Mi patria es todo el mundo.

fusilamientos

Franco… ha vuelto

No quería salir

La exhumación de Franco es un hecho imminente y el Valle de los Caídos està a punto de quedar vacío, pero el dictador no se irá tan fàcil. Al ritmo de Queen, dejará muy claro a Pedro Sánchez (Pep Plaza), Albert Rivera (Ivan Labanda) y Pablo Casado (David Marcé) que no tiene intenciones de dejar el sepulcro, pero…

Españoles… Franco… ha vuelto

    Franco ha muerto, aunque algunos han conseguido que su ideología vuelva, si alguna vez se fue. Franco murió aquel 20 de noviembre de 1975 en una cama de hospital, pero con los acontecimientos de los últimos tiempos parece que ha resucitado, entre la exhumación del Valle de los Caídos a la inhumación en la Almudena (que yo prefiero que sea ahumado) cerca de la Plaza de Oriente en donde tantas veces fue aclamado por la derecha reaccionaria. Otra fecha histórica es la del 22 de noviembre, cuando Juan Carlos de Borbón, asumió la jefatura del Estado.

El 20 de noviembre en la historia de España nos ha dado acontecimientos que han marcado época y la muerte o nacimiento de personajes. En 1962, en Cuba, termina la Crisis de los misiles, cuando el presidente de los Estados Unidos John F. Kennedy (que había nacido un 20N de 1925), se comprometió a no invadir a la nación caribeña, y la Unión Soviética accede a retirar sus misiles nucleares de la isla. En España, en 1936, en la prisión de Alicante, José Antonio Primo de Rivera fue fusilado, por el veredicto de un tribunal popular. Ese mismo día, a Buenaventura Durruti, una bala de firma desconocida le alcanzó en el pecho en la Ciudad Universitaria de Madrid. No quiero olvidar las Elecciones generales que se celebraron en 2011, ganándolas por mayoría absoluta por el Partido Popular con Rajoy, mientras el PSOE sufría la mayor derrota electoral de su historia.

Esta semana se cumplen cuarenta y tantos años de la muerte del dictador y la proclamación (que no coronación) de Juan Carlos de Borbón como rey de España. Franco impuso un régimen continuador del Movimiento Nacional: una “monarquía del Movimiento”, decían. El tránsito a la democracia culminó en 1978 con la Constitución y como forma política del Estado la monarquía parlamentaria. El rey ni juró, ni prometió la Constitución. Solo la sancionó. Su poder era previo y franquista.

Misas y homenajes a Franco y a Primo de Rivera se vienen celebrando ante la inacción del gobierno. En un Estado democrático y de Derecho, es inadmisible que no se persiga la apología del fascismo franquista, que tanto sufrimiento causó durante cuarenta años. Hay que penalizar el enaltecimiento del franquismo, como se hace con el enaltecimiento del terrorismo. Una verdadera democracia no permitiría que se celebrara con total impunidad y de manera desafiante un desfile fascista exaltando a un dictador y genocida. Permitiéndolo, se ofende a los demócratas, a la memoria histórica de las víctimas y a la dignidad de los familiares de los miles de asesinados, muertos por defender la libertad y la democracia. Este 20N se presenta más polémico que otros años. Parece como si Franco hubiera resucitado.

Franco estableció las bases para el futuro monárquico de España en 1947, con la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado, que declaraba a España Reino y otorgaba al Jefe del Estado la facultad de proponer a las Cortes la persona que lo sucedería a título de rey. A Franco le hubiera gustado ser rey de España, por la gracia de dios, y usurpó prerrogativas reales, concedió títulos nobiliarios bajo palio y con guardia mora. Vivió como un rey, con el boato y protocolo franquista. España era una democracia orgánica, sin democracia y un reino sin rey.

“Españoles: Franco ha muerto”, decía Arias Navarro roto en lágrimas. “El hombre de excepción que ante dios y ante la historia asumió la inmensa responsabilidad del más exigente y sacrificado servicio a España ha entregado su vida”. Aquel hombre, unos meses antes, había firmado las últimas cinco penas de muerte de la dictadura. Murió matando. Del dolor y la tristeza del carnicero de Málaga, a la esperanza ante el futuro. Hasta en la muerte: “No olvidéis que los enemigos de España y de la civilización pseudo-(cristiana) están alerta”.

Juan Carlos juró fidelidad a los principios del Movimiento, acepta ser sucesor de Franco a título de rey, “recibiendo de Su Excelencia, la legitimidad política surgida del 18 de julio”. Heredaba un régimen surgido por un golpe de Estado y una guerra fraticida.  Aseguraba para él y los suyos una corona que hoy ostenta su hijo; y el régimen garantizaba el franquismo sin Franco. Juan Carlos fue nombrado sucesor del dictador. Franco delegó en él por motivos de salud en dos ocasiones la jefatura del Estado, por lo que el rey ejerció de dictador suplente en dos ocasiones antes que rey. En la última suplencia, entregó el Sahara a su hermano el rey Hassan de Marruecos, tras la presión ejercida con la Marcha Verde, Estados Unidos y Francia, traicionando al pueblo saharaui. España salía de la noche oscura de la dictadura y entraba en el sendero de la democracia, no sin sobresaltos e incertidumbre, ruido de sables y golpes de Estado.

Malos recuerdos tengo de la época y peores en la memoria histórica familiar de muchos españoles. Franco fusiló a miles, después de la liberación del Alcázar en 1936. Hoy me acuerdo de él, de sus muertos y de los míos. Vivían en Toledo, en el Callejón de los Niños Hermosos, en la judería toledana, de donde sacaron a miles para nunca volver. Veo la cara perpleja y asustada de la Antonia Arrogante y las caras descompuestas por el odio de los sacadores. Oigo el sonido seco de las descargas de los fusiles, junto al paredón a la vera del Tajo, y el taac taac de los tiros de gracia.

La monarquía, por su naturaleza, es antidemocrática; atenta contra la igualdad de oportunidades y al principio constitucional de igualdad ante la ley

La monarquía, por su naturaleza, es antidemocrática; atenta contra la igualdad de oportunidades y al principio constitucional de igualdad ante la ley. Es un órgano del Estado, sobre el que el propio Estado no tiene ningún tipo de control: ni político, ni económico, ni de ninguna naturaleza. Las Cortes que representan a la soberanía nacional, no tienen competencia alguna sobre la gestión de la Casa Real. La persona del rey es inviolable constitucionalmente, lo que le sitúa por encima de la ley. La corona es un órgano opaco, poco transparente, que no da cuentas a nadie, sobre nada y de todo. Es tiempo de pensar en el cambio, por cuestión de salud democrática.

Pocos datos sociológicos hay sobre lo que opina la ciudadanía de la monarquía; los que hay dicen que la valoración de la monarquía sigue bajo mínimos y que los votantes de todos los partidos suspenden a la institución, a la que ponen una nota media de 3,8. Según la serie histórica del CIS, interrumpida en marzo de 2015, hubo momentos en que la institución fue valorada incluso peor que ahora. Por edades, todos la suspenden, aunque los mayores son más benevolentes con ella que las personas jóvenes y de mediana edad. Por comunidades autónomas, aunque el suspenso es general, existen grandes diferencias entre unas y otras, destacando el País Vasco por el lado negativo y Canarias y el centro peninsular por el menos malo.

Previamente a la promulgación de la Constitución se había celebrado el referéndum sobre el Proyecto de Ley para la Reforma Política (15 de diciembre de 1976). Contó con el apoyo del 94,17% de los votantes, y una participación del 77,72%, sobre un censo de 22.644.290. En el tuto revoluto, con la introducción del término «Rey», se aseguró la permanencia de la institución. No se consolidará la monarquía, mientras no haya un referéndum sobre el modelo de Estado.

