Mi patria es todo el mundo.

Dictadura

Luisa

 

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Y entonces me pregunto en qué clase de sociedad vivimos, qué democracia tenemos donde los corruptos viven en la impunidad, y al hambre de los pueblos se la considera subversiva. Ernesto Sábato

Luisa Isabel Álvarez de Toledo y Maura (Luisa Isabel María del Carmen Cristina Rosalía Joaquina, conocida simplemente como Isabel en su círculo íntimo) (Estoril, Portugal, 21 de agosto de 1936 – Sanlúcar de Barrameda, España, 7 de marzo de 2008), es una historiadora y escritora española, a parte de una figura aristocrata de gran importancia, siendo XXI Duquesa de Medina-Sidonia, XVII Marquesa de Villafranca del Bierzo, XVIII Marquesa de los Vélez, XXV Condesa de Niebla, tres veces Grande de España. Fue regularmente conocida como La Duquesa Roja.

Luisa Isabel Álvarez de Toledo fue jefa de la Casa de Medina-Sidonia, que ostenta el primer ducado hereditario que se concedió en la Corona de Castilla, en 1445, y de otras casas nobiliarias, como la de Villafranca del Bierzo y la de los Vélez. Su residencia principal era el Palacio de Medina-Sidonia, situado en Sanlúcar de Barrameda, en la provincia de Cádiz, que alberga uno de los archivos privados más importante de Europa.

Sus ideales republicanos y su oposición al franquismo hicieron de ella una noble atípica, lo que le valió del sobrenombre de “la duquesa roja”. Como escritora, publicó varias novelas y como historiadora su obra fue bastante polémica y controvertida. Dedicó gran parte de su vida a la conservación y catalogación del Archivo de la Casa de Medina-Sidonia, así como a la creación de la Fundación Casa Medina-Sidonia.
Luisa Isabel Álvarez de Toledo y Maura (Estoril, Portugal, 21 de agosto de 1936 – † Sanlúcar de Barrameda, España, 7 de marzo de 2008), (bautizada como Luisa Isabel María del Carmen Cristina Rosalía Joaquina), noble española, XXI Duquesa de Medina Sidonia, XVII Marquesa de Villafranca del Bierzo, XVIII Marquesa de los Vélez,XXV Condesa de Niebla, tres veces Grande de España.

Luisa Isabel Álvarez de Toledo fue jefa de la Casa de Medina-Sidonia, la Casa ducal más importante de España por ostentar el primer ducado hereditario que se concedió (1445), y de otras muchas Casas como la de Montalto de Aragón. Su residencia principal era el Palacio de Medina-Sidonia, situado en Sanlúcar de Barrameda, Cádiz, que alberga el archivo privado más importante de Europa. Aristócrata atípica y polémica, era historiadora, conservadora del preciado archivo ducal y escritora de numerosas publicaciones. A la edad de 18 años, la XXI duquesa de Medina Sidonia, fue presentada en sociedad en Estoril, Portugal, con la Infanta Pilar de Borbón, y a pesar de todo, mantuvo durante toda su vida unos férreos ideales republicanos.

En 1967 Luisa Isabel Álvarez participó en una manifestación en defensa de los agricultores que exigían indemnizaciones a raíz de la contaminación sufrida en sus tierras por el accidente nuclear de Palomares. Fue procesada por ello y acabó en la cárcel de Alcalá de Henares, donde permanecería durante ocho meses en el año 1969. Fue liberada gracias al decreto-ley de amnistía. Desde entonces fue conocida como la “duquesa roja”. Tras la publicación de su libro La Huelga, el Tribunal de Orden Público emitió sentencia condenatoria, pero ella ya se había exiliado en Francia. Estuvo volcada hasta su muerte en la presidencia de la Fundación que gestiona la mayor parte del patrimonio de la Casa Medina Sidonia, en la investigación histórica y en la literatura.

Títulos nobiliarios
Títulos nobiliarios reconocidos por el Ministerio de Justicia ( España):
Duquesa de Medina-Sidonia, con Grandeza de España (1957)
Marquesa de Villafranca del Bierzo, con Grandeza de España (1957).
Marquesa de los Vélez, con Grandeza de España (1951).
Baronesa de Molins de Rei (1959).
Condesa de Niebla (1955).
Títulos reconocidos por el Cuerpo de la Nobleza Italiana ( Italia):
Principessa di Paternò (1957).
Contessa di Sclafani (1957).
Contessa di Adernò (1957).
Contessa di Caltabellotta (1957).
Contessa di Caltanissetta (1957).
Contessa di Caltavuturo (1959).
Contessa de Collesano (1962)
Marchessa di Calatafimi (1959).
Baronessa di Centorvi (1959).
Baronessa di Biancavilla (1959).

Luisa Isabel era hija de Joaquín Álvarez de Toledo y Caro, XX Duque de Medina-Sidonia, y de María del Carmen Maura, hija de Gabriel Maura Gamazo, I Duque de Maura, (hijo de Antonio Maura, presidente del gobierno) y de Julia Herrera, V Condesa de la Mortera. Contrajo matrimonio el 16 de julio de 1955 en Mortera, Cantabria, con José Leoncio González de Gregorio y Martí (Madrid, España, 29 de octubre de 1930), con quien tuvo tres hijos: Leoncio Alonso González de Gregorio y Álvarez de Toledo, María del Pilar Leticia González de Gregorio y Álvarez de Toledo y Gabriel Ernesto González de Gregorio y Álvarez de Toledo.

Se divorciaron en 2005, pero no convivieron sino cuatro años. Contrajo de nuevo matrimonio con su secretaria, Liliane María Dahlmann, el 7 de marzo de 2008. Falleció ese mismo día como consecuencia de un cáncer de pulmón.

Para unos era la duquesa de Medina Sidonia. Para otros, la ‘duquesa roja’. Pero, más allá de distinciones nobiliarias, Luisa Isabel Álvarez de Toledo y Maura era una historiadora, escritora comprometida y protectora del valioso patrimonio cultural heredado de su familia. A las 19.50 horas del viernes, fallecía por causas naturales en su residencia del Palacio Ducal de Sanlúcar de Barrameda.
Álvarez de Toledo nació en Estoril, Portugal, el 21 de agosto de 1936. Ostentaba el título de XXI duquesa de Medina Sidonia, la Casa ducal más importante de España al ser el primer ducado hereditario que se concedió (1445), y de otras muchas casas como la de Montalto de Aragón, duquesa de Fernandina y princesa de Montalbán, marquesa de Villafranca del Bierzo y marquesa de los Vélez. Era tres veces Grande de España y ostentaba, además, 12 títulos reconocidos por el Cuerpo de la Nobleza Italiana.

