Mi patria es todo el mundo.

Droits de l’homme

Dominio público

El cierre digital del dominio público

A menudo en el proceso de digitalización de obras por parte de museos, bibliotecas o archivos se produce un cierre con respecto a la utilización.

Wren Library, University of Cambridge.

Wren Library, University of Cambridge

      Últimamente encontramos muchas noticias en los medios en que se nos informa de iniciativas para digitalizar obras que se encuentran en museos, bibliotecas o archivos. El principal objetivo de estas iniciativas es facilitar el acceso y la difusión de estas obras y, posiblemente, atraer público hacia sus instalaciones. A pesar de que parezca una buena iniciativa, a veces nos encontramos con la paradoja de que en el proceso de apertura se produce un cierre con respecto a la utilización. Muchas de estas instituciones nos esconden una realidad: la mayoría de las obras que ofrecen se encuentran en el dominio público y, por lo tanto, se pueden usar libremente. Sin embargo, una vez digitalizadas, se imponen unas condiciones que restringen su uso libre. ¿Nos hallamos ante un nuevo cierre del dominio público?

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A mediados de mayo aparecía en los medios la noticia de que el Met (The Metropolitan Museum of Art) de Nueva York ponía a disposición del público un conjunto de 400.000 imágenes digitales para que puedan ser descargadas gratuitamente y usadas con fines académicos, tal y como se indica en las condiciones de uso del sitio web. Este conjunto de imágenes, que se puede identificar mediante la etiqueta OASC (Open Access for Scholarly Content), está formado por reproducciones digitales de obras del fondo del museo que se encuentran en el dominio público o libres de restricciones de derechos de propiedad intelectual conocidos. A primera vista parece una buena noticia, pero, si lo analizamos con cuidado, descubrimos que, en lugar de facilitar el acceso a la cultura y al conocimiento, esta iniciativa representa un cierre. Intentaré explicar por qué.


“Es ya un dogma establecido que el sistema capitalista aparece junto con nuestra modernidad occidental. Las metáforas líquidas siempre han acompañado a las argumentaciones al caso. Los textos de Deleuze-Guattari o de Bauman son de los más sobresalientes. Descodificación absoluta de los flujos, capitalismo líquido… De igual modo, se ha tratado de pensar por qué dicho sistema no nació en otras civilizaciones anteriores con circunstancias líquidas parecidas a las de nuestro tiempo, es decir, qué trabas o diques obturaron su desarrollo. Este artículo profundiza en las condiciones ontológicas del nacimiento del capitalismo para situar su nacimiento mucho más atrás en el tiempo.”

  Lo primero que hay que analizar es la selección de las obras que hace el museo. Escoge un conjunto de obras con unas características especiales, que se encuentren en el dominio público o libres de restricciones de derechos de propiedad intelectual conocidos. Es necesario que sea así porque, si no, tendría que gestionar un permiso para ofrecer estas reproducciones digitales al público. El hecho de adquirir y poseer una obra no genera ningún tipo de derecho de uso, por lo que siempre hay que pedir permiso al titular de los derechos de propiedad intelectual, el autor o quien los posee, salvo situaciones previstas por las leyes aplicables. Entre estas situaciones, puede haber la posibilidad de reproducir las obras para conservarlas, pero, generalmente, no incluye la puesta a disposición de reproducciones digitales. Por lo tanto, lo fundamental es determinar qué obras se encuentran en el dominio público, y esta tarea no es sencilla. Una de las características principales de la propiedad intelectual es que los derechos exclusivos que otorga al autor para determinar cómo se debe utilizar su obra se acaban extinguiendo. Cuando los derechos de propiedad intelectual se han agotado, decimos que la obra ha pasado o se encuentra en el dominio público, y es entonces cuando todo el mundo la puede utilizar libremente sin restricciones.

