Mi patria es todo el mundo.

HUMANIDAD

¿Humanidad?

¿Humanidad?

Existen mùltiples problemas que angustian y oprimen a la humanidad,(a unos mucho mas que a otros), que los atentados de falsa bandera han contribuido a poner en evidencia, pero lo mas deprimente y terrible consiste en que ninguno de ellos, terrorismo incluido, son inevitables, pues el hombre posee medios sobrados para solucionarlos y prevenirlos, simplemente carece de autèntica voluntad o intereses para conseguirlo. La mayorìa de los mismos son fruto de la insolidaridad, el egoismo y la irracionalidad. El del incremento de la longevidad no es tal, pues el maquinismo y la tècnica rinden sobradamente para compensar la disminución del porcentaje de la poblaciòn productiva y la mejor prueba de ello es el continuo incremento del paro en la mayorìa de los paises, llegando en los subdesarrollados a el 50% sobre todo en la juventud, principal motivación ,junto con la deficiente o inexistente educación, para caer en las garras del integrismo cristiano o musulman. El de la excesiva natalidad y el mantenimiento de la gravedad y extensiòn de las enfermedades infecciosas , es debido igualmente a la Religión y a la insolidaridad de los paises desarrollados, que no tienen verdadera voluntad de extender la cultura y desechar los obsoletos resortes de poder aportando los medios necesarios para solucionarlos.

Algo parecido se puede decir del problema de los alimentos a nivel
global, pues con un moderado control de la natalidad en los paises
subdesarrollados (en los desarrollados ya se ha conseguido y en algunos
sobradamente), que se lograrìa fácilmente con un aumento del nivel
cultural y de vida en los mismos, aquel tampoco existirìa ,ya que las
hambrunas existentes en unos paises se conjugan con el despilfarro y
los enormes excedentes alimentarios de otros, en los que se penaliza
la producciòn o se destruyen en lugar de enviarlos a donde se necesitan
desesperadamente, pero sí se proporcionan a esos paises armas modernas
para que se maten con mayor efectividad y paralelamente para poder
controlar a su antojo sus riquezas naturales ,que expolian ademàs con
total cinismo e impunidad como pago de una deuda inacabable que los
mantiene en perpètua pobreza, producida por importaciones de artìculos
manufacturados carísimos, (armas incluidas) en la mayorìa de las
ocasiones fruto de esplèndidas comisiones a gobernantes corruptos,
combinados con precios de saldo para las riquezas naturales y materias
primas que exportan.

Dicha voluntad deberìa surgir de los principios èticos o valores
solidarios y humanìsticos , pero todos ellos representan un sentido
superior que tendrìa que dominar a nuestros instintos agresivos y
egoistas . Por desgracia lo antes expuesto demuestra claramente que
en general no ocurre asì y nos debemos preguntar el por què. Yo creo
que la respuesta es evidente, sin una base sòlida y profunda que los
fundamente se transforman en palabras huecas que no se sienten y asì
podemos observar que en la mayorìa de los paises alternan diversos
partidos con distintas siglas y programas , pero los resultados de su
quehacer polìtico son similarmente deprimentes porque sus miembros no
tienen interiormente autèntica voluntad de solucionar los antedichos problemas.

Y es que realmente es imposible el fundamentar valores de un sentido
superior en un mundo en el que la Religión ha fracasado y la ciencia
pregona que no existe sentido alguno. Si realmente nuestra existencia
es un absurdo que surge de la nada para volver a ella en un entorno en
el que sòlo impera el ciego concurso del azar y las fuerzas fìsicas,
la reacciòn lògica de la voluntad no es impulsar los valores èticos,
sino el vivir un hedonismo del presente, (el aquí y ahora), y la ley
del mas fuerte y el todo vale que se van imponiendo por doquier. De ahì
que la tònica general sea el combatir el extremado reduccionismo expuesto,
intentando paralelamente aportar dicha base mediante la propuesta de el
Todo que la mayorìa conoceis. La solidaridad y la comprensión debe ser
ahora y siempre el motivo principal del género humano.

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LIBRO SEMANAL

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Nada hay cuidadosamente ocultado que no haya de revelarse
ni secreto que no llegue a saberse”. Evangelio de Lucas 12:2

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Hacer beneficios a un ingrato es lo mismo que perfumar a un muerto. (Plutarco)

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¡Viva la República Española!


Serenos y alegres, valientes y osados
¡Cantemos, soldados, el himno a la lid!
¡De nuestros acentos el orbe se admire
y en nosotros mire los hijos del Cid!
Soldados, la patria nos llama a la lid,
¡Juremos por ella vencer o morir!

¡Blandamos el hierro que el tímido esclavo
del libre, del bravo, la faz no osa ver!
Sus huestes cual humo veréis disipadas,
y a nuestras espadas fugaces correr.
Soldados, la patria nos llama a la lid,
¡Juremos por ella vencer o morir!

¿El mundo vio nunca más libre osadía?
¿Lució nunca un día más grande el valor,
que aquel que, inflamados, nos vimos del fuego
que excitara a Riego de Patria el amor?
Soldados, la patria nos llama a la lid,
¡Juremos por ella vencer o morir!

Honor al caudillo, honor al primero
que el cívico acero osó fulminar.
La patria afligida oyó sus acentos
y vio sus tormentos en gozo tornar.
Soldados, la patria nos llama a la lid,
¡Juremos por ella vencer o morir!

Su voz fue seguida, su voz fue escuchada,
tuvimos en nada soldados morir.
Y osados quisimos romper la cadena
que de afrenta llena del bravo el vivir.
Soldados, la patria nos llama a la lid,
¡Juremos por ella vencer o morir!

Ya la alarma tocan; las armas tan sólo
el crimen, el dolo, podrán abatir.
¡Que tiemblen, que tiemblen, que tiemble el malvado,
al ver al soldado la lanza esgrimir!
Soldados, la patria nos llama a la lid,
¡Juremos por ella vencer o morir!

La trompa guerrera sus ecos da al viento,
de horrores sediento; ya muge el cañón.
Ya Marte, sañudo, la andana provoca
y el genio se invoca de nuestra nación.
Soldados, la patria nos llama a la lid,
¡Juremos por ella vencer o morir!

Se muestran: ¡volemos, volemos, soldados!
¿Los veis aterrados la frente bajar?
¡Volemos, que el libre por siempre ha sabido
al siervo rendido la frente humillar.
Soldados, la patria nos llama a la lid,
¡Juremos por ella vencer o morir!

Constitución de la 2ª República Española

Constitucion de laa II República Española
“Un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción; la ambición, la intriga, abusan de la credulidad y de la inexperiencia de hombres ajenos de todo conocimiento político, económico o civil; adoptan como realidades las que son puras ilusiones; toman la licencia por la libertad, la traición por el patriotismo, la venganza por la justicia” ― Simón Bolívar

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Rose

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HONOR Y GLORIA ETERNA

A LA REPUBLICA ESPAÑOLA

 

Luisa

 

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Y entonces me pregunto en qué clase de sociedad vivimos, qué democracia tenemos donde los corruptos viven en la impunidad, y al hambre de los pueblos se la considera subversiva. Ernesto Sábato

Luisa Isabel Álvarez de Toledo y Maura (Luisa Isabel María del Carmen Cristina Rosalía Joaquina, conocida simplemente como Isabel en su círculo íntimo) (Estoril, Portugal, 21 de agosto de 1936 – Sanlúcar de Barrameda, España, 7 de marzo de 2008), es una historiadora y escritora española, a parte de una figura aristocrata de gran importancia, siendo XXI Duquesa de Medina-Sidonia, XVII Marquesa de Villafranca del Bierzo, XVIII Marquesa de los Vélez, XXV Condesa de Niebla, tres veces Grande de España. Fue regularmente conocida como La Duquesa Roja.

Luisa Isabel Álvarez de Toledo fue jefa de la Casa de Medina-Sidonia, que ostenta el primer ducado hereditario que se concedió en la Corona de Castilla, en 1445, y de otras casas nobiliarias, como la de Villafranca del Bierzo y la de los Vélez. Su residencia principal era el Palacio de Medina-Sidonia, situado en Sanlúcar de Barrameda, en la provincia de Cádiz, que alberga uno de los archivos privados más importante de Europa.