Admirada por sus inquietudes intelectuales, Álvarez de Toledo era historiadora, conservadora del preciado archivo ducal y escritora de numerosas publicaciones.
Contrajo matrimonio en 1955 con José Leoncio González de Gregorio y Martí, con quien tuvo tres hijos.
A la edad de 18 años, la XXI duquesa de Medina Sidonia, fue presentada en sociedad en Estoril, Portugal, con la Infanta Pilar de Borbón, y a pesar de todo, mantuvo durante toda su vida unos férreos ideales republicanos.
Fue miembro del PSOE a raíz de su lucha antifranquista, lo que le llevó a ser encarcelada en los años 60 en la cárcel de Alcalá de Henares, siendo conocida popularmente desde entonces como la ‘duquesa roja’.
En la actualidad estaba volcada en la presidencia de la Fundación que gestiona la mayor parte del patrimonio de la Casa Medina Sidonia, en la investigación histórica y en la literatura.
El Ayuntamiento de Sanlúcar de Barrameda lamentó en un comunicado de prensa la “irreparable pérdida” de la duquesa y anunció que la fecha y hora de las exequias “se comunicarían oficialmente”.
Como testimonio de su vida, quedan las palabras que jalonaban, en el momento de su fallecimiento, la página web de la Fundación, a la que tanto empeño puso la duquesa: Equidad, Ética, Valor, Trabajo, Constancia.
Luisa Isabel Álvarez de Toledo custodia, en su palacio de Sanlúcar de Barrameda, uno de los archivos privados más importantes de Europa. Más de seis mil legajos y seis millones de documentos reflejan la vida civil y política en el ducado de Medina Sidonia a lo largo de ocho siglos. Ahora trabaja para que el legado no sea trasladado en el futuro fuera de Cádiz.

Luisa Isabel Álvarez de Toledo, duquesa de Medina Sidonia, marquesa de Villafranca y de los Vélez, se ha enfundado en una chaqueta de lana para protegerse del frío reinante en los salones del palacio. Adusta, menuda, ágil y con el corto cabello sin teñir, su imagen no concuerda en absoluto con la joven vestida de blanco que posó para el retrato que cuelga en el rellano de la escalera. Entonces era una noble heredera. No mucho tiempo después se convirtió en la duquesa roja. Y hoy es la propietaria de un inmenso palacio que cuesta mucho trabajo mantener y de uno de los dos archivos privados más importantes del país, en competencia directa con el de la casa de Medinaceli.

La duquesa no había cumplido veinte años cuando heredó el palacio de los Guzmanes, donado por Fernando IV hace ocho siglos a su antepasado Alonso Pérez de Guzmán. Tuvo que hacerse cargo, además, de un ingente y polvoriento legado documental depositado por su familia en un guardamuebles de Madrid. Isabel cargó el archivo en un camión, lo trasladó al palacio de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), lo desempolvó, lo clasificó y se ha pasado media vida investigándolo.

El archivo consta de más de seis mil legajos y seis millones de documentos que reflejan la historia del Ducado y otras casas de la nobleza española desde principios del siglo XIII. Hay escrituras, contratos, sentencias judiciales, cartas, avisos y documentos eclesiásticos que constituyen un material de primer orden para los historiadores y que en los últimos años han sido objeto de treinta tesis doctorales.

