Mi patria es todo el mundo.

Franco

Cataluña

¿Ha sacrificado España algo alguna vez en pro de una buena relación con sus regiones asociadas?

Es evidente que en las dos últimas semanas la perspectiva sobre el llamado conflicto catalán ha sufrido una significativa variación en función de dos hechos fundamentales: el despliegue y posterior intervención violenta del 75% de los efectivos de antidisturbios de la Guardia Civil y Policía Nacional en el referéndum (1 de octubre) y la huelga general (3 de octubre). Y se ha modificado a nivel del Estado español y también en Catalunya; y en el seno de la izquierda social, política y sindical.

En el primero de los hechos, porque ha habido una plasmación neta de la cerrazón del Estado español y sus estructuras de dominación, con respecto a la unidad territorial y a la recentralización, por la vía del ejercicio de la violencia física (que poca gente de buena voluntad preveía); que se suma a la aplicación de facto del artículo 155 de la Constitución, mediante actuaciones judiciales, políticas y económicas.

En el segundo, porque ha irrumpido en el conflicto de manera diáfana el sindicalismo alternativo ejercitando una de sus tácticas fundamentales como es la huelga general, para defender las libertades y los derechos sociales y laborales.

En no pocas ocasiones hemos oído o hemos leído la típica y tópica referencia al conflicto entre burguesías y oligarquías centrales y periféricas. Bien, debería revisarse profundamente. Ni Fomento Nacional del Trabajo (que agrupa a la gran patronal), ni el Círculo de Economía, ni la gran banca (CaixaBank, Sabadell… que en estos días radican sus sedes sociales fuera de Catalunya) defienden el ejercicio del derecho a la autodeterminación ni, por supuesto, la independencia.

El denominado Procés implica a sectores de la clase política y funcionarial, propietarios de pequeñas y medianas empresas, autónomos, profesionales liberales y centenares de miles de personas que clases “medias” (esa es su consideración de sí mismos) y populares implicadas a través de organizaciones de la sociedad civil (Assemblea Nacional de Catalunya, Ómnium Cultural), de determinadas organizaciones políticas y sindicales o a título personal.

Sus élites tratan de conducir un movimiento multiclasista o interclasista coincidente en el “derecho a decidir” y/o la independencia de Catalunya, pero plural y, en determinados aspectos, muy divergente en cuanto al modelo de sociedad. Pero también, en conflicto con una visión estática y sagrada del statu quo surgido de la Transición (transacción entre poderes económicos, aparatos de Estado y partidos y sindicatos del nuevo régimen).

El frentismo mediático y político entre quienes se consideran representantes absolutos de España o de Catalunya no ayuda, a nivel general, a que las posiciones y los debates superen el alto nivel del ruido y las aseveraciones totalitarizadoras. Es necesario salir de esta perspectiva para entender la realidad y bajar a lo concreto, para analizar con mayor y mejor conocimiento de causa determinadas actuaciones.

Mucha gente de los movimientos sociales ha participado en los Comités de Defensa del Referéndum que se han creado en los barrios y en los pueblos. Y lo han hecho, no porque compartan necesariamente la “hoja de ruta” del Procés, ni porque se les haya obnubilado su visión crítica del cuerpo de Mossos d’Esquadra, ni porque les parezca que el Govern de Junts pel Sí es la máxima expresión de las políticas sociales y de los cambios posibles para asumir una democracia radical. En estas mismas semanas, hemos seguido asistiendo solidariamente a juicios contra activistas sociales y sindicales o hemos recordado el cuarto aniversario de la muerte de Juan Andrés Benítez, en los cuales de una u otra manera tienen responsabilidades las instituciones anteriormente mencionadas.

Tampoco las declaraciones de diferentes organizaciones anarcosindicalistas (CGT de Catalunya, CNT de Catalunya i Balears, Solidaridad Obrera) y de diversas organizaciones y colectivos anarquistas (Embat, Federació Anarquista de Catalunya, Heura Negra, Negres Tempestes, Oca Negra…) defendiendo el derecho a la autodeterminación, con sus matices y estilos, estaban dictadas por algún extraño espejismo. Ni la convocatoria de huelga general de la CGT, ni el apoyo activo y combativo de la CNT y Solidaridad Obrera.

