques, e) transmisión e intercambio de bienes y servicios; f) definición de los hechos que puedan ser considerados como delitos, faltas, que afecten a los individuos o bien a la comunidad, con la respectiva sanción; g) manejo y control de la forma de solución de los conflictos y, h) definición de los cargos y las funciones de la autoridad indígena. Por ello, se trata de un derecho múltiple, complejo e histórico, sometido a ciertos cambios por su carácter dinámico, y que se mantiene en el tiempo por la práctica reiterada de los miembros de una comunidad (Cabedo Mallol, Vicente. El Derecho consuetudinario indígena). Por lo tanto “En el Preámbulo de la Constitución Bolivariana se reconoce el sacrificio de “los antepasados aborígenes” en la construcción de la soberanía de nuestra patria. Por estas razones históricas y sociológicas, el primer elemento que el Poder Constituyente agregó en el Preámbulo del nuevo orden constitucional venezolano fue el establecimiento de un Estado Multiétnico y Pluricultural de la República, el cual no implica que cada pueblo debe desarrollar su propio Estado, sino de lo que se trata es de cambiar la idea de un Estado cultural y socialmente homogéneo por un nuevo modelo político que acepte su realidad social y reconozca la existencia de sus diversas realidades socioculturales. 

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Los distintos pueblos indígenas constituyen la diversidad o pluralidad cultural junto con los demás grupos étnicos existentes en Venezuela, pues cada uno de ellos posee una identidad, una lengua, una historia, costumbres y valores propios, (lo cual no posee quienes se autodenomina como afro descendientes)…
En fin, se trata de buscar en la relación intercultural un equilibrio para que “…ninguna cultura se convierta en instrumento de hegemonía y represión” (Editorial Jurídica Venezolana, Caracas 2001: p. 68-69) para que no se imponga un criterio mono- étnico de justicia, en franco menosprecio al pluralismo jurídico, aplicando de forma exclusiva y excluyente el derecho de los no indígenas, a espaldas de otros sistemas de conocimiento o jurisdicciones especiales, como lo es el derecho indígena, que también posee cualidades suficientes para solucionar conflictos que generen armonía social entre sus cohabitantes y es por ello que una de sus conquistas históricas más importantes es el reconocimiento constitucional de la jurisdicción especial indígena como una manifestación de justicia social y cultural, lo cual ha traído como consecuencia, el desbaratamiento de una visión etnocéntrica, absolutista, ideológico integracionista y racista del Estado, en procura de superar la opresión y la segregación a las que han estado sometidos por largo tiempo.
Tenemos que tomar como bandera que los negros no son africanos y que son distintos a éstos y re conocer, que no hay nada que nos una África, puesto que estos desarraigados se convirtieron en sujetos creadores de una cultura distinta a la africana y por ello no podemos aceptar que se nos imponga el apelativo de afro descendiente, porque dicho término se utiliza en el Derecho Hereditario, principalmente en el Derecho de Familia.

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Por ello, no se puede tapar con un dedo tal realidad, para no reconocer que la participación de los africanos en el negocio negrero fue contúndete y que sin ésta, no se fuera dado tal negocio impío e inhumano. Por ello sostenemos…, que de África salieron negros, no africanos…, porque estos se quedaron en usufructuando lo obtenido de la venta de sus propias hermanas, mujeres, hijos, etc., a los barcos negreros europeos, de donde se dice que tal proceso de desarraigo estaba generalizado en el cuerno de África, y que llevó abandonarlos en tierras desconocidas sin importarles su suerte. Es por ello que no podemos aceptar que después de haber soportado una crueldad tan impía (que en la historia de la humanidad nadie la ha sufrido de la manera como la sufrieron esos seres humanos catalogados como negros), hoy una minoría en Venezuela no entienda que ya hay nada que nos ligue África y que es hora que empecemos a enarbolarlo que esos seres humanos tuvieron la suficiente capacidad para sobreponerse y soportal tales actos de crueldad que los llevó a convertirse en sujeto creadores de cultura y de una cultura diferente a la africana y es a nuestro parecer, lo que los hace relevantes y es lo que hay que defender, puesto que no somos africanos, menos afro descendientes porque este término .., no nos reivindica, más bien acrecentar nuestra vergüenza étnica, porque no le podemos premiar a quienes nunca les importó la vida de su propia gente y menos, cuando no podemos olvidar, que de África salió el recurso humano en calidad de desarraigado (o piezas de ébanos) que contribuyó a que se originara por la apropiación ye expropiación de su fuerza de trabajo, el Capitalismo Liberal en el mundo y por ello, invisibilizaron en su historia, tal realidad, principalmente la de nuestros epónimos negros, a los cuales nunca se les dio la relevancia y la importancia que tenían, a pesar de haber contribuido a las diferentes independencias de los nuevos estados que se crearon.