En la (Transición) se estableció la monarquía parlamentaria como modelo político del Estado. Todo fue posible por el acuerdo tácito de pasar página; por miedo y por el ansia y anhelo de libertad. La Constitución fue un trágala para salvar la monarquía, una operación de blanqueo e hipnotismo ejemplar: “o te comes la manzana con gusano o no hay manzana”, dice el profesor Vicenç Navarro. En una entrevista al expresidente Adolfo Suárez en 1995, confesó que “no sometió a referéndum la monarquía porque las encuestas le dijeron que perdería”. Por lo que incluyó la palabra rey y monarquía en la Ley de la Reforma Política de 1977 para no tener que hacer la consulta.

La deriva hacia la extrema derecha que han experimentando Ciudadanos y el Partido Popular, se refleja en el nerviosismo que están demostrando, incluido el PSOE, por las consultas no vinculantes y las declaraciones de non grata a la persona del rey. El próximo 2 de diciembre se realizará una consulta popular, en la que la ciudadanía podrá expresar su opinión sobre la forma de estado que desea: Monarquía o República, cuestión que no fue sometida a votación en 1978. A este movimiento hay que sumar el de las diferentes consultas convocadas en distintas universidades españolas. Con estas acciones se quiere reivindicar el irrenunciable derecho ciudadano a decidir sobre las cuestiones políticas y sociales que afectan y determinan el bienestar y la calidad de vida.

En estos tiempos hay que reconocer al Grupo Socialista que haya registrado una moción de condena del franquismo para su debate en el Pleno del Senado el día 20 de noviembre, para que la Cámara pueda expresar el rechazo a esa etapa en el año en que se conmemora el 40 aniversario de la Constitución. “Difícilmente se puede ser constitucionalista sin condenar el franquismo” (portavoz socialista, Ander Gil).

Han pasado cuarenta y muchos años de aquella esperanza contenida. Una vida de compromiso permanente. Ante una realidad política y social diferente, ha de ser diferente la respuesta. Lo que no se hizo entonces, habrá que hacerlo hoy. Hay que abrir un nuevo proceso constituyente.

El juez Manuel Marchena, en el acto de apertura del año judicial en la sede del Tribunal Supremo.

🤘¿Truco o Trato?🤘

  Democracia de juguete

La campaña electoral está dejando al descubierto el circo político que tenemos montado en el estado español. Con un gobierno de Pedro Sánchez cada vez más a la derecha y una derecha cada vez más fuera de control, pocas pueden ser las sorpresas que nos depare el 10 de noviembre. Los medios se empeñan en seguir distorsionando o blanqueando, a izquierda y derecha, respectivamente. ¿Qué es lo peor que puede pasar, si ya está pasando?

Sentencia del ‘procés’

Después de una semana de protestas por parte de los catalanes, nada parece ir a mejor. Cargas policiales a manifestantes, no solo en Catalunya, sino en otras ciudades del estado donde salimos a apoyar las protestar.

Y salimos por muchos motivos. El primero y el más importante, protestar por una sentencia injusta. Una vergüenza de juicio que ha retratado la estrecha relación de los poderes judiciales y políticos. Un castigo imparcial que más de 60 juristas de los 5 continentes de la Federación Internacional de Derechos Humanos que participaron como observadores, denuncian en un informe numerosas irregularidades legales desde el primer día, tal y como recogió el diario Público en un artículo publicado tras la sentencia. Eso explicaría muchas cosas, como que los medios carroñeros que han estado viviendo más de dos años por el procés, no hiciesen seguimiento intensivo del juicio ni mencionasen siquiera un solo titular extranjero.

Otro motivo por el que decidimos salir a la calle, fue la desproporcionada actuación de los cuerpos de seguridad del estado. Con cargas injustificadas no solo en Catalunya, sino también en ciudades como Madrid, donde las cargas terminaron con diez detenidos y dos ultraderechistas de los seis o siete que pegaron una paliza a un chico.

Pero ya se sabe las buenas migas que hace la policía con grupos neonazis y ultraderecha, más que demostrado en infinidad de videos que circulan estos días por las redes. Contra ellos nunca cargan, no vaya a ser que sin querer hagan daño a un amigo. Supongo que van ya sobrados, con la de policías que se están cargando entre ellos mismos. A mí me gusta pensar que en el fondo son infiltrados, pero lamentablemente es solo un reflejo de lo que vemos, poned vosotros el adjetivo.

Catalunya en llamas

Si bien todo el mundo parecía esperar que las protestas fuesen a menos y el ambiente se relajase, lo cierto es que la cosa no ha hecho más que ir a peor. Con un gobierno en funciones más preocupado por apañar y rascar votos en las cloacas, más que por la gente que vive en medio del conflicto, ayer las protestas en territorio catalán se intensificaron.

Bajo el lema de Libertad, para evitar posturas secesionistas, cerca de 350000 manifestantes inundaron ayer las calles. Torra ya ha asegurado que el independentismo irá tan lejos como el pueblo catalán quiera.

Con los manifestantes cansados de recibir palos por parte de la policía, mossos y demás, ayer la convocatoria de los CDR fue una batalla campal donde se vivieron momentos de mucha tensión entre manifestantes y policía.

Los que vemos la situación desde fuera y no somos indepes, sentimos la vergüenza de ambos lados, pero sobre todo por parte de un gobierno en funciones que no está a la altura y un ministro de interior que debería haber dimitido hace ya mucho tiempo.

Esta misma semana hemos visto como en Vigo, la policía cargaba contra unos manifestantes antifascistas que habían acudido a protestar contra el acto de VOX en un edificio público cuando ya iban de retirada. Todo esto después de saludar a unos patriotas que iban con la bandera de España. Policías deteniendo a periodistas acreditados por hacer fotos de cosas que no deberían estar haciendo e incluso policías golpeando a gente que disfrutaba de una cena en la terraza en calles barcelonesas.

¿Qué clase de calidad democrática estamos viviendo? Porque ya hace mucho tiempo que no se trata de ser o no ser catalanes. La policía está demostrando día tras día ser igual de fascista que la ultraderecha. Los medios callando cosas como la manifestación en Iruña donde 57.000 salieron a manifestarse por los jóvenes de Alsasua que siguen en prisión por una pelea en un bar, acusados de terrorismo.

Creo que algunas personas deberían revisar sus valores muy de cerca y empezar a hacerse preguntas incómodas que no nos enseñan a hacernos. Por ejemplo, cómo es posible que se sigan pasando la ley de memoria histórica con el enaltecimiento al franquismo o que den minutos de protagonismo televisivo al nieto de un dictador para llorar a su abuelo, en vez a los cientos de miles de familias que siguen sin saber dónde están sus familiares.

Pero lo dicho, tenemos unos políticos a los que la gente les importa más bien nada. Estamos en campaña y solo importan los votos, lo que pase mientras en un país cada vez más fragmentado, nos importa bien poco. Así nos vá.