En la declaración conjunta Triem lluitar (Elegimos luchar), de todas las organizaciones mencionadas en el párrafo anterior, se expresan posiciones tan diáfanas como: ligar la defensa de la autodeterminación de los pueblos a la eliminación del capitalismo porque si no “las condiciones de vida de la clase trabajadora seguirán siendo aplastadas por las oligarquías española y catalana que van siempre de la mano para imponer reformas laborales y recortes de derechos sociales”; denunciar la militarización y represión del Estado español pero también la naturaleza represiva de la Generalitat y de sus Mossos (desalojo de Plaza de Catalunya, detención y denuncia de sindicalistas y activistas sociales, casos Pandora, Parlament, Esther Quintana…); y, ampliar la autodeterminación y la emancipación a “la socialización de los medios de producción, de la riqueza y la eliminación de todas las formas de opresión, como el heteropatriarcado…, la más amplia libertad de decisión a través de la acción directa y la autogestión”.

La Taula per la democràcia (integrada, entre otros, por el PEdCAT, ERC, CCOO, UGT, ANC, Ómnium Cultural…) se apresuró, en la tarde del 1 de octubre, a lanzar una Aturada de país (Paro de país) para no dejar en manos de los sindicatos alternativos convocantes de la huelga del 3 (CGT, IAC, COS, I-CSC) la responsabilidad de ofrecer un cauce de expresión al rechazo a la violencia policial, a la defensa de las libertades y los derechos y a las reformas laborales. Solo la CUP mostró su apoyo a la huelga general.

Este “eufemismo”, con rebaja de contenidos y de consecuencias, de la Taula per la democràcia provocó no pocos equívocos entre la gente y problemas al sindicalismo ético y combativo, a pesar de lo cual la huelga fue un éxito y las concentraciones y manifestaciones multitudinarias, como no recordábamos desde la guerra de Irak. No contentos con el confusionismo sobre huelga o paro, con descuento salarial o sin él, quienes nos bombardean cada día con que somos un solo pueblo programaron otro punto de salida para su manifestación e hicieron continuos llamamientos a abandonar cuanto antes las calles, en clara falta de sintonía con uno de los lemas más coreados: els carrers serán sempre nostres! (¡las calles serán siempre nuestras!).

En fin, que las situaciones y acontecimientos sociales son los que son y se dan en las circunstancias que se dan. Los escenarios ideales no existen y si hubiera alguna oportunidad los poderosos procurarían destrozarlos. Salvando la imposible comparación de la situación actual con la fortaleza de la CNT y del movimiento libertario del momento, ¿quién les iba a decir que la revolución social del 36 se llevaría a cabo como reacción a un golpe de Estado militar?

En Catalunya, una parte significativa de los movimientos sociales y populares, de las organizaciones alternativas y de las libertarias nos hemos decantado por formar parte activa de unos acontecimientos, que tienen más de una lectura, porque pretendemos que muchos de los objetivos expresados en el comunicado Triem lluitar formen parte del debate sobre la autodeterminación y la soberanía popular, ¡porque queremos decidirlo todo!

Naomi Klein acusa al Gobierno de activar un “ataque flagrante a la democracia” en Catalunya

La periodista y escritora canadiense Naomi Klein ha acusado este miércoles al Gobierno central de efectuar un “ataque flagrante a la democracia” en Catalunya, y ha vuelto a romper una lanza a favor del derecho a decidir.

“Arrestar a un gobierno votado democráticamente no es aceptable, como tampoco lo es la actitud de la UE”, ha dicho preguntada por la situación política tras presentar el libro ‘Decir no no basta. Contra las nuevas políticas del shock por el mundo que queremos’.

La activista social defendió en su última visita pública a Barcelona, en 2015, que se escuchara los “deseos” independentistas de Catalunya, igual que sucedió en Escocia y en Quebec, donde ella nació.

Ve a Rajoy como un ejemplo clásico de doctrina del shock por su “retórica de hipernacionalismo”

A su juicio, “la respuesta del Gobierno al movimiento independentista ha sido incendiaria y eso, probablemente, ha aumentado el deseo de independencia”. La autora de ‘No logo’ y ‘La doctrina del shock’, que de entrada se ha resistido a hablar sobre la cuestión apelando a su rol de ‘outsider’, ha acabado por lamentar que “no se ha escuchado el derecho a decidir” en Cataluña.