Sus ideales republicanos y su oposición al franquismo hicieron de ella una noble atípica, lo que le valió del sobrenombre de “la duquesa roja”. Como escritora, publicó varias novelas y como historiadora su obra fue bastante polémica y controvertida. Dedicó gran parte de su vida a la conservación y catalogación del Archivo de la Casa de Medina-Sidonia, así como a la creación de la Fundación Casa Medina-Sidonia.
Luisa Isabel Álvarez de Toledo y Maura (Estoril, Portugal, 21 de agosto de 1936 – † Sanlúcar de Barrameda, España, 7 de marzo de 2008), (bautizada como Luisa Isabel María del Carmen Cristina Rosalía Joaquina), noble española, XXI Duquesa de Medina Sidonia, XVII Marquesa de Villafranca del Bierzo, XVIII Marquesa de los Vélez,XXV Condesa de Niebla, tres veces Grande de España.

Luisa Isabel Álvarez de Toledo fue jefa de la Casa de Medina-Sidonia, la Casa ducal más importante de España por ostentar el primer ducado hereditario que se concedió (1445), y de otras muchas Casas como la de Montalto de Aragón. Su residencia principal era el Palacio de Medina-Sidonia, situado en Sanlúcar de Barrameda, Cádiz, que alberga el archivo privado más importante de Europa. Aristócrata atípica y polémica, era historiadora, conservadora del preciado archivo ducal y escritora de numerosas publicaciones. A la edad de 18 años, la XXI duquesa de Medina Sidonia, fue presentada en sociedad en Estoril, Portugal, con la Infanta Pilar de Borbón, y a pesar de todo, mantuvo durante toda su vida unos férreos ideales republicanos.

En 1967 Luisa Isabel Álvarez participó en una manifestación en defensa de los agricultores que exigían indemnizaciones a raíz de la contaminación sufrida en sus tierras por el accidente nuclear de Palomares. Fue procesada por ello y acabó en la cárcel de Alcalá de Henares, donde permanecería durante ocho meses en el año 1969. Fue liberada gracias al decreto-ley de amnistía. Desde entonces fue conocida como la “duquesa roja”. Tras la publicación de su libro La Huelga, el Tribunal de Orden Público emitió sentencia condenatoria, pero ella ya se había exiliado en Francia. Estuvo volcada hasta su muerte en la presidencia de la Fundación que gestiona la mayor parte del patrimonio de la Casa Medina Sidonia, en la investigación histórica y en la literatura.

Títulos nobiliarios
Títulos nobiliarios reconocidos por el Ministerio de Justicia ( España):
Duquesa de Medina-Sidonia, con Grandeza de España (1957)
Marquesa de Villafranca del Bierzo, con Grandeza de España (1957).
Marquesa de los Vélez, con Grandeza de España (1951).
Baronesa de Molins de Rei (1959).
Condesa de Niebla (1955).
Títulos reconocidos por el Cuerpo de la Nobleza Italiana ( Italia):
Principessa di Paternò (1957).
Contessa di Sclafani (1957).
Contessa di Adernò (1957).
Contessa di Caltabellotta (1957).
Contessa di Caltanissetta (1957).
Contessa di Caltavuturo (1959).
Contessa de Collesano (1962)
Marchessa di Calatafimi (1959).
Baronessa di Centorvi (1959).
Baronessa di Biancavilla (1959).

Luisa Isabel era hija de Joaquín Álvarez de Toledo y Caro, XX Duque de Medina-Sidonia, y de María del Carmen Maura, hija de Gabriel Maura Gamazo, I Duque de Maura, (hijo de Antonio Maura, presidente del gobierno) y de Julia Herrera, V Condesa de la Mortera. Contrajo matrimonio el 16 de julio de 1955 en Mortera, Cantabria, con José Leoncio González de Gregorio y Martí (Madrid, España, 29 de octubre de 1930), con quien tuvo tres hijos: Leoncio Alonso González de Gregorio y Álvarez de Toledo, María del Pilar Leticia González de Gregorio y Álvarez de Toledo y Gabriel Ernesto González de Gregorio y Álvarez de Toledo.

Se divorciaron en 2005, pero no convivieron sino cuatro años. Contrajo de nuevo matrimonio con su secretaria, Liliane María Dahlmann, el 7 de marzo de 2008. Falleció ese mismo día como consecuencia de un cáncer de pulmón.

Para unos era la duquesa de Medina Sidonia. Para otros, la ‘duquesa roja’. Pero, más allá de distinciones nobiliarias, Luisa Isabel Álvarez de Toledo y Maura era una historiadora, escritora comprometida y protectora del valioso patrimonio cultural heredado de su familia. A las 19.50 horas del viernes, fallecía por causas naturales en su residencia del Palacio Ducal de Sanlúcar de Barrameda.
Álvarez de Toledo nació en Estoril, Portugal, el 21 de agosto de 1936. Ostentaba el título de XXI duquesa de Medina Sidonia, la Casa ducal más importante de España al ser el primer ducado hereditario que se concedió (1445), y de otras muchas casas como la de Montalto de Aragón, duquesa de Fernandina y princesa de Montalbán, marquesa de Villafranca del Bierzo y marquesa de los Vélez. Era tres veces Grande de España y ostentaba, además, 12 títulos reconocidos por el Cuerpo de la Nobleza Italiana.

Admirada por sus inquietudes intelectuales, Álvarez de Toledo era historiadora, conservadora del preciado archivo ducal y escritora de numerosas publicaciones.
Contrajo matrimonio en 1955 con José Leoncio González de Gregorio y Martí, con quien tuvo tres hijos.
A la edad de 18 años, la XXI duquesa de Medina Sidonia, fue presentada en sociedad en Estoril, Portugal, con la Infanta Pilar de Borbón, y a pesar de todo, mantuvo durante toda su vida unos férreos ideales republicanos.
Fue miembro del PSOE a raíz de su lucha antifranquista, lo que le llevó a ser encarcelada en los años 60 en la cárcel de Alcalá de Henares, siendo conocida popularmente desde entonces como la ‘duquesa roja’.
En la actualidad estaba volcada en la presidencia de la Fundación que gestiona la mayor parte del patrimonio de la Casa Medina Sidonia, en la investigación histórica y en la literatura.
El Ayuntamiento de Sanlúcar de Barrameda lamentó en un comunicado de prensa la “irreparable pérdida” de la duquesa y anunció que la fecha y hora de las exequias “se comunicarían oficialmente”.
Como testimonio de su vida, quedan las palabras que jalonaban, en el momento de su fallecimiento, la página web de la Fundación, a la que tanto empeño puso la duquesa: Equidad, Ética, Valor, Trabajo, Constancia.
Luisa Isabel Álvarez de Toledo custodia, en su palacio de Sanlúcar de Barrameda, uno de los archivos privados más importantes de Europa. Más de seis mil legajos y seis millones de documentos reflejan la vida civil y política en el ducado de Medina Sidonia a lo largo de ocho siglos. Ahora trabaja para que el legado no sea trasladado en el futuro fuera de Cádiz.

Luisa Isabel Álvarez de Toledo, duquesa de Medina Sidonia, marquesa de Villafranca y de los Vélez, se ha enfundado en una chaqueta de lana para protegerse del frío reinante en los salones del palacio. Adusta, menuda, ágil y con el corto cabello sin teñir, su imagen no concuerda en absoluto con la joven vestida de blanco que posó para el retrato que cuelga en el rellano de la escalera. Entonces era una noble heredera. No mucho tiempo después se convirtió en la duquesa roja. Y hoy es la propietaria de un inmenso palacio que cuesta mucho trabajo mantener y de uno de los dos archivos privados más importantes del país, en competencia directa con el de la casa de Medinaceli.

La duquesa no había cumplido veinte años cuando heredó el palacio de los Guzmanes, donado por Fernando IV hace ocho siglos a su antepasado Alonso Pérez de Guzmán. Tuvo que hacerse cargo, además, de un ingente y polvoriento legado documental depositado por su familia en un guardamuebles de Madrid. Isabel cargó el archivo en un camión, lo trasladó al palacio de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), lo desempolvó, lo clasificó y se ha pasado media vida investigándolo.

El archivo consta de más de seis mil legajos y seis millones de documentos que reflejan la historia del Ducado y otras casas de la nobleza española desde principios del siglo XIII. Hay escrituras, contratos, sentencias judiciales, cartas, avisos y documentos eclesiásticos que constituyen un material de primer orden para los historiadores y que en los últimos años han sido objeto de treinta tesis doctorales.