La conversación se desarrolla en un pequeño despacho de la segunda planta del palacio, en el que la duquesa se encierra a trabajar a diario para mantener vivas sus páginas de Internet, su refugio tras haber sido expulsada del mercado de las editoriales. Cuarenta años de lucha contracorriente la han convertido en un ave solitaria. Desconfía de las administraciones, a las que acusa de no prestarle ninguna ayuda, y asegura tenerlo todo “pensadísimo” para que el archivo no sea sacado nunca de la ciudad que bulle junto a la desembocadura del Guadalquivir.
P – ¿Las administraciones públicas han dado muestras que de valoran la importancia de su archivo?
R –Interés por llevárselo sí que han mostrado. Pese a que es un archivo que está perfectamente bien, todo el interés es quitarlo de mi control. Y lo peor es que quieren enterrarlo en Távera [Toledo] ¡A ver quién va a investigar a Távera! Eso es un auténtico cementerio de documentos.
P -¿Existe la posibilidad de que el legado sea sacado fuera de Sanlúcar?
R –Mientras yo viva lo veo difícil, primero porque tengo la fuerza moral. Según los estatutos de la Fundación no puede salir absolutamente nada. Y los estatutos los puedo cambiar yo, pero no los que vengan detrás.
P -¿Pero qué pasará cuando no esté usted?
R –Lo tengo pensadísimo. Como le digo, esto es una Fundación, de la que yo soy la presidenta, y en la que están además de un paleógrafo de Sevilla, un abogado de Sanlúcar, dos representantes de la UNED y dos de mis colaboradoras. Ahora estamos en trámites para modificar los estatutos, porque lo pide la ley. Queremos funcionar con una ejecutiva reducida, de dos o tres personas, y un patronato más amplio en el quepretendemos que entren el Ayuntamiento y, a ser posible, la Junta de Andalucía.
P -¿Su propuesta ha encontrado buena acogida?
R –Con estos políticos nunca se sabe. Porque pueden tener muy buena voluntad, pero llega una orden de arriba y cambian de la noche a la mañana. El alcalde de Sanlúcar sabe cuál es la intención, porque le he dicho algo.
P -¿Cuál ha sido su principal hallazgo entre los documentos que custodia?
R –Fue importante encontrarme un documento de 1463 según el cual, entre los cabos de Agüer y Bojador había ríos navegables, con pesquerías. Eso lo pude seguir a través de la isla de Modogor: fértil, con riberas, con bosques, con pastos y que está documentada hasta 1619. Seguí investigando y, cuál no sería mi sorpresa cuando descubrí que el río Agüer es el Amazonas y que la isla de Mogodor es la isla Johannes, que está en la desembocadura del Amazonas.
P -¿En eso basa su tesis de que no fue Cristóbal Colón quien descubrió América?
R –Acusan a este archivo de haber documentado que Colón no descubrió América y de que no hubo Descubrimiento. Y no es exactamente así, sino que aquí encontré el documento que me llevó a otros documentos que avalan esa tesis. La parte más importante de esos escritos está en Simancas.
P -¿Y también hay documentos que prueban que hace ocho siglos había elecciones democráticas?
R –Fue muy importante descubrir que los alcaldes y los municipios no se nombraban a dedo, que desde el siglo XIII los elegía la gente: al señor le daban una lista con dos nombres para cada cargo y podía tachar uno. Y descubrir que había pleitos.
– Sanlúcar debió ser un enclave muy rico, muy avanzado para su época. ¿Qué papel desempeñaban las mujeres?
— Los primeros telares que hay en Sanlúcar en el siglo XVI son de una señora, Isabel Losarte, de origen flamenco, a la que se le ocurre montar una fábrica. La mayor importadora de madera de abedul era una mujer zapatera. Había otra que importaba cobre y hierro para los arcabuces. Y otras estaban en su casa cosiendo. Tengo en mi página una mujer cuyo marido se había dedicado a sus labores porque ella era polvorista, estaba a sueldo de los Reyes Católicos.
– ¿Cree que el archivo es suficientemente conocido y valorado?
— Ni siquiera el de Simancas lo es. Yo he encontrado allí seis documentos de Cristóbal Colón, de él y dirigidos a él, que ni siquiera han sido nunca publicados. En este país no hay ningún archivo que esté bien investigado. En el mío, por lo menos, están todos los documentos abiertos, al cien por cien. En los nacionales no ocurre así, y eso es grave.
– ¿Cómo son las condiciones de conservación?
–Perfectas. No tenemos hongos, al contrario que los demás, que han cometido el error de meter el aire acondicionado. El papel necesita luz y aire.
– ¿Controla la Junta de Andalucía la salud de los documentos?
— Cada vez que los controlan se inventan una barbaridad. Si lo hicieran con frecuencia acabarían con los documentos. Una vez nos trajeron una cosa buenísima para ponérsela a los papeles y menos mal que no lo hicimos. Era veneno puro. Lo que hacemos es fumigar el aire una vez al año, sin tocar los papeles.
– ¿Cuáles son los mayores peligros que acechan a los documentos que custodia?
— Los gusanitos y los pescaditos, y toquemos madera que no tenemos ninguno. He matado cantidad. Traía a barullo de Madrid y los he matado al dedete, que es como se matan.
– Lo suyo con este archivo es un sacerdocio.
— No es para mí. Es para los demás. Quien no conoce su pasado no podrá analizar su futuro.
– ¿Conservar el palacio de los Guzmanes le ha dado más disgustos que satisfacciones?
— Por supuesto. Tenga en cuenta que esto tiene una superficie de 14.500 metros con el jardín. Aunque ahora, desde que hemos abierto la cafetería, compruebo que a la gente le gusta y está contenta. Se pueden pasear por el jardín y tomar algo. También tenemos visitas guiadas los domingos.
– ¿Qué ha sido lo peor que le ha pasado desde que lo heredó?
— Pues tener un monumento BIC [Bien de Interés Cultural], que además fue reconocido ya por la República, y ver que a este monumento no se le presta ninguna ayuda y a los demás sí. Porque la injusticia, aunque se sepa que se practica, siempre molesta cuando se padece.
– ¿Se siente maltratada por los poderes públicos?
— Maltratada no. Lamento por ellos que cometan injusticias. Preferiría tener un Gobierno con el que me llevara fenomenalmente bien.
– Según usted, el palacio sigue en pie contra viento y marea.
— Exactamente. Porque lo que querrían es tirar esto y hacer casas de pisos. La Junta ahora nos ha consolidado dos tapices y eso es de agradecer. Y por lo menos no nos va a la contra, que eso es importante. Antes han ido a la contra. Respecto al Ministerio de Cultura, nos hace pagar mucho y nos pide la intemerata. Las autoridades españolas son las más gregarias del universo. La excepción no se contempla. Reglamentan hasta la respiración. Este es el mundo de Orwell.
– ¿Le gusta nadar contra corriente?
— ¿Por qué me adjudica usted gustos que no tengo? ¿Se cree que no iba a ser mas feliz en otro país? Pues naturalmente que sí. ¿Y por qué cree que estoy aquí? Pues porque está ahí ese archivo. Si no, no me quedaría ni cinco segundos, porque no me gusta nadar contracorriente.
– ¿ Y por qué luchó contra la dictadura, proviniendo de la nobleza?
— Luché contra la injusticia. Si la dictadura hubiese sido justa, con un dictador capaz de aguantar las críticas, me hubiese importado un pimiento.
– ¿Se ha sentido muy sola lejos de los planteamientos ideológicos de su clase social?
— ¡Qué manía de encasillar a la gente por nacimiento!
– Es que no puede evitar haber nacido con un título de duquesa y dos de marquesa.
— Eso son etiquetas. Los seres humanos somos todos diferentes. A estas alturas del partido, cuando tenemos el mapa del genoma humano, cuando sabemos que no se repite, que cada cual es genuino, es desatinado que se empeñen en esa uniformización por clases y por sectores. Es ir contra la ciencia.

– No me diga que es frecuente que una mujer procedente de la nobleza tome partido por causas que la llevan a la cárcel e incluso al exilio.
— En la cárcel estaba media España en aquel momento, no era ningún mérito extraordinario. Cuando cayeron las bombas de Palomares, que organicé la manifestación en Madrid, mi abuela dijo: “Es una causa de justicia y yo estoy dispuesta a ir a la cárcel con mi nieta”. Y ella era de derechas.
– ¿Entonces se ha sentido apoyada por su familia?
— Por supuesto que no. De mi familia lo único obtuve fue el apoyo envenenado de una tía mía que se presentó en la cárcel para ofrecerme un indulto. Yo estaba deseando, pero había un problema. Tenía que arrepentirme de lo que había hecho y yo no me arrepentía en absoluto. Le diré que fue el ministro Oriol, que era el titular de Justicia entonces, el que redactó mi petición de indulto. Aquello coincidió con el nombramiento del Príncipe de España como heredero, y no querían el titular que salió en The New York Times: “El título más antiguo, en la cárcel, y el más moderno, heredero del Trono”.
– ¿Le molesta que la llamen la duquesa roja?
— Me da igual. Si se refieren a un enfoque del análisis materialista dialéctico tanto de la Historia como de la vida, en ese caso sí soy roja. Porque es la manera que tengo de enfocarla Historia y la vida.
– Pero ser rojo no está de moda.
— Hay dos formas de ver las cosas desde los tiempos de los clásicos. Una es observar la realidad y obtener conclusiones. Cuando dos se pelean, el idealista acusa al que está machacando a su rival. El materialista, por el contrario, se pregunta por qué se pelean y qué ha hecho el otro para que le peguen. El materialista nunca juzgará si no tiene información, mientras que el idealista va a adaptar la realidad a su idea. Hoy impera la filosofía idealista y la prueba es que hemos hecho dos guerras, la de Afganistán y la de Irak, basándonos en un supuesto falso.
– ¿Se considera una escritora maldita en España?
— Ni maldita ni no maldita. Ya no hablo con los editores. Si no llego a haber publicado tres libros fuera de España, con las críticas que he tenido, creería que no se escribir. Aquí surge un buen historiador y se lo cargan en una semana. A mi no me pudieron cargar porque ya venía con la carrera hecha.
– Aún así, sigue trabajando y escribiendo.
— Sigo trabajando en una cosa que se llama internet, que no la pueden cortar aunque quieran. Porque no me pueden impedir irme a un servidor americano.
– ¿Nunca ha sentido ganas de tirar la toalla?
— A veces he tenido ganas de echarme al monte, pero estoy vieja para eso. Hay un refrán del Conde de Lucanor: “Puede más un desayudador que todos los desayudadores”. Y aquí tenemos muchos, y muy poderosos. Yo me contentaría con que me dejasen en paz.