Ha defendido la supresión del artículo 155 en Cataluña y la liberación de los políticos encarcelados para que el conflicto se solucione sin violencia: “Mandas un terrible mensaje cuando un movimiento no violento es contrarrestado por la fuerza, como pasó el 1 de octubre. No es una buena señal”. La periodista y escritora, que este jueves protagonizará un diálogo con la alcaldesa Ada Colau, ha considerado “inimaginable” que estos hechos pudieran tener lugar en Canadá.

En su nuevo libro, que publica Paidós en castellano y Empúries en catalán, habla de sobre cómo desafiar la política del shock de Donald Trump, y defiende construir una alternativa creíble. Sobre esta cuestión, ha dicho que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy es un “ejemplo clásico de doctrina del shock por crear una atmósfera nacional de crisis permanente, que hace que se preste menos atención a problemas como el paro”. Rajoy lleva a cabo un “cambio consciente del tema, está desviando la atención para construir una retórica de hipernacionalismo”.
Carta abierta a Sabina, Serrat y CIA.
La situación en Catalunya con la confusión creada además por todo el arco parlamentario, en el que pocos o ninguno da una visión de una salida positiva, siendo los mas infames los partidos Constitucionalistas del Nazionalismo español, que a toda costa quieren mandar y someter a los pueblos.
En medio de esta confusión y enfrentamiento llegáis vosotros poetas y cantores
(del pueblo?) Echáis mas leña al fuego de la confusión al declarar mas de lo mismo que vuestros amos, con la Unión de España de por medio. Por la boca muere el pez.
Ese es el peaje a pagar por pasar de la canción protesta a $er adicto$ al Régimen.
Luego os extrañáis de que la gente del pueblo os digan de todo, incluidos muchos de vuestros (ex) fans y muchos también piensan que sois unos pesebreros….acordaos de los conciertos por doquier que os han apañao esos de la Constitución del 78, Engañosa, hecha por Franquistas y firmada por Traidores a la República, para dar mas credibilidad a su sucia Transición.
Por ser escritores y artistas podíais haber emulado al escritor portugués Saramago que defendía las Repúblicas Ibéricas, como lo hizo también el artista Galego Castelao en otro siglo y hoy día Ian Gibson o el gran dramaturgo Alfonso Sastre… hasta Buenaventura Durruti hablaba de una Iberia Unida.
Todos ellos personajes eminentes que no se han sometido al dictado de ningún amo.
Se os podía haber ocurrido a vosotros también hablar de la “Unión” Si…. pero de la Unión de Repúblicas Ibéricas, incluido Portugal, por supuesto, con todos los Pueblos en pie de Igualdad.
A España y Portugal las separaron las desavenencias de los Reyes y demás Noblezas en contra de la voluntad de los Pueblos…Y es deber de los pueblos volver a Unirlo. Es una Aberración Histórica que sigamos divididos y viviendo de espaldas. Es más, de eso se aprovecha el imperio inglés que tienen en los mares de aliados. De criados pobres, a los portugueses desde tiempos inmemoriales y también los franceses se aprovechan ahora, pues mandan en nuestras agriculturas y les tenemos que comprar la harina para hacer el pan, (entre otras cosas) cuando siempre hemos sido autosuficientes y hasta teníamos excedentes.
Portugal y España juntos pasaríamos a ser el País más grande de Europa y también tendríamos la mayor flota de Barcos que siguen detentando los ingleses.
Y todo esto, no para competir con ningún Imperio, sino para defender nuestra identidad, nuestra cultura, nuestra idiosincrasia, nuestras lenguas ibéricas…… amenazadas por lo anglófilo sobre todo.
El otro día mismamente, querían obligar a los pilotos y controladores de Barajas a hablar solo en ingles.
Otro mayor peso tendríamos en la U.E. y mejor serian las Negociaciones.
Si, y ya puestos a ello, se os podía haber ocurrido una Unión de Repúblicas Ibéricas que fueran populares, capaces de poner orden en todo este entramado de la corrupción para acabar con ella, que se devuelva todo el dinero robado, al tiempo que se mete en prisión a los responsables… y de paso se libera a los Presos Políticos, que algunos llevan mas de 30 años en las cárceles de la (traición) transición.
Unas Repúblicas que se pueden proyectar por un Régimen de Cooperativas, donde se reparta el trabajo para todos y se acabara con el paro.
Así, de un plumazo acabaríamos con el Nazionalismo español de Rajoy… y dando la autodeterminación a los pueblos, las ideas independentistas aflorarían de otra manera… Como nos dijo un amigo y músico catalán, siendo así, con las Repúblicas Ibéricas, no me voy: me quedo.
Así las cosas solo quedan tres opciones…
Una, quiere usted la independencia de su Pueblo.
Dos, quiere usted seguir con el Estado Monárquico.
Tres, quiere usted la “Unión de Repúblicas Ibéricas” en pie de igualdad de todos los pueblos.
Este es el verdadero y autentico Referéndum de este Tiempo… y por lo menos da un poco de luz a tanta ceguera histórica y política.
Ah, y por supuesto no lo han propuesto ni siquiera Unidos podemos.
Ya, pero es que los Poetas Verdaderos y nosotros tenemos la obligación de sacarlo a la luz, y no quedarnos a medias tintas… tenemos que ir mas allá, a grandes males mejores remedios…
Tu Sabina, que eres amigo del rey, fíjate un poco en Valle Inclán si nos lo permites, que escribió “La hija del Capitán” y le paso un manuscrito al mismo Alfonso XIII, metiéndose con él. Y tú puedes decir a este Rey por ejemplo, que cuando traigamos las Repúblicas Ibéricas, no tiene que salir huyendo, como hizo su bisabuelo en la Segunda República, que como sabe Portugués que se quede, y se puede ganar la vida honradamente dando clases de Portugués… que muchos lo queremos aprender. El Emperador de China se quedo, trabajando de Jardinero. (Tomad nota)
Y tu Serrat, que tan buenas canciones has hecho…la del Mediterráneo, pues ahora, permítenos si te parece bien, la del Atlántico allende de los Mares Iberoamericanos para hermanear con los pueblos y no para conquistar a ninguno. (leer la historia de España)
Con esto que hagáis, estamos por asegurar que las Gentes de los Pueblos, que son sabias, no os van a repudiar Nunca Mais.
Atentamente
Un aldeano-ciudadano de las
Tierras Ibéricas
Que no sale en la Tv