La conversación se desarrolla en un pequeño despacho de la segunda planta del palacio, en el que la duquesa se encierra a trabajar a diario para mantener vivas sus páginas de Internet, su refugio tras haber sido expulsada del mercado de las editoriales. Cuarenta años de lucha contracorriente la han convertido en un ave solitaria. Desconfía de las administraciones, a las que acusa de no prestarle ninguna ayuda, y asegura tenerlo todo “pensadísimo” para que el archivo no sea sacado nunca de la ciudad que bulle junto a la desembocadura del Guadalquivir.
P – ¿Las administraciones públicas han dado muestras que de valoran la importancia de su archivo?
R –Interés por llevárselo sí que han mostrado. Pese a que es un archivo que está perfectamente bien, todo el interés es quitarlo de mi control. Y lo peor es que quieren enterrarlo en Távera [Toledo] ¡A ver quién va a investigar a Távera! Eso es un auténtico cementerio de documentos.
P -¿Existe la posibilidad de que el legado sea sacado fuera de Sanlúcar?
R –Mientras yo viva lo veo difícil, primero porque tengo la fuerza moral. Según los estatutos de la Fundación no puede salir absolutamente nada. Y los estatutos los puedo cambiar yo, pero no los que vengan detrás.
P -¿Pero qué pasará cuando no esté usted?
R –Lo tengo pensadísimo. Como le digo, esto es una Fundación, de la que yo soy la presidenta, y en la que están además de un paleógrafo de Sevilla, un abogado de Sanlúcar, dos representantes de la UNED y dos de mis colaboradoras. Ahora estamos en trámites para modificar los estatutos, porque lo pide la ley. Queremos funcionar con una ejecutiva reducida, de dos o tres personas, y un patronato más amplio en el quepretendemos que entren el Ayuntamiento y, a ser posible, la Junta de Andalucía.
P -¿Su propuesta ha encontrado buena acogida?
R –Con estos políticos nunca se sabe. Porque pueden tener muy buena voluntad, pero llega una orden de arriba y cambian de la noche a la mañana. El alcalde de Sanlúcar sabe cuál es la intención, porque le he dicho algo.
P -¿Cuál ha sido su principal hallazgo entre los documentos que custodia?
R –Fue importante encontrarme un documento de 1463 según el cual, entre los cabos de Agüer y Bojador había ríos navegables, con pesquerías. Eso lo pude seguir a través de la isla de Modogor: fértil, con riberas, con bosques, con pastos y que está documentada hasta 1619. Seguí investigando y, cuál no sería mi sorpresa cuando descubrí que el río Agüer es el Amazonas y que la isla de Mogodor es la isla Johannes, que está en la desembocadura del Amazonas.
P -¿En eso basa su tesis de que no fue Cristóbal Colón quien descubrió América?
R –Acusan a este archivo de haber documentado que Colón no descubrió América y de que no hubo Descubrimiento. Y no es exactamente así, sino que aquí encontré el documento que me llevó a otros documentos que avalan esa tesis. La parte más importante de esos escritos está en Simancas.
P -¿Y también hay documentos que prueban que hace ocho siglos había elecciones democráticas?
R –Fue muy importante descubrir que los alcaldes y los municipios no se nombraban a dedo, que desde el siglo XIII los elegía la gente: al señor le daban una lista con dos nombres para cada cargo y podía tachar uno. Y descubrir que había pleitos.
– Sanlúcar debió ser un enclave muy rico, muy avanzado para su época. ¿Qué papel desempeñaban las mujeres?
— Los primeros telares que hay en Sanlúcar en el siglo XVI son de una señora, Isabel Losarte, de origen flamenco, a la que se le ocurre montar una fábrica. La mayor importadora de madera de abedul era una mujer zapatera. Había otra que importaba cobre y hierro para los arcabuces. Y otras estaban en su casa cosiendo. Tengo en mi página una mujer cuyo marido se había dedicado a sus labores porque ella era polvorista, estaba a sueldo de los Reyes Católicos.
– ¿Cree que el archivo es suficientemente conocido y valorado?
— Ni siquiera el de Simancas lo es. Yo he encontrado allí seis documentos de Cristóbal Colón, de él y dirigidos a él, que ni siquiera han sido nunca publicados. En este país no hay ningún archivo que esté bien investigado. En el mío, por lo menos, están todos los documentos abiertos, al cien por cien. En los nacionales no ocurre así, y eso es grave.
– ¿Cómo son las condiciones de conservación?
–Perfectas. No tenemos hongos, al contrario que los demás, que han cometido el error de meter el aire acondicionado. El papel necesita luz y aire.
– ¿Controla la Junta de Andalucía la salud de los documentos?
— Cada vez que los controlan se inventan una barbaridad. Si lo hicieran con frecuencia acabarían con los documentos. Una vez nos trajeron una cosa buenísima para ponérsela a los papeles y menos mal que no lo hicimos. Era veneno puro. Lo que hacemos es fumigar el aire una vez al año, sin tocar los papeles.
– ¿Cuáles son los mayores peligros que acechan a los documentos que custodia?
— Los gusanitos y los pescaditos, y toquemos madera que no tenemos ninguno. He matado cantidad. Traía a barullo de Madrid y los he matado al dedete, que es como se matan.
– Lo suyo con este archivo es un sacerdocio.
— No es para mí. Es para los demás. Quien no conoce su pasado no podrá analizar su futuro.
– ¿Conservar el palacio de los Guzmanes le ha dado más disgustos que satisfacciones?
— Por supuesto. Tenga en cuenta que esto tiene una superficie de 14.500 metros con el jardín. Aunque ahora, desde que hemos abierto la cafetería, compruebo que a la gente le gusta y está contenta. Se pueden pasear por el jardín y tomar algo. También tenemos visitas guiadas los domingos.
– ¿Qué ha sido lo peor que le ha pasado desde que lo heredó?
— Pues tener un monumento BIC [Bien de Interés Cultural], que además fue reconocido ya por la República, y ver que a este monumento no se le presta ninguna ayuda y a los demás sí. Porque la injusticia, aunque se sepa que se practica, siempre molesta cuando se padece.
– ¿Se siente maltratada por los poderes públicos?
— Maltratada no. Lamento por ellos que cometan injusticias. Preferiría tener un Gobierno con el que me llevara fenomenalmente bien.
– Según usted, el palacio sigue en pie contra viento y marea.
— Exactamente. Porque lo que querrían es tirar esto y hacer casas de pisos. La Junta ahora nos ha consolidado dos tapices y eso es de agradecer. Y por lo menos no nos va a la contra, que eso es importante. Antes han ido a la contra. Respecto al Ministerio de Cultura, nos hace pagar mucho y nos pide la intemerata. Las autoridades españolas son las más gregarias del universo. La excepción no se contempla. Reglamentan hasta la respiración. Este es el mundo de Orwell.
– ¿Le gusta nadar contra corriente?
— ¿Por qué me adjudica usted gustos que no tengo? ¿Se cree que no iba a ser mas feliz en otro país? Pues naturalmente que sí. ¿Y por qué cree que estoy aquí? Pues porque está ahí ese archivo. Si no, no me quedaría ni cinco segundos, porque no me gusta nadar contracorriente.
– ¿ Y por qué luchó contra la dictadura, proviniendo de la nobleza?
— Luché contra la injusticia. Si la dictadura hubiese sido justa, con un dictador capaz de aguantar las críticas, me hubiese importado un pimiento.
– ¿Se ha sentido muy sola lejos de los planteamientos ideológicos de su clase social?
— ¡Qué manía de encasillar a la gente por nacimiento!
– Es que no puede evitar haber nacido con un título de duquesa y dos de marquesa.
— Eso son etiquetas. Los seres humanos somos todos diferentes. A estas alturas del partido, cuando tenemos el mapa del genoma humano, cuando sabemos que no se repite, que cada cual es genuino, es desatinado que se empeñen en esa uniformización por clases y por sectores. Es ir contra la ciencia.