 Erecciones Generales

   Erecciones Generales en España. Albert Rivera, Pablo Casado, Santiago Abascal, Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y Errejón debaten, en clave de parodia musical, sobre política y defienden sus candidaturas. Una especie de debate electoral cantado con motivo de la repetición de elecciones del 10 de Noviembre: TRIFACHITO vs TRICHAVITO

Paco

EL MUÑECO DIABOLICO

YA A LA VENTA en FACHAVENTURA

 

Fachaventura

El nuevo parque temático del el Valle de los Caídos

Múltiples atracciones del Valle de los Caídos que te harán disfrutar como un enano. Un enano nazi. O sea, como Hitler y Paco Pantanos

fachaventura1. Bienvenidos a Fachaventura

El Valle de Los Caídos dejará de ser esa mierda mastodóntica fascista y aburrida para convertirse en algo muy distinto: ¡una mierda mastodóntica fascista y divertida! Bienvenido a Fachaventura, el parque de atracciones situado en el Valle de los Caídos. ¡Diversión asegurada para toda familia nacionalcatolicista! Descubre sus atracciones más importantes en el parque. ¿Te atreves a entrar?…

fachaventura espejos

LA SALA DE LOS ESPEJOS DEFORMADOS. Un clásico de todos los parques de atracciones. En Fachaventura, un fascista puede entrar vestido como tal y, tras mirarse en los espejos, estos le retornarán la imagen de un franquista con piel de demócrata. Es decir, ¡de un votante del PP! Los espejos también te hacen más alto y ario, cosa de agradecer en caso de que, a pesar de ser nazi, seas un enano medio moro, como Santi Abascal.

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LA MONTAÑA “RUSA”. Todo lo que huela a igualdad y comunismo está prohibido en Fachaventura. Por eso no existe una montaña rusa, sino La montaña de la División Azul. En ella, los españoles podrán sentirse como sus abuelos en 1941 cuando, embutidos en vagonetas de mierda, viajaron hacia Leningrado para apoyar a los jodidos nazis matando a los rusos que querían acabar con Hitler. Al contrario que en las montañas rusas, en La montaña de la División Azul lo mejor del trayecto viene al final, cuando los soldados de la División Azul llegan a su última parada: ¡el gulag!

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ZONA DE DESCANSO ETERNO.    Después de tantas emociones fuertes necesitarás tomarte un descanso y comerte un buen bocadillo nacionalcatólico. ¡En Fachaventura puedes hacerlo junto a la lápida de Franco! En ella podrás leer la inscripción “Aquí descansa su Excelencia el Jefe de Estado, democráticamente elegido a través de las armas, Generalísimo y Genocidísimo, Don Francisco Franco Bahamonde acá Paco el Cabrón. Franco nos enseñó que cualquiera puede pertenecer a una raza superior. Pues así lo afirmaba sobre él mismo a pesar de ser un enano calvo, sin carisma y con voz de pito, al que le faltaba un testículo.

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FURIUS BLANCO. Pura adrenalina. ¡Solo para los más atrevidos! Monta en el Dodge negro y abróchate el cinturón (o no, la verdad es que a él tampoco le sirvió de mucho…) porque con esta atracción podrás ponerte en la piel del franquista que llegó más alto, Carrero Blanco, durante su vuelo patrocinado por la agencia espacial vasco-C.I.A. ¡Siente como tu alma abandona tu cuerpo a más 180km/h para aterrizar en la azotea de una iglesia! Jamás habrás llevado tan lejos las palabras “Cara al sol”.

Aviso: Prohibido tuitear a bordo.

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LAS TAZAS CAFÉ PARA TODOS. La última parada del Fachaventura. A bordo de estas divertidas tacitas, los más pequeños podrán experimentar el espíritu de la transición, dando vueltas y más vueltas alrededor del franquismo hasta vomitar algo que ni siquiera recordabas haber pedido para comer: ¡una monarquía parlamentaria!    Café para todos, un proceso que, como su nombre indica, benefició a todos. Y cuando decimos todos, es T-O-D-O-S*. (NOTA: Este todos* no incluye a los fusilados por el régimen franquista.)

HOY CON EL GRAN MUSICAL

EGPAÑA-CAÑÍ

Sólo un ANIMAL – Rakel Winchester

Aún brilla tu sangre Federico
como blasón, hiel y entraña
en tres heridas de muerte
con resplandores de faca
entre el alma de tu pueblo
en el corazón de España

Hello!

CITAS

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From Student to Translator: How Translation Internships Help You Make a Big Splash in the Language Industry


Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres, Juan 8:31-38

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Nada hay cuidadosamente ocultado que no haya de revelarse
ni secreto que no llegue a saberse”. Evangelio de Lucas 12:2

Quis custodiet ipsos custodes?
La Religión mediante la deshumanización de las personas
las comvierten en borregos del Sistema.   Superduque

„Es detestable esa avaricia espiritual que tienen los que sabiendo algo,
no procuran la transmisión de esos conocimientos.“  Miguel de Unamuno

superduque

descripción


Juego de tronos y momias

‘El muerto al hoyo y el vivo al bollo’

‘The dead to the hole and the live to the bun’

El muerto al hoyo y el vivo al bollo. (Proverbio)

”Ojos que no ven, corazones que no sienten”. Esa podía ser la expresión, algo burda en su formulación, de la dominación en la sociedad actual. Las personas delegan en los representantes (jefes, encargados, políticos y demás profesionales) y se lavan las manos sin implicarse. Son irresponsables, literalmente. Un descargo que permite estar siempre a verlas venir. En la exigencia del disfrute de derechos y recelando en la asunción de obligaciones. Relación unilateral, de superior a inferior, de mandante a mandado, con la que se diseña la construcción social de la realidad. A medio camino entre la servidumbre voluntaria y la obediencia debida. En lo civil y en lo militar.

Mientras nos trastean con la exhumación de la momia de Franco (“un paso histórico”, según el presidente Sánchez), el Gobierno corona el podio de la infamia. Eso ocurrió el jueves 13 de septiembre, cuando el Ejecutivo socialista ratificó la venta de 400 misiles de precisión laser a Arabia Saudí. La tiranía feudal que lidera una coalición internacional en la guerra del Yemen, calificada por la ONU como la mayor catástrofe humanitaria presente. Y todo ello después de que la ministra de Defensa, la magistrada del Tribunal Supremo en excedencia Margarita Robles, amagara con rescindir el contrato suscrito por el PP a comienzos de 2015 (entonces aún no se había recrudecido el conflicto) y los trabajadores de Navantia protagonizaran manifestaciones para evitar que Riad cancelara la construcción de 5 corbetas para la armada de aquel país.

imagenes de memes o fotos con frases graciosas, chistosas y divertidas para una risa chida en español para whatsapp y facebook - EL RETORNO DE LA MOMIA Francisco Franco

Ciertamente se trataba de una fecha memorable. Porque nunca hasta entonces nuestra industria militar había contado con tan entusiasta respaldo de los trabajadores del sector. Y menos aún de dirigentes políticos de la izquierda alternativa. Porque eso suponen las pancartas “¡Más carga de trabajo ya!” con que los obreros acuciaban al gobierno para que despachara el mortífero arsenal y la argumentación del alcalde gaditano de Podemos, Kichi, sobre que “el dilema es fabricar armas o comer”. ¡El muerto al hoyo y el vivo al bollo! Son los efectos de la existencia representada que cultivamos. Aunque semejantes actitudes siembren el camino para el fascismo de baja intensidad que despunta entre los de abajo. ¿O es que hay mucha diferencia entre este macabro vivir de la desdicha ajena y el discurso xenófobo “los nuestros primero” que triunfa en Europa?

Inmoral, indecente, nauseabundo, caben todos los calificativos más duros, pero ninguno es más apropiado que el de criminal para designar lo sucedido. Utilizar la razón mercantil para resolver un asunto de Estado que viola derechos humanos con la desfachatez que lo ha hecho la sedicente izquierda en el poder, liquida cualquier atisbo de credibilidad democrática. Como afirma el director de la ONG Intermón Oxfan “no se puede permitir que se vendan armas que pueden ser utilizadas en un país azotado por un millón de casos de cólera y al borde de la hambruna, donde tres de cada cuatro yemeníes necesitan ayuda humanitaria para cubrir necesidades básicas, en una crisis exacerbada por el bloqueo naval y aéreo” (el subrayado es mío). Eso es precisamente lo que va a permitir el gobierno socialista en nombre de todos los españoles aprovechando que la opinión pública celebraba ese “paso histórico” de mandar los restos del dictador a hacer gárgaras.