 
“Un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción; la ambición, la intriga, abusan de la credulidad y de la inexperiencia de hombres ajenos de todo conocimiento político, económico o civil; adoptan como realidades las que son puras ilusiones; toman la licencia por la libertad, la traición por el patriotismo, la venganza por la justicia” ― Simón Bolívar

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Las trece rosas



Fue uno de los episodios más crueles de la represión franquista. El 5 de agosto de 1939,
trece mujeres, la mitad menores, fueron ejecutadas ante las tapias del cementerio del Este.
Su historia sigue viva hoy en forma de libros, teatro, documentales y cine.

“Madre, madrecita, me voy a reunir con mi hermana y papá al otro mundo, pero ten presente
que muero por persona honrada. Adiós, madre querida, adiós para siempre. Tu hija que ya
jamás te podrá besar ni abrazar… Que no me lloréis. Que mi nombre no se borre de la
historia”. Fueron éstas las últimas palabras que dirigiría a su familia una muchacha de
19 años llamada Julia Conesa. Corría la noche del 4 de agosto de 1939. Hacía cuatro meses
que había terminado la Guerra Civil. Madrid, destruida y vencida tras tres años de acoso,
de bombardeos y resistencia ante el ejército sublevado, intentaba adaptarse al nuevo orden
impuesto por el traidor general Franco, un régimen que iba a durar cuatro décadas.

En el ambiente de ese verano de posguerra –tristísimo para unos y glorioso para otros–,
se mezclaban las ruinas de los edificios y la pobreza de sus pobladores con las dolorosas
secuelas físicas y psicológicas de la contienda. Y, sobre todo, abundaban ya la propaganda
y la represión. El día a día de la capital estaba marcado por las denuncias constantes de
vecinos, amigos y familiares; por la delación, los procesos de depuración en la Administración,
en la Universidad y en las empresas; por las redadas, los espías infiltrados en todas partes,
las detenciones y las ejecuciones sumarias. En junio habían comenzado, incluso, los fusilamientos
de mujeres. “Españoles, alerta. España sigue en pie de guerra contra todo enemigo del interior o
del exterior, perpetuamente fiel a sus caídos. España, con el favor de Dios, sigue en marcha, una,
grande, libre, hacia su irrenunciable destino…”, voceaban las radios de Madrid. “Juro aplastar y
hundir al que se interponga en nuestro camino”, advertía Franco en sus discursos.