– No me diga que es frecuente que una mujer procedente de la nobleza tome partido por causas que la llevan a la cárcel e incluso al exilio.
— En la cárcel estaba media España en aquel momento, no era ningún mérito extraordinario. Cuando cayeron las bombas de Palomares, que organicé la manifestación en Madrid, mi abuela dijo: “Es una causa de justicia y yo estoy dispuesta a ir a la cárcel con mi nieta”. Y ella era de derechas.
– ¿Entonces se ha sentido apoyada por su familia?
— Por supuesto que no. De mi familia lo único obtuve fue el apoyo envenenado de una tía mía que se presentó en la cárcel para ofrecerme un indulto. Yo estaba deseando, pero había un problema. Tenía que arrepentirme de lo que había hecho y yo no me arrepentía en absoluto. Le diré que fue el ministro Oriol, que era el titular de Justicia entonces, el que redactó mi petición de indulto. Aquello coincidió con el nombramiento del Príncipe de España como heredero, y no querían el titular que salió en The New York Times: “El título más antiguo, en la cárcel, y el más moderno, heredero del Trono”.
– ¿Le molesta que la llamen la duquesa roja?
— Me da igual. Si se refieren a un enfoque del análisis materialista dialéctico tanto de la Historia como de la vida, en ese caso sí soy roja. Porque es la manera que tengo de enfocarla Historia y la vida.
– Pero ser rojo no está de moda.
— Hay dos formas de ver las cosas desde los tiempos de los clásicos. Una es observar la realidad y obtener conclusiones. Cuando dos se pelean, el idealista acusa al que está machacando a su rival. El materialista, por el contrario, se pregunta por qué se pelean y qué ha hecho el otro para que le peguen. El materialista nunca juzgará si no tiene información, mientras que el idealista va a adaptar la realidad a su idea. Hoy impera la filosofía idealista y la prueba es que hemos hecho dos guerras, la de Afganistán y la de Irak, basándonos en un supuesto falso.
– ¿Se considera una escritora maldita en España?
— Ni maldita ni no maldita. Ya no hablo con los editores. Si no llego a haber publicado tres libros fuera de España, con las críticas que he tenido, creería que no se escribir. Aquí surge un buen historiador y se lo cargan en una semana. A mi no me pudieron cargar porque ya venía con la carrera hecha.
– Aún así, sigue trabajando y escribiendo.
— Sigo trabajando en una cosa que se llama internet, que no la pueden cortar aunque quieran. Porque no me pueden impedir irme a un servidor americano.
– ¿Nunca ha sentido ganas de tirar la toalla?
— A veces he tenido ganas de echarme al monte, pero estoy vieja para eso. Hay un refrán del Conde de Lucanor: “Puede más un desayudador que todos los desayudadores”. Y aquí tenemos muchos, y muy poderosos. Yo me contentaría con que me dejasen en paz.

Dios acoja en su seno a tan distinguida como humana persona.

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The Red Duchess – Luisa Isabel Álvarez de Toledo

I’ve just finished writing a short biography of a woman who first captured my imagination after I read an article about her in La Luz Magazine a few years ago. She lived in a palace in Sanlúcar de Barrameda and although I am not normally a fan of duchesses I have become rather fond of this one, as she swam against the tide all her life.

Luisa Isabel María del Carmen Cristina Rosalía Joaquina Álvarez de Toledo y Maura, Isabel to her friends, was the 21st Duchess of Medina-Sidonia, one of the oldest aristocratic families in Spain. She left her husband after having three babies in quick succession and then deposited the children with her grandparents while they were still small. She became known as the Red Duchess (la Duquesa Roja) because of her political convictions. She organised strikes amongst fishermen and vineyard workers, campaigned for compensation for locals affected by a nuclear accident, was imprisoned under the Franco regime, gave away property to build housing for the poor, and started a school for local children in the Palace. She drank in the local bars, wore men´s clothes and smoked like a chimney. She is still fondly remembered in Sanlúcar as “la Duquesita”.

A prolific writer and a controversial historian, Isabel inherited one of the largest private historical archives in Europe. She dedicated her life to its organisation and preservation and set up the Fundación Casa Medina Sidonia to ensure it would be made freely available for historical research. She found evidence in the archive that the Moorish sailors discovered America before Columbus and that her ancestor Guzmán el Bueno, hero of the Christian reconquest, was a Moor. Controversial to the end, on her deathbed she married her female companion and secretary so that the archive, the Palace and its contents would not be divided amongst her children, who remain convinced that she deprived them of their inheritance.

Isabel was the product of generations of aristocrats, politicians, historians, warriors and controversial figures. Despite her strong belief in social justice she never renounced her titles, and is it intriguing to ponder what she saw as the role of the nobility in contemporary Spain, and where she saw herself within that structure. Certainly her titles protected her from almost certain execution following her outspoken criticism of Franco, but she retained them long after his death. How did she resolve the apparent contradiction of passing on the line of Spain’s oldest dukedom with her professed Republicanism? Was her devotion to history and her family’s place in it stronger than her political conscience? Did she believe in noblesse oblige, the responsibility of the privileged to the less fortunate? Why, as an outspoken campaigner for civil liberties, did she keep quiet about being a Lesbian? Why, as a lifelong atheist, did she call for the last rites on her deathbed?
The Palace is open to the public and there are nine beautiful guest rooms around the courtyard garden where you can stay in Renaissance splendour from €70 for a double room including tax and breakfast.
Palacio Ducal de Medina Sidonia in Sanlúcar de Barrameda
Accommodation in the Palace
The Courtyard Garden
The Archive

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Caballito de cartón

Caballito de cartón,
llévame hasta los confines del mundo de la Ilusión
y teje una alfombra grande entre los brazos del sueño
para que traigan los Magos la verdad de un Mundo Nuevo
En esta mágica noche grandes luceros azules
entre carrozas de plata con mil reflejos de luces
envolverán corazones de esperanzas infantiles.
Escondida en un rincón con la tristeza en el alma
una muñeca morena con lágrimas de cristal
ha forjado una corona en los confines del mar,
https://pastoralcolegiovedruna.files.wordpress.com/2014/02/2014-02-12_2056.png?w=836&h=692
venía con esa gente que abandonó la fortuna
que en un lugar de miseria allí tuvieron su cuna
que sus juguetes son armas, que su vida: la ruina.
Estrellita de Ilusión píntame horizontes nuevos
haz que por unos momentos estalle en el Universo
la comprensión, el amor y un momento de silencio
por los que Dios olvidó e
ntre los pliegues del tiempo.
Superduque
Rose

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https://i2.wp.com/www.cuartopoder.es/deidayvuelta/files/2015/04/CABECERA_NO_TTIP.jpg

Firmar

Contra el T.T.I.P.

NO A LA LEY MORDAZA

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Vicente Ferrer

Vicente Ferrer (Barcelona, 1920 – Anantapur, India, 2009)

Ex jesuita español que a lo largo de más de cincuen ta años desarrolló en la India una ingente labor contra la pobreza, primero como misionero de la Compañía de Jesús y luego al margen de esa institución.

Estudiaba bachillerato en Barcelona cuando, a los 16 años, hubo de luchar con el bando republicano en la Guerra Civil Española. Estuvo destinado en el frente del Ebro y, tras la victoria de los fascistas, fue hecho prisionero y llevado a un campo de concentración en Betanzos. Después volvió a Calella, localidad donde había pasado parte de su infancia, y siguió durante tres años la carrera de derecho. El 17 de octubre de 1944 ingresó en la Compañía de Jesús, y comenzó los estudios eclesiásticos en un monasterio al pie del Moncayo.

Terminada su formación, fue ordenado sacerdote en marzo de 1956. Su primer destino fue una casa de oración en Puna, en el sudoeste de la India, donde debía dedicarse solamente a la vida espiritual. Allí aprovechó para estudiar maratí, la lengua local, y poco a poco tomó conciencia de que debía pasar de la vida contemplativa a la acción. Habiendo aprendido carpintería y lampistería, decidió irse tres meses a las montañas con una tribu de Katkánis.

En 1958, con 38 años, fue destinado a la misión de Mammadh, en el Estado de Maharashtra, una de las zonas más pobres del país. Al cabo de tres años ya había creado una gran escuela para estudios primarios y bachillerato, con 28 clases, y un dispensario-hospital. Sin embargo, la verdadera revolución que llevó Ferrer a Mammadh fue un programa para la fertilización de las tierras. Para llevarlo a cabo hubo de convencer a los agricultores de que la única manera de salir de la pobreza era trabajar ellos mismos los campos y no esperar limosnas. Les obligó a cavar pozos en sus propios huertos, pagándoles sueldos escasos y dándoles trigo enviado por Cáritas.

Poco a poco muchas personas dejaron sus familias, respondiendo a la llamada de Ferrer, y comenzaron una campaña de ayuda a los campesinos. Así nació la Maharashtra Shetkari Seva Mandal (Sociedad al servicio de los campesinos de Maharashtra).

Pronto empezó a recibir presiones tanto de la Compañía de Jesús como de los políticos nacionalistas y radicales, que solicitaron al gobierno su expulsión de la India. El 27 de abril de 1968, Vicente Ferrer recibió una orden de expulsión.

Durante un tiempo, mientras la ejecución de la orden iba aplazándose, miles de campesinos de Mammadh recorrieron los 250 kilómetros que les separaban de Bombay para colapsar las calles y protestar en mítines multitudinarios. Se organizó un Comité en Defensa del Padre Ferrer, formado por distintas personalidades de todos los campos de la cultura y la religión, y el sacerdote fue propuesto al Premio Nobel de la Paz tras haberse recogido 25.000 firmas de España, Alemania, Italia, India y Estados Unidos.