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Nada hay cuidadosamente ocultado que no haya de revelarse
ni secreto que no llegue a saberse”. Evangelio de Lucas 12:2

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Vientos del pueblo / Wind of the people

Vientos del pueblo me llevan, vientos del pueblo me arrastran,
me esparcen el corazón y me aventan la garganta.
Los bueyes doblan la frente, impotentemente mansa,
delante de los castigos: los leones la levantan
y al mismo tiempo castigan con su clamorosa zarpa.


No soy de un pueblo de bueyes,
que soy de un pueblo que embargan
yacimientos de leones, desfiladeros de águilas
y cordilleras de toros con el orgullo en el asta.
Nunca medraron los bueyes en los páramos de España.
¿Quién habló de echar un yugo sobre el cuello de esta raza?
¿Quién ha puesto al huracán jamás ni yugos ni trabas,
ni quién al rayo detuvo prisionero en una jaula?


Asturianos de braveza, vascos de piedra blindada,
valencianos de alegría y castellanos de alma,
labrados como la tierra y airosos como las alas;
andaluces de relámpagos, nacidos entre guitarras
y forjados en los yunques torrenciales de las lágrimas;


extremeños de centeno, gallegos de lluvia y calma,
catalanes de firmeza, aragoneses de casta,
murcianos de dinamita frutalmente propagada,
leoneses, navarros, dueños del hambre, el sudor y el hacha,
reyes de la minería, señores de la labranza,


hombres que entre las raíces, como raíces gallardas,
vais de la vida a la muerte, vais de la nada a la nada:
yugos os quieren poner gentes de la hierba mala,
yugos que habéis de dejar rotos sobre sus espaldas.
Crepúsculo de los bueyes está despuntando el alba.


Los bueyes mueren vestidos de humildad y olor de cuadra;
las águilas, los leones y los toros de arrogancia,
y detrás de ellos, el cielo ni se enturbia ni se acaba.
La agonía de los bueyes tiene pequeña la cara,
la del animal varón toda la creación agranda.


Si me muero, que me muera con la cabeza muy alta.
Muerto y veinte veces muerto, la boca contra la grama,
tendré apretados los dientes y decidida la barba.


Cantando espero a la muerte, que hay ruiseñores que cantan
encima de los fusiles y en medio de las batallas.

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Wind of the people


Winds of the people carry me along,
winds of the people pull me along,
they sprinkle my heart about
and bring air to my throat.

Oxen bow down their brows,
impotent and meek,
when punished:
lions raise theirs
and at the same time they inflict punishment
with their clamorous claws.

I am not from a people of oxen,
I am from a people who embody
ancient settlements of lions,
high passes of eagles
and mountain ranges of bulls
bearing pride as their flag.

Oxen never prospered
on the barren plains of Spain.
Who said they would throw a yoke
round the neck of this race?

Who has ever yoked or hobbled
a hurricane,
or who has held lightning
prisoner in a cage?

Asturians of bravery,
Basques of reinforced stone,
Valencians of joy
and Castilians of soul,
worked like the earth
and with the grace of wings;

Andalusians of lightning
born amongst guitars
and forged on the
torrential anvils of tears;

Extremadurans of rye,
Galicians of rain and calm,
Catalans of firmness,
Aragonese of age-old caste,

Murcians of dynamite
planted like fruit trees,
Leonese, Navarrans, masters
of hunger, sweat and the axe,
kings of the mines,
lords of labour,

men who, amongst the roots,
like valiant roots yourselves,
go from life to death,
from nothing to nothing:

there are people who, like weeds,
want to put a yoke on you,
a yoke which you must leave
broken across their backs.
Twilight of the oxen
dawn is breaking.

Oxen die clothed
in humility and the smell of the stable:
eagles, lions
and bulls die clothed in pride,
and behind them, the sky
neither clouds over nor comes to an end.

The death-agony of oxen
has a small face,
that of the male animal
enlarges all of creation.

If I die, may I die
with my head held high.
Dead and twenty times dead,
my mouth against the wild grass,
I will have my teeth clenched
and my jaw resolute.

Singing I await death,
for there are nightingales that sing
above the guns
and in the midst of battles.

Ataque a la libertad

En la mañana de este jueves, Google eliminó todas las cuentas de la cadena de noticias internacional HispanTV,
tanto en Youtube como en Google Plus. Mediante un correo, la compañía estadounidense especializada en productos y servicios relacionados con Internet, califica de no permitido el envío de spam, incluido el envío de contenido
publicitario o comercial no deseado, ni de solicitudes en masa no deseadas. Hace tres meses, Youtube había bloqueado la transmisión en vivo de HispanTV.

No es la primera vez que esta cadena es víctima de censura. En 2012,
el proveedor español de satélite Hispasat dejó de dar servicios a HispanTV y PressTV.

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¡Contra TTIP y CETA!

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Mariana Pineda

Lorca, en su obra, busca definir el carácter de Mariana entre el amor y la libertad. Ya condicionado por la misma sociedad, el personaje de Mariana es inducido a bordar la bandera debido al amor que siente por Don Pedro de Sotomayor. “En la bandera de la Libertad / bordé el amor más grande de mi vida” hará decir al personaje al momento de entrar en la capilla para esperar su muerte.