Sería aquélla la última carta de Julia Conesa. Y ella lo sabía. Porque, junto a otras catorce presas
de la madrileña cárcel de Ventas, había sido juzgada el día anterior en el tribunal de las Salesas.
“Reunido el Consejo de Guerra Permanente número 9 para ver y fallar la causa número 30.426 que por
el procedimiento sumarísimo de urgencia se ha seguido contra los procesados (…) responsables de un
delito de adhesión a la rebelión (…) Fallamos que debemos condenar y condenamos a cada uno de los
acusados (…) a la pena de muerte”, dice la sentencia. A Julia la acusaban hasta de haber sido
“cobradora de tranvías durante la dominación marxista”.

Y apenas 24 horas más tarde, 13 de aquellas mujeres y 43 hombres fueron ejecutados ante las tapias
del cementerio del Este. El momento lo recuerdan así algunas compañeras de presidio: “Yo estaba
asomada a la ventana de la celda y las vi salir. Pasaban repartidores de leche con sus carros y la
Guardía Civil los apartaba. Las presas iban de dos en dos y tres guardias escoltaban a cada pareja,
parecían tranquilas” (María del Pilar Parra). “Algunas permanecimos arrodilladas desde que se las
llevaron, durante un tiempo que me parecieron horas, sin que nadie dijera nada. Hasta que María
Teresa Igual, la funcionaria que las acompañó, se presentó para decirnos que habían muerto muy
serenas y que una de ellas, Anita, no había fallecido con la primera descarga y gritó a sus
verdugos: ‘¿es que a mí no me matan?” (Mari Carmen Cuesta). “Si fue terrible perderlas, verlas
salir, tener que soportarlo con aquella impotencia, más lo fue ver la sangre fría de Teresa Igual
relatando cómo habían caído. Entre las cosas que nos dijo, fue que las chicas iban muy ilusionadas
porque pensaban que iban a verse con los hombres [con sus novios y maridos, también condenados]
antes de ser ejecutadas, pero se encontraron que ya habían sido fusilados” (Carmen Machado).

Quince de los ajusticiados ese 5 de agosto de 1939 eran menores de edad, entonces establecida en
los 21 años. Por su juventud, a estas mujeres se las comenzó a llamar “las trece rosas”, y su
historia se convirtió pronto en una de las más conmovedoras de aquel tiempo de odio fratricida
fascismo y clero cómplice, servil de los asesinos. Gloria y honor eterno a esas trece rosas.


Que sus nombres no se borren de la historia

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NO A LA LEY MORDAZA

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Prohibido recordar

Un antiguo balneario de lujo, convertido en seminario y finalmente en cárcel, situado en la playa de Saturrarán (Mutriku), albergó una de las mayores y más crueles cárceles del Régimen Franquista. Saturrarán se convirtió en prisión de mujeres clasificadas de “extremadamente rebeldes y peligrosas”. Dos mil mujeres republicanas de edades comprendidas entre los 16 y los 80 años y provenientes de todos los lugares de España, estuvieron encerradas entre 1937 y 1944.


Tan nefasto como cruél y engañoso
Estado que supera dictaduras
si pugnan por matar al ciudadano
con leyes que el terror disemina
¿Que haràn cuando se extingan los humanos?

TODOS LOS NOMBRES


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NO A LA LEY MORDAZA

ESPAÑA VUELVE A SER UNA DICTADURA

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¡Contra TTIP y CETA!

 


Cruzada asesina


“Era frecuente ver, en esos primeros días [del golpe militar], curas y religiosos con su fusil al hombro, su pistola y su cartuchera sobre la negra sotana”. Mariano Ayerra, sacerdote de Alsasua, 1936.
“Con los sacerdotes han marchado a la guerra nuestros seminaristas. ¡Es guerra santa! Un día volverán al seminario mejorados. Toda esta gloriosa diócesis, con su dinero, con sus edificios, con todo cuanto es y tiene, concurre a estagigantesca cruzada”.Marcelino Olaechea Loizaga, 6 de noviembre de 1936.