Saudi Arabia's King Abdullah ibn Abd al-Aziz Al Saud back in 2010

Una suerte de trampantojos en la que históricamente el PSOE ha demostrado manejarse con la pericia de sicario. Pacifista de puertas afuera y belicista hasta las cachas, el partido de nuevo en el gobierno prorrogó las bases norteamericanas en suelo español; consumó la entrada en la OTAN con aquel tramposo referéndum (el único permitido hasta hoy) de infausto recuerdo; dio un secretario general a esa alianza militar en la figura del ex ministro de Educación Javier Solana; concedió la sede de Rota para que el Pentágono estadounidense radicara allí el cuartel general de su emplazamiento de Escudos Antimisiles (sin consultar al pueblo, por la vía del 135) como despedida de la etapa Zapatero; y ahora Sánchez ha rectificado para aumentar nuestra contribución a los gastos de la OTAN exigida por Trump, a pesar de ser España el segundo mayor contribuyente a misiones militares en el exterior . Desde el felipismo al pedrismo el complejo militar-industrial-tecnológico español ha tenido en los gobiernos socialistas su principal benefactor. Aunque, como ahora está ocurriendo con la venta de arsenales a Riad, bordee los mínimos éticos y legales.

El rey emérito junto al príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed Bin Salmán, en el premio de Fórmula 1 de Abu Dhabi

Devorada por la razón de Estado no hemos llegado a saber a qué se refería la ministra Robles cuando aducía “irregularidades” en la mortífera expedición. Posiblemente a que podía vulnerar la ley 53/2007, de 28 de diciembre, que en su artículo 8º deniega este tipo de autorizaciones “cuando existan indicios racionales de que el material de defensa, el otro material o los productos y tecnologías de doble uso puedan ser empleados en acciones que perturben la paz, la estabilidad o la seguridad en un ámbito mundial o regional, puedan exacerbar tensiones o conflictos latentes, puedan ser utilizados de manera contraria al respeto debido y la dignidad inherentes al ser humano con fines de represión interna o en situaciones de represión de derechos humanos”. Quizás también a que existía un precedente al que agarrarse, cuando en el febrero de 2011 se denegaron licencias de venta de armamento y material militar a Libia. Aunque la historia ha demostrado que Gadafi no era “uno de los nuestros” mientras los jeques saudíes son uña y carne con la monarquía borbónica.

Todo esto ante el silencio cómplice de la mayor parte del arco parlamentario envuelto en el cortafuegos de los masters y el tocomocho del traslado de la apestosa momia. Porque el efecto Kichi, con su “no hay alternativa”, ha sido emulado en diferido por sus jefes en la Villa y Corte. No se sabe si ha sido por no indisponerse con los trabajadores de Navantía o porque las contradicciones se pagan. Aunque ahora se declare “pacifista y antimilitarista”, el ex JEMAD Julio Rodríguez, el predilecto en todas las quinielas del secretario general Pablo Iglesias, fue entre 2006 y 2008 el Director General de Armamento y Material (DGAM) del ministerio de Defensa. Y seguramente ese currículum es lo que al Departamento de Estado de EEUU le ofrecía las máximas garantías sobre su persona, según revelaron los cables secretos desencriptados en su día por Wikileaks. En esta cuestión el atado y bien atado suma y sigue. En la década de los ochenta fuimos contribuyentes netos al exterminio del pueblo kurdo en Irak facilitando gas mostaza y Bombas Explosivas de Aire Combustible (BEAC) al entonces amigo de occidente Sadam Hussein, y hoy hacemos méritos para repetir hazaña bélica con los yemeníes. ¡Porque de algo hay que vivir!

The young Crown Prince Mohammed Bin Salman was appointed in 2017 and has raised controversy over his policies and views on several foreign and domestic issues in the ultra-conservative Kingdom. (AFP/File Photo)

Dicho lo dicho lo fácil serie descargar nuestra ira en las autoridades que toleran y facilitan estos atropellos a los derechos humanos sin nuestro consentimiento. Pero se trata de una cortina de humo. La responsabilidad ya no se queda en el umbral de nuestras conciencias. Las infecta. Jaleamos a equipos de fútbol patrocinados por los matarifes (Fly Emirates / Qatar Airways); compramos periódicos cuyos accionistas son mercaderes de la muerte (El País con fondos qataries y su participación en el francés Le Monde financiado por el Grupo Lagardere, el gigante mundial del negocio de las armas); tenemos nuestras nóminas y ahorros en bancos asociados a la industria militar (el Santander especialmente); ofrecemos impunidad legal, política y mediática a un rey emérito que chorrea comisiones de la familia real saudí, y para completar nuestro particular “¡viva la muerte!” decimos que la única manera digna de trabajar es fabricando armas de destrucción masiva contra inocentes.

No, no tenemos escapatoria. Estamos al final de la escapada. Fuera disfraces. Por mucho que lancemos la responsabilidad hacia arriba terminará aplastándonos. Aunque digamos que obedecemos órdenes (como los nazis de a pie) y que solo somos unos currantes. No nos escudemos en que no sabemos Qué Hacer. Si no decimos NO. Aunque verbalicemos que “NO en nuestro nombre”. Si no nos plantamos. Si no salimos a la calle para impedirlo, como por ejemplo con las pensiones… nosotros sí o sí: nosotros también seremos unos asesinos.


Arabia

Saudi Arabia’s absolute monarchy restricts almost all political rights and civil liberties. No officials at the national level are elected. The regime relies on extensive surveillance, the criminalization of dissent, appeals to sectarianism, and public spending supported by oil revenues to maintain power. Women and religious minorities face extensive discrimination in law and in practice. Working conditions for the large expatriate labor force are often exploitative.

Key Developments in 2017

Deputy Crown Prince Mohammad bin Salman, who held a number of official posts and was seen as the leading force in the government, continued to consolidate power during the year, replacing his cousin as crown prince and heir to the throne in June, launching a wave of arrests to suppress dissent in September, and detaining many of the kingdom’s leading figures in November as part of an ostensible anticorruption campaign.
Saudi authorities blocked Qatari news outlets in May amid a diplomatic feud with the emirate.
The government announced that a ban on women driving would be lifted in 2018, as would a rule prohibiting women from attending public sporting events.

Executive Summary:


Mohammad bin Salman, the son of King Salman bin Abdulaziz al-Saud, continued to fortify his personal authority during 2017. He had been deputy crown prince since 2015, while also serving as defense minister and holding a number of other official posts, but in June 2017 he engineered the ouster of Mohammad bin Nayef—a nephew of the king—as interior minister and replaced him as crown prince. Several months later, after agreeing to lead a committee charged with rooting out corruption in the kingdom, Mohammad bin Salman ordered the house arrest of scores of wealthy officials, businessmen, and rival members of the royal family. Those detained were forced to turn over billions of dollars in assets to the state.

The crown prince also ordered a crackdown on popular preachers and reform advocates in September. These arrests, which cut across the country’s political spectrum, indicated that the kingdom’s leaders had little interest in political change, despite the announcement of modest plans to ease some social controls, such as the ban on women driving.

Authorities continued to repress and discriminate against minority Shiite Muslim communities in 2017, and the kingdom escalated its aggressive foreign policy, leading a regional effort to isolate and blockade Qatar over its comparatively warm relations with Iran and the Muslim Brotherhood. Saudi Arabia also persisted in its almost three-year-old campaign against rebel forces in Yemen, which has had a devastating effect on Yemeni civilians.

Political Rights and Civil Liberties

A1. Was the current head of government or other chief national authority elected through free and fair elections?