Ella es a la vez la mujer, Marianita, que da todo su amor por el amor mismo, entregada a su amado Pedro, y también el personaje histórico, Mariana de Pineda, que muere por su honor, por no traicionar a sus compañeros, encarnando los ideales de esa lucha liberal y convirtiéndose en heroína.

Lorca quería mostrar estos dos lados en la figura “Uno amplio, sintético, por el que pueda deslizarse con facilidad la atención de la gente. Al segundo – el doble fondo- sólo llegará una parte del público”. (García Lorca. Federico, 1980)

Es lo más destacado de este personaje el cambio que atraviesa, al tomar conciencia de su muerte, al dejar su pasión amorosa de lado, y su ira por ser traicionada por los liberales que huyen. Mariana Pineda decide convertirse en esa misma Libertad tan anhelada por Pedro, volviéndose una metáfora que Federico plasma con gran énfasis en un apasionado monólogo final. Exaltando en este final -como lo hará a lo largo de su obra con otros personajes femeninos- cualidades como la valentía y el coraje, encarnados en estas éstas mujeres que a pesar de ser quienes supuestamente no tienen voz, serán quienes tendrán en última instancia, la iniciativa y la determinación.

“Amas la libertad por encima de todo,
pero yo soy la misma Libertad. Doy mi sangre,
que es tu sangre y la sangre de todas las criaturas.
¡No se podrá comprar el corazón de nadie”.

“¡Yo soy la Libertad por que el amor lo quiso!
¡Pedro! La Libertad, por la cual me dejaste.
¡Yo soy la Libertad, herida por los hombres!
¡Amor, amor, amor y eternas soledades!”

“¡Oh, que día tan triste en Granada
que a las piedras hacia llorar,
al ver que Marianita muere en cadalso,
Por no declarar!”

 

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Un mundo infeliz

“El bien de la humanidad debe consistir en que cada uno goce al máximo de la felicidad que pueda, sin disminuir la felicidad de los demás”.

Aldous Huxley

No sé lo que opinaría de nosotros, la humanidad, si alguien pudiera observarnos desde el espacio exterior, y no me refiero a ninguna clase de ente divino, sino a un tipo de inteligencia extraterrestre. El estudio del ser humano como especie no dejaría de causarle asombro, risa y pena y un poco de repugnancia también. Al no tener implicaciones humanas, podría ser objetivamente crítico e imparcial, algo que una persona, por muy ecuánime que pretenda ser, es imposible que lo consiga.

Bien, dicho esto, pasemos a las conclusiones que supuestamente podría obtener en su análisis del peculiar bípedo que habita como especie predominante en ese remoto e insignificante punto azul pálido que es el planeta Tierra.


Para empezar, observaría que físicamente el ser humano no es gran cosa. La mayor parte de los animales nos supera por mucho en algún aspecto corporal: son más fuertes, más rápidos, más resistentes y más naturales que cualquiera de nosotros. Sólo hay algo en lo que somos manifiestamente superiores: la inteligencia, la capacidad de razonar y comprendernos a nosotros mismos como individuos e indagar asimismo en el universo que nos rodea. Pero esta innata cualidad humana, en lugar de hacernos mejores y más nobles, nos ha hecho crueles y engreídos al otorgarnos un poder superior sobre los demás seres vivos.


En cuanto a la organización social de los humanos, no dejaría de pasarle por alto la mediocridad, cuando no la simple estupidez, bajeza moral y rapacidad de que hacen gala la mayoría de los dirigentes políticos de cualquier escala y nación. Me da igual, desde alcaldes de pueblo a jefes de Estado, si echas un vistazo general, la verdad es que el panorama resulta completamente desolador. Es difícil encontrar un líder de cierta talla, y cuando lo encontramos, por norma general solemos acabar matándolo. Entiéndase que me refiero a esa clase de personas singulares que, a modo de referentes éticos en el devenir histórico de la humanidad, nos aportaron valor, conocimiento y esperanza: Espartaco, Zapata, Gandhi, Durruti, Malcolm X, entre otros muchos, fueron algunos de esos héroes populares que se enfrentaron al poder y sacrificaron su vida por el bien común. Su ejemplo traspasa las fronteras e influye en millones de personas en todo el mundo. Me temo que apenas quedan líderes así hoy día, si es que existe alguno. Al igual que el lince ibérico, son raros de ver, no pueden vivir libremente y corren peligro de extinción.


No soy partidario de la figura de un jefe como guía de masas, ni me gusta la figura tergiversada mesías redentor, aunque comprendo que algunos individuos, por su altura ética e intelectual, pueden servir de referencia e inspiración para mucha gente. De todas formas, creo que es mejor que cada uno piense y actúe por sí mismo. Que cada persona sea su propio líder natural. Pero ya sabemos que asumir esta responsabilidad es difícil, arduo y peligroso. Uno tiene que aprender a pensar por sí mismo y, peor todavía, debe hacerse responsable de sus propias decisiones. La sociedad no promueve la libertad individual. Por el contrario, prefiere un rebaño humano guiado por un pastor. No obstante, la fórmula se ha comprobado que únicamente beneficia a una minoría, la que ostenta el mando, en perjuicios de la inmensa mayoría, que apenas cuenta para nada y debe conformarse con obedecer dócilmente las órdenes del amo.