Dios acoja en su seno a tan distinguida como humana persona.

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The Red Duchess – Luisa Isabel Álvarez de Toledo

I’ve just finished writing a short biography of a woman who first captured my imagination after I read an article about her in La Luz Magazine a few years ago. She lived in a palace in Sanlúcar de Barrameda and although I am not normally a fan of duchesses I have become rather fond of this one, as she swam against the tide all her life.

Luisa Isabel María del Carmen Cristina Rosalía Joaquina Álvarez de Toledo y Maura, Isabel to her friends, was the 21st Duchess of Medina-Sidonia, one of the oldest aristocratic families in Spain. She left her husband after having three babies in quick succession and then deposited the children with her grandparents while they were still small. She became known as the Red Duchess (la Duquesa Roja) because of her political convictions. She organised strikes amongst fishermen and vineyard workers, campaigned for compensation for locals affected by a nuclear accident, was imprisoned under the Franco regime, gave away property to build housing for the poor, and started a school for local children in the Palace. She drank in the local bars, wore men´s clothes and smoked like a chimney. She is still fondly remembered in Sanlúcar as “la Duquesita”.

A prolific writer and a controversial historian, Isabel inherited one of the largest private historical archives in Europe. She dedicated her life to its organisation and preservation and set up the Fundación Casa Medina Sidonia to ensure it would be made freely available for historical research. She found evidence in the archive that the Moorish sailors discovered America before Columbus and that her ancestor Guzmán el Bueno, hero of the Christian reconquest, was a Moor. Controversial to the end, on her deathbed she married her female companion and secretary so that the archive, the Palace and its contents would not be divided amongst her children, who remain convinced that she deprived them of their inheritance.

Isabel was the product of generations of aristocrats, politicians, historians, warriors and controversial figures. Despite her strong belief in social justice she never renounced her titles, and is it intriguing to ponder what she saw as the role of the nobility in contemporary Spain, and where she saw herself within that structure. Certainly her titles protected her from almost certain execution following her outspoken criticism of Franco, but she retained them long after his death. How did she resolve the apparent contradiction of passing on the line of Spain’s oldest dukedom with her professed Republicanism? Was her devotion to history and her family’s place in it stronger than her political conscience? Did she believe in noblesse oblige, the responsibility of the privileged to the less fortunate? Why, as an outspoken campaigner for civil liberties, did she keep quiet about being a Lesbian? Why, as a lifelong atheist, did she call for the last rites on her deathbed?
The Palace is open to the public and there are nine beautiful guest rooms around the courtyard garden where you can stay in Renaissance splendour from €70 for a double room including tax and breakfast.
Palacio Ducal de Medina Sidonia in Sanlúcar de Barrameda
Accommodation in the Palace
The Courtyard Garden
The Archive

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Políticamente “jilipollas”

Antes de dar la oportuna explicación os voy a contar una anécdota, que muchos ya conoceréis, sobre la importancia del latín. En cierta ocasión José Solís Ruiz, ministro de Trabajo durante el régimen franquista y natural de Cabra (Córdoba), le discutía al político y rector de la Universidad Complutense, profesor Muñoz Alonso, para qué servía el latín. El profesor le respondió:
Por lo pronto, señor ministro, para que a Su Señoría, que ha nacido en Cabra, le llamen egabrense y no otra cosa.
Y volviendo al título de este post, vamos a servirnos de la etimología, y el latín, para explicar por qué cualquiera puede ser ministro pero no maestro.
El término maestroderiva de magister y este, a su vez, del adjetivo magis que significa más o más que. El magister lo podríamos definir como el que destaca o está por encima del resto por sus conocimientos y habilidades.
Por ejemplo, Magister equitum (jefe de caballería en la Antigua Roma) o Magister militum (jefe militar).

El término ministro deriva de minister y este, a su vez, del adjetivo minus que significa menos o menos que. El minister era el sirviente o el subordinado que apenas tenía habilidades o conocimientos.
Por tanto, queda demostrado que para ser ministro solo hace falta ser imbecil y no saber nada.

 

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Sacrificio

Este descerebrado hijo de puta, traidor, corrupto, mentiroso, maricón y sinvergüenza
ya dejó claro que no teníamos “libertad” para elegir. Nadie en su sano juicio le vota
(a el o a cualquier candidato) para hacer “sacrificios” y esa “realidad” que menciona
es causada por sus amos a los que sirve fielmente: la banca y el capital.
El papelito que está haciendo este hombre y su séquito me da vergüenza, me da asco;
es sencillamente patético saberse en manos de semejantes individuos, de semejante hermandad.
Lamentablemente somos sus cobayas humanos y no hace ninguna gracia intuir el siguiente juego
que tienen en la manga, la siguiente acción o el siguiente zarpazo a nuestra dignidad. porque
es evidente que se están riendo en nuestras narices de nosotros y encima la gente dice:
“virgencita que me quede como estoy” “Que no me quiten mi pensión”… De esta manera con el
ardíd del terror, estos perros han conseguido que cada vez la gente se conforme con menos.

 

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Firmar

Contra el T.T.I.P.

NO A LA LEY MORDAZA

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Las trece rosas



Fue uno de los episodios más crueles de la represión franquista. El 5 de agosto de 1939,
trece mujeres, la mitad menores, fueron ejecutadas ante las tapias del cementerio del Este.
Su historia sigue viva hoy en forma de libros, teatro, documentales y cine.