Actualmente, el periodo de vigencia de estos derechos no está armonizado internacionalmente y varía según la ley estatal aplicable. En los años noventa, en Europa se armonizó este periodo a toda la vida del autor y setenta años después de su muerte, aunque cada estado tiene disposiciones transitorias que hacen que todavía haya diferencias. Por ejemplo, en España, las obras de los autores europeos fallecidos antes del 7 de diciembre de 1987 pasan al dominio público al cabo de ochenta años de la muerte, de acuerdo con la ley vigente hasta la fecha. Este hecho ocasiona que las obras de autores como Sigmund Freud o Walter Benjamin se encuentren en el dominio público en sus países de origen, pero no en España. La complejidad que conlleva determinar si una obra se encuentra en el dominio público en un territorio determinado fue el origen de la creación de las calculadoras del dominio público. Estas herramientas indican si una obra se encuentra en el dominio público en una jurisdicción determinada a partir de unos parámetros que hay que ir introduciendo como, por ejemplo, el tipo de contenido, la nacionalidad del autor y la fecha de su muerte.

Los síndicos de los pañeros, Rembrandt Harmensz. van Rijn, 1662.

Los síndicos de los pañeros, Rembrandt Harmensz. van Rijn, 1662


Cuando el museo, el archivo o la biblioteca decide qué obras puede reproducir y poner a disposición del público, debería informar de la situación de los derechos de propiedad intelectual y, en consecuencia, de los usos que podemos hacer de la obra a la que accedemos mediante la web de la institución. Y ahí es donde empiezan los problemas. En muchísimas ocasiones, encontramos reproducciones digitales de obras en el dominio público acompañadas del símbolo de copyright, seguido del nombre de la institución, desde la National Gallery británica hasta el Louvre parisino, pasando por la Biblioteca Nacional de España. Cuando encontramos esta indicación, debemos entender que el titular de los derechos de propiedad intelectual es la institución, pero, si la obra se halla en el dominio público, ¿qué derechos hay? Está claro que, en general, las instituciones no son los titulares de los derechos de la obra original porque, como ya se ha dicho, la adquisición o la posesión no supone de forma automática la cesión en exclusiva de los derechos. Entonces, ¿sobre qué contenidos reclaman los derechos?

En la mayoría de casos, las instituciones reclaman derechos sobre la reproducción digital de la obra, sin embargo, ¿podemos tratar esta reproducción como una obra? Hacia finales del siglo pasado, un juez estadounidense estableció que las copias fotográficas de obras de dominio público no podían ser protegidas por el copyright, es decir, por la propiedad intelectual, porque les faltaba la característica principal para ser obras: la originalidad. Esta sentencia afectaba a una institución europea: la biblioteca de arte británica Bridgeman, pero se basaba en la legislación de los Estados Unidos. Aunque habría que ver cómo se resuelve un caso similar en un tribunal europeo usando una legislación europea, podemos pensar que el resultado puede ser similar: una copia digital de una obra es solo una reproducción y, por lo tanto, no puede ser considerada una obra independiente. Si la obra se encuentra en el dominio público, su reproducción digital también. Esta afirmación es la que aparece en la Carta del dominio público de Europeana, la Biblioteca digital europea, y en el Manifiesto del dominio público promovido por la asociación Communia a favor del dominio público digital. Aunque la mayoría de juristas europeos apoyan este argumento, algunas instituciones siguen utilizando la propiedad intelectual como una herramienta para restringir la reutilización de las obras en dominio público digitalizadas. Hace ya unos años, la National Portrait Gallery británica intentó hacer retirar unas imágenes de la Wikipedia por considerar que era la titular de los derechos de propiedad intelectual. No solo reclamó por lo que consideraba una infracción por la puesta a disposición del público de las imágenes, sino que también alegó, entre otros, incumplimiento de las condiciones de uso e infracción del derecho sui generis sobre bases de datos, considerando como tal la colección de imágenes que alojaba en la web. Como se puede comprobar actualmente, las imágenes continúan en la Wikipedia con la indicación de dominio público.

Constitución de las Cortes Catalanas, 1493.