Es fácil comprobar la veracidad de mis palabras. Basta con leer un poco de historia o con echar un vistazo a la situación actual del mundo.


Miras a un lado y ves a Putin, un tipo de cuidado, con una mirada fría, siniestra y amenazante, forjado como agente soviético de la temible KGB; es abogado y político profesional, una mezcla de fatales consecuencias. Pobres rusos, si no habían padecido ya suficiente con los zares y los comunistas, ahora les toca experimentar en su carnes el capitalismo salvaje al estilo neoliberal. En muchos sentidos Rusia me recuerda a España, ambos son países sin suerte, con una historia atroz de gobernantes déspotas, corruptos e inútiles, sin la menor preocupación por el pueblo, al que tratan como si fuera escoria.


Para echarse a temblar son también los mandatarios de China y su aterrador ejército de generales bajitos con gorra de plato y el pecho cuajado de medallas, que han convertido a toda la nación en una gran fábrica que abastece de productos al mundo entero. Una cultura milenaria de miseria y opresión para el sufrido pueblo chino. Otro ejemplo especialmente aborrecible de jerarca tiránico es el hijo y heredero del anterior dictador norcoreano, ese cabeza de patata con un aspecto perversamente aniñado. O los brutales militares sudamericanos machacando a sus desgraciados pueblos golpe tras golpe, sin permitirles levantar la cabeza, siempre al servicio de una oligarquía opresora. África está sumida en un perpetuo horror de esclavitud, sangre y cadáveres masacrados desde hace siglos. Sin olvidar a la civilizada y culta Europa, que ha padecido dos guerras mundiales consecutivas y ha sido escenario de las peores atrocidades cometidas contra el ser humano. La verdad es que no sé hacia dónde dirigir la mirada; en todas partes es lo mismo: políticos que más que dar confianza dan miedo.


O bien podemos fijarnos en los fundamentalistas religiosos, ya sean de un credo u otro, judíos o musulmanes, católicos o protestantes, pues a pesar de que todos declaran que son religiones de amor, a la hora de la verdad no tienen escrúpulo alguno en asesinar piadosamente al prójimo cuando piensa diferente. No me explico cómo pueden contar con millones de fieles que obedecen como borregos a sus profetas y patriarcas. La falsedad resulta tan evidente, que no entiendo cómo alguien se puede tragar tal cúmulo de patrañas y engaños, sin más base que unos supuestos mensajes divinos que solamente unos pocos elegidos pueden interpretar para el resto de creyentes. La fe necesaria para creer nos exige dejar en suspenso la razón, o dicho de otra manera, las creencias religiosas requieren prescindir de nuestro rasgo más señalado: la inteligencia humana. La mente, ese gran misterio aún por desvelar, es la clave de la supervivencia, al permitirnos aceptar lo bueno y útil como verdadero y desechar lo malo y pernicioso como falso. Y las religiones, a mi entender, se encuentran dentro de este último apartado.


Ya sé que es simplificar demasiado un asunto complejo que ha preocupado al conjunto de los mortales desde sus albores; es más, el sentido trascendente de la existencia constituye uno de los rasgos que definen su humanidad. Pero es lo que pienso de esta superchería extendida por el mundo entero como una plaga.


No puedo concebir un Dios que consienta el sufrimiento del mundo. Un mundo en el que resulta muy duro vivir, sobre todo por el daño deliberado que el propio ser humano, en su estupidez y maldad, inflige a todo cuanto existe, empezando por sí mismo.?. Sinceramente, creo que nos iría mejor si nos deshiciéramos de tales mentiras y asumiéramos la verdad de la vida, aquí y ahora, y sustituyéramos las arcaicas, caducas e ilusorias creencias religiosas por una moral enteramente humana, basada en la dignidad y la libertad del individuo, un código ético de conducta que respetara los derechos individuales de cada persona y nos sirviera para vivir mejor unos con otros.


En este recorrido por la actualidad planetaria, tampoco podemos olvidarnos de la reciente estrella del firmamento político, el famoso y televisivo Donald Trump, el nuevo presidente norteamericano, en este caso empresario y político, dos términos que unidos deberían ser considerados opuestos, contradictorios y hasta ilegales. ¿Qué decir que no se haya dicho ya de semejante individuo?


No tengo la menor duda de que nuestro visitante estelar pegaría un salto en el espacio al comprobar quién dirige actualmente la Casa Blanca, uno de los mayores y más terroríficos centros de poder que existen en la Tierra. Y desde luego, cuando escuche hablar a Trump, con su estúpida, insufrible y malvada verborrea, pensará que la humanidad ha enloquecido al permitir que alguien como él ocupe un cargo de tanta responsabilidad. Es una vergüenza para el género humano que un personaje de su calaña pueda detentar algún tipo de poder sobre la gente.