“Madre, madrecita, me voy a reunir con mi hermana y papá al otro mundo, pero ten presente
que muero por persona honrada. Adiós, madre querida, adiós para siempre. Tu hija que ya
jamás te podrá besar ni abrazar… Que no me lloréis. Que mi nombre no se borre de la
historia”. Fueron éstas las últimas palabras que dirigiría a su familia una muchacha de
19 años llamada Julia Conesa. Corría la noche del 4 de agosto de 1939. Hacía cuatro meses
que había terminado la Guerra Civil. Madrid, destruida y vencida tras tres años de acoso,
de bombardeos y resistencia ante el ejército sublevado, intentaba adaptarse al nuevo orden
impuesto por el traidor general Franco, un régimen que iba a durar cuatro décadas.

En el ambiente de ese verano de posguerra –tristísimo para unos y glorioso para otros–,
se mezclaban las ruinas de los edificios y la pobreza de sus pobladores con las dolorosas
secuelas físicas y psicológicas de la contienda. Y, sobre todo, abundaban ya la propaganda
y la represión. El día a día de la capital estaba marcado por las denuncias constantes de
vecinos, amigos y familiares; por la delación, los procesos de depuración en la Administración,
en la Universidad y en las empresas; por las redadas, los espías infiltrados en todas partes,
las detenciones y las ejecuciones sumarias. En junio habían comenzado, incluso, los fusilamientos
de mujeres. “Españoles, alerta. España sigue en pie de guerra contra todo enemigo del interior o
del exterior, perpetuamente fiel a sus caídos. España, con el favor de Dios, sigue en marcha, una,
grande, libre, hacia su irrenunciable destino…”, voceaban las radios de Madrid. “Juro aplastar y
hundir al que se interponga en nuestro camino”, advertía Franco en sus discursos.

Sería aquélla la última carta de Julia Conesa. Y ella lo sabía. Porque, junto a otras catorce presas
de la madrileña cárcel de Ventas, había sido juzgada el día anterior en el tribunal de las Salesas.
“Reunido el Consejo de Guerra Permanente número 9 para ver y fallar la causa número 30.426 que por
el procedimiento sumarísimo de urgencia se ha seguido contra los procesados (…) responsables de un
delito de adhesión a la rebelión (…) Fallamos que debemos condenar y condenamos a cada uno de los
acusados (…) a la pena de muerte”, dice la sentencia. A Julia la acusaban hasta de haber sido
“cobradora de tranvías durante la dominación marxista”.

Y apenas 24 horas más tarde, 13 de aquellas mujeres y 43 hombres fueron ejecutados ante las tapias
del cementerio del Este. El momento lo recuerdan así algunas compañeras de presidio: “Yo estaba
asomada a la ventana de la celda y las vi salir. Pasaban repartidores de leche con sus carros y la
Guardía Civil los apartaba. Las presas iban de dos en dos y tres guardias escoltaban a cada pareja,
parecían tranquilas” (María del Pilar Parra). “Algunas permanecimos arrodilladas desde que se las
llevaron, durante un tiempo que me parecieron horas, sin que nadie dijera nada. Hasta que María
Teresa Igual, la funcionaria que las acompañó, se presentó para decirnos que habían muerto muy
serenas y que una de ellas, Anita, no había fallecido con la primera descarga y gritó a sus
verdugos: ‘¿es que a mí no me matan?” (Mari Carmen Cuesta). “Si fue terrible perderlas, verlas
salir, tener que soportarlo con aquella impotencia, más lo fue ver la sangre fría de Teresa Igual
relatando cómo habían caído. Entre las cosas que nos dijo, fue que las chicas iban muy ilusionadas
porque pensaban que iban a verse con los hombres [con sus novios y maridos, también condenados]
antes de ser ejecutadas, pero se encontraron que ya habían sido fusilados” (Carmen Machado).

Quince de los ajusticiados ese 5 de agosto de 1939 eran menores de edad, entonces establecida en
los 21 años. Por su juventud, a estas mujeres se las comenzó a llamar “las trece rosas”, y su
historia se convirtió pronto en una de las más conmovedoras de aquel tiempo de odio fratricida
fascismo y clero cómplice, servil de los asesinos. Gloria y honor eterno a esas trece rosas.


Que sus nombres no se borren de la historia

fin

Reservados todos los derechos

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Contra el T.T.I.P.

NO A LA LEY MORDAZA

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1984 de George Orwell


1984 de George Orwell

INTRODUCCIÓN

Nos encontramos en 1984, en la ciudad de Londres, el partido controla la nación de Oceanía (existen tres estados: Oceanía,, Eurasia y Asia oriental), lo controla todo y está dirigido por el Gran Hermano, el líder que lo dirige todo cuya figura es casi divina y quien se supone vigila todos los movimientos de los individuos.

Existen cuatro Ministerios ( M. de la verdad, M. de la paz, M. del amor y M. de la abundancia.) que se encargan de vigilar y modificar toda acción que perjudique o desacredite al partido. El Miniver, donde trabaja Winston, se encarga de la información, la educación y las bellas artes, el Minipaz de los asuntos de guerra, el Minimor encargado de mantener la ley y el orden y el Minindancia encargado de asuntos económicos. Los miembros del partido son vigilados mediante unos aparatos llamados telepantallas, capaces de captar sonidos e imágenes, mediante los cuales también les transmiten noticias sobre los triunfos del partido. El resto de la población son los denominados proles, los cuales viven en las afueras en condiciones pésimas de miseria y sin derechos. En general (exceptuando a los miembros del partido interior) la sociedad vive en la pobreza y tiene hambre, pero no se revelan porque no conocen otra realidad; han sido engañados por el partido, quien modifica el pasado, haciéndoles creer que tienen un nivel de vida mucho mas elevado que el que había en tiempos pasados.

Existe un movimiento opuesto al Partido, llamado la Hermandad, liderado por Goldstein, que pretende la revolución de la prole (80% de la población) para acabar con el INGSOC.

GEORGE ORWELL

George Orwell, seudónimo de Eric Arthur Blair (1903−1950), escritor británico políticamente comprometido que ofreció un brillante y apasionado retrato de su vida y su época.

Orwell nació en Motihari, India, y estudió en el Eton College de Inglaterra gracias a una beca. Prestó sus servicios en la Policía Imperial India destinado en Birmania, de 1922 a 1927, fecha en la que regresó a Inglaterra. Enfermo y luchando por abrirse camino como escritor, vivió durante varios años en la pobreza, primero en París y más tarde en Londres. Como resultado de esta experiencia escribió un primer libro Sin blanca en París y Londres (1933), donde relata las sórdidas condiciones de vida de las gentes sin hogar.

