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Hemera

La mañana from anabel amiens on Vimeo.
Hemera era la diosa del día. Fue incluida entre los primeros dioses, las generaciones anteriores a los titanes y olímpicos. Tres versiones diferentes de su árbol genealógico existen en escritos antiguos. Según la Teogonía de Hesíodo, la narrativa que detalla la genealogía de los dioses, Hemera era la hija de Nyx (Noche) y Erebos (Oscuridad), dos deidades primordiales nacidas del Caos, el vacío o el abismo antes de la creación. El poeta Bacchylides, por otro lado, nombró a Nyx como la madre de Hemera, pero a Chronos, el dios primordial del tiempo, como su padre. Otra versión de Hyginus declaró que Hemera emergió del Caos junto a Nyx, convirtiéndose en la hermana de Hemera, no en madre.
Hemera era la equivalente femenina de su hermano y consorte de Éter (la Luz), pero ninguno de ellos figuraba activamente en la mitología o el culto. Según Higino, fue madre con Éter de Talasa, la diosa primordial del mar mediterráneo.

Como diosa del día, Hemera salía del Tártaro justo cuando Nyx entraba en él, y ésta volvía a salir cuando Hemera regresaba. Ya sea hija o hermana, Hemera siempre estuvo estrechamente vinculada con Nyx, sus movimientos celestiales solían explicar el ciclo del día a la noche a los antiguos. Se movieron en contrapunto el uno al otro, Nyx retirándose del cielo cuando apareció Hemera. Hesíodo los describió acercándose y pasarse el uno al otro, uno de ellos entrando en una casa, mientras que el otro partió para pasar sobre la tierra, la casa nunca los mantuvo dentro.

En todas las fuentes antiguas, Hemera fue emparejada con Aether (Light), tanto su hermano como su consorte. Las fuentes difieren, sin embargo, cuando se trata de sus hijos. Según una versión, Hemera y Aether llevaban los titanes Gaia (Tierra), Urano (Cielo) y Thalassa (Mar), mientras que otra versión citaba solo a Thalassa como hija de Hemera y Aether. Otro más reclamaba a Urano como su único hijo.

Dadas sus similitudes, algunos textos antiguos asociaron estrechamente a Hemera con Eos, la diosa del alba. En algunos casos, las dos diosas eran intercambiables. Philostratus el Viejo usa sus nombres indistintamente cuando describe una pintura del funeral del rey etíope Memnon, también hijo de Eos. Además, tanto Callistratus como Pausanias, citaron a Hemera como la madre de Memnon en sus escritos.

Misty Morning from Crossway Cinema on Vimeo.
Hemera was the goddess of day. She was listed among the first gods, the generations before the Titans and Olympians. Three different versions of her family tree exist in ancient writings. According to Hesiod’s Theogony, the narrative detailing the genealogy of the gods, Hemera was the daughter of Nyx (Night) and Erebos (Darkness), two primordial deities born from Chaos, the void or chasm before creation. The poet Bacchylides, on the other hand, named Nyx as Hemera’s mother, but Chronos—the primordial god of time—as her father. Another version by Hyginus stated that Hemera emerged from Chaos alongside Nyx, making her Hemera’s sister, not mother.

Whether daughter or sister, Hemera was always closely linked with Nyx, their heavenly movements used to explain the cycle of day into night to the ancients. They moved in counterpoint to one another, Nyx retreating from the sky as Hemera appeared. Hesiod described them drawing near and passing one another, one entering a house while the other departed to pass over the earth, the house never holding them both inside.

In all ancient sources, Hemera was paired with Aether (Light), both her brother and consort. Sources differ, however, when it comes to their children. According to one version Hemera and Aether bore the Titans Gaia (Earth), Uranus (Sky) and Thalassa (Sea), while another version cited only Thalassa as the child of Hemera and Aether. Yet another claimed Uranus as their only child.

Given their similarities, some ancient texts closely associated Hemera with Eos, the goddess of the dawn. In some cases, the two goddesses were interchangeable. Philostratus the Elder uses their names interchangeably when describing a painting of the funeral of the Ethiopian king Memnon—also the son of Eos. In addition, both Callistratus and Pausanias, cited Hemera as Memnon’s mother in their writings.