Si ha comenzado su controvertido mandato entre manifestaciones masivas y fuertes críticas populares, no sabemos qué sorpresas puede depararnos en el futuro, pero sospecho que ninguna buena. Un chiflado megalómano, paranoide y psicópata de sus dimensiones puede llevarnos a la catástrofe.


Espero equivocarme por la cuenta que nos trae a todos, pero no me extrañaría nada que, tarde o temprano, acabe provocando una guerra sobre algún pobre país indefenso -si llega el caso, confiemos que sea a pequeña escala- como medio de subir en las encuestas de popularidad americanas. Es un viejo truco que se ha empleado con éxito garantizado en el pasado. Ya lo utilizaron algunos de los más nefastos presidentes estadounidenses -Reagan con la invasión de Granada y los bombardeos a Libia, Bush padre e hijo en las guerras de Iraq y Afganistán y Obama, sanguinario destructor de Libia y el Yemen, por ejemplo- aunque prácticamente la totalidad de gobernantes americanos ha recurrido, en un momento de crisis, a esta vieja estrategia populista. Qué importa un poco de sangre derramada si es por el bien de “América”. Lo importante es que las banderas ondeen al son del himno nacional. El fin está claro: conseguir que la población se olvide de sus problemas cotidianos y entregue sus libertades civiles rendidamente y sin cuestionar en manos de una autoridad salvadora. ¿Una exageración? ¿Un absurdo? Nada deseo más que equivocarme en mis funestas predicciones. Pero ahí está la historia para demostrar que es posible, demasiado posible.


Las personas somos fácilmente manejables y la clase dirigente tiene experiencia en manipular a la opinión pública a su antojo. El gobierno americano lo ha hecho en repetidas ocasiones. Lo hizo en la Primera Guerra Mundial, cuando EE UU era un país neutral y gracias al empeño del presidente estadounidense de entonces, Woodrow Wilson, otro abogado y político profesional, entraron a formar parte de la contienda. El hundimiento del transatlántico británico RMS Lusitania como elemento desencadenante de la entrada en el conflicto no fue más que un mero pretexto, ya que fue hundido en 1915 y Estados Unidos declaró la guerra a Alemania dos años más tarde. Yo me inclino a pensar que, como en la mayor parte de las guerras, fueron razones económicas y políticas principalmente las que llevaron a tomar tal decisión.


La Segunda Guerra Mundial fue ganada por los aliados, gracias sobre todo a los valientes americanos que vinieron a sacar las castañas del fuego a los pobres e indefensos europeos. Es cierto, el inmenso poderío militar norteamericano se empleó en hundir a la malvadas hordas nazis (que lo eran, indudablemente) liberando así al mundo entero para la democracia capitalista, como bien nos ha contado el cine en innumerables ocasiones. Sin embargo, esta historia mil veces repetida olvida un hecho fundamental: el sacrificio heroico de los soviéticos, pues no en vano murieron millones de ellos durante aquel terrible periodo.


Bien, no quiero ponerme catastrofista, pero la realidad es innegable. Podría continuar con un ejemplo tras otro: Corea, Vietnam, Cuba, Chile, Nicaragua, Granada (el país, no la provincia española, mediante la operación militar Furia Urgente), Libia, Iraq, Afganistán… ¿Adónde quiero ir a parar con este cúmulo de datos históricos? Sencillo, a que nos manipulan como quieren y nos usan como si fuéramos carne de cañón. Y lo peor de todo es que cuentan muchas veces con el propio respaldo de las ovejas que llevan al matadero.


En las contadas ocasiones en que la gente trabajadora ha tratado de sacudirse el yugo de sus amos y verdugos -la rebelión de los esclavos en la antigua Roma, la Comuna francesa o la revoluciones mexicana, rusa y española del 36, por citar unas pocas muestras- el fracaso ha sido completo. A lo largo de la historia, los rebeldes fueron sistemáticamente sometidos y aplastados. Pero lo que no pudieron, ni podrán jamás, es acabar con la esperanza de un mundo mejor. La idea permanece invencible: una ilusión que sirve para guiar a la humanidad doliente. Y esta utopía de justicia social es la que, a través de todo tiempo y lugar, ha encarnado el ideal anarquista. Pues allá donde se libre una lucha por la libertad y la dignidad del ser humano, para mí representa lo que entiendo por anarquismo.


De todas maneras, más preocupante que la maldad de los perversos, es la pasiva indiferencia de la gran mayoría silenciosa. Pienso si acaso tenemos los políticos que nos merecemos. Al fin y al cabo, no dejan de ser el reflejo de la sociedad cruel, injusta, desigual y enferma que hemos creado entre todos.