Constitución de las Cortes Catalanas, 1493

   Para intentar no ser tan restrictivas, las instituciones han optado por utilizar condiciones más flexibles, como la ya mencionada del Met o el sistema de licencias de Creative Commons. Observamos que, no habiendo conseguido retirar las imágenes de dominio público de la Wikipedia, la National Portrait Gallery optó por poner a disposición del público 53.000 reproducciones digitales sujetas a una licencia de reconocimiento no comercial sin obras derivadas de Creative Commons. La misma licencia que utiliza la Biblioteca Nacional de España para las imágenes de dominio público que difunde a través de su cuenta de Flickr. ¿Tiene sentido poner una licencia de Creative Commons, en este caso la más restrictiva, en una reproducción digital de una obra de dominio público? Pues la verdad es que no. Por un lado, la institución no es la titular de los derechos de la obra (aunque insiste en poner el símbolo de copyright y el nombre de la institución) y, por lo tanto, no puede autorizar su uso mediante la licencia, y, por el otro, la obra se encuentra en el dominio público y, por consiguiente, su reproducción digital también. En vez de utilizar una licencia, deberían usar la marca del dominio público, una herramienta creada por Creative Commons para identificar las obras que se encuentran en esta situación, cuyo uso recomienda Europeana.

   Desde aquí, agradezco a museos, bibliotecas y archivos la labor realizada para poner al alcance de todos su riqueza cultural mediante los proyectos de digitalización. Sin embargo, les pido que no escondan y cierren el dominio público, sino que lo compartan y lo expresen claramente como ya hacen otras instituciones, desde la British Library hasta el Rijksmuseum. También me gustaría que respetaran la integridad de las obras: un derecho moral de los autores que perdura a lo largo del tiempo y que no se agota en jurisdicciones como la española, y que a veces se ve amenazada por marcas de agua o signos de copyright engañosos. Una práctica que debería evitarse siguiendo las recomendaciones de la Comisión Europea respecto a la digitalización de material cultural.

Todos sabemos que estas iniciativas tienen un coste y que hay que buscar modelos para obtener ingresos, pero compartir las obras del dominio público no impide que se exploten comercialmente, como hasta ahora, o que haya que pagar por reproducciones en alta resolución. Lo que no es justo es intentar utilizar la propiedad intelectual para solucionar todos los problemas. Dejemos que las obras del dominio público permanezcan en el dominio público, sea cual sea su formato o su soporte, y que todos podamos disfrutar libremente de ellas sin miedos, incertidumbres ni dudas. ¡Larga vida al dominio público!

[1] Tal y como se establece en el artículo 146 de la actual Ley de Propiedad Intelectual vigente en España: «El titular o cesionario en exclusiva de un derecho de explotación sobre una obra o producción protegidas por esta Ley podrá anteponer a su nombre el símbolo con precisión del lugar y año de la divulgación de aquéllas».

Derechos de autor en base de p.m.a

Países, áreas, entidades

Categoría de las obras

100 p.m.a. México (p.m.a. después de 1928) 100 p.m.a. o menos
80 p.m.a. Colombia, España (p.m.a entre 1879-1987) 80 p.m.a. o menos
75 p.m.a. Guatemala, Honduras, México (antes de 1928) 75 p.m.a. o menos
70 p.m.a. Alemania, Argentina, Australia, Bélgica, Brasil, Chile, Costa Rica, Dinamarca, Ecuador, España (p.m.a. antes de 1879, después de 1994), Estados Unidos, Francia, Irlanda, Italia, Nicaragua, Paraguay, Perú, Portugal, Reino Unido 70 p.m.a. o menos
60 p.m.a. España (p.m.a. entre 1987-1994), India, Venezuela 60 p.m.a. o menos
50 p.m.a. Canadá, China, República Dominicana, El Salvador, Panamá, Uruguay 50 p.m.a. o menos

p.m.a. es un acrónimo de “Post mortem auctoris,” una frase en latín que se utiliza en la terminología jurídica en el contexto de los derechos de propiedad intelectual, especialmente los derechos de autor, que suele durar hasta un cierto número de años después de la muerte del autor.