Saudi Arabia’s king is chosen by internal agreement among the ruling al-Saud family. The king rules for life. In June 2017, Mohammad bin Nayef was replaced as crown prince and put under house arrest by his younger cousin, Mohammad bin Salman, until then the deputy crown prince. The cabinet, which is appointed by the king, passes legislation that becomes law once ratified by royal decree.

A2. Were the current national legislative representatives elected through free and fair elections?

The king appoints the 150 members of the Majlis al-Shura (Consultative Council), who serve in an advisory capacity, for four-year terms. The council has no legislative authority.
Limited nonpartisan elections for advisory councils at the municipal level were introduced in 2005. In the 2015 elections, two-thirds of the seats on the 284 councils were open to voting, while the minister of municipal and rural affairs held responsibility for filling the remainder through appointment. Women were allowed to vote and run as candidates for the first time.

A3. Are the electoral laws and framework fair, and are they implemented impartially by the relevant election management bodies?

The electoral framework lacks constitutional protections, and the 2015 elections for municipal councils were subject to a number of onerous restrictions. The kingdom’s rules on gender segregation were applied to campaigns, meaning no candidates could produce posters showing their faces or meet in person with voters of the opposite sex. Candidates were also barred from giving media interviews, leading many to campaign via social media. A number of candidates were disqualified for unclear reasons, though some were reinstated after appeals. Ultimately only a small fraction of the citizen population participated in the elections, reflecting doubts about the effectiveness of the advisory councils.

POLITICAL PLURALISM AND PARTICIPATION

B1. Do the people have the right to organize in different political parties or other competitive political groupings of their choice, and is the system free of undue obstacles to the rise and fall of these competing parties or groupings?

Political parties are forbidden, and political dissent is effectively criminalized. In September 2017, the authorities carried out a wave of arrests targeting some of the country’s most prominent political rights organizations and activists, including founding members of the banned Saudi Civil and Political Rights Association (ACPRA). Many other political activists continued to serve lengthy prison sentences during the year.

B2. Is there a realistic opportunity for the opposition to increase its support or gain power through elections?

The Muslim Brotherhood, a Sunni Islamist political organization, and Hezbollah, the Lebanon-based and Iranian-backed Shiite militia group, are designated as terrorist organizations in Saudi Arabia. Other groups and individuals that criticize the regime or call for political reform—whether Sunni or Shiite, Islamist or secularist—are subject to arbitrary detention. Many of those arrested in the crackdown that began in September 2017 had questioned or declined to vocally support the government’s campaign to isolate Qatar over its relations with the Muslim Brotherhood and Iran. These included prominent reformist clerics such as Salman al-Awdah and Awad al-Qarni.

Are the people’s political choices free from domination by the military, foreign powers, religious hierarchies, economic oligarchies, or any other powerful group that is not democratically accountable?

The monarchy generally excludes the public from any meaningful political participation. In the absence of political parties, voters in Saudi Arabia’s limited municipal elections are heavily influenced by tribal and religious leaders, many of whom benefit from close ties to the ruling establishment.

B4. Do various segments of the population (including ethnic, religious, gender, LGBT, and other relevant groups) have full political rights and electoral opportunities?

Although political rights are curtailed for all of the kingdom’s citizens, women, religious minorities, and LGBT (lesbian, gay, bisexual, and transgender) people face additional obstacles to participation given the kingdom’s strict laws on matters such as gender segregation and its intolerance of religious groups that deviate from Wahhabism, a highly conservative and literalist interpretation of Sunni Islam. Some 30 women serve on the appointed Majlis al-Shura, and women secured about 1 percent of the seats in the 2015 municipal council elections. Shiites reportedly hold a small number of seats on the Majlis al-Shura and many seats on municipal councils in Shiite-majority areas. Women and religious minorities are mostly excluded from leadership positions in the government.

Noncitizens, who make up roughly a third of the population in Saudi Arabia, have no political rights, and citizenship can only be directly transmitted by a citizen father whose marriage is recognized by the state.

FUNCTIONING OF GOVERNMENT

C1. Do the freely elected head of government and national legislative representatives determine the policies of the government?

The kingdom’s only elected officials serve on local advisory councils and have little or no influence over national laws and policies.

Are safeguards against official corruption strong and effective?

Corruption remains a significant problem. Although the government generates massive revenue from the sale of oil, which it redistributes through social welfare programs and as patronage, little is known about state accounting or the various direct ways in which public wealth becomes a source of private privilege for the royal family and its clients.

Crown Prince Mohammed bin Salman was appointed to lead a new anticorruption committee in November 2017, ostensibly tasked with investigating abuses by royal family members and high-ranking officials. However, he quickly ordered the detention of more than 200 people without any apparent due process, and many were coerced into turning over billions of dollars in assets to the state. The crown prince’s campaign coincided with a crackdown on dissent and targeted potential rivals such as Prince Mutaib bin Abdullah, until then the head of the powerful National Guard, leading observers to suggest that the anticorruption drive was in fact part of a broader effort to consolidate the crown prince’s political and economic control over the country.

Saudi government employees receive SR12.7 billion in salaries every month. (John Moore/ AFP)

 

Does the government operate with openness and transparency?

The functioning of government is largely opaque. There is no transparency on whether or how state funds are disbursed, or on the internal decision-making process that allocates them, and there is no public mechanism for holding senior decision-makers accountable. The state’s oil revenues make up the vast majority of its financial resources, but these are tightly controlled by the royal family, which uses the same income to support itself.
Is the government or occupying power deliberately changing the ethnic composition of a country or territory so as to destroy a culture or tip the political balance in favor of another group?

The government has long sought to suppress Shiite religious and cultural identity, associating it with Iran and regarding it as a threat to the regime’s official Sunni and Wahhabi underpinnings. Systemic discrimination has stoked periodic protests in Shiite-majority areas, and the authorities have responded with harsh and often arbitrary security measures. In 2017, this included a decision to demolish a historic neighborhood in the town of Awamiya, near the city of Qatif in Eastern Province. The effort, which began in May and entailed the eviction of thousands of residents, prompted armed resistance and an extended siege. An unknown number of security personnel, militants, and civilians were killed or injured in the clashes as demolitions proceeded.
Score Change: The score declined from 0 to −1 due to the physical destruction of a Shiite neighborhood as part of a broader government effort to suppress dissent and unrest among the marginalized Shiite minority.

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CIVIL LIBERTIES:
D. FREEDOM OF EXPRESSION AND BELIEF:

D1. Are there free and independent media?

The government controls domestic media content and dominates regional print and satellite-television coverage. A 2011 royal decree amended the press law to criminalize, among other things, any criticism of the country’s grand mufti, the Council of Senior Religious Scholars, or government officials; violations can result in fines and forced closure of media outlets. All blogs and websites, or anyone posting news or commentary online, must have a license from the Ministry of Information or face fines and possible closure of the website.

In January 2017, a criminal court sentenced journalist Nadhir al-Majid to seven years in prison, a subsequent seven-year travel ban, and a large fine for writing in support of the right to protest in 2011. Another journalist, Sami al-Thubaiti, was arrested in September and held without charge amid the authorities’ larger spate of detentions. As part of the diplomatic confrontation with neighboring Qatar, Saudi authorities blocked Qatari news sites in May and demanded in June that Qatar shut down the television network Al-Jazeera and other Qatari-funded outlets, which have often been critical of Riyadh.

D2. Are individuals free to practice and express their religious faith or nonbelief in public and private?