El gobierno terminó dando marcha atrás, y en el último gran mitin de apoyo a Vicente Ferrer se leyó con júbilo un telegrama de la primera ministra, Indíra Gandhi: “El padre Ferrer marchará al extranjero por unas cortas vacaciones y será bienvenido a su vuelta”. En octubre de 1968 le fue concedido el visado y regresó a la India a principios de 1969, no sin algunos problemas, pues casi ningún gobernador de los 22 estados hindúes quiso recibirle.

En 1969 fundó en Anantapur el Consorcio para el Desarrollo Rural (RDT). Para esta tarea contó con la ayuda del británico Ronald Hudson, de àction éight, y de otras organizaciones no gubernamentales de Holanda, Alemania, Francia y España. En abril de 1970 se casó con la inglesa Ana Perry, periodista y colaboradora suya desde los inicios. Fue por ello expulsado de la Compañía de Jesús, que le cerró todas las puertas en la India.

En 1978 entró en contacto con Action Aid en Londres. Allí se interesó por la fórmula de crear un vínculo entre la persona que daba dinero y el beneficiario del mismo, de forma que se promoviera el contacto entre ambas personas, aunque fuera a distancia. En octubre de 1994 decidió crear en Barcelona la Fundación Vicente Ferrer y puso en marcha la figura del “padrino”: por tan sólo 2.500 pesetas al mes cualquier persona podía apadrinar a un niño de la India. Esa cantidad permitía garantizar para el niño comida diaria, enseñanza, dos vestidos al año, atención médica, vacunas y medicinas.

El 19 de junio de 1998, Ferrer fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia. Compartió el premio con Muhammad Yunus, creador del Banco de los Pobres de Bangladesh; Joaquín Sanz Gadea, médico español en el Congo; y Nicolás Castellanos, misionero español en Bolivia.

La obra de Vicente Ferrer al frente del Consorcio para el Desarrollo Rural (RDT) fue además premiada con el Premio Nacional al Mejor Proyecto Ecológico (1994) que concede anualmente el Gobierno holandés. Ese mismo año logró inaugurar la Colonia Deulofeu: doce casas blancas que disponían de luz y agua gracias a la energía solar.

Aunque esperada, su muerte un viernes de madrugada de 2.009, causó un inmeso dolor en el distrito indio de Anantapur, donde levantó de la nada una de las mejores redes de asistencia social de la India.

Actualmente, la Fundación Vicente Ferrer que fundó hace 4 décadas presta asistencia a más de 120.000 niños, 60.000 madres y 15.000 minusválidos. La memoria del gran filántropo catalán perdurará en el corazón Anantapur y en las numerosas escuelas, hospitales y obras sociales que levantó en esta desértica región junto a su esposa Anne Perry y sus 3 hijos.

Que Dios, en su infinita misericordia, le premie con el mas preciado
bién, cuál es la vida, en su nuevo mundo de justicia y bondad.

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El origen del mal en el mundo

DEFENDAMONOS DE LOS DIOSES (Salvador Freixedo, 1987)

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Salvador Freixedo nació en Galicia, España, en 1923. Comenzó a residir en América Latina desde 1947 y se ordenó como sacerdote en Santander, en 1953. Realizó diversos estudios de humanidades en Salamanca, de Filosofía en Santander, de Teología en la Alma College de San Francisco, de ascética en la Mont Laurier de Quebec, de psicología en la UCLA y en la Fordham de Nueva York. Aparte de enseñar historia de la Iglesia en el Seminario Interdiocesano de Santo Domingo (República Dominicana), fundó el movimiento de la Juventud Crisitiana (JOC) en San Juan de Puerto Rico y fue viceasesor nacional del mismo en La Habana, Cuba. Fundó también el Instituto Mexicano de Estudios del Fenómeno Paranormal y presidió el primer Gran Congreso Internacional organizado por dicha institución. Ha actuado como ponente invitado en numerosos congresos, tanto en Europa como en América y Asia, y es autor de múltiples libros, polémicos, reveladores, que le han valido expulsión de la orden jesuita, destierros, censuras y cárcel. Fue expulsado de la orden jesuita a principios de los setenta, por la publicación del libro “Mi Iglesia Duerme”. Posteriormente se le invitó a abandonar Venezuela por la publicación del libro “Mitos Religiosos en las Relaciones Humanas”. Previamente, el dictador Batista lo había expulsado de Cuba tras la publicación del libro “Cuarenta Casos de Injusticia Social (Exámen de Conciencia para Cristianos Distraídos)”. Entre sus teorías expuestas se destacan las siguientes:

* La teoría de las escalas cósmicas y los diferentes niveles de existencia de los seres.

* Los seres y entidades de niveles y escalas de existencia superiores a los del ser humano, han saltado desde hace milenios a nuestro nivel, para aprovecharse de nosotros en muchas maneras.

* En ese sentido, Freixedo plantea que los múltiples dioses adorados por el hombre en toda su historia, no son sino manifestaciones de dichos seres que durante milenios han engañado al hombre. Por lo tanto, no hay un “Dios único” ni un “Dios verdadero” como se expone en las religiones creadas por esos seres; sólo dioses menores. Estas afirmaciones no provienen de Freixedo: tienen fundamento en la biblia y otros libros sagrados.

* En cuanto a los OVNIS, Freixedo plantea que sus ocupantes no sólo ya se bajaron de sus naves, sino que desde hace mucho tiempo realizan actividades secretas entre nosotros, solapados por los grandes gobiernos mundiales.

* Todas las ideas de Freixedo convergen en un sólo principio: la humanidad ha sido, desde sus orígenes, una granja animal de la cual se han aprovechado muchos seres más evolucionados que el hombre. Mientras la humanidad no despierte del letargo mental y espiritual que dichas entidades superiores le han provocado, seguirá sometida a los caprichos de esos seres desconocidos.

AVISO A LA HUMANIDAD

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Un mundo infeliz

“El bien de la humanidad debe consistir en que cada uno goce al máximo de la felicidad que pueda, sin disminuir la felicidad de los demás”.

Aldous Huxley

No sé lo que opinaría de nosotros, la humanidad, si alguien pudiera observarnos desde el espacio exterior, y no me refiero a ninguna clase de ente divino, sino a un tipo de inteligencia extraterrestre. El estudio del ser humano como especie no dejaría de causarle asombro, risa y pena y un poco de repugnancia también. Al no tener implicaciones humanas, podría ser objetivamente crítico e imparcial, algo que una persona, por muy ecuánime que pretenda ser, es imposible que lo consiga.

Bien, dicho esto, pasemos a las conclusiones que supuestamente podría obtener en su análisis del peculiar bípedo que habita como especie predominante en ese remoto e insignificante punto azul pálido que es el planeta Tierra.


Para empezar, observaría que físicamente el ser humano no es gran cosa. La mayor parte de los animales nos supera por mucho en algún aspecto corporal: son más fuertes, más rápidos, más resistentes y más naturales que cualquiera de nosotros. Sólo hay algo en lo que somos manifiestamente superiores: la inteligencia, la capacidad de razonar y comprendernos a nosotros mismos como individuos e indagar asimismo en el universo que nos rodea. Pero esta innata cualidad humana, en lugar de hacernos mejores y más nobles, nos ha hecho crueles y engreídos al otorgarnos un poder superior sobre los demás seres vivos.


En cuanto a la organización social de los humanos, no dejaría de pasarle por alto la mediocridad, cuando no la simple estupidez, bajeza moral y rapacidad de que hacen gala la mayoría de los dirigentes políticos de cualquier escala y nación. Me da igual, desde alcaldes de pueblo a jefes de Estado, si echas un vistazo general, la verdad es que el panorama resulta completamente desolador. Es difícil encontrar un líder de cierta talla, y cuando lo encontramos, por norma general solemos acabar matándolo. Entiéndase que me refiero a esa clase de personas singulares que, a modo de referentes éticos en el devenir histórico de la humanidad, nos aportaron valor, conocimiento y esperanza: Espartaco, Zapata, Gandhi, Durruti, Malcolm X, entre otros muchos, fueron algunos de esos héroes populares que se enfrentaron al poder y sacrificaron su vida por el bien común. Su ejemplo traspasa las fronteras e influye en millones de personas en todo el mundo. Me temo que apenas quedan líderes así hoy día, si es que existe alguno. Al igual que el lince ibérico, son raros de ver, no pueden vivir libremente y corren peligro de extinción.