Otro importante tema a debatir es averiguar quién manda realmente en el mundo. Sabemos que los gobiernos tienen una esfera de influencia y poder bastante limitada, condicionados y sujetos como están por otros factores determinantes para la marcha de un país, como son primordialmente las grandes empresas multinacionales, los grupos de presión mediática y la banca, a los que hay que sumar los partidos políticos, sindicatos y religiones principales, cuyas cúpulas dirigentes influyen en mayor o menor medida en las decisiones políticas, sociales y económicas que afectan a toda la nación. La población común, es decir, la inmensa mayoría de nosotros, apenas tenemos nada que decir en este asunto. Se nos consulta en las elecciones para guardar las apariencias democráticas y basta. Luego, el político de turno tiene las manos libres para hacer y deshacer a su gusto, sin responsabilidad personal, sin rendir cuentas a nadie, sin respetar sus compromisos electorales. Y únicamente cuando nos empujan al límite, se encontrarán con la decidida y firme oposición de los ciudadanos. A nosotros nos reservan otra importante función: contribuir con los impuestos al sostenimiento del gasto general y soportar las decisiones de unos dirigentes que suelen gobernar en defensa de sus propios intereses de clase.


Las grandes empresas multinacionales ostentan uno de los sistemas de poder más importantes a escala mundial, por su volumen de actividad, por su capacidad de incidir sobre las economías nacionales, por su extensión global, por los millones de trabajadores que emplean y por la concentración en unas pocas manos de su capacidad directiva. Se trata de uno de los ámbitos de intervención más potentes que podemos encontrar en este momento.


Los inmensos recursos económicos que manejan sitúan a las grandes multinacionales por encima del PIB de muchos países. Por citar un dato revelador, dos de las mayores empresas españolas por ingresos son el Banco Santander y Repsol, aun estando situadas lejos de los puestos de relevancia entre las más ricas del mundo. Sin embargo, los beneficios anuales del Banco Santander superan con creces el presupuesto de naciones como Angola o Libia.


Las compañías multinacionales son explotadoras y agresivas con los países en los que operan. Los salarios de los trabajadores se reducen y sus derechos laborales son suprimidos, lo que hace que los costes de los productos sean menores. Su objetivo primordial es generar el máximo de beneficios, o lo que es lo mismo, enriquecer a un reducido grupo de personas a costa de la explotación de los trabajadores y de los recursos naturales, sin reparar en los medios utilizados, ya que el fin básico -ganar dinero- se impone por encima de cualquier otra consideración.


Además, destruyen el mercado nacional y local con su política de precios, imposible de mantener por los pequeños y medianos empresarios. Las grandes corporaciones utilizan su inmenso poder para adueñarse de los mercados, hasta que sus competidores son literalmente eliminados. Esta explotación desmedida y sin control está suponiendo un alto coste ecológico para el planeta. La destrucción de ecosistemas completos por parte de grandes industrias químicas, mineras y petroleras, se lleva a cabo con total impunidad, como pudimos comprobar en el vertido de petróleo en las costas gallegas, o peor todavía, con los miles de muertos y heridos ocasionados por el desastre de Bhopal en la India.


En esta alianza entre el gobierno, la banca y las grandes empresas, se fraguan medidas políticas y económicas favorables a sus intereses particulares en forma de ayudas millonarias, exenciones de impuestos y amnistías fiscales, regulaciones laborales y demás leyes y normativas encaminadas a incrementar su poder y riqueza. Estos poderes conchabados se dedican a explotar, exprimir y ordeñar hasta la última gota al contribuyente, a toda la masa de gente trabajadora y honesta que ha de ganarse la vida duramente con su esfuerzo diario. Somos nosotros y no ellos con sus cuentas millonarias y sus lujosas mansiones, los que hemos de afrontar la dureza de una existencia condicionada por una mala organización social y una pésima gestión de los recursos colectivos. Y el ingente tesoro nacional, toda la riqueza producida por los trabajadores, va a parar en gran medida al bolsillo de unos cuantos desaprensivos. Estamos hartos de las noticias que desvelan el gran negocio a escala mundial que se traen entre manos políticos, banqueros y empresarios, a costa como siempre de los mismos: tú y yo y todos nosotros, la gente que realmente mueve el mundo con su trabajo cotidiano.


Diversos colectivos populares, sindicatos, partidos, ONG y otras asociaciones, llevan a cabo campañas contra los abusos de las corporaciones industriales, pero el poder de estos gigantes es inmenso y poco pueden hacer. Para evitar la ruina y el caos hacia el que nos conducen inexorablemente, no basta con la débil oposición de estas organizaciones. Hay que luchar. Pero es una lucha que requiere de la unión y la participación de todos nosotros.


Y los sindicatos, ¿qué tienen que decir a todo esto? La verdad es que bien poca cosa. Acuden a las mesas de negociación como víctimas propiciatorias. La patronal se ha pasado por la piedra a los sindicatos y éstos permanecen mudos y ajenos ante el atropello al que son sometidos los trabajadores.


Sin embargo, no olvidemos jamás que el sindicato es la única defensa real y efectiva con que cuenta la clase trabajadora. Gracias a la lucha obrera se consiguieron la mayoría de las mejoras laborales: seguro médico, jornada de ocho horas, vacaciones, subidas salariales, convenios colectivos… Sin la ayuda y la fuerza que le ofrece la unión sindical, los trabajadores se verían totalmente perdidos. Retornaríamos a situaciones de vasallaje propias de un lejano pasado. Es fundamental volver a reflotar las asociaciones sindicales y crear organizaciones independientes, fuertes y unidas. Para nosotros, los trabajadores, es un empeño vital.