The 1992 Basic Law declares that the Koran and the Sunna are the country’s constitution. Islam is the official religion, and all Saudis are required by law to be Muslims. A 2014 royal decree punishes atheism with up to 20 years in prison. The government prohibits the public practice of any religion other than Islam and restricts the religious practices of the Shiite and Sufi Muslim minority sects. The construction of Shiite mosques is constrained through licensing rules and prohibited outside of Eastern Province, where most Shiites live. Although the government recognizes the right of non-Muslims to worship in private, it does not always respect this right in practice.

Online commentary that touches on religion can be harshly punished. In April 2017, an appeals court upheld a 2015 death sentence for Ahmad al-Shamri, who was charged with apostasy for renouncing Islam on social media.

Is there academic freedom, and is the educational system free from extensive political indoctrination?

Academic freedom is restricted, and informers monitor classrooms for compliance with curriculum rules, including a ban on teaching secular philosophy and religions other than Islam. Despite changes to textbooks in recent years, intolerance in the classroom remains a significant problem, as some educators continue to espouse discriminatory and hateful views of non-Muslims and Muslim minority sects.

D4. Are individuals free to express their personal views on political or other sensitive topics without fear of surveillance or retribution?

Saudis are able to engage in some degree of private discussion on political and other topics, including criticism of certain aspects of government performance, both online and offline. However, severe criminal penalties deter more direct criticism of the regime and free discussion on topics like religion or the royal family.

Saudi Arabia declares war on free speech and civil liberties

Jan 20, 2019

Saudi Arabia has done it again … that is to land itself in the middle of a controversy that exposes not just the dictatorial devolution of its system of governance but the inaptitude

ASSOCIATIONAL AND ORGANIZATIONAL RIGHTS

E1. Is there freedom of assembly?

Freedom of assembly is not respected, and the government has imposed harsh punishments on those who lead or participate in public protests. Ali Mohammed al-Nimr, arrested at age 17 in 2012 for participating in protests in Eastern Province, faced execution in 2017, but his sentence had yet to be carried out at year’s end. He was the nephew of Sheikh Nimr al-Nimr, a prominent Shiite cleric and political dissident who was also arrested in 2012 and then executed in 2016 for leading antigovernment demonstrations and calling for an end to sectarian discrimination.

E2. Is there freedom for nongovernmental organizations, particularly those that are engaged in human rights– and governance-related work?

Nongovernmental organizations must obtain a license from the government to operate. Until the adoption of a law on the topic in 2015, officials had approved licenses only for charitable groups. Reformist organizations have reportedly been denied licenses in practice, in some cases through arbitrary delays. Human rights activists and other civil society representatives face regular harassment and detention by Saudi authorities; a number of prominent activists were serving lengthy prison sentences during 2017.

ccccccccccccccccIs there freedom for trade unions and similar professional or labor organizations?

No laws protect the rights to form independent labor unions, bargain collectively, or engage in strikes. Workers who engage in union activity are subject to dismissal or detention. In January 2017, a court reportedly sentenced dozens of foreign construction workers who had protested over unpaid wages in 2016 to lashings and jail terms ranging from 45 days to four months.

RULE OF LAW

Daniela Tejada

 Daniela Tejada previously said her husband Matthew Hedges was being held in “inhumane and degrading” conditions

A British PhD student has been sentenced to life in prison in the United Arab Emirates (UAE) for spying.

Is there an independent judiciary?

The judiciary has very little independence in practice. Judges are appointed by the king and overseen by the Supreme Judicial Council, whose chairman is also the justice minister. A special commission of judicial experts issues opinions that serve as guidelines for judges on the interpretation of Sharia (Islamic law), which forms the basis of Saudi law.

 

Does due process prevail in civil and criminal matters?

Defendants’ rights are poorly protected by law. Detainees are often denied access to legal counsel during interrogation, and lengthy pretrial detention and detention without charge are common.

An antiterrorism law that took effect in 2014 includes lengthy prison sentences for criticizing the monarchy or the government. Among other provisions, it expanded the power of police to conduct raids targeting suspected antigovernment activity without judicial approval.

 

Is there protection from the illegitimate use of physical force and freedom from war and insurgencies?

Allegations of torture by police and prison officials are common, and access to prisoners by independent human rights and legal organizations is limited. Corporal punishment, most often lashing, is common in criminal sentencing. Capital punishment is applied to a wide range of crimes other than murder; juvenile offenders are not exempt from the penalty. Saudi authorities typically carry out well over 100 executions each year.

Terrorism remains a serious threat. In January 2017, two pairs of fighters affiliated with the Islamic State (IS) militant group were killed in confrontations with security forces in Riyadh and Jeddah. Authorities also faced armed clashes with Shiite militants in Eastern Province and cross-border attacks by rebel forces in Yemen. Yemeni rebels fired ballistic missiles that fell near Riyadh in November and December, though they caused little damage.

F4. Do laws, policies, and practices guarantee equal treatment of various segments of the population?

The courts engage in routine discrimination against various groups, citing their interpretations of Sharia. A woman’s testimony is generally given half the weight of a man’s, and the testimony of anyone other than observant Sunni Muslims can be disregarded by judges.

Shiites, who make up 10 to 15 percent of the population, face socioeconomic disadvantages, discrimination in employment, and underrepresentation in government positions and the security forces.

Education and economic rights for Saudi women have improved somewhat in recent years, but they are still subject to extensive legal and societal discrimination, most notably through the guardianship system, in which every woman must rely on a close male relative to approve basic activities. For example, employers often require women to obtain their guardians’ permission to work.

PERSONAL AUTONOMY AND INDIVIDUAL RIGHTS

G1. Do individuals enjoy freedom of movement, including the ability to change their place of residence, employment, or education?

The government punishes activists and critics by limiting their ability to travel outside the country, and reform advocates are routinely stripped of their passports.

Gender segregation restricts freedom of movement for both men and women, but male guardianship and other factors impose especially onerous constraints on women. In September 2017, the king announced that women would be permitted to drive by mid-2018, eliminating a long-standing ban. A month later, the government said that beginning in 2018, women would also be allowed to attend sporting events in stadiums.

G2. Are individuals able to exercise the right to own property and establish private businesses without undue interference from state or nonstate actors?

While a great deal of business activity in the kingdom is dominated by or connected to members of the government, the ruling family, or other elite families, officials have given assurances that special industrial and commercial zones are free from interference by the royal family.

Women require permission from a male guardian to obtain business licenses. Women also face legal discrimination regarding property rights, with daughters typically receiving half the inheritance awarded to sons.

G3. Do individuals enjoy personal social freedoms, including choice of marriage partner and size of family, protection from domestic violence, and control over appearance?

The religious police enforce rules governing gender segregation and personal attire. A 2016 government decree revoked their authority to arrest suspects or ask for their identification, but they were still empowered to report violations to the ordinary police.

There are a number of official restrictions on marriage. For example, Muslim women may not marry non-Muslims, citizens typically require permission to marry noncitizens, and men are barred from marrying women from certain countries. All sexual activity outside of marriage, including same-sex activity, is criminalized, and the death penalty can be applied in certain circumstances. Women face legal disadvantages in divorce and custody proceedings.

A 2013 law broadly defined and criminalized domestic abuse, prescribing fines and up to a year in prison for perpetrators. However, enforcement remains problematic, with some officials allegedly prioritizing privacy and family integrity over safety and justice for victims.

Do individuals enjoy equality of opportunity and freedom from economic exploitation?

A number of amendments to the labor law that went into effect in 2015 granted broader rights and protections to workers in the private sector. However, the labor law does not apply to household workers, who are governed by separate regulations that provide fewer safeguards against exploitative working conditions.