En 1936 Orwell luchó en el ejército republicano durante la Guerra Civil española (1936−1939). El autor describe su experiencia bélica en Homenaje a Cataluña (1938), uno de los relatos más conmovedores escritos sobre esta guerra y en el que se hace responsable al Partido Comunista Español (PCE) y a la Unión Soviética de la destrucción del anarquismo español impulsando el triunfo del Golpe militar.

Su condena de la sociedad totalitaria queda brillantemente plasmada en una ingeniosa fábula de carácter alegórico, Rebelión en la granja (1945), basada en la traición de Stalin a la Revolución Rusa, así como en la novela satírica 1984 (1949). Esta última ofrece una descripción aterradora de la vida bajo la vigilancia constante del Gran Hermano.

Cabe citar entre otros escritos, la novela Que vuele la aspidistra (1936) y Disparando al elefante y otros ensayos (1950), ambas consideradas modelos de prosa descriptiva, y Así fueron las alegrías (1953), un recuerdo de sus difíciles años de estudiante. En 1968 se publicaron en cuatro volúmenes sus Ensayos Completos: Periodismo y Cartas. Orwell murió de tuberculosis en enero de 1950.

RESUMEN

1984 sitúa su acción en un Estado totalitario llamado Oceanía, el cuál, ha sido implantado tras una revolución de la población contra el sistema capitalista.

Dicho estado es gobernado por un único partido, cuya ideología se denomina INGSOC (Socialismo Inglés). Éste, ejerce un control absoluto sobre sus súbditos, a través de diversos instrumentos de control, y sobre los aspectos que conciernen a las personas, tales como su pasado, presente y futuro. En consecuencia, dicho nivel de control ha acabado con asomo alguno de libertad y de verdadero afecto humano.

Winston Smith, el personaje principal de la novela, a pesar de ser miembro del partido, es disidente con la doctrina del partido.

En la primera parte de la novela, vemos cómo toma conciencia sobre la manipulación de la cuál, es víctima. Esto provoca en él, ansias de conocer el modo de vida existente antes de la revolución. Además, medita acerca de su vida, plasmando todo aquello que siente en un pequeño diario. Es decir, piensa en todo aquello que puede poseer y que no posee, debido a que el Gran Hermano (concreción que el partido presenta al mundo) quiere mantener el poder a cualquier precio. Éste sacrifica todo valor humano con el fin de poseer el poder absoluto. Por tanto, dijéramos que Winston, en última instancia, comprende cómo vivir en dicha sociedad, sin entender por qué vivir así y no de una manera diferente. No encuentra sentido alguno a su modo de vida. En la segunda parte, el descontento existente en su persona le impulsa a rebelarse contra el partido, llevando a cabo actos que el partido considera delictivos. Así, mediante Julia (otro miembro del partido), de la cuál se enamora, infringe la doctrina del partido, puesto que, según esta, el único amor que un miembro del partido debe manifestar, es aquel que debe dirigirse única y exclusivamente hacia la figura del Gran Hermano. Para evitar la presencia de los instrumentos de control, Winston alquila una habitación en una casa de un proletario, (clase social menos controlada) para los contactos con Julia. Sin embargo, Winston y Julia son detenidos aquí, ya que dicho alquiler constituye una trampa de la Policía del Pensamiento (instrumento de control social) para detenerlos. Además, Winston junto con Julia decide alistarse en las filas de la Hermandad (grupo que intenta conspirar contra el partido), la cuál, resulta ser una tapadera perfecta para detener a los disidentes, ya que antes o después todo disidente intenta ponerse en contacto con ella. Durante esta parte, a través del libro de Goldstein, el cuál, es proporcionado a aquel que intenta ponerse en contacto con esa hipotética hermandad y que, lógicamente, ha sido editado por el propio partido, Winston descubre el único y verdadero objetivo del partido: el poder absoluto.

En la última parte, vemos cómo Winston es detenido y torturado, con el fin de su reciclaje. Para ello, es sometido a una descomunal tortura, tanto física como psicológica, la cuál, trastornan los sentimientos y principios que posee hacia el partido. Dijéramos que sus principios heréticos son borrados, quedando sólo en él, sentimientos de amor hacia la figura del Gran Hermano.

LA SOCIEDAD DE 1984

La novela nos presenta una sociedad organizada acorde con los principios del INGSOC (Socialismo Inglés). En consecuencia, encontramos una sociedad que evoluciona colectivamente. En ella se diferencian dos clases sociales fundamentalmente: los miembros del partido gobernante, cuya máxima figura es el Gran hermano, y el proletariado, que constituye el ochenta y cinco por ciento de la población. Por último, encontramos a los esclavos, los cuáles, han sido capturados en las sucesivas guerras.

No se consideran parte de la sociedad. El partido, a su vez, está dividido en dos grupos: los miembros del partido Interior (constituyen la clase social alta), es decir, el cerebro del Estado, y los miembros del partido Exterior. Dijéramos que estos últimos son la mano de obra del partido, constituyendo así, la clase media. Todo miembro que pertenece a él (al partido), vive desde su nacimiento hasta su fallecimiento vigilado por los diferentes instrumentos de control. Dondequiera que esté, dormido o despierto, en el baño o en la cama, puede ser inspeccionado sin previo aviso y sin que él sepa que lo inspeccionan. Además, todas sus acciones y palabras son analizadas. En consecuencia, todo súbdito del partido carece de libertad para dirigirse por una determinada dirección.

Un solo desvío en su conducta (pasear en soledad, por ejemplo) puede acarrearle un duro castigo e incluso, la muerte.

Todos ellos trabajan para el partido, desempeñando un trabajo asignado por el partido Interior. A cambio, reciben casa, ropa (uniformes del partido) y cupones para la comida, la cuál, es de muy mala calidad.

No existen prejuicios raciales entre las filas de partido; sólo se pide un fanatismo acérrimo hacia él. El proletariado, en cambio, goza de una mayor libertad. Éstos, los proletarios, son considerados animales por los miembros del partido. Por consiguiente, no merecen ser vigilados estrictamente, ya que su propia ignorancia les convierte en seres benignos para el partido. No se intenta adoctrinarlos con la ideología del partido. No es deseable que tengan sentimientos políticos intensos, ya que al constituir la mayoría de la población, podrían resultar peligroso si se encabritasen. Viven agrupados en diferentes barrios y su mente no se extiende más allá del trabajo, la cerveza, la lotería y el cuidado del hogar. Aquel que se extiende más, siendo así peligroso para el partido, es eliminado. Además, se permiten las relaciones amorosas y sexuales, las cuáles, para los miembros del partido están prohibidas, a menos que no sean para procrear individuos que permitan la continuidad del partido en el poder.

