Mi patria es todo el mundo.

Muros

Genocidio palestino

Desgraciada la generación cuyos jueces y gobernantes merecen ser juzgados.
El Talmud.

Solamente en la franja de Gaza, los israelíes han matado en 10 años a más de 5.000 palestinos.
Otros 2.000 más en Cisjordania. De los 70.000 palestinos que han sido secuestrados, más de
6.000, incluidos 400 niños, siguen encarcelados. Son unas cifras escalofriantes, si tenemos
en cuenta que la población que ocupa los territorios palestinos es de cinco millones y medio
de personas. Pero no solo en el gueto de Gaza y en el de Cisjordania, encerrado tras un muro
de 750 kilómetros y víctima de los ataques militares israelíes fenece el pueblo palestino.
La pobreza, la escasez de alimentos, de agua potable y de medicamentos también diezma a una
población que se debate entre resistir o desaparecer. Y los palestinos han optado por resistir,
reclamando su derecho a ser un estado libre y soberano que, según Naciones Unidas, debió
nacer hace 64 años, junto al estado de Israel. La lucha es dispar. Los palestinos se oponen al
fuego de fusiles con mira telescópica, disparando cohetes de artificio.

Siguiendo la línea marcada por Washington, la Unión Europea condena “los disparos de cohetes
por parte del Hamas y de otras facciones, que han desencadenado esta crisis”. Y el imbecil
del ministro italiano de Relaciones Exteriores, Giulio Terzi di Sant’Agata, que confunde
los cohetes con misiles, subraya que son “los disparos de misiles el origen de la crisis”
y que “la limitación de la fuerza por parte de Israel debe basarse en la certeza absoluta
de que los disparos de misiles no se repitan”. Una versión que, si no fuera por lo trágico
de los acontecimientos, resultaría grotesca.


La nueva crisis, desencadenada por Tel Aviv de manera totalmente voluntaria con el asesinato
en Gaza del comandante militar del Hamas, es parte de la estrategia del eje OTAN-Israel.
Mientras los gobernantes estadounidenses y europeos asumen en la escena internacional el
papel de moderados que buscan una solución pacífica al conflicto, la OTAN apoya cada vez más
a las fuerzas militares israelíes.


No es por casualidad que el ataque contra Gaza comenzó el 14 de noviembre, justo el día que
concluía en Israel la gran maniobra conjunta Austere Challenge 2012, con la participación de
3.500 militares estadounidenses.


Entre tanto, en el cielo de Cerdeña se intensificaban las maniobras de los caza-bombarderos
israelíes que utilizan la base de Decimomannu, donde disponen de un área de operaciones más
grande que todo el territorio de Israel. Dentro de poco el ejército israelí dispondrá de 30
aviones M-346 proporcionados por la empresa italiana Alenia Aermacchi. De manera que las
incursiones contra la franja de Gaza serán todavía más mortíferas. La maquinaria de guerra
de la OTAN se refuerza en la zona mediterránea y desde Estados Unidos llegan más unidades
navales y aéreas para las fuerzas especiales, unidades que operarán desde bases situadas
tanto en la costa norte del Mediterráneo (especialmente en Sigonella) como en la costa sur
(en Libia y otros países). Con estos movimientos como excusa, el Pentágono reclama 75.000
soldados y asesinos terroristas profesionales, para enviarlos a Siria, oficialmente para
apoderarse del invento de armas químicas, que cinismo, antes de que caigan en manos de
Hezbollah.
Asesinan a palestinos para extirparles sus órganos

Altos cargos y portavoces israelíes han estado clamando contra un importante periódico
sueco por haber publicado un reportaje en el que se afirmaba que el ejército de ocupación
israelí asesina a palestinos para trasplantar sus órganos a pacientes judíos.

El periódico Aftonbladet, uno de los más populares de Suecia, informaba el martes 18 de
que los soldados del ejército de ocupación israelí habían estado matando jóvenes
palestinos en Cisjordania para extirparles los órganos y venderlos. En el reportaje se
mostraba una foto del cuerpo de una víctima con una larga costura desde la barbilla al
abdomen, era Bilal Achmed Ghanan, de 19 años, asesinado por soldados israelíes.

El reportaje cita las palabras de la familia de una de las víctimas que afirma que
“a nuestros hijos los despojaron de sus órganos”. El reportaje establece también una
relación entre el tráfico ilegal de órganos y un reciente escándalo de corrupción en
Nueva Jersey en el que están implicados altos cargos [israelíes] y rabinos.
El autor del reportaje, Donald Bostrom, habla de las fuertes sospechas que hay entre los
palestinos de que el ejército israelí extirpó los órganos de los jóvenes. Sugiere que el
Tribunal Penal Internacional de La Haya debería abrir una investigación.

Testigo


Bostrom cita a un testigo palestino que describe un caso en que el ejército de ocupación
israelí mató de un disparo a un joven palestino de un pueblo de Cisjordania y después le
extirpó los órganos. La víctima palestina ha sido identificada como Bilal Ahmed Ghniyan.
“Se lo llevó un helicóptero militar y el ejército lo trajo cinco días después, muerto.
Cuando su familia lo enterró vio una larga costura desde el estómago a la barbilla”.
Bostrom también cita a otro testigo que afirma que sus hijos fueron utilizados como
“donantes forzados de órganos”.