Foreign workers—who make up more than half of the active labor force—enjoy only limited legal protections and remain vulnerable to trafficking and forced labor, primarily through employers’ exploitation of the kafala visa-sponsorship system. In 2014, the Ministry of Labor ruled that expatriate workers who are not paid their salaries for more than three consecutive months are free to switch their work sponsors without approval. In practice, foreign workers are subject to periodic mass deportations for visa violations or criminal activity, though due process is often lacking in such cases. Government programs give preferential treatment to companies that hire certain percentages of Saudi citizens and penalize those that fail to meet such targets.

  

POR MUCHO QUE LE LLAMEIS NO SALDRA DEL AGUJERO

From Student to Translator: How Translation Internships Help You Make a Big Splash in the Language Industry

 

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Nada hay cuidadosamente ocultado que no haya de revelarse
ni secreto que no llegue a saberse”. Evangelio de Lucas 12:2

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Las trece rosas



Fue uno de los episodios más crueles de la represión franquista. El 5 de agosto de 1939,
trece mujeres, la mitad menores, fueron ejecutadas ante las tapias del cementerio del Este.
Su historia sigue viva hoy en forma de libros, teatro, documentales y cine.

“Madre, madrecita, me voy a reunir con mi hermana y papá al otro mundo, pero ten presente
que muero por persona honrada. Adiós, madre querida, adiós para siempre. Tu hija que ya
jamás te podrá besar ni abrazar… Que no me lloréis. Que mi nombre no se borre de la
historia”. Fueron éstas las últimas palabras que dirigiría a su familia una muchacha de
19 años llamada Julia Conesa. Corría la noche del 4 de agosto de 1939. Hacía cuatro meses
que había terminado la Guerra Civil. Madrid, destruida y vencida tras tres años de acoso,
de bombardeos y resistencia ante el ejército sublevado, intentaba adaptarse al nuevo orden
impuesto por el traidor general Franco, un régimen que iba a durar cuatro décadas.

En el ambiente de ese verano de posguerra –tristísimo para unos y glorioso para otros–,
se mezclaban las ruinas de los edificios y la pobreza de sus pobladores con las dolorosas
secuelas físicas y psicológicas de la contienda. Y, sobre todo, abundaban ya la propaganda
y la represión. El día a día de la capital estaba marcado por las denuncias constantes de
vecinos, amigos y familiares; por la delación, los procesos de depuración en la Administración,
en la Universidad y en las empresas; por las redadas, los espías infiltrados en todas partes,
las detenciones y las ejecuciones sumarias. En junio habían comenzado, incluso, los fusilamientos
de mujeres. “Españoles, alerta. España sigue en pie de guerra contra todo enemigo del interior o
del exterior, perpetuamente fiel a sus caídos. España, con el favor de Dios, sigue en marcha, una,
grande, libre, hacia su irrenunciable destino…”, voceaban las radios de Madrid. “Juro aplastar y
hundir al que se interponga en nuestro camino”, advertía Franco en sus discursos.

Sería aquélla la última carta de Julia Conesa. Y ella lo sabía. Porque, junto a otras catorce presas
de la madrileña cárcel de Ventas, había sido juzgada el día anterior en el tribunal de las Salesas.
“Reunido el Consejo de Guerra Permanente número 9 para ver y fallar la causa número 30.426 que por
el procedimiento sumarísimo de urgencia se ha seguido contra los procesados (…) responsables de un
delito de adhesión a la rebelión (…) Fallamos que debemos condenar y condenamos a cada uno de los
acusados (…) a la pena de muerte”, dice la sentencia. A Julia la acusaban hasta de haber sido
“cobradora de tranvías durante la dominación marxista”.

Y apenas 24 horas más tarde, 13 de aquellas mujeres y 43 hombres fueron ejecutados ante las tapias
del cementerio del Este. El momento lo recuerdan así algunas compañeras de presidio: “Yo estaba
asomada a la ventana de la celda y las vi salir. Pasaban repartidores de leche con sus carros y la
Guardía Civil los apartaba. Las presas iban de dos en dos y tres guardias escoltaban a cada pareja,
parecían tranquilas” (María del Pilar Parra). “Algunas permanecimos arrodilladas desde que se las
llevaron, durante un tiempo que me parecieron horas, sin que nadie dijera nada. Hasta que María
Teresa Igual, la funcionaria que las acompañó, se presentó para decirnos que habían muerto muy
serenas y que una de ellas, Anita, no había fallecido con la primera descarga y gritó a sus
verdugos: ‘¿es que a mí no me matan?” (Mari Carmen Cuesta). “Si fue terrible perderlas, verlas
salir, tener que soportarlo con aquella impotencia, más lo fue ver la sangre fría de Teresa Igual
relatando cómo habían caído. Entre las cosas que nos dijo, fue que las chicas iban muy ilusionadas
porque pensaban que iban a verse con los hombres [con sus novios y maridos, también condenados]
antes de ser ejecutadas, pero se encontraron que ya habían sido fusilados” (Carmen Machado).

Quince de los ajusticiados ese 5 de agosto de 1939 eran menores de edad, entonces establecida en
los 21 años. Por su juventud, a estas mujeres se las comenzó a llamar “las trece rosas”, y su
historia se convirtió pronto en una de las más conmovedoras de aquel tiempo de odio fratricida
fascismo y clero cómplice, servil de los asesinos. Gloria y honor eterno a esas trece rosas.


Que sus nombres no se borren de la historia

fin

Reservados todos los derechos

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Firmar

Contra el T.T.I.P.

NO A LA LEY MORDAZA

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Prohibido recordar

Un antiguo balneario de lujo, convertido en seminario y finalmente en cárcel, situado en la playa de Saturrarán (Mutriku), albergó una de las mayores y más crueles cárceles del Régimen Franquista. Saturrarán se convirtió en prisión de mujeres clasificadas de “extremadamente rebeldes y peligrosas”. Dos mil mujeres republicanas de edades comprendidas entre los 16 y los 80 años y provenientes de todos los lugares de España, estuvieron encerradas entre 1937 y 1944.


Tan nefasto como cruél y engañoso
Estado que supera dictaduras
si pugnan por matar al ciudadano
con leyes que el terror disemina
¿Que haràn cuando se extingan los humanos?

TODOS LOS NOMBRES


finContador

NO A LA LEY MORDAZA

ESPAÑA VUELVE A SER UNA DICTADURA

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Firmar

¡Contra TTIP y CETA!

 


Cruzada asesina


“Era frecuente ver, en esos primeros días [del golpe militar], curas y religiosos con su fusil al hombro, su pistola y su cartuchera sobre la negra sotana”. Mariano Ayerra, sacerdote de Alsasua, 1936.
“Con los sacerdotes han marchado a la guerra nuestros seminaristas. ¡Es guerra santa! Un día volverán al seminario mejorados. Toda esta gloriosa diócesis, con su dinero, con sus edificios, con todo cuanto es y tiene, concurre a estagigantesca cruzada”.Marcelino Olaechea Loizaga, 6 de noviembre de 1936.


Aprovechando la última masiva beatificación dominical de Tarragona, no estaría mal recordar que los dos partidos presentes en la misma, PP y CiU, descendientes de la oligarquía franquista y monárquica, también fueron de la mano en la Guerra Civil. Es importante saberlo para que ahora la gente no se deje arrastrar por los mismos en la sinrazón y el enfrentamiento nacionalista. En la guerra civil, tristemente como en todas las guerras, fueron asesinadas miles de personas inocentes injusta y cruelmente. Pero es fundamental que sepamos que ese velo de santidad e inocencia que presume la Iglesia es falso. La Iglesia no es víctima de esta guerra, sino un bando activo, que aprovechó la guerra para alcanzar unos objetivos materiales, políticos e ideológicos. En palabras del arzobispo de Toledo y primado de España, Isidro Gomá y Tomás: “Una restauración totalitaria de la vida cristiana”. Lo que vendría a derivar en una involución social bajo un represivo régimen fascista–católico.