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  ***  It is a stablished dogma that capitalism comes hand in hand with the so called Western modern societies. Liquid metaphors have been used to illustrate this scenario, as seen in Deleuze-Guattari or Bauman, outstanding examples. Total flux decoding, liquid capitalism… Why was the mentioned system not born in other civilizations or similar liquid circumstances? What barrier stopped its development? This article analyses in-depth the ontological conditions for the birth of capitalism and places its birth way back in time.

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Software Libre, los mejores programas de libre acceso para la ciudadanía, y todo 100% legal

En los últimos años hemos asistido a una expansión irrefrenable del software libre, utilizado por millones de personas en todo el mundo a nivel empresarial, las administraciones públicas, y por supuesto, también la ciudadanía. Según Wikipedia, el software libre «es la denominación del software que respeta la libertad de los usuarios sobre su producto adquirido y, por tanto, una vez obtenido puede ser usado, copiado, estudiado, modificado y redistribuido libremente». En la enciclopedia online, que por cierto, se desarrolla con este tipo de software, se indica que no hay que confundir estos programas con el freeware, que, «conservando su carácter de libre, puede ser distribuido comercialmente», y el software de dominio público, que «no requiere de licencia, pues sus derechos de explotación son para toda la humanidad, porque pertenece a todos por igual».
Existen cientos de programas libres y gratuitos que se pueden utilizar para decenas de actividades distintas y para uso personal. Los más conocidos en la actualidad son los siguientes:

Navegadores: sin duda, la estrella entre los navegadores gratuitos es Firefox, un proyecto de Mozilla, empresa que también ofrece un servicio de correo electrónico (Thunderbird) y acaba de anunciar el próximo lanzamiento de un sistema operativo propio.

Redes de mensajería instantánea: las herramientas libres de comunicación instantánea
más utilizadas son Pidgin, aMSN y emesene. Pidgin se puede usar para hablar con prácticamente cualquier red de mensajería instantánea existente, desde las archiconocidas MSN y Yahoo! hasta otras menos populares, como Jabber, ICQ, Google Talk o IRC.

Gestores de descargas: entre los más conocidos, los gestores P2P eMule y Ares, que permiten compartir y descargar cualquier tipo de archivo. Para los que prefieren BitTorrent, el gestor Vuze es el programa más importante. Pero lo último en compartir contenido en Internet es la descarga directa desde plataformas como Megaupload o RapidShare. Para gestionar estos archivos, el programa más popular es JDownloader.

Reproductores multimedia: los más famosos son VLC Media Player, Media Player Classic y Miro, con los que se pueden reproducir cientos de formatos de archivos de vídeo y audio. Especializado en los archivos musicales, encontramos Songbird.

Editores multimedia: para modificar archivos de audio, el programa más popular es Linux MultiMedia Studio. Para vídeo y animación disponemos de Blender, que está al nivel de los editores de vídeo profesionales. Y para la imagen y el dibujo, los más conocidos son GIMP e Inkscape para fotografía y dibujo vectorial, respectivamente.

Ofimática: El programa más conocido es OpenOffice.org, que incluye un editor de texto, hojas de cálculo, y  presentaciones, entre muchos más. También son populares la hoja de cálculo Gnumeric y el procesador de textos Abiword. Y para la creación de documentos PDF, el software libre indispensable es PDFCreator.

Además de los citados, existen mucho más software libre que se puede usar para tareas muy dispares, desde los editores de páginas web Joomla! o Drupal hasta los los descompresores de archivos 7-Zip o PeaZip.

