Mi patria es todo el mundo.

Mujer

Amanecer

Amor, retorna tus ojos hacia nuestra primavera
Que tus labios sean canto de alondra herida, comienza
a alzar otra vez el vuelo despejando las tinieblas.

La última lágrima ya no es sino lluvia del pasado,
olvido, sombra, pecado de un amor que fue extinguido.
Don de Dios tu nombre es y tu vida su regalo.

¡Mira!, la aurora renace de la neblina del tiempo,
sale el sol entre los cauces ajados del pensamiento,
¡Ven a pintar la mañana!, con pinceles de recuerdos.

Crea amaneceres nuevos la brisa que lleva el fuego
del calor del nuevo día a los lienzos de tus cielos
salpicando entre tus campos dorados trozos de sueños.

Despierta el bosque dormido y callan nanas de luna
muere la noche en tus brazos de luz de hierba encendida
mientras nacen los colores que dan la vida a tu vida.

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Mariana Pineda

Lorca, en su obra, busca definir el carácter de Mariana entre el amor y la libertad. Ya condicionado por la misma sociedad, el personaje de Mariana es inducido a bordar la bandera debido al amor que siente por Don Pedro de Sotomayor. “En la bandera de la Libertad / bordé el amor más grande de mi vida” hará decir al personaje al momento de entrar en la capilla para esperar su muerte.

Ella es a la vez la mujer, Marianita, que da todo su amor por el amor mismo, entregada a su amado Pedro, y también el personaje histórico, Mariana de Pineda, que muere por su honor, por no traicionar a sus compañeros, encarnando los ideales de esa lucha liberal y convirtiéndose en heroína.

Lorca quería mostrar estos dos lados en la figura “Uno amplio, sintético, por el que pueda deslizarse con facilidad la atención de la gente. Al segundo – el doble fondo- sólo llegará una parte del público”. (García Lorca. Federico, 1980)

Es lo más destacado de este personaje el cambio que atraviesa, al tomar conciencia de su muerte, al dejar su pasión amorosa de lado, y su ira por ser traicionada por los liberales que huyen. Mariana Pineda decide convertirse en esa misma Libertad tan anhelada por Pedro, volviéndose una metáfora que Federico plasma con gran énfasis en un apasionado monólogo final. Exaltando en este final -como lo hará a lo largo de su obra con otros personajes femeninos- cualidades como la valentía y el coraje, encarnados en estas éstas mujeres que a pesar de ser quienes supuestamente no tienen voz, serán quienes tendrán en última instancia, la iniciativa y la determinación.

“Amas la libertad por encima de todo,
pero yo soy la misma Libertad. Doy mi sangre,
que es tu sangre y la sangre de todas las criaturas.
¡No se podrá comprar el corazón de nadie”.

“¡Yo soy la Libertad por que el amor lo quiso!
¡Pedro! La Libertad, por la cual me dejaste.
¡Yo soy la Libertad, herida por los hombres!
¡Amor, amor, amor y eternas soledades!”

“¡Oh, que día tan triste en Granada
que a las piedras hacia llorar,
al ver que Marianita muere en cadalso,
Por no declarar!”

 

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Encuentro

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Ayer te vi
Eras luna o estrella
solo se que vi tu luz cual bella
en enjambrado halo de misterio.

Fulgente trozo de mi sueño,
eras tu,
o el flagante tono de otro tiempo
donde cálidas ondas
dibujaban signos de amor y recuerdos.

Volví la cara hacia el infinito
rindiendo mis pasados pensamientos
vida y sentimiento, sabrás tu
que me miraste y tembló tu cuerpo.

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adios agosto adios

Como diría el poeta
vótame si no me ignoras
que la ignorancia es la madre
de todas las desventuras

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Firmar

Contra el T.T.I.P.

NO A LA LEY MORDAZA

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Contra el T.T.I.P.

NO A LA LEY MORDAZA

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adios agosto adios

Para Ana

Mi vida, cuanto te quiero,
el tiempo nada borró
mas mis ojos no te alcanzan,
y en mi locura diaria
buscaría por las las calles
tu posible semejanza.

Triste despojo del tiempo
que separó nuestras almas
cuando ahora solo espero
en la tímida esperanza
volver a sentirme amor
en los brazos de tus ansias

Después pensé, Miré al suelo
entre lamentos y lágrimas,
rogué a el cielo tu perdón
y entre las luces del alba
volver a verte, mi amor,
y oculto lloré de rabia.

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Diótima y el amor

Diótima de Mantinea (en griego: Διοτίμα) es un personaje
que juega un papel muy importante en El Banquete de Platón.
Sus ideas son el origen del concepto de amor platónico. A
pesar de todo, no desdeña el papel de la belleza. Si hemos
de confiar en lo que nos dicen varios autores, habría
correspondido a un personaje real.