El golpe militar fue desde un principio apoyado y jaleado por la Iglesia católica. La posterior guerra y dictadura contó con su ferviente colaboración. No fue el anticlericalismo violento el que hizo a la Iglesia tomar partido. Antes de conocerse los pormenores de éste, el arzobispo de Zaragoza, Rigoberto Domenech, poco más de veinte días después de la sedición militar justifica el mismo porque “no se hace en servicio de la anarquía, sino en beneficio del orden, la patria y la religión”. A los dos meses, el cardenal primado de España, Isidro Gomá, describía lo que era para él la guerra en una alocución radiofónica con motivo de la caída de Toledo a manos del ejército fascista: “El choque de la civilización contra la barbarie, del infierno contra Cristo, debían sucumbir primero,…, los adalides de la civilización cristiana, los abanderados de Cristo… Gloria a los mártires”.


La Iglesia católica fue un bando, claramente, beligerante en la guerra civil española, una facción que animó y participó en el exterminio y la persecución. Que colaboró activamente en las venganzas y los asesinatos. Nunca la Iglesia católica trabajó en pos de la paz y la unidad de los españoles. Todo lo contrario. Desde el advenimiento de la República rechazó abiertamente sus instituciones y nunca estuvo dispuesta a renunciar a sus privilegios propios del Antiguo Régimen. Cuando en julio de 1936 se produjo el golpe de estado corrió rauda y gozosa a empuñar las armas en una nueva y, en sus palabras, “santa Cruzada”. Nunca mostró piedad cristiana y se lanzó a un sanguinario y cruel revanchismo convirtiéndose en uno de los pilares sobresalientes de la represión, la ingeniería social y la venganza fascista. Ni ha buscado nunca la reconciliación pidiendo perdón por sus crímenes. El orgullo y la soberbia, graves pecados, es lo que ha guiado la conducta de su cúpula.


Como recordaría, más tarde, el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, que se encontraba en Tuy en julio de 1936:“todos los sacerdotes del lugar aceptaron la sublevación militar con alegría y apoyaban al ejército como un deber de conciencia”. Esta dinámica fue habitual en Navarra, donde miles fueron asesinados sin que se diera ningún tipo de enfrentamiento armado. El fanatismo religioso que impregnaba lo que consideraban una guerra santa se dejaba ver en los actos del contingente de requetés donde se encontraban numerosos religiosos combatiendo. A poco menos de un mes del golpe militar, durante la procesión de la Virgen del Sagrario en Pamplona, milicianos falangistas y requetés asesinaron a decenas de presos, entre ellos, curas supuestamente nacionalistas “los sacerdotes dieron la absolución en masa a los restantes, las ejecuciones se llevaron a cabo y los camiones volvieron a Pamplona, a tiempo para que los requetés se incorporaran a la procesión que estaba entrando en la catedral”.


Y es que el ardor guerrero había infectado el discurso y los actos de la plana mayor de la jerarquía católica española. Palabras como “cristianísimo Imperio español”, “judío–masónico”, “liberación”, “santa Cruzada” o “plebíscito armado”tenían sus oraciones. En la Pastoral de 30 de septiembre de 1936, “Las dos ciudades”, el obispo de Salamanca, Enrique Pla y Deniel deja bien a las claras que lo que se vive es una “santa Cruzada” para la Iglesia española: “Enhorabuena que los ciudadanos españoles, haciendo uso de un derecho natural, se hayan alzado para derrocar un gobierno que llevaba la nación a la anarquía […]. El carácter de la actual lucha que convierte a España en espectáculo para el mundo entero. Reviste, sí, la forma externa de una guerra civil, pero en realidad es una cruzada. Fue una sublevación, pero no para perturbar, sino para restablecer el orden […]. Una cruzada por la religión y por la patria y por la civilización”.


Evidentemente, no todos los religiosos actuaron de esta manera. Seguro que muchos que no estaban de acuerdo con estas consignas perecieron injusta y cruentamente. A todos ellos nuestra admiración y respeto como seres humanos vilmente asesinados. Pero, entre la jerarquía católica esto fue un desierto. Hasta el obispo de Pamplona, Marcelino Olaechea que alababa la bondad de esta guerra santa “vivimos una hora histórica en la que se ventilan los sagrados intereses de la religión y de la patria, una contienda entre la civilización y la barbarie” y bendijo a sus cruzados, se horrorizó de los crímenes y venganzas de los suyos: “Ni una gota más de sangre de venganza”. Pero sus palabras no tuvieron eco entre sus filas. Ya era demasiado tarde. La sangre de venganza corría por toda España. Asimismo, no importaba que se fuera religioso. Era muy importante ser religioso del bando fascista – tradicionalista, porque si no, se corría el riesgo de ser fusilado como a decenas de curas supuestamente nacionalistas o, si se protestaba contra estas infames acciones ser amenazado de muerte como le ocurrió al obispo de Vitoria, monseñor Mateo Múgica.


En cambio, la jerarquía católica y Franco fueron uña y carne. Unidos por una férrea cohesión ideológica y unos mismos objetivos. El obispo de Vic, Joan Perelló, quería una “profilaxis social”, sabía que se necesitaba un “bisturí para sacar la pus de las entraña de España”. La pus, evidentemente, eran las personas con una ideas políticas opuestas a las suyas. Para regocijo suyo, Francisco Franco, pensaba lo mismo que él y declaraba sentirse “dispuesto a exterminar si fuese necesario a toda esa media España que no me es afecta” con el propósito de “la restauración de la clásica y cristiana unidad de las ciencias, destruida en el siglo XVIII”. Y el cardenal primado, arzobispo de Toledo, Isidro Gomá, seguía tenazmente la línea ideológica del Movimiento Nacional: “Judíos y masones, envenenaron el alma nacional con doctrinas absurdas, con cuentos tártaros o mongoles aderezados y convertidos en sistema político y social en las sociedades tenebrosas manejadas por el internacionalismo semita”. Discurso histórico de la Iglesia Católica que tras la derrota nazi y el descubrimiento del Genocidio hubo que maquillar y hasta ocultar.


No solo el catolicismo español apoyó el golpe militar, cuando ya los crímenes eran bien conocidos y el nuevo régimen afirmaba sus postulados fascistas y totalitarios, el arzobispo de Westminster, cardenal Arthur Hinsley, en una carta remitida a Franco el 28 de marzo de 1939, en agradecimiento al envío de una foto autografiada por éste, le expresaba su admirada devoción: “Le considero el gran defensor de la verdadera España, el país de los principios católicos donde la justicia social católica y la caridad se aplicarán al bien común bajo un gobierno firme y pacífico”. El Vaticano mostró una extraña ambivalencia y pragmatismo político. Pío XI reconoció a Franco en mayo de 1938, aunque no tuviera una gran afinidad con él. Igualmente contradictorio fue su bendición de las tropas fascistas italianas que marchaban a invadir Abisinia en 1935. Luego Pío XII felicitaría efusivamente al general Franco en un telegrama, el 1 de abril de 1939: “Levantando nuestro corazón al señor, agradecemos sinceramente, con V.E, deseada victoria católica España”. Y, unos días más tarde, el 16 de abril de 1939, en un radiomensaje a los fieles de España se expresaba de tal forma: “Con inmenso gozo nos dirigimos a vosotros, hijos queridísimos de la Católica España, para expresaros nuestra paterna congratulación por el don de la Paz y de la victoria, con que Dios se ha dignado coronar el heroísmo cristiano de vuestra fe y caridad, probado en tantos y tan generosos sufrimientos”. Cierto es que hubo sufrimientos, pero por ningún sitio se atisbó un poco de “caridad” o “paz”. Y en ningún caso “piedad” o “perdón”.

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