Aprovechando la última masiva beatificación dominical de Tarragona, no estaría mal recordar que los dos partidos presentes en la misma, PP y CiU, descendientes de la oligarquía franquista y monárquica, también fueron de la mano en la Guerra Civil. Es importante saberlo para que ahora la gente no se deje arrastrar por los mismos en la sinrazón y el enfrentamiento nacionalista. En la guerra civil, tristemente como en todas las guerras, fueron asesinadas miles de personas inocentes injusta y cruelmente. Pero es fundamental que sepamos que ese velo de santidad e inocencia que presume la Iglesia es falso. La Iglesia no es víctima de esta guerra, sino un bando activo, que aprovechó la guerra para alcanzar unos objetivos materiales, políticos e ideológicos. En palabras del arzobispo de Toledo y primado de España, Isidro Gomá y Tomás: “Una restauración totalitaria de la vida cristiana”. Lo que vendría a derivar en una involución social bajo un represivo régimen fascista–católico.


El golpe militar fue desde un principio apoyado y jaleado por la Iglesia católica. La posterior guerra y dictadura contó con su ferviente colaboración. No fue el anticlericalismo violento el que hizo a la Iglesia tomar partido. Antes de conocerse los pormenores de éste, el arzobispo de Zaragoza, Rigoberto Domenech, poco más de veinte días después de la sedición militar justifica el mismo porque “no se hace en servicio de la anarquía, sino en beneficio del orden, la patria y la religión”. A los dos meses, el cardenal primado de España, Isidro Gomá, describía lo que era para él la guerra en una alocución radiofónica con motivo de la caída de Toledo a manos del ejército fascista: “El choque de la civilización contra la barbarie, del infierno contra Cristo, debían sucumbir primero,…, los adalides de la civilización cristiana, los abanderados de Cristo… Gloria a los mártires”.


La Iglesia católica fue un bando, claramente, beligerante en la guerra civil española, una facción que animó y participó en el exterminio y la persecución. Que colaboró activamente en las venganzas y los asesinatos. Nunca la Iglesia católica trabajó en pos de la paz y la unidad de los españoles. Todo lo contrario. Desde el advenimiento de la República rechazó abiertamente sus instituciones y nunca estuvo dispuesta a renunciar a sus privilegios propios del Antiguo Régimen. Cuando en julio de 1936 se produjo el golpe de estado corrió rauda y gozosa a empuñar las armas en una nueva y, en sus palabras, “santa Cruzada”. Nunca mostró piedad cristiana y se lanzó a un sanguinario y cruel revanchismo convirtiéndose en uno de los pilares sobresalientes de la represión, la ingeniería social y la venganza fascista. Ni ha buscado nunca la reconciliación pidiendo perdón por sus crímenes. El orgullo y la soberbia, graves pecados, es lo que ha guiado la conducta de su cúpula.


Como recordaría, más tarde, el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, que se encontraba en Tuy en julio de 1936:“todos los sacerdotes del lugar aceptaron la sublevación militar con alegría y apoyaban al ejército como un deber de conciencia”. Esta dinámica fue habitual en Navarra, donde miles fueron asesinados sin que se diera ningún tipo de enfrentamiento armado. El fanatismo religioso que impregnaba lo que consideraban una guerra santa se dejaba ver en los actos del contingente de requetés donde se encontraban numerosos religiosos combatiendo. A poco menos de un mes del golpe militar, durante la procesión de la Virgen del Sagrario en Pamplona, milicianos falangistas y requetés asesinaron a decenas de presos, entre ellos, curas supuestamente nacionalistas “los sacerdotes dieron la absolución en masa a los restantes, las ejecuciones se llevaron a cabo y los camiones volvieron a Pamplona, a tiempo para que los requetés se incorporaran a la procesión que estaba entrando en la catedral”.


Y es que el ardor guerrero había infectado el discurso y los actos de la plana mayor de la jerarquía católica española. Palabras como “cristianísimo Imperio español”, “judío–masónico”, “liberación”, “santa Cruzada” o “plebíscito armado”tenían sus oraciones. En la Pastoral de 30 de septiembre de 1936, “Las dos ciudades”, el obispo de Salamanca, Enrique Pla y Deniel deja bien a las claras que lo que se vive es una “santa Cruzada” para la Iglesia española: “Enhorabuena que los ciudadanos españoles, haciendo uso de un derecho natural, se hayan alzado para derrocar un gobierno que llevaba la nación a la anarquía […]. El carácter de la actual lucha que convierte a España en espectáculo para el mundo entero. Reviste, sí, la forma externa de una guerra civil, pero en realidad es una cruzada. Fue una sublevación, pero no para perturbar, sino para restablecer el orden […]. Una cruzada por la religión y por la patria y por la civilización”.