No soy partidario de la figura de un jefe como guía de masas, ni me gusta la figura tergiversada mesías redentor, aunque comprendo que algunos individuos, por su altura ética e intelectual, pueden servir de referencia e inspiración para mucha gente. De todas formas, creo que es mejor que cada uno piense y actúe por sí mismo. Que cada persona sea su propio líder natural. Pero ya sabemos que asumir esta responsabilidad es difícil, arduo y peligroso. Uno tiene que aprender a pensar por sí mismo y, peor todavía, debe hacerse responsable de sus propias decisiones. La sociedad no promueve la libertad individual. Por el contrario, prefiere un rebaño humano guiado por un pastor. No obstante, la fórmula se ha comprobado que únicamente beneficia a una minoría, la que ostenta el mando, en perjuicios de la inmensa mayoría, que apenas cuenta para nada y debe conformarse con obedecer dócilmente las órdenes del amo.


Es fácil comprobar la veracidad de mis palabras. Basta con leer un poco de historia o con echar un vistazo a la situación actual del mundo.


Miras a un lado y ves a Putin, un tipo de cuidado, con una mirada fría, siniestra y amenazante, forjado como agente soviético de la temible KGB; es abogado y político profesional, una mezcla de fatales consecuencias. Pobres rusos, si no habían padecido ya suficiente con los zares y los comunistas, ahora les toca experimentar en su carnes el capitalismo salvaje al estilo neoliberal. En muchos sentidos Rusia me recuerda a España, ambos son países sin suerte, con una historia atroz de gobernantes déspotas, corruptos e inútiles, sin la menor preocupación por el pueblo, al que tratan como si fuera escoria.


Para echarse a temblar son también los mandatarios de China y su aterrador ejército de generales bajitos con gorra de plato y el pecho cuajado de medallas, que han convertido a toda la nación en una gran fábrica que abastece de productos al mundo entero. Una cultura milenaria de miseria y opresión para el sufrido pueblo chino. Otro ejemplo especialmente aborrecible de jerarca tiránico es el hijo y heredero del anterior dictador norcoreano, ese cabeza de patata con un aspecto perversamente aniñado. O los brutales militares sudamericanos machacando a sus desgraciados pueblos golpe tras golpe, sin permitirles levantar la cabeza, siempre al servicio de una oligarquía opresora. África está sumida en un perpetuo horror de esclavitud, sangre y cadáveres masacrados desde hace siglos. Sin olvidar a la civilizada y culta Europa, que ha padecido dos guerras mundiales consecutivas y ha sido escenario de las peores atrocidades cometidas contra el ser humano. La verdad es que no sé hacia dónde dirigir la mirada; en todas partes es lo mismo: políticos que más que dar confianza dan miedo.


O bien podemos fijarnos en los fundamentalistas religiosos, ya sean de un credo u otro, judíos o musulmanes, católicos o protestantes, pues a pesar de que todos declaran que son religiones de amor, a la hora de la verdad no tienen escrúpulo alguno en asesinar piadosamente al prójimo cuando piensa diferente. No me explico cómo pueden contar con millones de fieles que obedecen como borregos a sus profetas y patriarcas. La falsedad resulta tan evidente, que no entiendo cómo alguien se puede tragar tal cúmulo de patrañas y engaños, sin más base que unos supuestos mensajes divinos que solamente unos pocos elegidos pueden interpretar para el resto de creyentes. La fe necesaria para creer nos exige dejar en suspenso la razón, o dicho de otra manera, las creencias religiosas requieren prescindir de nuestro rasgo más señalado: la inteligencia humana. La mente, ese gran misterio aún por desvelar, es la clave de la supervivencia, al permitirnos aceptar lo bueno y útil como verdadero y desechar lo malo y pernicioso como falso. Y las religiones, a mi entender, se encuentran dentro de este último apartado.


Ya sé que es simplificar demasiado un asunto complejo que ha preocupado al conjunto de los mortales desde sus albores; es más, el sentido trascendente de la existencia constituye uno de los rasgos que definen su humanidad. Pero es lo que pienso de esta superchería extendida por el mundo entero como una plaga.


No puedo concebir un Dios que consienta el sufrimiento del mundo. Un mundo en el que resulta muy duro vivir, sobre todo por el daño deliberado que el propio ser humano, en su estupidez y maldad, inflige a todo cuanto existe, empezando por sí mismo.?. Sinceramente, creo que nos iría mejor si nos deshiciéramos de tales mentiras y asumiéramos la verdad de la vida, aquí y ahora, y sustituyéramos las arcaicas, caducas e ilusorias creencias religiosas por una moral enteramente humana, basada en la dignidad y la libertad del individuo, un código ético de conducta que respetara los derechos individuales de cada persona y nos sirviera para vivir mejor unos con otros.


En este recorrido por la actualidad planetaria, tampoco podemos olvidarnos de la reciente estrella del firmamento político, el famoso y televisivo Donald Trump, el nuevo presidente norteamericano, en este caso empresario y político, dos términos que unidos deberían ser considerados opuestos, contradictorios y hasta ilegales. ¿Qué decir que no se haya dicho ya de semejante individuo?


No tengo la menor duda de que nuestro visitante estelar pegaría un salto en el espacio al comprobar quién dirige actualmente la Casa Blanca, uno de los mayores y más terroríficos centros de poder que existen en la Tierra. Y desde luego, cuando escuche hablar a Trump, con su estúpida, insufrible y malvada verborrea, pensará que la humanidad ha enloquecido al permitir que alguien como él ocupe un cargo de tanta responsabilidad. Es una vergüenza para el género humano que un personaje de su calaña pueda detentar algún tipo de poder sobre la gente.


Si ha comenzado su controvertido mandato entre manifestaciones masivas y fuertes críticas populares, no sabemos qué sorpresas puede depararnos en el futuro, pero sospecho que ninguna buena. Un chiflado megalómano, paranoide y psicópata de sus dimensiones puede llevarnos a la catástrofe.


Espero equivocarme por la cuenta que nos trae a todos, pero no me extrañaría nada que, tarde o temprano, acabe provocando una guerra sobre algún pobre país indefenso -si llega el caso, confiemos que sea a pequeña escala- como medio de subir en las encuestas de popularidad americanas. Es un viejo truco que se ha empleado con éxito garantizado en el pasado. Ya lo utilizaron algunos de los más nefastos presidentes estadounidenses -Reagan con la invasión de Granada y los bombardeos a Libia, Bush padre e hijo en las guerras de Iraq y Afganistán y Obama, sanguinario destructor de Libia y el Yemen, por ejemplo- aunque prácticamente la totalidad de gobernantes americanos ha recurrido, en un momento de crisis, a esta vieja estrategia populista. Qué importa un poco de sangre derramada si es por el bien de “América”. Lo importante es que las banderas ondeen al son del himno nacional. El fin está claro: conseguir que la población se olvide de sus problemas cotidianos y entregue sus libertades civiles rendidamente y sin cuestionar en manos de una autoridad salvadora. ¿Una exageración? ¿Un absurdo? Nada deseo más que equivocarme en mis funestas predicciones. Pero ahí está la historia para demostrar que es posible, demasiado posible.


Las personas somos fácilmente manejables y la clase dirigente tiene experiencia en manipular a la opinión pública a su antojo. El gobierno americano lo ha hecho en repetidas ocasiones. Lo hizo en la Primera Guerra Mundial, cuando EE UU era un país neutral y gracias al empeño del presidente estadounidense de entonces, Woodrow Wilson, otro abogado y político profesional, entraron a formar parte de la contienda. El hundimiento del transatlántico británico RMS Lusitania como elemento desencadenante de la entrada en el conflicto no fue más que un mero pretexto, ya que fue hundido en 1915 y Estados Unidos declaró la guerra a Alemania dos años más tarde. Yo me inclino a pensar que, como en la mayor parte de las guerras, fueron razones económicas y políticas principalmente las que llevaron a tomar tal decisión.


La Segunda Guerra Mundial fue ganada por los aliados, gracias sobre todo a los valientes americanos que vinieron a sacar las castañas del fuego a los pobres e indefensos europeos. Es cierto, el inmenso poderío militar norteamericano se empleó en hundir a la malvadas hordas nazis (que lo eran, indudablemente) liberando así al mundo entero para la democracia capitalista, como bien nos ha contado el cine en innumerables ocasiones. Sin embargo, esta historia mil veces repetida olvida un hecho fundamental: el sacrificio heroico de los soviéticos, pues no en vano murieron millones de ellos durante aquel terrible periodo.