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El 5G, una tecnología que en 2020 generará en España unos beneficios indirectos de más de 14.600 millones de euros

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Los Derechos de Autor y cuándo una Obra es de Dominio Público

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CITAS

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Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres, Juan 8:31-38

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Nada hay cuidadosamente ocultado que no haya de revelarse
ni secreto que no llegue a saberse”. Evangelio de Lucas 12:2

Quis custodiet ipsos custodes?
La Religión mediante la deshumanización de las personas
las comvierten en borregos del Sistema.   Superduque

„Es detestable esa avaricia espiritual que tienen los que sabiendo algo,
no procuran la transmisión de esos conocimientos.“  Miguel de Unamuno

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Alvar Núñez Cabeza de Vaca

Álvar Núñez Cabeza de Vaca. Fue el primer hombre blanco que viene a Ojinaga, llegando en 1535 en compañía de otros dos españoles, y un moro Estevanico los únicos sobrevivientes de un naufragio frente a las costas de Florida en 1528. Era el segundo al mando en la expedición nefasta de Pánfilo de Narváez, encargada de explorar Florida y reclamar su territorio para España. Su valor, constancia y resignación en los trabajos, así como la humanidad con que trataba a los indios, prueban que tenía tan excelente y bondadoso corazón, como aventajadas dotes de guerrero.

Nació en Jerez de la Frontera Cádiz hacia 1490, y era nieto Pedro de Vera, a quien los Reyes Católicos Doña Isabel y Don Fernando concedieron la conquista de las Islas Canarias, en cuya empresa, que no consiguió llevar a cabo. Curs0 medicina en Sevilla.

Tuvo dos hijos. Uno de ellos fué padre de Álvaro, habido con Dona Teresa Cabeza de Vaca, señora de ilustre linaje. En sus primeros años debió emplear en servicio del estado, puesto que ejercía el cargo de tesorero del rey en Sevilla en 1527, cuando se decidió a partir para las Indias con Pánfilo de Narváez, que se dirigía a conquistar la Florida. Partió la expedición, en la cual ejercía los destinos de tesorero y alguacil mayor, del puerto de Sanlúcar de Barrameda el 17 de junio de 1527, y después de haber llegado sin novedad particular a su destino y batido en un primer encuentro a los Indios Apalaches, tuvo tan mala fortuna, que los seiscientos españoles que la componían perecieron, excepto cuatro, que fueron Álvar Nuñez, Alonso del Castillo Maldonado, Andrés Dorantes, y el esclavo negro Esteban de Azamor, quienes debieron el salvar la vida al estado de flaqueza y extenuación en que estaban, por lo cual no los creyeron los indios de provecho para comérselos.

En 1527 fue miembro de una expedición que tenía por finalidad la búsqueda de oro, integrada por 300 hombres y capitaneada por Pánfilo de Narváez. Dicha expedición llegó a la bahía de Tampa hacia abril de 1528, y de allí se dirigieron por tierra hacia México. Fueron muriendo muchos de los integrantes de este grupo, por lo que se convirtió en jefe de estos conquistadores. En una isla los indígenas los capturaron.
Cuando Narváez perdido sus barcos y sus hombres, y luego desapareció, Cabeza de Vaca se hizo cargo del puñado de sobrevivientes, cuyo número se redujo a casi nada por ataques de los indios, el hambre, las enfermedades y accidentes, hasta que sólo los cuatro hombres que finalmente hizo su camino a Ojinaga se quedaron.
Se dedicó en tan lamentable situación a curar las enfermedades de aquellos naturales, en lo cual tuvo tal suerte, que logró captarse el aprecio y respeto de aquellas tribus, que lo miraban, así como á sus compañeros, cual á seres sobrenaturales, pero lo que no admite duda es que con la fama que adquirieron los cuatro españoles, pudieron gozar de completa seguridad y correr la tierra, siendo perfectamente recibidos en todas las tribus, y de una en otra vinieron a parar a San Miguel de Culhuacan, en la costa del mar del Sur, después de una peregrinación de cerca de diez años: de allí pasaron a Méjico, de donde regresó a España.