Preliminares del Concurso Carnaval de Cádiz 2019

‘Que asco das negra de mierda’

el mensaje racista que según YouTube no vulnera sus normas

Ha sido reportado por la blogera barcelonesa Desirée Bela-Lobedde

La Red Española de Inmigración ha denunciado a YouTube ante el Defensor del Pueblo por su ‘inacción’

Desirée Bela-Lobedde en uno de los vídeos que sube a su canal de YouTube

No era la primera vez que Desirée Bela-Lobedde, una catalana de 37 años descendiente de africanos, recibía un comentario racista en su canal de YouTube. Pero hace dos días el hartazgo por la situación fue tal que quiso denunciarlo públicamente. “Siempre que me dejaban mensajes de este tipo con tanto odio y violencia yo los reportaba”, cuenta Desirée a Verne por teléfono, “pero cuando una vez más recibí esa respuesta automática diciendo que no observaban ningún hecho que vulnerase sus normas, no pude más”.

Indignada porque “los insultos quedasen impunes”, Desirée realizó dos pantallazos de los mensajes – el abusivo y la réplica de la compañía – y colgó las fotos en su perfil de Twitter. En la publicación citó a YouTube España y lanzó la siguiente pregunta: “¿En serio que no hay violación de directrices aquí?”. En apenas un día el tuit de la bloguera ha sido compartido por más de 1.900 personas y generado cientos de mensajes de solidaridad en las redes.

¡YouTube si que es mierda!


Nix

 

La noche

Según la mitología griega, en el principio sólo reinaba el Caos o la Nada. De él surgieron los dioses primordiales de los cuales proceden todos los demás. Estos dioses primigenios eran Gaia (la Madre Tierra), Eros (la fuerza de la Procreación), el Tártaro o Inframundo, un gran pozo de oscuridad bajo la tierra (el Infierno de los griegos), Erebo o dios primordial de la Oscuridad y Nyx, la diosa de la Noche.

Como una de las diosas más antiguas, Nyx jugó un papel muy importante entre los antiguos griegos, entre otras cosas porque era la responsable de la existencia de muchos de sus dioses más importantes. Dos de sus hijos fueron fruto de la unión con su hermano Erebo, Eter y Hemera, dioses del Cielo y de la Luz del Día respectivamente. Los griegos creían que el día comenzaba cuando Hemera salía del Tártaro a la superficie, sustituyendo a su madre Nyx, y que la noche llegaba cuando la hija regresaba al Inframundo y volvía a ser sustituida por su progenitora. El resto de su descendencia fue engendrada por ella misma.

Algunos de sus hijos fueron:
Los gemelos Hipnos y Tánatos, espíritus del Sueño y de la Muerte. Solían sobrevolar la Tierra cada noche con su madre Nyx. Algunos dicen que ambos hermanos procrearon a los Oneiroi (los Sueños). Otras versiones cuentan que eran sus hermanos menores cuyo líder era Morfeo.

-Las Keres, espíritus femeninos, también conocidas como las Furias, diosas de la muerte violenta (aquella que acontecía en el campo de batalla, por accidentes, asesinatos o enfermedades especialmente virulentas y crueles).

-Némesis, diosa de la Justicia Divina y del Equilibrio. Ella se encargaba de distribuir en su justa medida tanto la felicidad como la desgracia, así como de repartir el castigo o recompensa merecidos.

-Las Hespérides, guardianas de las manzanas de oro en el jardín del mismo nombre.

-Styx, diosa del río Estigia y personificación del Odio.

Nxy tuvo muchísimos hijos más, la mayoría de carácter maléfico y oscuro. No en vano su hogar era el Inframundo y su reino era la Noche. Los griegos la representaban como una bella mujer alada que conducía un carro, ataviada con un gran manto negro plagado de estrellas y acompañada de sus hijos Hipnos y Tánatos. Sus poderes excedían a los de cualquier otro dios y su culto se llevaba a cabo en toda Grecia.

En la Teogonía de Hesíodo, la Noche nació del Caos. Su descendencia es mucha, y reveladora. Con su hermano Érebo (Oscuridad), la Noche concibió a Éter (Puro brillo, Luminosidad) y Hemera (Día). Más tarde, por sí misma y sin intervención masculina, Nix engendró a Moros (Destino), Ker (Perdición), Tánatos (Muerte), Hipnos (Sueño), Geras (Vejez), Ezis (Dolor), Apate (Engaño), Némesis (Castigo merecido), Eris (Discordia), Filotes (Amistad, Ternura), Momo (Burla), las Hespérides (Hijas de la Tarde), los Oniros (los Sueños), las Keres (espíritus de la destrucción y muerte) y las Moiras (Destino).

En su descripción del Tártaro, Hesíodo añade que Hemera, quien ahora es hermana de la Noche en vez de su hija, abandonaba el Tártaro justo cuando Nyx entraba en él; cuando Hemera volvía, Nyx se marchaba. Esto asemeja el retrato de Ratri (‘noche’) en el Rig-veda (el texto más antiguo de la India, de mediados del II milenio a. C.), donde ésta trabaja en estrecha colaboración pero también en tensión con su hermana Usha (‘amanecer’).

