Mi patria es todo el mundo.

La cinta de Moebius (Möbius)

Orígenes


El teorema de la cinta de Moebius (Möbius) fue descubierto en 1858, de forma independiente por el matemático y astrónomo August Ferdinand Möbius y por el considerado como fundador de la topología Johann Benedict Listing. Esta banda, si bien ha sido utilizada de varias formas en muchas ramas del conocimiento, su principio se mantiene consistente e inalterable.

¿Qué es la banda de Möbius?


La banda o cinta de Moebius es uno de esos objetos geométricos que rozan la magia. No es más que una cinta de papel (en principio) cuyos extremos se han unido girándolos.

Así, simboliza la naturaleza cíclica de muchos procesos, la eternidad, el infinito… presente ya en la iconografía alquimista como la serpiente mordiendo su cola – el ouroboros –, en la actualidad es la tan difundida representación del reciclado (entre otras cosas).

La banda de Moebius es una superficie muy fácil de construir para comprender mejor su fundamento: se toma una tira larga rectangular de papel (es mejor que sea larga para poder manipularla con soltura), se gira uno de sus extremos 180º, que se une finalmente con el otro por medio de cinta adhesiva o algún tipo de pegante.
https://superduque777.files.wordpress.com/2020/07/b713c-banda-de-mobius.jpg

Existen un par de preguntas frecuentes que suelen salir en la mente cuando se reflexiona sobre la cinta en cuestión, por ejemplo:
 

  1. ¿Cuántas caras tiene la banda de Moebius? Es sorprendente comprobar que no son dos las caras, sino sólo una. Para ello sólo se debe deslizar el dedo por la banda y comprobar que después de recorrerla entera se vuelve al punto inicial.
  1. ¿Cuántos bordes tiene la banda de Moebius? De nuevo nos encontramos con la sorpresa de que no son dos los bordes como en un anillo normal, sino uno sólo. Marca un punto inicial en lu banda de Moebius y deslice tu dedo, verás que recorrerá todo su borde y volverá al punto de partida.
  1. Una persona que se desliza tumbada sobre una banda de Möbius, mirando hacia la derecha. Al dar una vuelta completa, ¿hacia dónde aparecerá mirando? Tercera sorpresa de la banda de Moebius, porque la respuesta es hacia la izquierda. Por ello se dice que es una superficie no orientable.

¿Y sirve la banda de Moebius para algo o es otro objeto inútil más de las matemáticas? Pues sí y de hecho se usa más de lo que crees. Piensa en una cinta transportadora que tenga que rodar sujeta por unos cilindros. Al moverse, el rozamiento de la banda con los cilindros la va desgastando por una cara. Así, usandola como una cinta de Moebius el desgaste se produce por los lados y la banda durará el doble de tiempo.

También, la banda de Möbius es una superficie que, por sus sorprendentes propiedades, ha sido y es utilizada en campos tan dispares como la Matemática, el Arte, la Ingeniería, la Magia, la Ciencia, la Arquitectura, la Música, el Diseño, la Literatura, etc., ya sea de manera explícita o simplemente como una metáfora.

 

https://img.microsiervos.com/images2017/moebius_menger_sponge_end_jotero.jpg

La topología y la cinta de Moebius


Sus propiedades topológicas son muy interesantes. Pero antes de empezar ¿qué es la topología? Es la parte de las matemáticas que se ocupa de aquellas propiedades de los objetos geométricos que no varían cuando se les somete a transformaciones continuas. A veces se habla de ella como la matemática de la goma elástica, precisamente para insistir en que la topología estudia las propiedades cualitativas de los cuerpos, aquéllas que permanecen aunque los objetos sean sometidos a deformaciones (continuas) como estiramientos, retorcidos, dilataciones, giros, etc., pero siempre sin cortar, rasgar o pegar durante este proceso. La banda de Möbius es, desde el punto de vista topológico, una superficie de dimensión dos, con un único borde y una única cara; es además no orientable; todas las propiedades singulares de la banda de Möbius (y de cualquier otro objeto que esté formado por una o varias de estas bandas) se derivan de esta última propiedad.
https://mujeresconciencia.com/app/uploads/2015/07/mb4.jpg

Simbología de la cinta de Möbius

La cinta o banda de Moebius se utiliza frecuentemente para simbolizar un proceso sin fin, como el del reciclaje (cada una de las tres flechas representa un paso en el proceso del reciclaje: la recogida de los residuos, el tratamiento y la compra de productos reciclados, de manera que el sistema continúa una y otra vez de forma cíclica).