No conforme con los anteriores adversos sucesos, solicitó y obtuvo del emperador Carlos V la gobernación del Paraguay con título de Adelantado, obligándose a continuar el descubrimiento, conquista y población de aquel territorio. Partió nuevamente de Sanlúcar á 2 de noviembre de 1540 con 700 Españoles y un buen número de aventureros hidalgos, y después de haber reconocido el cabo de San Agustín, el puerto de Santa Catalina y la entonces casi desierta Buenos Aires, continuó por tierra su camino, explorando todo el país, y llegando á la Asunción el día 11 de marzo de 1542, tomó inmediatamente posesión de su gobierno.
Procedió al arreglo de la colonia, nombrando su Maestre de Campo a Domingo Martínez de Frala, a quien encargó proseguir los descubrimientos hasta ponerse en comunicación con el Perú: hizo salir una expedición al mando de su sobrino Alonso Riquelme á conquistar la provincia del Ipané, y por último, marchó con otra en persona a explorar el país y buscar minas.

Después de seis años de cautiverio, él y otros tres expedicionarios lograron huir en 1535, y recorrieron el sudoeste estadounidense y norte de México hasta llegar a un poblado a orillas del Río Sinaloa. A su regreso a España en 1537, la corona lo nombró Adelantado Gobernador del Virreinato del Río de la Plata. Entre 1541 y 1542 estuvo al frente de una expedición que recorrió el sur de lo que es hoy Brasil, hasta Asunción. En esta expedición descubrió las Cataratas de Iguazú. En 1544 volvió a España bajo arresto por oponerse al uso de tanta barbarie hacia los indios, allí lo desterraron y enviaron al África, hasta 1556 en que obtuvo el perdón por parte de Felipe II, quien lo nombró presidente del tribunal supremo de Sevilla. Tomó los hábitos y se radicó en un monasterio sevillano.

Archivo:Monasterio de San Clemente (Sevilla). Claustro.jpgDurante sus viajes tuvo serias desavenencias con los oficiales reales, particularmente con el contador Felipe de Cáceres, hombre inquieto y mal acondicionado, quien estaba al frente de una conspiración dirigida a despojarle del mando. En efecto, no bien regresaron a la Asunción, cuando, aprovechando los conjurados la ocasión de hallarse enfermo en cama, le sorprendieron en su posada.

Resistió a ello, hasta que Jaime Requin, uno de los amotinados, le puso una ballesta armada al pecho, le amenazó con la muerte. Entregó entonces su espada a Francisco de Mendoza; en seguida, asiendo de él, le pusieron un par de grillos y encerraron en una oscura cuadra de la casa de García de Venegas, juntamente con su sobrino Riquelme, el Alcalde Mayor Pedro de Estupiñán y otros capitanes y caballeros á quienes prendieron también, poniéndoles cincuenta soldados de guardia. Apoderados del gobierno, nombraron Capitán general a Domingo de Trala, quien, aunque se excusó cuanto pudo, hubo de ceder a la fuerza, admitiendo el mando para evitar mayores excesos, el 15 de diciembre de 1543.

Sus enemigos formularon el proceso, y terminado éste al cabo de diez meses de sufrir una dura prisión, le embarcaron para España, acompañado del Veedor Alonso Cabrera y el Tesorero García Venegas, encargados de sostener ante el Consejo de Indias la acusación. Llegaron a España después de sesenta días de navegación, y el emperador mandó poner preso a Cabrera y Venegas, de los cuales el primero enloqueció y el segundo murió en la cárcel antes de sentenciarse el proceso, del que salió sentenciado a privación de oficio y a seis años de destierro en Oran con seis lanzas; pero apeló, y fue en revista absuelto. Allí vivió hasta su fallecimiento.
Muere en Sevilla en 1560 rehabilitado por Felipe II; gozando del aprecio general, pues ejerció la primacía del Consulado con mucha honra.

Escribió dos obras, una la relación de su expedición á la Florida, con el título de Naufragios, que se imprimió el año de 1555 en Valladolid, y la segunda los Comentarios de su gobierno, que extendió el escribano Pedro Fernández, y vio la luz pública juntamente con la anterior; libro curiosísimo y en extremo apreciable para conocer el modo de vivir y costumbres de los Indios de las tribus salvajes en tiempo de la conquista.