Bien, no quiero ponerme catastrofista, pero la realidad es innegable. Podría continuar con un ejemplo tras otro: Corea, Vietnam, Cuba, Chile, Nicaragua, Granada (el país, no la provincia española, mediante la operación militar Furia Urgente), Libia, Iraq, Afganistán… ¿Adónde quiero ir a parar con este cúmulo de datos históricos? Sencillo, a que nos manipulan como quieren y nos usan como si fuéramos carne de cañón. Y lo peor de todo es que cuentan muchas veces con el propio respaldo de las ovejas que llevan al matadero.


En las contadas ocasiones en que la gente trabajadora ha tratado de sacudirse el yugo de sus amos y verdugos -la rebelión de los esclavos en la antigua Roma, la Comuna francesa o la revoluciones mexicana, rusa y española del 36, por citar unas pocas muestras- el fracaso ha sido completo. A lo largo de la historia, los rebeldes fueron sistemáticamente sometidos y aplastados. Pero lo que no pudieron, ni podrán jamás, es acabar con la esperanza de un mundo mejor. La idea permanece invencible: una ilusión que sirve para guiar a la humanidad doliente. Y esta utopía de justicia social es la que, a través de todo tiempo y lugar, ha encarnado el ideal anarquista. Pues allá donde se libre una lucha por la libertad y la dignidad del ser humano, para mí representa lo que entiendo por anarquismo.


De todas maneras, más preocupante que la maldad de los perversos, es la pasiva indiferencia de la gran mayoría silenciosa. Pienso si acaso tenemos los políticos que nos merecemos. Al fin y al cabo, no dejan de ser el reflejo de la sociedad cruel, injusta, desigual y enferma que hemos creado entre todos.


Otro importante tema a debatir es averiguar quién manda realmente en el mundo. Sabemos que los gobiernos tienen una esfera de influencia y poder bastante limitada, condicionados y sujetos como están por otros factores determinantes para la marcha de un país, como son primordialmente las grandes empresas multinacionales, los grupos de presión mediática y la banca, a los que hay que sumar los partidos políticos, sindicatos y religiones principales, cuyas cúpulas dirigentes influyen en mayor o menor medida en las decisiones políticas, sociales y económicas que afectan a toda la nación. La población común, es decir, la inmensa mayoría de nosotros, apenas tenemos nada que decir en este asunto. Se nos consulta en las elecciones para guardar las apariencias democráticas y basta. Luego, el político de turno tiene las manos libres para hacer y deshacer a su gusto, sin responsabilidad personal, sin rendir cuentas a nadie, sin respetar sus compromisos electorales. Y únicamente cuando nos empujan al límite, se encontrarán con la decidida y firme oposición de los ciudadanos. A nosotros nos reservan otra importante función: contribuir con los impuestos al sostenimiento del gasto general y soportar las decisiones de unos dirigentes que suelen gobernar en defensa de sus propios intereses de clase.


Las grandes empresas multinacionales ostentan uno de los sistemas de poder más importantes a escala mundial, por su volumen de actividad, por su capacidad de incidir sobre las economías nacionales, por su extensión global, por los millones de trabajadores que emplean y por la concentración en unas pocas manos de su capacidad directiva. Se trata de uno de los ámbitos de intervención más potentes que podemos encontrar en este momento.


Los inmensos recursos económicos que manejan sitúan a las grandes multinacionales por encima del PIB de muchos países. Por citar un dato revelador, dos de las mayores empresas españolas por ingresos son el Banco Santander y Repsol, aun estando situadas lejos de los puestos de relevancia entre las más ricas del mundo. Sin embargo, los beneficios anuales del Banco Santander superan con creces el presupuesto de naciones como Angola o Libia.


Las compañías multinacionales son explotadoras y agresivas con los países en los que operan. Los salarios de los trabajadores se reducen y sus derechos laborales son suprimidos, lo que hace que los costes de los productos sean menores. Su objetivo primordial es generar el máximo de beneficios, o lo que es lo mismo, enriquecer a un reducido grupo de personas a costa de la explotación de los trabajadores y de los recursos naturales, sin reparar en los medios utilizados, ya que el fin básico -ganar dinero- se impone por encima de cualquier otra consideración.


Además, destruyen el mercado nacional y local con su política de precios, imposible de mantener por los pequeños y medianos empresarios. Las grandes corporaciones utilizan su inmenso poder para adueñarse de los mercados, hasta que sus competidores son literalmente eliminados. Esta explotación desmedida y sin control está suponiendo un alto coste ecológico para el planeta. La destrucción de ecosistemas completos por parte de grandes industrias químicas, mineras y petroleras, se lleva a cabo con total impunidad, como pudimos comprobar en el vertido de petróleo en las costas gallegas, o peor todavía, con los miles de muertos y heridos ocasionados por el desastre de Bhopal en la India.


En esta alianza entre el gobierno, la banca y las grandes empresas, se fraguan medidas políticas y económicas favorables a sus intereses particulares en forma de ayudas millonarias, exenciones de impuestos y amnistías fiscales, regulaciones laborales y demás leyes y normativas encaminadas a incrementar su poder y riqueza. Estos poderes conchabados se dedican a explotar, exprimir y ordeñar hasta la última gota al contribuyente, a toda la masa de gente trabajadora y honesta que ha de ganarse la vida duramente con su esfuerzo diario. Somos nosotros y no ellos con sus cuentas millonarias y sus lujosas mansiones, los que hemos de afrontar la dureza de una existencia condicionada por una mala organización social y una pésima gestión de los recursos colectivos. Y el ingente tesoro nacional, toda la riqueza producida por los trabajadores, va a parar en gran medida al bolsillo de unos cuantos desaprensivos. Estamos hartos de las noticias que desvelan el gran negocio a escala mundial que se traen entre manos políticos, banqueros y empresarios, a costa como siempre de los mismos: tú y yo y todos nosotros, la gente que realmente mueve el mundo con su trabajo cotidiano.


Diversos colectivos populares, sindicatos, partidos, ONG y otras asociaciones, llevan a cabo campañas contra los abusos de las corporaciones industriales, pero el poder de estos gigantes es inmenso y poco pueden hacer. Para evitar la ruina y el caos hacia el que nos conducen inexorablemente, no basta con la débil oposición de estas organizaciones. Hay que luchar. Pero es una lucha que requiere de la unión y la participación de todos nosotros.


Y los sindicatos, ¿qué tienen que decir a todo esto? La verdad es que bien poca cosa. Acuden a las mesas de negociación como víctimas propiciatorias. La patronal se ha pasado por la piedra a los sindicatos y éstos permanecen mudos y ajenos ante el atropello al que son sometidos los trabajadores.


Sin embargo, no olvidemos jamás que el sindicato es la única defensa real y efectiva con que cuenta la clase trabajadora. Gracias a la lucha obrera se consiguieron la mayoría de las mejoras laborales: seguro médico, jornada de ocho horas, vacaciones, subidas salariales, convenios colectivos… Sin la ayuda y la fuerza que le ofrece la unión sindical, los trabajadores se verían totalmente perdidos. Retornaríamos a situaciones de vasallaje propias de un lejano pasado. Es fundamental volver a reflotar las asociaciones sindicales y crear organizaciones independientes, fuertes y unidas. Para nosotros, los trabajadores, es un empeño vital.


Bien, centremos ahora la atención en los españoles. Dirijamos la lente del telescopio espacial, no hacia las estrellas, sino hacia un pequeño país situado en el borde occidental de Europa, una península que compartimos con Portugal. España, mal que nos pese, es un país de segundo orden. Nuestras viejas glorias forman parte de un pasado remoto. La verdad es que no pintamos gran cosa en el orden mundial. Nuestro papel ha quedado reducido al de meros comparsas de las grandes potencias.


Y lo que podemos aquí observar tampoco resulta demasiado tranquilizador. La tan alabada democracia española, el menos malo de los sistemas políticos, según ha sido definido, mantiene las viejas estructuras de poder de la época franquista. Aplicando la vieja máxima de Lampedusa, cambiaron las cosas para que todo siguiera igual. Podemos comprobarlo fácilmente echando un vistazo a nuestros actuales políticos, banqueros y empresarios, muchos de ellos con raíces que llegan hasta la dictadura. Un apunte ¿Os habéis fijado bien en la cara que tienen la mayoría de nuestros dirigentes, en sus rostros faltos de humanidad? La verdad es que me estremezco sólo de pensarlo. Dan temor, desconfianza y asco.