En El Banquete, una serie de hombres discuten sobre el
significado del amor, entre los que Sócrates es el orador
más importante. Él dice que en su juventud aprendió la
“Filosofía del Amor” de Diotima, quien fue una sacerdotisa
o vidente. Sócrates dice además que Diotima prescribió
sacrificios mediante los que se libraron con éxito de la
plaga que agobiaba a “Atenas” por 10 años. Diotima le da a
Sócrates una genealogía del amor, diciendo que es el hijo
de la Circunstancia y la Necesidad. En su visión el amor no
es delicado, sino rudo y mezquino. El chico amado es
delicado, pero el viejo amante que busca al joven es
mezquino y falso. Sobre el amor la más importante tesis de
Diotima es que, en realidad, éste es un anhelo por la
inmortalidad. Ella dice que tenemos un deseo de fama
eterna; sólo el sabio reconoce la diferencia entre la
procreación física y la espiritual. Existen dos tipos de
amor: el físico y el espiritual. Mientras el amor físico
trata de preservar a la persona y alcanzar la inmortalidad
a través de la descendencia, el amor espiritual da luz a
ideas y pensamientos, que de por sí son inmortales. El fin
ulterior del amor es ayudarnos a ascender al conocimiento
de lo divino. Se menciona poco a las mujeres que destacaron
en la filosofía de los primeros tiempos. Sin embargo, Sócrates
nombra a Diótima para señalar que le preguntó a ella respecto
al amor y otros conocimientos.

Diótima le explicó que la naturaleza, siendo mortal, busca
inmortalizarse por medio de la procreación, “porque siempre
deja otro ser nuevo en lugar del viejo”.
Luego le comentó que un ser humano cambia todo el tiempo,
nunca es el mismo: “sino que continuamente se renueva y
pierde otros elementos, en su pelo, en su carne, en sus
huesos, en su sangre y en todo su cuerpo.
Y no sólo en su cuerpo, sino también en el alma: los hábitos,
caracteres, opiniones, deseos, placeres, tristezas, temores,
ninguna de estas cosas jamás permanece la misma en cada individuo,
sino que unas nacen y otras mueren. Pero mucho más extraño todavía
que esto es que también los conocimientos no sólo nacen unos y mueren
otros en nosotros, de modo que nunca somos los mismos ni siquiera en
relación con los conocimientos, sino que también le ocurre lo mismo a
cada uno de ellos en particular”.

Después de ella, muchos repitieron esos planteamientos, pero fue
Diótima quien los lanzó al aire a través de Platón y de Sócrates.
Aunque esa manera de pensar era como una luz que alumbraba a los
pensadores. Mucho antes, Heráclito se la pasaba diciendo que un
río es distinto cada hora y quien se baña en esas aguas también
cambia constantemente. Más o menos eso es lo que dijo cuando habló
de que nadie se baña dos veces en el mismo río.
Que Diótima haya sido citada por Sócrates –y por Platón– revela la
sabiduría de la misteriosa señora. Y no fue la única: muchos filósofos
griegos tuvieron entre sus allegados a mujeres que lanzaban sus ideas
y conclusiones hacia un futuro que, lamentablemente, se ha convertido
en algo alucinante pero torpe.
Solo el amor salvara a la humanidad

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Alfonsina Storni

Alfonsina Storni
{Sala Capriasca, 1892 – Mar del Plata, 1938}

Alfonsina Storni Martignoni nació el 22 de mayo de 1892 en Sala Capriasca, Suiza. Hija de Alfonso Storni y Paulina Martignoni, es la tercera descendiente de la familia, sus hermanos Romeo y María nacieron en 1887 y 1888 respectivamente.

A los cuatro años la familia regresa a San Juan, Argentina, donde residían. A los siete nace su hermano Hildo.

Desde su llegada a San Juan la familia está en una situación miserable. Se trasladan a Rosario en 1901 y prueban suerte con un Café Suizo en el que Alfonsina limpia y sirve.

Con 12 años Alfonsina escribe su primer poema, triste y centrado en la muerte, y lo deja bajo la almohada de su madre para que esta lo lea. A la mañana siguiente, mediante varios coscorrones, su madre le explica que la vida es dulce.

Su padre, depresivo y alcoholico, fallece en 1906 y Alfonsina, que no para de escribir poemas, entra a trabajar en un taller de gorras.

Su madre, Paulina, se casa de nuevo y se traslada a Butinza, allí continúa dando clases de música y canto. Alfonsina se traslada a Coronda para estudiar Magisterio, trabaja como celadora en la escuela, pero el dinero que le queda tras pagar la pensión no le da para vivir y tiene que hacer escapadas a Rosario para cantar en un teatrillo como corista. Se descubre en Coronda su trabajo como cantante y Alfonsina piensa en suicidarse tirándose al agua. Al año siguiente, en 1991, obtiene el título de maestra y ejerce ese otoño en una escuela de Rosario.