Bien, centremos ahora la atención en los españoles. Dirijamos la lente del telescopio espacial, no hacia las estrellas, sino hacia un pequeño país situado en el borde occidental de Europa, una península que compartimos con Portugal. España, mal que nos pese, es un país de segundo orden. Nuestras viejas glorias forman parte de un pasado remoto. La verdad es que no pintamos gran cosa en el orden mundial. Nuestro papel ha quedado reducido al de meros comparsas de las grandes potencias.


Y lo que podemos aquí observar tampoco resulta demasiado tranquilizador. La tan alabada democracia española, el menos malo de los sistemas políticos, según ha sido definido, mantiene las viejas estructuras de poder de la época franquista. Aplicando la vieja máxima de Lampedusa, cambiaron las cosas para que todo siguiera igual. Podemos comprobarlo fácilmente echando un vistazo a nuestros actuales políticos, banqueros y empresarios, muchos de ellos con raíces que llegan hasta la dictadura. Un apunte ¿Os habéis fijado bien en la cara que tienen la mayoría de nuestros dirigentes, en sus rostros faltos de humanidad? La verdad es que me estremezco sólo de pensarlo. Dan temor, desconfianza y asco.


La complicidad entre la política y los grandes poderes financieros posibilita que los ricos amasen ingentes fortunas, más allá de todo límite razonable. Como contrapartida, los gigantes industriales tienen en su cuenta a ex presidentes, ministros, políticos, jueces e intelectuales de diversa ralea. Además, mediante el control de los medios de comunicación se aseguran una cobertura positiva, de tal manera que es posible ver anuncios como el de Repsol, que más que una petrolera, cuyos beneficios pasan por diezmar la tierra sin miramientos como hace en realidad, parece un grupo ecologista dedicado al sostenimiento del planeta.


El grado de corrupción que impera en nuestro país en estos tiempos ha alcanzado cotas realmente alarmantes. La impunidad y la indecencia campan a sus anchas. Salvando las distancias, la situación actual guarda muchos paralelismos con la etapa gansteril americana de los años veinte. Podemos encontrar políticos corruptos y policías y jueces venales al servicio de una élite empresarial, que tal vez no deje muertos tirados en las calles, pero que tiene un poder letal mucho mayor que el de las bandas mafiosas durante “la prohibición”. Hay muchas formas de matar a una persona y no todas son claramente violentas. Pero violencia es dejar a familias sin cobijo, a trabajadores sin empleo, a enfermos sin atención sanitaria, a niños y ancianos sin los cuidados que necesitan. Es un tipo de violencia soterrada, que mata callando.


Cuando una persona pierde su trabajo, pierde estabilidad, se ve acuciado por deudas y por problemas de diversa índole, aunque su origen sea el mismo, en una serie implacable de dificultades a las que resulta imposible hacer frente: el cuidado y la manutención de los hijos, la hipoteca de la casa, la luz y la calefacción, el gasto del coche… Cuando un trabajador se queda sin empleo puede perder su hogar y, con el tiempo y la presión suficientes, puede incluso perder el norte y terminar haciendo algo irreparable. Está abocado a caer más fácilmente en la delincuencia. La pérdida del trabajo puede destrozar a una persona. Estar sin empleo mucho tiempo puede hundirte.


Lo sé por experiencia. He estado en paro varias veces, las suficientes para saber de qué va el asunto. En cierta ocasión, me largué de un empleo detestable que odiaba a muerte, poco después me echaron del piso por no poder pagar el alquiler y me vi en la calle. Acudí a pensiones y hostales, pero deseaba ahorrar hasta la última moneda y, además, esos lugares me resultaban fríos e inhumanos. Me deprimían. Así que durante una breve temporada, hasta que la suerte cambió, me estuve alojando en mi viejo Seat 1.200 Sport, estrecho y reducido espacio para alguien como yo, donde pasaba las noches en la apartada soledad de un parque público de las afueras de la ciudad.


Visto esto con la distancia suficiente, se me antojan locuras de juventud. Estaba solo por aquel entonces y nada me importaba demasiado. Sabía que tarde o temprano volvería a encontrar un trabajo, esperanza de la que muchos ahora carecen. Sin embargo, asomarme al abismo, me infundió miedo. Lo confieso sin ámbages. Me asustó pensar que podría verme sin techo y sin dinero para sobrevivir. Y no era una simple cuestión de merecimientos. Podía pasarle a cualquiera. Hasta a los mejor preparados. Bastaba un resbalón en forma de despido, enfermedad, accidente o cualquier otra contingencia inesperada, para rodar inevitablemente hacia el fondo de la fosa social.