La complicidad entre la política y los grandes poderes financieros posibilita que los ricos amasen ingentes fortunas, más allá de todo límite razonable. Como contrapartida, los gigantes industriales tienen en su cuenta a ex presidentes, ministros, políticos, jueces e intelectuales de diversa ralea. Además, mediante el control de los medios de comunicación se aseguran una cobertura positiva, de tal manera que es posible ver anuncios como el de Repsol, que más que una petrolera, cuyos beneficios pasan por diezmar la tierra sin miramientos como hace en realidad, parece un grupo ecologista dedicado al sostenimiento del planeta.


El grado de corrupción que impera en nuestro país en estos tiempos ha alcanzado cotas realmente alarmantes. La impunidad y la indecencia campan a sus anchas. Salvando las distancias, la situación actual guarda muchos paralelismos con la etapa gansteril americana de los años veinte. Podemos encontrar políticos corruptos y policías y jueces venales al servicio de una élite empresarial, que tal vez no deje muertos tirados en las calles, pero que tiene un poder letal mucho mayor que el de las bandas mafiosas durante “la prohibición”. Hay muchas formas de matar a una persona y no todas son claramente violentas. Pero violencia es dejar a familias sin cobijo, a trabajadores sin empleo, a enfermos sin atención sanitaria, a niños y ancianos sin los cuidados que necesitan. Es un tipo de violencia soterrada, que mata callando.


Cuando una persona pierde su trabajo, pierde estabilidad, se ve acuciado por deudas y por problemas de diversa índole, aunque su origen sea el mismo, en una serie implacable de dificultades a las que resulta imposible hacer frente: el cuidado y la manutención de los hijos, la hipoteca de la casa, la luz y la calefacción, el gasto del coche… Cuando un trabajador se queda sin empleo puede perder su hogar y, con el tiempo y la presión suficientes, puede incluso perder el norte y terminar haciendo algo irreparable. Está abocado a caer más fácilmente en la delincuencia. La pérdida del trabajo puede destrozar a una persona. Estar sin empleo mucho tiempo puede hundirte.


Lo sé por experiencia. He estado en paro varias veces, las suficientes para saber de qué va el asunto. En cierta ocasión, me largué de un empleo detestable que odiaba a muerte, poco después me echaron del piso por no poder pagar el alquiler y me vi en la calle. Acudí a pensiones y hostales, pero deseaba ahorrar hasta la última moneda y, además, esos lugares me resultaban fríos e inhumanos. Me deprimían. Así que durante una breve temporada, hasta que la suerte cambió, me estuve alojando en mi viejo Seat 1.200 Sport, estrecho y reducido espacio para alguien como yo, donde pasaba las noches en la apartada soledad de un parque público de las afueras de la ciudad.


Visto esto con la distancia suficiente, se me antojan locuras de juventud. Estaba solo por aquel entonces y nada me importaba demasiado. Sabía que tarde o temprano volvería a encontrar un trabajo, esperanza de la que muchos ahora carecen. Sin embargo, asomarme al abismo, me infundió miedo. Lo confieso sin ámbages. Me asustó pensar que podría verme sin techo y sin dinero para sobrevivir. Y no era una simple cuestión de merecimientos. Podía pasarle a cualquiera. Hasta a los mejor preparados. Bastaba un resbalón en forma de despido, enfermedad, accidente o cualquier otra contingencia inesperada, para rodar inevitablemente hacia el fondo de la fosa social.


Soy de esa clase trabajadora que necesita el sueldo diario para subsistir, es decir, para pagar y comer. Desde que comenzó la provocada crisis económica allá por el año 2008, hay más personas que piensan igual que yo. Todos hemos cobrado una mayor conciencia de la mala situación que vivimos. Todos somos más conscientes de que el rico es cada día más rico y el pobre cada día más pobre, y el que tiene un trabajo, aunque sea un empleo de mierda de los que tanto abundan actualmente, se puede considerar afortunado.


Recuerdo que antes podías ver en el telediario manifestaciones y huelgas, hoy los mineros, mañana los agricultores, pasado los obreros de los altos hornos o de los astilleros. Ahora no sé si hay sindicatos, pues nunca se les ve por ningún sitio. Bien es cierto que, con la escasa fuerza que tienen, poco pueden hacer. Los trabajadores están tan enfrentados, aislados y asustados que soportan abusos e injusticias sin rechistar, totalmente abatidos como clase social. Lo hemos perdido todo, no solamente las mejoras laborales tan duramente conquistadas en el pasado, a costa de enormes esfuerzos y sacrificios, peor es haber perdido el ánimo de lucha y, me atrevería a decir, que hasta nuestra propia dignidad como seres humanos. En fin, estamos derrotados. Hay que reconocerlo. Si al menos fuéramos capaces de protestar como último recurso, pero ni siquiera eso; nos sacrifican en completo silencio y apatía. Esto no sucede únicamente en nuestro país. Es un mal generalizado, pero oculto y callado y, no por eso, menos nocivo y letal para el conjunto de la sociedad.


En fin, creo que es suficiente. No quiero hablar de guerras y refugiados, de epidemias y hambrunas. No deseo comparar la opulencia y derroche de unos con la pobreza y la miseria de otros. No tengo valor para seguir hurgando en las viejas heridas de este sufrido mundo. Y, hastiado de tanto sufrimiento inútil y gratuito, cierro mis ojos, que no mi conciencia, ante los males ajenos. Como lenitivo, busco consuelo en la naturaleza, en el arte, en alguna gente, en todo lo bueno y hermoso que también alberga este pequeño rincón del universo.


La Tierra es nuestra casa, un hogar temporal que algún día lejano habremos de abandonar forzosamente. Nuestro futuro como especie depende de la capacidad que tengamos de alcanzar las estrellas. Mientras tanto, debemos cuidar nuestro lugar de origen, el sitio que nos ha visto nacer y nos define como humanos. Cada vez estoy más convencido de que la ciencia nos salvará si no nos extermina antes.


Desconozco lo que opinaría nuestro hipotético visitante cósmico, pero supongo que la conclusión más evidente a la que llegaría tras observar nuestro comportamiento es que somos una especie peligrosa para nosotros mismos y para los demás seres vivos, provengan éstos de nuestro entorno terrestre o del espacio exterior. En consecuencia, la Tierra debería mostrar un cartel con este mensaje: “¡Cuidado, personas sueltas!”, como señal de advertencia para el resto del universo.?No sé vosotros, pero creo que ya hace mucho tiempo que deberíamos haber tomado las calles. Y tras la calle, el gobierno de nuestros intereses humanos y como trabajadores. Decidir por nosotros mismos, en lugar de delegar en otro. Ser los verdaderos artífices de nuestra vida. Pero supongo que no lo verán mis ojos.


Al finalizar este somero análisis de la situación mundial y nacional, no puedo por menos que sentirme mal. Y no es para menos. Sólo puedo lanzar una llamada de socorro: ¡Que paren este mundo, quiero bajarme!

Me cuesta terminar el artículo con una visión tan amarga, pesimista y, tal vez, excesivamente desalentadora.

La gente debe organizarse en movimientos populares a través de los cuales consiga asumir el control real de su destino. La gente puede crear esa clase de poder colectivo que es preciso para cambiar sus vidas y transformar la sociedad. La gente tiene que saber que es fundamental ejercer presión sobre los poderes establecidos para abordar las cuestiones que más importan. En definitiva, la gente necesita imaginar un futuro sin guerras, sin pobreza, sin opresión, sin la explotación del hombre por el hombre, en la que la vida sea más libre, justa y humana para todos. Esta es la clase de utopía que persigue el anarquismo. La otra opción es continuar como hasta ahora, en una carrera que probablemente nos conduzca hacia el desastre total.

Vamos, pues, a capear el temporal, y luchar porque vengan tiempos mejores para todos. Tenemos que hacerlo, primero por nosotros mismos, y luego por las generaciones futuras. No podemos permitirnos caer en la desesperación y el desánimo. Ya que estamos vivos, debemos actuar. Y una de las maneras más altas y nobles de hacerlo es por un ideal.


En este momento crucial en que nos encontramos, con una humanidad aquejada por infinidad de males y problemas, en pleno debate por la supervivencia, el anarquismo puede suponer nuestra última tabla de salvación. ¿Y por qué el anarquismo, precisamente? Porque cuando todo va mal y no hay consuelo, solamente nos queda la esperanza de soñar que aún es posible un mundo mejor.

« La Protesta mas alla de la Ley
no es un privilegio de la Democracia,
es absolutamente esencial a ella. ».
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La escuela moderna
Francisco Ferrer i Guardia

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