¿Qué representa la cinta para Möbius como empresa?


MÖBIUS usa el símbolo de la cinta de Moebius como su imagen de marca (imagotipo) y nombre de la empresa ya que identifica el principio de la misma con los objetivos y razón de ser de la marca. En MÖBIUS buscamos alternativas según el contexto para generar opciones de orden cíclico procurando valorizar cada procedimiento desde un punto de vista monetario y ambiental. Así, deseamos que cada residuo proveniente de un producto con cierta carga orgánica pueda ser reutilizado o reinsertado de forma productiva dentro del ciclo de consumo sostenible y responsable, de la mejor forma posible y logrando así que la biomasa sea siempre aprovechada. Esta idea se ve expresada en la cinta de Moebius como el todo conectado, sin fin y con posibilidades infinitas, siempre teniendo en cuenta el aprovechamiento y el re-uso de la materia.
https://upload.wikimedia.org/math/9/3/d/93d42cdd12703fe0bcd90dcaabf3278b.png

 

7 comentarios

  1. 1 agosto, 2020 en 23:50

  2. Muy educativo, como siempre 🤗

    2 agosto, 2020 en 4:43

    • La verdad permanece, el engaño muere tras los Desinformativos del Poder..
      Gracias amiga Carol.

      2 agosto, 2020 en 20:56

  3. Me encanta esa teoría

    2 agosto, 2020 en 15:57

    • También llamaron teoria a lo de Copérnico y Galileo…

      El origen y motivo de la pandemia

      Cuál ha sido la escondida senda por donde ha ido el virus a depositarse en la ciudad de Wuhan es uno de los hechos esenciales que permanecen ocultos todavía.

      Vuela la mariposa en la antípoda y algo catastrófico nos ocurre aquí. Es el caos de Prigogine: todo está tan íntimamente relacionado que ni el balbuceo de la crisálida resulta irrelevante. Pero lo que agitó sus alas en el otro extremo del mundo no fue una mariposa sino un murciélago, según versiones no más creíbles que las otras versiones.

      Y las cosas habrán sido así siempre que no hayan sido de otro modo. Por ejemplo, siempre que Bill Gates no haya tenido nada que ver en el asunto, tal como lo denunció oportunamente el periodista argentino Tomás Méndez, tal vez influido por los antecedentes malthusianos del creador de Microsoft ahora dedicado a un increíble rol de filántropo,…

      Y bien entendido que no se trata sólo de Tomás Méndez. La doctora Judy Mikovits, a estas horas, se halla denunciando el pozo ciego en que se ha convertido la big pharma en Estados Unidos, entre otras razones, porque:

      1) La ley Bayh Dole les permite a los investigadores que trabajan para el Estado patentar a su nombre los descubrimientos que hagan;

      2) Bill Gates es un millonario sin idoneidad alguna para haber devenido actor central en el negocio de las vacunas;

      3) Los laboratorios le pagan trece mil dólares por paciente al médico que certifique que su paciente murió a causa de coronavirus;

      4) En fin, porque el que gerencia toda esta tenebrosa organización dentro del Estado profundo norteamericano es el mismo pope de la salud pública valedor del Estado profundo Anthony Fauci.

      Agrega la viróloga (ayer, prestigiosa científica y hoy con su prestigio hecho añicos) que para que el origen de una enfermedad viral sea «natural» debe transcurrir un tiempo medible en centenares de años, siendo que el actual covid 19 no cuenta con más de una década de vida. El virus no saltó del murciélago al humano, dice la científica. No es así como funciona esto. Lo que ocurrió -según ella- fue que el virus fue llevado a un laboratorio; allí se manipuló y se escapó, deliberadamente o no, sobre este punto no se pronuncia. Y la frutilla del postre que nos sirve Mikovits: el laboratorio de marras queda en Carolina del Norte y es el Instituto de Investigación de Enfermedades Infecciosas del Ejército de los Estados Unidos, en Fort Detrick. Ni más ni menos.

      Todo eso dice la doctora Judy Mikovits, que no sólo estuvo presa a causa de dichos como ésos sino que resulta imposible encontrar una publicación que no la difame con ensañamiento digno de mejor causa.

