Mi patria es todo el mundo.

Inquisición

¿Hasta cuando?

¿Cuantas veces hay que repetir el inmenso sacrificio del
Cristo para absurdamente invalidar el primero y único?
¿Cuanto sufrimiento y sangre hará falta para saciar la
sed de oro de los Judas del templo vaticano moderno.

Para esta iglesia de los mercaderes, que en otros tiempos
impuso la fe como obligación por medio de la superstición,
el terror, la tortura y la muerte, donde solo hogueras
humanas alumbraron sus obtusas mentes, y en tiempos actuales
sus falsas tradiciones, son rescoldos de amenazas,
y carne de abusos, aislamiento y desprecio social.

«¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, pues sois
semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera parecen
bonitos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos
y de toda inmundicia!
Así también vosotros, por fuera aparecéis justos ante los
hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía y de
iniquidad. «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas,
porque edificáis los sepulcros de los profetas y adornáis
los monumentos de los justos, y decís: “Si nosotros hubiéramos
vivido en el tiempo de nuestros padres, no habríamos tenido
parte con ellos en la sangre de los profetas!” Con lo cual
atestiguáis contra vosotros mismos que sois hijos de los
que mataron a los profetas. ¡Colmad también vosotros la
medida de vuestros padres!. Evangelio de Mateo 23, 27-32


Las trece rosas



Fue uno de los episodios más crueles de la represión franquista. El 5 de agosto de 1939,
trece mujeres, la mitad menores, fueron ejecutadas ante las tapias del cementerio del Este.
Su historia sigue viva hoy en forma de libros, teatro, documentales y cine.

“Madre, madrecita, me voy a reunir con mi hermana y papá al otro mundo, pero ten presente
que muero por persona honrada. Adiós, madre querida, adiós para siempre. Tu hija que ya
jamás te podrá besar ni abrazar… Que no me lloréis. Que mi nombre no se borre de la
historia”. Fueron éstas las últimas palabras que dirigiría a su familia una muchacha de
19 años llamada Julia Conesa. Corría la noche del 4 de agosto de 1939. Hacía cuatro meses
que había terminado la Guerra Civil. Madrid, destruida y vencida tras tres años de acoso,
de bombardeos y resistencia ante el ejército sublevado, intentaba adaptarse al nuevo orden
impuesto por el traidor general Franco, un régimen que iba a durar cuatro décadas.

En el ambiente de ese verano de posguerra –tristísimo para unos y glorioso para otros–,
se mezclaban las ruinas de los edificios y la pobreza de sus pobladores con las dolorosas
secuelas físicas y psicológicas de la contienda. Y, sobre todo, abundaban ya la propaganda
y la represión. El día a día de la capital estaba marcado por las denuncias constantes de
vecinos, amigos y familiares; por la delación, los procesos de depuración en la Administración,
en la Universidad y en las empresas; por las redadas, los espías infiltrados en todas partes,
las detenciones y las ejecuciones sumarias. En junio habían comenzado, incluso, los fusilamientos
de mujeres. “Españoles, alerta. España sigue en pie de guerra contra todo enemigo del interior o
del exterior, perpetuamente fiel a sus caídos. España, con el favor de Dios, sigue en marcha, una,
grande, libre, hacia su irrenunciable destino…”, voceaban las radios de Madrid. “Juro aplastar y
hundir al que se interponga en nuestro camino”, advertía Franco en sus discursos.

Sería aquélla la última carta de Julia Conesa. Y ella lo sabía. Porque, junto a otras catorce presas
de la madrileña cárcel de Ventas, había sido juzgada el día anterior en el tribunal de las Salesas.
“Reunido el Consejo de Guerra Permanente número 9 para ver y fallar la causa número 30.426 que por
el procedimiento sumarísimo de urgencia se ha seguido contra los procesados (…) responsables de un
delito de adhesión a la rebelión (…) Fallamos que debemos condenar y condenamos a cada uno de los
acusados (…) a la pena de muerte”, dice la sentencia. A Julia la acusaban hasta de haber sido
“cobradora de tranvías durante la dominación marxista”.