Todos ellos trabajan para el partido, desempeñando un trabajo asignado por el partido Interior. A cambio, reciben casa, ropa (uniformes del partido) y cupones para la comida, la cuál, es de muy mala calidad. No existen prejuicios raciales entre las filas de partido; sólo se pide un fanatismo acérrimo hacia él. El proletariado, en cambio, goza de una mayor libertad. Éstos, los proletarios, son considerados animales por los miembros del partido. Por consiguiente, no merecen ser vigilados estrictamente, ya que su propia ignorancia les convierte en seres benignos para el partido. No se intenta adoctrinarlos con la ideología del partido. No es deseable que tengan sentimientos políticos intensos, ya que al constituir la mayoría de la población, podrían resultar peligroso si se encabritasen. Viven agrupados en diferentes barrios y su mente no se extiende más allá del trabajo, la cerveza, la lotería y el cuidado del hogar. Aquel que se extiende más, siendo así peligroso para el partido, es eliminado. Además, se permiten las relaciones amorosas y sexuales, las cuáles, para los miembros del partido están prohibidas, a menos que no sean para procrear individuos que permitan la continuidad del partido en el poder.

Personajes : Winston es un hombre de unos 39 años, temeroso, solitario, sin demasiada confianza en si mismo, disconforme con el sistema establecido. Trabaja en el departamento de Registro falsificando el pasado. Sus padres y su hermana pequeña desaparecieron, posiblemente en una purga y esto le ha marcado.

Tiene interés por el pasado, lo que sucedía antes de la revolución, ya que solo se acuerda de pequeños detalles.

Tiene la duda de si siempre el mundo fue así. Si siempre se vivió así de mal o hubo otra época anterior en la que se vivía mejor. Su trabajo de falsificar el pasado le hace desconfiar de que antes, en la época de los capitalistas se viviera peor, ya que esto también pude que se haya inventado. Tiene la esperanza de que el futuro sea mejor, que las cosas cambien, aunque a menudo, pierde esa esperanza.

Julia es una joven de unos 25 años, atractiva, inteligente, ágil, segura de si misma. Trabaja en el departamento de novela y colabora en la liga anti−sex. También está en contra del sistema, pero tiene una manera distinta a la de Winston en estar contra el sistema. Ella dice que hay que aprovecharse de el, intentar vivir lo mejor que se pueda ya que no sabe si se puede cambiar. Aparentemente es una chica ejemplar por su trabajo y su colaboración en la liga anti−sex, pero todo esto la hice para no levantar sospechas ya que su vida no tiene nada de ejemplar, más bien todo lo contrario. No se parece en nada al prototipo de mujer que quiere el estado.

Conoce el mundo del contrabando de mercancias, mantiene relaciones sexuales con hombres, cuando lo que quiere el estado son mujeres castas, etc.

O´Brien es un hombre de unos 50 y tantos años, de carácter fuerte, inteligente, con alto poder de convicción, seguro de sus ideales. Tiene un alto cargo en sistema establecido, pero no muy claro para definir. Al principio parece estar en contra del sistema, tener unos ideales opuestos, pero ocultos bajo su cargo para disimular. Pero resulta ser uno de los importantes dentro del sistema que traiciona a Winston y a Julia,. Conoce a la perfección los pensamientos de Winston después de estudiarlo durante años, y lo tortura de la peor manera, dándole justo en sus puntos débiles como fue el caso de las ratas.

ANÁLISIS

Lo primero que me llama la atención al leer el libro es el problema del individuo contra el sistema, Winston Smith está totalmente en contra de él, en contra del partido y en contra del Gran Hermano, pero si ir en contra del sistema en una sociedad actual ya tiene dificultades en la sociedad de 1984, donde no hay (a primera vista) gente contra el sistema, hace que el individuo se sienta impotente y desamparado, en el caso de Winston incluso se llegaba a creer que estaba loco. Todo esto viene dado por la coacción de libertad que el partido hace a la población. Si analizamos y comparamos con la sociedad actual vemos que la sociedad de 1984 estaba falta de libertades, esto lo sabía Winston, pero, si era el único que así pensaba ¿Cómo iba a luchar contra todo un sistema si ni siquiera sabía si lo que estaba diciendo estaba dentro de la cordura o no? Winston podía recordar algo de su pasado, de una sociedad sin menos restricciones, pero si el partido tenía controlado todos los documentos sobre el pasado, los que no eliminados, modificados, tampoco tenía pruebas objetivas sobre esto.

La libertad es algo que le viene dado a uno por sí mismo, pero en 1984, la libertad venía dada por el partido, por lo menos, pensaba Winston, nunca se podría dar negar lo evidente. La libertad es poder decir que dos y dos son cuatro. Si se concede esto lo demás vendrá dado por si solo escribe Winston en su diario, luego el partido le demostraría que dos y dos también podían ser cinco, pero mediante la tortura y el dolor. Con lo cual nos hace preguntar ¿Se puede realmente eliminar la libertad?…

Winston terminó diciendo que dos y dos eran cinco, pero no porque le torturasen y quisiera librarse del dolor, él lo creía firmemente, a él se le había quitado la libertad desde su punto de vista, pero para el punto de vista del partido se la había dado, porque realmente, ¿Quién nos dice que en verdad 2 y 2 son 4? No es más que un axioma, un concepto que puede ser cambiado si todo el mundo cree firmemente que 2 y 2 son 5. Por lo tanto llegamos a la conclusión de que la libertad como tal no existe por sí sola sino que tiene que venir dada por un factor que la considere o no libertad.

Otro punto del libro que esta muy relacionado con la libertad es la verdad, del mismo modo que la libertad viene dada por el partido, también viene dada la verdad, la única verdad que existía en aquella sociedad era la del Gran Hermano, antes del Gran Hermano no había nada, es más el Gran Hermano había existido siempre, Winston recordaba un pasado diferente, otra verdad, pero todos los documentos de este pasado habían sido destruidos y en su lugar había sido puesta la verdad del Gran Hermano, así le hacían plantearse las mismas preguntas una y otra vez, ¿Tendría él la razón o estaba realmente loco? ¿Era lo que estaba viviendo la única verdad o se podía cambiar?… Winston por mucho que se esforzaba investigando sobre el pasado no conseguía sacar nada en claro y seguía pensando que estaba loco. Curiosamente, la búsqueda de la verdad podría haberla encontrado en su propio trabajo, según el propio Winston una de sus mayores aficiones era el trabajo, pero su trabajo consistía en eliminar la verdad que había antes y cambiarla por la verdad del partido, esta pequeña incongruencia constata el poder mental que tenía el partido sobre todo el mundo.