Publica sus primeros versos en las revistas Mundo rosariano y Monos y Monadas y tiene su primer desengaño amoroso con un hombre casado mayor que ella que la deja embarazada. Alfonsina, avergonzada, se refugia en Buenos Aires y da a luz a Alejandro el 21 de Abril de 1912; ella tenía 20 años.

Eran tiempos en los que cuenta la leyenda que escribía sus poemas en hojas de telefono por no tener recursos para comprar papel.

Trabaja como cajera en una tienda y colabora en Caras y Caretas, entra a trabajar como corresponsal psicológico. En esa oficina dicta su primer libro de versos La inquietud del rosal, se lo enseña al poeta Felix B. Visillac que consigue que sea publicado. La revista Nosotros elogia el poemario y desd ese momento Alfonsina entra en el círculo literario de la revista. Se hace conocida y admirada, pero sigue teniendo problemas económicos. Es nombrada directora de un colegio y mientras allí trabaja escribe su segundo libro, El dulce daño.

En marzo de 1918 los nervios la obligan a dejar su puesto de directora y vuelve a entrar en los círculos literarios. Publica su segundo poemario y colabora en Atlántida mientras trabaja como celadora en un colegio.

Publica Iremediablemente en 1919 y la crítica lo ensalza. Al año siguiente la Universidad de Montevideo la invita a dar unas conferencias. Publica Languidez ese mismo año. Le crean una Catedra en el Teatro Infantil Lavardén y allí trabaja enseñando a niños.

Su fama va en aumento, lo que hace aflorar su comportamiento neurótico, se retira a Los Cocos como hará más adelante en su vida varias veces. Tras el Premios Nacional de 1922, el Ministro de Instrucción Pública crea una cátedra para ella en la Escuela Nacional de Lenguas Vivas en 1923.

Sigue publicando poemario hasta que en 1927 estrena una obra de teatro, El amo del mundo, un rotundo fracaso que no aguanta más de tres días en cartel. En los años treinta realiza dos viajes a Europa con su amiga Blanca de la Vega, básicamente para olvidar sus problemas mentales. Tras la vuelta del último viaje se le descubre un tumor en el pecho; se lo extráen con éxito, pero la terapia de rayos es tan dolorosa que no la sigue.

Alfonsina se retrae y apenas sale a la calle. Vive sus últimos años atemorizada por la muerte. El 25 de octubre de 1938 hallan el cuerpo de Alfonsina Storni en la playa de La Perla, en Mar del Plata. Al día siguiente se publica su último poema, Quiero dormir, en La Nación.

Gloria eterna a la poesia hecha mujer

Obras

Dos farsas pirotécnicas. Buenos Aires: Cabaut. Teatro.
La inquietud del rosal. Buenos Aires: Librería de La Facultad, 1916. Poesía.
El dulce daño. Buenos Aires: Sociedad Cooperativa Editorial Limitada, 1918. Poesía.
Irremediablemente. Buenos Aires: Sociedad Cooperativa Editorial Limitada, 1919. Poesía.
Languidez. Buenos Aires: Sociedad Cooperativa Editorial Limitada, 1920. Poesía.
Ocre. Buenos Aires: Babel, 1925. Poesía.
Poemas de amor. Buenos Aires: Porter, 1926. Poesía.
Mundo de siete pozos. Buenos Aires: Tor, 1934. Poesía.
Mascarilla y trébol. Buenos Aires: Mercatali, Impr., 1938. Poesía.
Entre un par de maletas a medio abrir y Las maneci. Buenos Aires: Ediciones Católicas Argentinas, Tall. Graf. De, 1939. Discurso/Conferencia.
Teatro infantil. Buenos Aires: R.J. Roggero, 1950. Teatro.
Cinco cartas y una golondrina. Buenos Aires: Inst. Amigos del Libro Argentino, 1959. Miscelánea.
Obra poética completa. Poesías completas. Buenos Aires: Sela, 1968. Poesía.

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Aquella noche

Aún poseo tu recuerdo,
nuestras almas esa noche,
luceros en tus pupilas,
la caricia de tu pelo
y una pasión encendida.

Rondando en el firmamento
de tu cuerpo la ternura
desgrana el amor su celo
con la adorada dulzura
del carmín y de los besos
robados a la locura.

Busca las luces del alba
el corazón de la luna
el rumor se desvanece,
duerme el amor, nace el día.



¿Quién no amó?
¿Quièn no soñó?
¿Quién no murió de amor
aquel verano
entre tus brazos?

Firmar

¡Contra TTIP y CETA!

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