En Ojinaga, se le recuerda por haber plantado la cruz, que es el símbolo por el que se identifica en las pinturas y dibujos de él, en la cumbre de la cercana Sierrita de la Santa Cruz – que se deriva el nombre de la cruz y que actúan.
Cada año en Ojinaga, en el día de la fiesta de la Santa Cruz, en mayo, los bailarines matachines cabo en una ceremonia que probablemente se remonta a la época de su llegada y antes, cuando no era probable una celebración de la vieja religión india que se aprobó en la parafernalia de la religión católica después de la hora de Cabeza de Vaca. 

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Alvar Nuñez Cabeza de Vaca (c.1490-c.1557)

The journey of Alvar Nuñez Cabeza de Vaca remains one of the most amazing feats of exploration in the Americas.

Cabeza de Vaca was born into the Spanish nobility in 1490. Little of his early life is known, except that he made his career in the military. In early 1527 he left Spain as a part of a royal expedition intended to occupy the mainland of North America.

After their fleet was battered by a hurricane off the shore of Cuba, the expedition secured a new boat and departed for Florida. They landed in March 1528 near what is now Tampa Bay, which the expedition leader, Pánfilo de Narváez, claimed as the lawful possession of the Spanish empire.

Despite this confident declaration, the expedition was on the verge of disaster. Narváez’s decision to split his land and sea forces proved a grievous error, as the ships were never able to rendezvous with the land expedition. The party soon overstayed its welcome with the Apalachee Indians of northern Florida by taking their leader hostage. Expelled and pursued by the Indians, suffering from numerous diseases, the surviving members of the expedition were reduced to huddling in a coastal swamp and living off the flesh of their horses. In late 1528, they built several crude rafts from trees and horse hides and set sail, hoping to return to Cuba.

Storms, thirst and starvation had reduced the expedition to about eighty survivors when a hurricane dumped Cabeza de Vaca and his companions on the Gulf Coast near what is now Galveston, Texas. They were initially welcomed, but, as Cabeza de Vaca was to remember, “half the natives died from a disease of the bowels and blamed us.” For the next four years he and a steadily dwindling number of his comrades lived in the complex native world of what is now East Texas, a world in which Cabeza transformed himself from a conquistador into a trader and healer.

By 1532, only three other members of the original expedition were still alive — Alonso del Castillo Maldonando, Andrés Dorantes de Carranca, and Estevan, an African slave. Together with Cabeza de Vaca, they now headed west and south in hopes of reaching the Spanish Empire’s outpost in Mexico, becoming the first men of the Old World to enter the American West. Their precise route is not clear, but they apparently traveled across present-day Texas, perhaps into New Mexico and Arizona and through Mexico’s northern provinces. In July 1536, near Culiacán in present-day Sinaloa, they finally encountered a group of fellow Spaniards who were on a slave-taking expedition. As Cabeza de Vaca remembered, his countrymen were “dumbfounded at the sight of me, strangely dressed and in company with Indians. They just stood staring for a long time.”

Appalled by the Spanish treatment of Indians, in 1537 Cabeza de Vaca returned to Spain to publish an account of his experiences and to urge a more generous policy upon the crown. He served as a Mexican territorial governor, but was soon accused of corruption, perhaps for his enlightened conduct toward Indians. He returned to Spain and was convicted; a 1552 pardon allowed him to become a judge in Seville, Spain, a position which he occupied until his death in 1556 or 1557.

https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/d/db/Bartolomedelascasas.jpg

A Hero for all Time

Bartolome de Las Casas was a simple Spanish priest, willing to risk all, including his very life, in order to blow the whistle on the first and one of the worst incidents of modern genocide, a wave of cruelty, greed and destruction that swept mercilessly across both continents of the so-called New World, beginning with Columbus’s first voyage. Las Casas pulled no punches, told it all, peeling off the heroic facades that have been perpetuated by generations of jingoists and schoolteachers regarding Cortez, Columbus, Pizzaro and other explorers and conquistadors.