En el Libro 14 de la Ilíada de Homero hay una interesante cita de Hipnos, el dios menor del sueño, en la que recuerda a Hera un antiguo favor después de que ésta le pida que haga dormir a Zeus. Hipnos hizo dormir anteriormente a Zeus una vez a instancias de Hera, lo que le permitió causar grandes infortunios a Heracles (quien regresaba por mar de la Troya de Laomedonte). Zeus montó en cólera y habría arrojado a Hipnos al mar si éste no hubiera huido asustado hasta Nix, su madre. Zeus, temiendo enfadar a Nix, contuvo su furia y de esta forma Hipnos logró escapar. Este mito convierte a Nix en la única divinidad a la que realmente temía Zeus.

La Noche adquirió un papel incluso más importante en varios poemas fragmentarios atribuidos a Orfeo. En ellos, la Noche el principio fundamental junto con su padre Caos. La Noche ocupaba una cueva o adyton, donde da oráculos. Urano —que está encadenado dentro, dormido y borracho de miel— sueña y profetiza. Fuera de la cueva, Adrastea tañe címbalos y golpea su tympanon, moviendo el universo entero en una eufórica danza al ritmo del canto de Nix.

La Noche también es el principio en el coro de apertura de Las aves de Aristófanes, que puede ser de inspiración órfica. Aquí también es la madre de Eros. En otros textos puede ser también la madre de Caronte y Ptono con Érebo.

El tema de la cueva u hogar de la Noche, allende el océano (como en Hesíodo) o en algún lugar al borde del cosmos (como en el orfismo) puede haber tenido su eco en el poema filosófico de Parménides. El investigador clásico Walter Burkert ha especulado que la casa de la diosa a la que el filósofo fue transportado es el palacio de la Noche. Esta hipótesis, sin embargo, debe tomarse con cautela.

En Grecia, la Noche rara vez es destinataria de cultos. De acuerdo con Pausanias,​ tenía un oráculo en la acrópolis de Megara.
Más frecuentemente, Nix merodea en el fondo de otros cultos. Por eso había una estatua llamada Noche en el templo de Artemisa en Éfeso. Los espartanos rendían culto al Sueño y a la Muerte, concebidos como gemelos,​ sin duda la Noche era su madre. Títulos de culto compuestos por la partícula nix- eran otorgados a varios dioses, notablemente a Dioniso Nyktelios (‘nocturno’) y Afrodita Philopannyx (‘la que ama la noche entera’)


También conocidas como Erinias o Euménides, las Furias nacieron de la Noche, (aunque también se cuenta que surgieron cuando Cronos cortó los testículos a su padre Urano y la sangre del dios cayó sobre la Gea, la madre tierra), y vigilaban la puerta hacia el mundo inferior, castigando a aquellos cuyos crímenes no habían sido expiados en el mundo de los mortales. Trataban así de restablecer el orden perdido. En ocasiones también subían a la superficie y allí perseguían a aquellos que pretendían salir impunes de algún delito.

Las Furias, que en sus orígenes contaban con un número incierto, terminaron siendo tan sólo tres. Sus nombres eran Tisifone, Alecto y Megera y tenían cabeza de perro, alas de vampiro y, en vez de cabellos, serpientes. Para cumplir su misión llevaban consigo látigos de cuero y temibles anillos de bronce.

Tisifone era la encargada de castigar a los osaban traspasar los límites de la buena conducta y era conocida como la Furia Vengadora. Megera se encargaba de hacer nacer el odio, la discordia, entre los mortales. Alecto los perseguía sin descanso hasta conseguir que murieran de locura o que fueran incapaces de volver a cometer un crimen semejante.

Cuentan que cuando Orestes acudió desesperado ante Apolo para conocer el nombre del asesino de su padre, el rey Agamenon, el oráculo le reveló que había sido su propia madre, Climenestra, esposa del rey, la autora de tal delito. Orestes, fuera de si, puso fin a la vida de su madre. Entonces entró la Furia Alecto en escena, atormentado al desgraciado príncipe Orestes por el crimen que había cometido.

Orestes acudió de nuevo a la ayuda de los dioses, siendo esta vez Atenea la elegida, para rogar el fin de su condena. Atenea, la diosa guerrera, consiguió convencer a Alecto de que el hijo de Agamenón ya había pagado con suficiente dolor sus actos y fue perdonado. Ahora bien, Orestes había de traer desde la ciudad de Taúride una estatua que hubiera sido consagrada a Artemisa, hermana de Apolo y diosa de la caza.
Desde este momento, las Furias pasan a llamarse Euménides y a ser consideradas como benevolentes, aunque, eso si, siguieron persiguiendo a los criminales.

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