Mi patria es todo el mundo.

Títeres

Políticamente “jilipollas”

Antes de dar la oportuna explicación os voy a contar una anécdota, que muchos ya conoceréis, sobre la importancia del latín. En cierta ocasión José Solís Ruiz, ministro de Trabajo durante el régimen franquista y natural de Cabra (Córdoba), le discutía al político y rector de la Universidad Complutense, profesor Muñoz Alonso, para qué servía el latín. El profesor le respondió:

Por lo pronto, señor ministro, para que a Su Señoría, que ha nacido en Cabra, le llamen egabrense y no otra cosa.
Y volviendo al título de este post, vamos a servirnos de la etimología, y el latín, para explicar por qué cualquiera puede ser ministro pero no maestro.

El término maestroderiva de magister y este, a su vez, del adjetivo magis que significa más o más que. El magister lo podríamos definir como el que destaca o está por encima del resto por sus conocimientos y habilidades.

Por ejemplo, Magister equitum (jefe de caballería en la Antigua Roma) o Magister militum (jefe militar).

El término ministro deriva de minister y este, a su vez, del adjetivo minus que significa menos o menos que. El minister era el sirviente o el subordinado que apenas tenía habilidades o conocimientos.
Por tanto, queda demostrado que para ser ministro solo hace falta ser imbecil y no saber nada.

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Breve Historia de la Humanidad

La historia de la humanidad es la historia de lo imposible, si analizamos los hechos desde el principio de los tiempos, veremos como la realidad supera y con creces a la ficción. Muchas personas no saben, bien porque no quieren saberlo, bien porque nadie se lo ha contado, que la humanidad por completo está siendo sometida, manipulada y organizada, según los intereses de una minoría supra nacional. Una élite que más allá del parlamento, de la cámara del congreso, de la organización de Las Naciones Unidas, conduce al homo sapiens hacia un sistema de gobierno ya diseñado desde mucho tiempo atrás. La ignorancia de la mayor parte del planeta es su mayor logro, fruto de una ingeniería social planificada desde hace al menos dos siglos. La ignorancia, es en definitiva, la piedra angular en la que basan su supremacía como élite gobernante, constatada desde hace al menos dieciocho siglos, desde el apretón de manos de Clemente y Costantino (iglesia y estado). El principal logro de esta élite en la sombra, ha sido confundir nuestra verdadera naturaleza, que nunca fue la competición, el egoísmo, la indolencia, la distinción entre lo masculino y lo femenino, la codicia, el clasismo, la jerarquización, la propiedad (todos y todas compartimos una sola casa), lo efímero (todos los seres humanos compartimos una memoria de especie, es decir, tenemos almacenadas en alguna parte de nuestro cerebro, reminiscencias de infinitas experiencias en distintas épocas. Un sistema de gobierno “perfecto”, representado por una gran pirámide, en cuya base sustentando el resto del edificio, estamos tú y yo, en una u otra altura, pero siempre cerca de la base, justo encima de nosotros hay una gran “barrera” con ciertos privilegios de clase, pero con un solo objetivo: la represión de la masa. Antes de la cima piramidal, en posiciones elevadas, ya sabes quiénes se situarían, y ocupando la privilegiada cúspide están ellos, dominándonos, esclavizándonos y alimentándose de todo el resto de la población, que les lleva manteniendo y enriqueciendo durante siglos. Curiosa coincidencia, que este mundo que todos tildamos de injusto y acabado, sea una fotocopia del sistema jerárquico de cualquier orden masónica en el mundo…

Muchos de los estados actuales se autodenominan “democracias”:
gobierno en el que el pueblo es soberano. Sin embargo, la soberanía
del pueblo se limita a marcar,cada pocos años, una cruz en
una papeleta, señalando unos nombres de entre otros,
que le son propuestos. Nos han hecho creer que la democracia
es ese simple gesto.Nuestro sistema, NO ES UNA DEMOCRACIA.
Es un sistema social de jerarquía global,
sostenido por una minoría para dominar a una mayoría.
En
esta
jerarquía,
unos pocos, situados
en la cima de la Pirámide
del Poder, imponen sus leyes.
Se arrogan unos derechos que nos han
usurpado a todos los demás. Son los grandes
capos de la banca y la industria. Han acaparado más dinero
que nadie, y a través de él ejercen el control sobre seres humanos y recursos.

Se valen de los gobiernos (“democráticos” o “dictatoriales”, de “derechas” o
de “izquierdas”), que les sirven, y con quiénes comparten porciones del poder.
Los gobiernos son los asalariados directos de la gran banca y la industria
multinacional.
Las autoridades son un artificio pensado para responder a necesidades creadas
artificialmente: seguridad y protección. Son una herramienta de usurpación del
poder por parte de las multinacionales. Son el biombo tras el cual la industria
mueve los hilos.
Por debajo de los gobiernos, las instituciones se disputan las porciones de
poder que les son concedidas.
Políticas nos comprometen en guerras que nosotros no deseamos. Establecen
alianzas o apoyan embargos a otras naciones, sin tenernos en cuenta.
Legislativas
Nos imponen leyes para controlarnos y pagan a jueces para condenarnos.
Sanitarias
Nos niegan el poder de decidir los tratamientos que queremos
para mantener nuestra salud. Nos intoxican con las vacunaciones a las
que nos obligan a someternos; nos mutilan con supuestas cirugías preventivas
y nos envenenan y exterminan con pseudo-medicamentos.
Educacionales
Nos educan para que seamos sumisos, para que tengamos miedo.
Nos inculcan la creencia de la desigualdad, que es la base
sobre la que han conseguido sus privilegios. Controlan
la investigación científica a partir del dinero que aportan en subvenciones,
y no tienen empacho en censurar o falsificar los resultados según su conveniencia.
Policiales
Instalan sistemas electrónicos para vigilarnos (inculcándonos la creencia de
que es para nuestra seguridad y protección). Pagan a policías para detenernos.

Mediáticas

Controlan los medios de comunicación más importantes, y a través de los mismos
crean una falsa realidad que actúa como cortina de humo para que no podamos ser
conscientes de sus manipulaciones.
Para llevar a cabo su agenda de control, la Cima del Poder lleva adelante
su Plan Secreto. A eso se le llama CONSPIRACIÓN o COMPLOT.
Ya que el plan es secreto, no podemos conocerlo. Pero vemos sus resultados.
Y la mejor manera de desmontar un complot es exponer esos resultados a la
luz del día.
A fuerza de repetírnoslo, hemos acabado creyendo que no tenemos ningún poder
para cambiar nada. Pero somos nosotros quiénes pagamos el salario de nuestras
autoridades. Nosotros, quiénes hemos depositado nuestra autoridad individual
en manos ajenas, y hemos permitido el desarrollo y mantenimiento de los
gobiernos que tenemos. Tienen la autoridad que nosotros queremos darles.

Nosotros podemos vivir sin ellos.

Ellos no pueden vivir sin nosotros.

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