Soy de esa clase trabajadora que necesita el sueldo diario para subsistir, es decir, para pagar y comer. Desde que comenzó la provocada crisis económica allá por el año 2008, hay más personas que piensan igual que yo. Todos hemos cobrado una mayor conciencia de la mala situación que vivimos. Todos somos más conscientes de que el rico es cada día más rico y el pobre cada día más pobre, y el que tiene un trabajo, aunque sea un empleo de mierda de los que tanto abundan actualmente, se puede considerar afortunado.


Recuerdo que antes podías ver en el telediario manifestaciones y huelgas, hoy los mineros, mañana los agricultores, pasado los obreros de los altos hornos o de los astilleros. Ahora no sé si hay sindicatos, pues nunca se les ve por ningún sitio. Bien es cierto que, con la escasa fuerza que tienen, poco pueden hacer. Los trabajadores están tan enfrentados, aislados y asustados que soportan abusos e injusticias sin rechistar, totalmente abatidos como clase social. Lo hemos perdido todo, no solamente las mejoras laborales tan duramente conquistadas en el pasado, a costa de enormes esfuerzos y sacrificios, peor es haber perdido el ánimo de lucha y, me atrevería a decir, que hasta nuestra propia dignidad como seres humanos. En fin, estamos derrotados. Hay que reconocerlo. Si al menos fuéramos capaces de protestar como último recurso, pero ni siquiera eso; nos sacrifican en completo silencio y apatía. Esto no sucede únicamente en nuestro país. Es un mal generalizado, pero oculto y callado y, no por eso, menos nocivo y letal para el conjunto de la sociedad.


En fin, creo que es suficiente. No quiero hablar de guerras y refugiados, de epidemias y hambrunas. No deseo comparar la opulencia y derroche de unos con la pobreza y la miseria de otros. No tengo valor para seguir hurgando en las viejas heridas de este sufrido mundo. Y, hastiado de tanto sufrimiento inútil y gratuito, cierro mis ojos, que no mi conciencia, ante los males ajenos. Como lenitivo, busco consuelo en la naturaleza, en el arte, en alguna gente, en todo lo bueno y hermoso que también alberga este pequeño rincón del universo.


La Tierra es nuestra casa, un hogar temporal que algún día lejano habremos de abandonar forzosamente. Nuestro futuro como especie depende de la capacidad que tengamos de alcanzar las estrellas. Mientras tanto, debemos cuidar nuestro lugar de origen, el sitio que nos ha visto nacer y nos define como humanos. Cada vez estoy más convencido de que la ciencia nos salvará si no nos extermina antes.


Desconozco lo que opinaría nuestro hipotético visitante cósmico, pero supongo que la conclusión más evidente a la que llegaría tras observar nuestro comportamiento es que somos una especie peligrosa para nosotros mismos y para los demás seres vivos, provengan éstos de nuestro entorno terrestre o del espacio exterior. En consecuencia, la Tierra debería mostrar un cartel con este mensaje: “¡Cuidado, personas sueltas!”, como señal de advertencia para el resto del universo.?No sé vosotros, pero creo que ya hace mucho tiempo que deberíamos haber tomado las calles. Y tras la calle, el gobierno de nuestros intereses humanos y como trabajadores. Decidir por nosotros mismos, en lugar de delegar en otro. Ser los verdaderos artífices de nuestra vida. Pero supongo que no lo verán mis ojos.


Al finalizar este somero análisis de la situación mundial y nacional, no puedo por menos que sentirme mal. Y no es para menos. Sólo puedo lanzar una llamada de socorro: ¡Que paren este mundo, quiero bajarme!

Me cuesta terminar el artículo con una visión tan amarga, pesimista y, tal vez, excesivamente desalentadora.

La gente debe organizarse en movimientos populares a través de los cuales consiga asumir el control real de su destino. La gente puede crear esa clase de poder colectivo que es preciso para cambiar sus vidas y transformar la sociedad. La gente tiene que saber que es fundamental ejercer presión sobre los poderes establecidos para abordar las cuestiones que más importan. En definitiva, la gente necesita imaginar un futuro sin guerras, sin pobreza, sin opresión, sin la explotación del hombre por el hombre, en la que la vida sea más libre, justa y humana para todos. Esta es la clase de utopía que persigue el anarquismo. La otra opción es continuar como hasta ahora, en una carrera que probablemente nos conduzca hacia el desastre total.

Vamos, pues, a capear el temporal, y luchar porque vengan tiempos mejores para todos. Tenemos que hacerlo, primero por nosotros mismos, y luego por las generaciones futuras. No podemos permitirnos caer en la desesperación y el desánimo. Ya que estamos vivos, debemos actuar. Y una de las maneras más altas y nobles de hacerlo es por un ideal.


En este momento crucial en que nos encontramos, con una humanidad aquejada por infinidad de males y problemas, en pleno debate por la supervivencia, el anarquismo puede suponer nuestra última tabla de salvación. ¿Y por qué el anarquismo, precisamente? Porque cuando todo va mal y no hay consuelo, solamente nos queda la esperanza de soñar que aún es posible un mundo mejor.

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