Evidentemente, no todos los religiosos actuaron de esta manera. Seguro que muchos que no estaban de acuerdo con estas consignas perecieron injusta y cruentamente. A todos ellos nuestra admiración y respeto como seres humanos vilmente asesinados. Pero, entre la jerarquía católica esto fue un desierto. Hasta el obispo de Pamplona, Marcelino Olaechea que alababa la bondad de esta guerra santa “vivimos una hora histórica en la que se ventilan los sagrados intereses de la religión y de la patria, una contienda entre la civilización y la barbarie” y bendijo a sus cruzados, se horrorizó de los crímenes y venganzas de los suyos: “Ni una gota más de sangre de venganza”. Pero sus palabras no tuvieron eco entre sus filas. Ya era demasiado tarde. La sangre de venganza corría por toda España. Asimismo, no importaba que se fuera religioso. Era muy importante ser religioso del bando fascista – tradicionalista, porque si no, se corría el riesgo de ser fusilado como a decenas de curas supuestamente nacionalistas o, si se protestaba contra estas infames acciones ser amenazado de muerte como le ocurrió al obispo de Vitoria, monseñor Mateo Múgica.


En cambio, la jerarquía católica y Franco fueron uña y carne. Unidos por una férrea cohesión ideológica y unos mismos objetivos. El obispo de Vic, Joan Perelló, quería una “profilaxis social”, sabía que se necesitaba un “bisturí para sacar la pus de las entraña de España”. La pus, evidentemente, eran las personas con una ideas políticas opuestas a las suyas. Para regocijo suyo, Francisco Franco, pensaba lo mismo que él y declaraba sentirse “dispuesto a exterminar si fuese necesario a toda esa media España que no me es afecta” con el propósito de “la restauración de la clásica y cristiana unidad de las ciencias, destruida en el siglo XVIII”. Y el cardenal primado, arzobispo de Toledo, Isidro Gomá, seguía tenazmente la línea ideológica del Movimiento Nacional: “Judíos y masones, envenenaron el alma nacional con doctrinas absurdas, con cuentos tártaros o mongoles aderezados y convertidos en sistema político y social en las sociedades tenebrosas manejadas por el internacionalismo semita”. Discurso histórico de la Iglesia Católica que tras la derrota nazi y el descubrimiento del Genocidio hubo que maquillar y hasta ocultar.


No solo el catolicismo español apoyó el golpe militar, cuando ya los crímenes eran bien conocidos y el nuevo régimen afirmaba sus postulados fascistas y totalitarios, el arzobispo de Westminster, cardenal Arthur Hinsley, en una carta remitida a Franco el 28 de marzo de 1939, en agradecimiento al envío de una foto autografiada por éste, le expresaba su admirada devoción: “Le considero el gran defensor de la verdadera España, el país de los principios católicos donde la justicia social católica y la caridad se aplicarán al bien común bajo un gobierno firme y pacífico”. El Vaticano mostró una extraña ambivalencia y pragmatismo político. Pío XI reconoció a Franco en mayo de 1938, aunque no tuviera una gran afinidad con él. Igualmente contradictorio fue su bendición de las tropas fascistas italianas que marchaban a invadir Abisinia en 1935. Luego Pío XII felicitaría efusivamente al general Franco en un telegrama, el 1 de abril de 1939: “Levantando nuestro corazón al señor, agradecemos sinceramente, con V.E, deseada victoria católica España”. Y, unos días más tarde, el 16 de abril de 1939, en un radiomensaje a los fieles de España se expresaba de tal forma: “Con inmenso gozo nos dirigimos a vosotros, hijos queridísimos de la Católica España, para expresaros nuestra paterna congratulación por el don de la Paz y de la victoria, con que Dios se ha dignado coronar el heroísmo cristiano de vuestra fe y caridad, probado en tantos y tan generosos sufrimientos”. Cierto es que hubo sufrimientos, pero por ningún sitio se atisbó un poco de “caridad” o “paz”. Y en ningún caso “piedad” o “perdón”.

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