Un portavoz israelí y altos cargos del ministerio de Asuntos Exteriores despotricaron y
echaron pestes contra Aftonbladet y acusaron a este popular periódico de “sangrienta
calumnia” y de propagar “rumores” contra Israel. el portavoz israelí Yigal Palmor afirmó
que el periódico sueco “había convertido la demonización de Israel en una causa sagrada”.

Otros altos cargos israelíes amenazaron con denunciar al periódico sueco por calumnias y
afirmaron que el reportaje era una expresión de antisemitismo.

Israel ha estado reaccionando con una sensibilidad exagerada a las críticas internacionales
al trato manifiestamente muy duro que inflige a los palestinos y el racismo descarado que
se asocia a este trato.

A principios de este año el ejército israelí emprendió un blitzkrieg generalizado y mortífero
contra la prácticamente indefensa población de Gaza, en el que utilizó armas prohibidas
internacionalmente y mató, mutiló y carbonizó a miles de civiles inocentes, incluidos cientos
de niños.

Organizaciones de derechos humanos describieron esta descomunal devastación de terror y muerte
que duró más de 20 días como “claros crímenes de guerra” y “crímenes contra la humanidad”.
Igualmente, Israel había matado a miles de inocentes en Cisjordania y muchas de las víctimas
fueron enviadas al instituto forense de Abu Kabir para que se les realizara la autopsia.
Sin embargo, no está claro si los órganos vitales de estos jóvenes siempre se extirpan para
ser trasplantados a pacientes judíos.

El ejército israelí, que ejerce una enorme influencia política y legal en Israel, casi siempre
se resiste a que se investiguen las operaciones que lleva a cabo en Cisjordania, que se hacen
violando de manera flagrante el Derecho internacional, especialmente el Derecho humanitario
internacional.

Precedente

En enero de 2002 un ministro israelí admitió tácitamente que órganos extirpados de cuerpos de
víctimas palestinas podían haber sido utilizados para ser trasplantados a pacientes judíos sin
que lo supieran las familias de las víctimas palestinas. En respuesta a la pregunta de un
miembro árabe del Knesset [parlamento israelí] el ministro, Nessim Dahan, afirmó que no podía
negar o confirmar que el ejército hubiera extirpado los órganos de jóvenes y niños palestinos
para trasplantes o para investigación científica: “No podría afirmar con seguridad que no
ocurriera algo de eso”.

Se cree que el miembro árabe del Knesset que hizo la pregunta a Dahan es Ahmed Teibi, quien
señaló que había recibido “pruebas creíbles” que demostraban que médicos israelíes del
instituto forense de Abu Kabir habían extraído órganos vitales como el corazón, los riñones
y el hígado de los cuerpos de jóvenes y niños palestinos a los que había matado el ejército
israelí en Gaza y Cisjordania.

En una entrevista de la televisión al-Jazeera en 2002 el difunto dirigente palestino Yasser
Arafat acusó al régimen de apartheid israelí de asesinar bebés, niños y jóvenes palestinos
y de quitarles sus órganos para trasplantes: “Asesinan a nuestros niños y utilizan sus
órganos como piezas de recambio. ¿Por qué calla el mundo entero? Israel se aprovecha de
este silencio para intensificar su opresión y terror contra nuestro pueblo”, afirmó un
enfadado presidente Arafat. Durante la entrevista, que tuvo lugar el 14 de enero de 2002,
Arafat mostró fotos de los cuerpos mutilados de los niños. “No estoy preocupado por mí mismo”,
afirmó el presidente cuando estaba bajo arresto domiciliario, “estoy preocupado por el pueblo
palestino que está bajo asedio desde hace quince meses”.

Israel había admitido que médicos del Instituto L. Greenberg de medicina forense en Abu Kabir
habían extirpado los órganos de tres jóvenes palestinos a los que había matado el ejército
israelí cerca de Khan Younis. Diez días después los cuerpos fueron devueltos a sus familias
para que los enterraran, pero les habían extirpado los órganos y los ojos.

Israel nunca llevó a cabo una investigación seria sobre éste y otros incidentes relacionados
con la extirpación de órganos vitales de los cuerpos de víctimas palestinas asesinadas por
las fuerzas de ocupación israelíes.

Según la periodista Saira Soufan, la extirpación ilegal de órganos de soldados y combatientes
palestinos está documentado desde antes de los años noventa. “Una vez que los cuerpos de los
soldados [palestinos] se devolvían a las familias en duelo, se descubría el robo de sus
órganos durante el proceso del entierro. Las cavidades vacías habían sido rellenadas con
materiales de desecho, como algodón, mangueras de jardinería y palos de escoba, y después
cosidas a consecuencia de la llamada ‘autopsia’”.

De manera esporádica, las autoridades israelíes han robado los órganos de turistas muertos en
Israel. Un caso al que no se dio publicidad ocurrió en 1998 cuando un escocés, Alistair Sinclair,
murió en circunstancias misteriosas en un calabozo del aeropuerto de Ben-Gurion [en Tel Aviv].
Su familia denunció a las autoridades israelíes cuando descubrió que faltaban el corazón de su
hijo y otros órganos. A su madre le enviaron otro corazón y otros órganos, pero ella nunca creyó
que fueran los de su hijo.

fin

®