He arrived in the Americas in 1502 with Nicolas de Ovando’s expedition. After journeying to Rome to be ordained a deacon, he returned to the Indies and became the first priest ever ordained in the Americas. He accompanied Diego de Velasquez on his expedition to conquer Cuba and was granted land and the slave labor of the Indians living on it in return for his services.

The encomienda system, devised by the Spanish to force the labor of the conquered Moors, amounted to slavery. Spanish officials ceded lands to the conquistadors, and those who lived there were forced to work on it. Las Casas appeared to be well on his way to becoming just another acquiescent encomendero, but his disenchantment with the system was festering beneath his calm surface.

On Pentecost Sunday, 1514, Las Casas turned “traitor to his class,” preaching a sermon condemning Spanish treatment of native peoples. He subsequently freed all his slaves and began advocating on behalf of Indian people.

For forty years, he was to witness Spanish atrocities rivaling the darkest days of the Third Reich or the Gulag Archipelago. In his tell-all book The Devastation of the Indies, he speaks of Native men, women and children being burned alive, sometimes thirteen at a time to represent Christ and his Apostles, of shops specializing in human flesh sold for dog food, horror stories of rape, torture and murder. Las Casas tells of entire families committing suicide to escape the cruelty of the invaders.

According to Las Casas, captains of slave ships could navigate by following the trail of the dead cast overboard by the ships ahead of them. Entire populations of inoffensive people who had approached the Spaniards in a spirit of friendship were annihilated by disease and genocide. Thousands were worked to death as slaves in the mines and sugar plantations of the Americas.

Rather than condemn the acts of individual conquistadors and encomenderos, he attacked the entire system. Standing before Charles V of Spain, he demanded an end to the military conquest of native peoples and their enslavement.

Central to Las Casas’s struggle for Native American rights were the famous Valladolid Debates of 1550-1551, during which he contradicted the arguments of the Spanish philosopher Juan Gines de Sepulveda who attempted to justify the enslavement of indigenous peoples on Aristotelian and Humanistic grounds that such actions were justified to uproot such real and imagined crimes against nature as idolatry, sodomy, cannibalism and human sacrifice, and that slavery can be an effective instrument for Christian conversion. In Sepulveda’s view, certain races lack the power of reason and, therefore, are naturally predisposed to slavery and bondage.

Las Casas argued that the Aristotelian/Humanistic tradition did not apply to Native American people, who demonstrated that they did, indeed, possess the capacity for reason and that they should be peacefully converted to Christianity. He declared that individuals are obligated to prevent the mistreatment of innocents. The debate caused Las Casas to be regarded as a lone voice crying out for the rights of indigenous peoples in an age of brutality, enslavement and genocide.

Pope Paul III issued a papal bull sublimis deus in 1537, proclaiming the rational humanity of natives and demanding protection for their lives and property. The New Laws of 1542, issued by Charles V, forbade Indian slavery and the transfer of encomiendas by inheritance, thus, hopefully eventually abolishing the system. Las Casas was officially appointed Protector of the Indians.

In 1544, Las Casas was made Bishop of Chiapas in southern Mexico. He outraged many communicants by denying absolution for sins to anyone failing to free their slaves and provide them with restitution. For this, his life was threatened. Those possessing wealth and power seldom relinquish it peacefully. In 1552, Las Casas returned to Spain and published Devastation of the Indies. The book is not for the weak of heart or stomach, describing in gruesome detail the atrocities committed in the name of a Savior who would never countenance such actions, but overlaying an all consuming hunger for gold, land and wealth.

While the New Laws decreed humane treatment of indigenous peoples, they were largely unenforceable, given the distance of the colonies from the mother country, and the plight of Native Americans improved only slightly. And yet Las Casas endures as one of history’s first and most effective whistle blowers, a hero for all times.

Remembering the barbarism of Christopher Columbus, I have scratched out his name on my kitchen calendar and penciled in “Father Bartolome de Las Casas”.

EL PARAÍSO from anabel amiens on Vimeo.

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Nada hay cuidadosamente ocultado que no haya de revelarse
ni secreto que no llegue a saberse”. Evangelio de Lucas 12:2

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