Y apenas 24 horas más tarde, 13 de aquellas mujeres y 43 hombres fueron ejecutados ante las tapias
del cementerio del Este. El momento lo recuerdan así algunas compañeras de presidio: “Yo estaba
asomada a la ventana de la celda y las vi salir. Pasaban repartidores de leche con sus carros y la
Guardía Civil los apartaba. Las presas iban de dos en dos y tres guardias escoltaban a cada pareja,
parecían tranquilas” (María del Pilar Parra). “Algunas permanecimos arrodilladas desde que se las
llevaron, durante un tiempo que me parecieron horas, sin que nadie dijera nada. Hasta que María
Teresa Igual, la funcionaria que las acompañó, se presentó para decirnos que habían muerto muy
serenas y que una de ellas, Anita, no había fallecido con la primera descarga y gritó a sus
verdugos: ‘¿es que a mí no me matan?” (Mari Carmen Cuesta). “Si fue terrible perderlas, verlas
salir, tener que soportarlo con aquella impotencia, más lo fue ver la sangre fría de Teresa Igual
relatando cómo habían caído. Entre las cosas que nos dijo, fue que las chicas iban muy ilusionadas
porque pensaban que iban a verse con los hombres [con sus novios y maridos, también condenados]
antes de ser ejecutadas, pero se encontraron que ya habían sido fusilados” (Carmen Machado).

Quince de los ajusticiados ese 5 de agosto de 1939 eran menores de edad, entonces establecida en
los 21 años. Por su juventud, a estas mujeres se las comenzó a llamar “las trece rosas”, y su
historia se convirtió pronto en una de las más conmovedoras de aquel tiempo de odio fratricida
fascismo y clero cómplice, servil de los asesinos. Gloria y honor eterno a esas trece rosas.


Que sus nombres no se borren de la historia

fin

Reservados todos los derechos

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Contador

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Firmar

Contra el T.T.I.P.

NO A LA LEY MORDAZA

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La religión católica

La Influencia Pagana en la religión católica

En los siguientes audios, amig@ oyente, quiero hacerte llegar mi sensación de sorpresa, al estudiar sobre este tema y comprender que la mayoría de las fiestas, llamadas cristianas, tienen un trasfondo pagano y por lo tanto sin justificación ni cristiana ni bíblica.  Mientras gran parte de la humanidad muere de escaces y hambre hay un submundo de falsas creencias con las manos manchadas de sangre que se se rindio hace mucho tiempo al diablo, a cambio de riquezas y poder, formando esta lacra las iglesias que fomentan y bendicen los asesinatos, las banderas, inquisiciones, guerras, ejercitos y armas haciendose inmundos, asesinos y asquerosos como el, su mision es destruir la bondad del universo.. Por supuesto eligieron dias especiales para ellos y comercialmente muchos se prendieron a miles de idolos disfrazandolos de santos propios vendiendo lo mas sagrado y ofendiendo al unico Dios vivo. Esta prostitucion de la verdad ha hecho que la Cristiandad actual se haya ganado merecidamente el titulo de Babilonia la Grande, la madre de todas las Rameras.

fin

Babilonia la Grande

Culto a La Madre e Hijo

Culto a María

Santos, Santoral, y Simbolismo

Obeliscos, Templos y Torres

¿Es la cruz un simbolo Cristiano?

Constantino y La Cruz

Reliquias del Romanismo

Fraude Religioso

¿Fue Pedro el Primer Papa?

Origen Pagano Del Oficio Papal

Inmoralidad Papal

Son Infalibles Los Papas

La inhumana Inquisición

Alejandro Dumas, en su novela “La Reina Margot”, referida a ese hecho, muestra a un rey
débil, cobarde, inconsistente e incapaz de ejercer su autoridad, frente a una madre
controladora y vengativa, que a su vez manipulaba a su antojo al círculo rojo del rey.