      A ello se suma un dato para nada menor consignado por Ignacio Ramonet en un trabajo reciente titulado «Coronavirus: la pandemia y el sistema mundo». Según el reputado investigador, una oficina de la CIA estadounidense, el National Intelligence Council (NIC) predijo de modo confidencial, en 2008, lo que acaba de ocurrir en 2020, esto es, la aparición de una enfermedad contagiosa, en línea con sus antecedentes SARS y MERS, que se podría convertir en pandemia y cuyo origen geográfico sería, probablemente, un área del sur de China donde hay «una estrecha asociación entre humanos y animales». Impresionante la clarividencia de la inteligencia norteamericana; ni que supieran lo que iba a pasar …

      Como si China, con sus espectaculares logros económicos y sociales de las última décadas necesitara algo más para sobresalir en el escenario global, han venido los Estados Unidos a hacer un aporte ad hoc en punto a conferirle al «gigante asiático» aun más visibilidad: calumnias e injurias que se vierten todos los días en el «mundo libre» confirman la mayordomía de, sobre todo, Europa, respecto de los gobiernos estadounidenses y realzan la deslumbradora incandescencia de China en las marquesinas del pornoshow mediático de occidente del Nuevo Orden Mundial.

      Nunca se sabrá el origen del covid 19 pero lo que sí se sabe es que la pandemia del coronavirus estalló como colofón de una serie de agresiones que EE.UU. venía perpetrando contra China: guerra comercial arancelaria; guerra a Huawei, líder tecnnológico en lo que concierne a la plataforma 5G; apoyo a la colorida «revolución» en Hong Kong; provocaciones constantes frente a las costas de China; apoyo a Taiwán, etcétera.

      Hasta hoy, no deja de parecer sensato el juicio del director ejecutivo para Emergencias Sanitarias de la OMS, Mike Ryan, quien acaba de decir -en contra de lo que afirma Mokovits- que el virus es de origen «natural»; que la OMS tiene pruebas de que eso es así; que los dichos del secretario de Estado Pompeo son pavadas, que hay que hablar apoyándose en la ciencia y no en la política y que la OMS todavía está esperando las pruebas de que el virus nació en laboratorios chinos (que es lo que dice Pompeo).

      Lo cierto es que, en medio de la incertidumbre, irrumpen los discursos que cuestionan al capitalismo, sobre todo, al capitalismo en su versión neoliberal financiera. Y esto ocurre porque ahora se manifiesta una crisis que los medios escondían pero que ahora no pueden esconder más y lo que no pueden esconder más es que la crisis ya existía antes de la pandemia.

      Los neocomunismos europeos no se proponen superar el capitalismo sino salvarlo de un colapso no inminente pero posible en la medida en que la concentración financiera desgaste hasta hacerla imposible a la economía productiva real. Los fascismos europeos y latinoamericanos son formaciones reactivas de tipo preventivo que se preparan para enfrentar una probable y violenta desobediencia global. Por eso la política es, hoy, más importante que nunca: es la única que nos puede decir a qué construcciones aspirar y con qué estrategias encarar esas construcciones.

      Y para las izquierdas asoma un desafío: definir un perfil propio netamente antineoliberal que, al mismo tiempo, combata sin concesiones al neocomunismo en línea con sus mejores tradiciones libertarias.

      Esto es algo de lo que ocurre y de lo que podría ocurrir en la pospandemia. Son tendencias de la historia, estamos dentro de la historia y la historia no ha llegado a su fin. La historia tiene pasado y tiene futuro, aunque no nos demos cuenta. Como dice Hobsbawm: «Se han agotado ya las revoluciones realizadas en nombre del comunismo, pero es todavía demasiado pronto para pronunciar una oración fúnebre por ellas, dado que los chinos, que son la quinta parte de la población del mundo, continúan viviendo en un país gobernado por el Partido Comunista» (E. H., Historia del siglo XX, Paidós, Bs. As., 1º ed., 2018, p. 77).
      La O.M.S. pertenece a China y del Nuevo Orden Mundial.

      Un saludo amigo.

      2 agosto, 2020 en 21:00

    • Una única dimensión en dos posiciones contrarias…
      Un abrazo amigo.

      9 agosto, 2020 en 2:18

  4. El “coviru” es un bicho mu malo, no se mata con piedra ni palo.
    El gobierno es un bicho peó, al carajo van a ir los dos..

    3 agosto, 2020 en 19:11

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