Más allá de la novela –magistralmente llevada al cine bajo la dirección de Patrice Chéreu,
el hecho histórico demuestra cómo una diferencia religiosa, puede desencadenar en una
catástrofe, cuando alguien piensa que dios debe hablar para dirimir un asunto.


En realidad, el conflicto entre protestantes y católicos no es la fe en dios, pues ambos
creen en el mismo dios, con iguales atributos y parecida historia. El verdadero dilema,
es que los protestantes se asumen con más dignidad humana y adoptan una fe, digamos, más
racional y enfrentan la corrupta iglesia católica, instaurando nuevas formas para realizar
los ritos y, sobre todo, para la conducta de las jerarquías.


En una palabra, se trata de un problema de poder, más que de fe.


Y es ahí cuando, de manera maliciosa y corrupta, quienes defienden unos intereses, se
aprovechan verdaderamente de la fe de las personas y las instan a actuar, supuestamente,
en el nombre de dios, pero de una manera animal.


La Matanza de San Bartolomé, en 1572, exigió auténticas hordas de asesinos “peinando”
las calles de París sistemáticamente, pues los muertos se contaron por miles en una
sola noche. Nadie en su sano juicio hubiese salido a las calles a asesinar gente
indiscriminadamente, sobre todo con armas punzocortantes, a no ser porque se les
enajenó a través de una fuerza mucho más intensa que la razón (la fe), pero manejada
de manera desvirtuada.



Ninguna de las tres mayores religiones monoteistas del mundo (católica, judía y musulmana),
considera siquiera la posibilidad de que los humanos actúen en nombre de dios en ningún
momento. Más aún, por lo menos la religión católica señala en numerosas ocasiones, que dios
es todopoderoso, lo cual, en lógica formal, elimina de entrada la necesidad de que nadie
actúe o asesine en su nombre.


Pero enardecidos por el engaño de los poderosos, los creyentes son capaces de actuar de
manera brutal, e irracional, como ocurrió en aquella noche fatídica en París, en el siglo XVI,
pero como hemos visto también miles de ejemplos en casi todos los siglos y países imaginables.
(Por ejemplo, Canoa, en Puebla, a principios de los años 70 del siglo pasado).


Conozco a un periodista palestino, muy callado y analítico, a quien un día le preguntaron su
opinión sobre el conflicto religioso entre judíos y árabes. Su respuesta no pudo ser más
ilustrativa: “nuestro problema no es con los judíos; es con los sionistas”. Es decir, no es
un problema de fe, sino de poder y de expansionismo, al que se ha revestido deliberada,
falsa e injustamente, de un ropaje religioso para hacerlo más “creíble”. Es decir, una vez
más, el abuso respecto al nombre y “deseos” de dios, interpretado al antojo de los poderosos
en turno, para “justificar” las más feroces y animales atrocidades.
No opio sino veneno y nos lo quieren cobrar. No contribuyas a la pedofilia
istitucionalizada, ni un euro para la gran Babilonia.



Vosotros sois de vuestro padre el diablo y queréis hacer los deseos de vuestro
padre. El fue un homicida desde el principio, y no se ha mantenido en la verdad
porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, habla de su propia naturaleza,
porque es mentiroso y el padre de la mentira.
Evangelio del apostol Juan 8:44


«Se acercaron entonces los discípulos a Jesús, y le dijeron: Mira, los fariseos se
han sentido ofendidos al oir esas palabras. Jesús les respondió: Cualquier planta
que mi Padre celestial no haya plantado, tendrá que ser arrancada. No les hagáis
caso, porque esos son ciegos que intentan guiar a otros ciegos; y si un ciego se
hace guía de otro ciego, ambos caerán juntos en el mismo hoyo.»
Evangelio de Mateo 15:12-14

fin

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