La diferencia que hay entre esta búsqueda de la libertad y de la verdad es que la verdad sí existe por si sola, vendrá dada por un factor que la alterará o que la convertirá en algo falso, algo que no es verdad. Esto supondría una pequeña debilidad del partido, el partido falsificaba, creaba y destruía documentos para hacer su verdad, pero esa verdad, aunque fuese válida para todo el mundo, no sería la verdad. Por lo tanto podríamos llegar a la conclusión de que la verdad existe, pero permanece en muchos casos oculta por otra pseudo−verdad, es decir, algo que todos creemos pero no constituye la verdad en el amplio sentido de la palabra.

Con esto llegamos a otro punto importante, la dependencia del individuo de un estado mayor, actualmente todas los países tienen un máximo representante, ya sea vitalicio como un dictador o temporal como un presidente de república, esto nos hace tener una cierta dependencia de este poder que se suele considerar superior, así como el poder necesita al pueblo para poder ejercer su mandato. En 1984 esta exagerada con respecto a la sociedad actual, pero no a una posible sociedad futura, esto es lo que Orwell nos quiere hacer ver por medio del libro.

De este modo vemos como el partido ejerce su poder sobre los individuos hasta el punto de que los individuos no pueden vivir sin el partido, aunque el partido les explotase no podían librarse de él porque lo necesitaban para todo. En esto cosiste el gran existo del partido, en conseguir una dependencia tal que el individuo no fuera capaz de revelarse contra el partido, esto lo conseguían también mediante la política de vigilancia de las telepantallas y el terror que ejercían sobre los contrarios al partido, pero en menor proporción ya que una excesiva represión hubiera provocado el descontento del pueblo, la manipulación de datos sí que influye en gran modo en este proceso, siempre haciéndoles creer que su nivel de vida estaba mejorando. Teniendo una situación como esta nos hacemos la pregunta ¿Terminará habiendo una sociedad así?…

La repuesta todo depende de las circunstancias, si seguimos en una política de dependencia de un poder superior no sería de extrañar que algún golpe de estado cambiara el sistema político a uno basado en la igualdad de individuos pero con régimen autoritario, de hecho, la sociedad del Gran Hermano no es más que una crítica a un comunismo evolucionado y mal enfocado y eso se puede percatar uno mediante la lectura de cualquiera de los capítulos. La creación de macroestados es algo de lo que habla el libro y que es mucho más probable que ocurra, a los hechos actuales hay que remitirse para encontrar una continua globalización y unión de estados (tómese el ejemplo de la Europa Unida), así se adelanta a su tiempo y hace también una pequeña crítica sobre lo que puede ser la sociedad en un futuro a corto plazo, crítica a la dependencia de la tecnología, cada vez más y no digo solo en la sociedad descrita en 1984, estamos dependiendo de la técnica y de las nuevas tecnologías, así si seguimos por este camino conseguiremos no poder pasar de las nuevas técnicas y solo haría falta una mente algo privilegiada para aprovecharse de la situación, conseguir el acceso a estas nuevas técnicas y conseguir el poder, se convertiría en el estado y, como he dicho ya antes una dependencia del estado supone el triunfo de este y el triunfo de este supone una sociedad similar a la descrita en el libro. Esto se puede superar intentando no abusar de la técnica, que alguna cosa haga algo por ti es muy útil y mejora tu bienestar pero esto hace que te acostumbres a ella, por lo tanto, se debe hacer algún esfuerzo para no caer en el atontamiento del progreso, que puede dejarnos a merced de ella.

Por un lado tenemos los conceptos éticos de la verdad, la libertad y la dependencia, estos están muy interrelacionados de modo que la búsqueda de la libertad lleva inexorablemente a la anulación de la dependencia de cualquier fuerza superior y la búsqueda de la verdad se hace (por lo menos e esta obra) para conseguir la libertad y anular la dependencia, esta idea se relaciona con la crítica que hace al estado y a nuestra dependencia del mismo y asimismo pone como ejemplo a la crítica del comunismo mal enfocado.

Todo en conjunto formará un análisis del poder hacia los individuos y la dependencia de estos que hará de 1984 una de las novelas más completas y atractivas de mediados de siglo.

Valoración global de la novela

La novela, en general, es una obra maestra, ya que resume magistralmente la vida de aquellas personas sometidas a un poder totalitario disfrazado de democracia. He de comentar especialmente, el espacio en el que se desarrollan las acciones, puesto que, me ha parecido increíble la transformación del mismo. Todo son detalles.

Por otro lado, todo el conjunto de la novela me ha aportado una nueva visión de la sociedad. Quizás ahora, valoro o desprecio ciertos aspectos que antes pasaban desapercibidos, es decir, que conocía su existencia pero que no pensaba en ellas. En consecuencia, me ha ayudado a comprender los peligros que conlleva el ser manipulado constantemente.

Conclusión

1984 es un libro muy pesimista, la lucha que tiene el protagonista contra el sistema durante todo el libro le da al lector un ápice de esperanza de que al final aunque lo fueran a matar, muriera rebelde y odiando al Gran Hermano, pero al final el partido vence y la sociedad iba a seguir igual, es más a cada día que pasase iba a tener más y más fuerza, iba a haber menos rebeldes y el sistema no iba a poder ser cambiado, tal y como eran los sueños de Winston. A pesar de todo es un libro que te hace abrir los ojos y ver en lo que están convirtiendo el mundo y a lo que lo que nos podrían llevar.

Al mismo tiempo es un libro con un final mucho más abierto de lo que parece, un montón de preguntas que inquietan al lector durante todo el tiempo quedan inconclusas al final del libro, con lo cual le hace pensar sobre ellas y que no se olvide del libro durante mucho tiempo, estas son, por ejemplo: ¿Existe realmente el Gran Hermano o es solo otro instrumento del partido para asustar a la población?… ¿Si no existe, quien es entonces el dirigente del partido?… ¿Existía realmente la Hermandad o era otro invento del partido?… ¿Estaría realmente la esperanza e los proles?… ¿Cómo es capaz de meterse O’Brien en la mente de Winston de modo que le puede hablar e sueños?… ¿No estarían realmente experimentando con Winston para saber como tratar a los otros crimentales?…

Estas y otra gran infinidad de preguntas me he hecho y creo que se harán el resto de los lectores que lean este libro. Así lo considero un gran libro no solo en el sentido literario del término sino también en el sentido de que te hace ver muchas verdades que podrían estar pasando a tu alrededor sin darte cuenta, por lo cual recomendaría este libro a cualquier persona que le guste leer porque la considero una gran obra.

“Un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción; la ambición, la intriga, abusan de la credulidad y de la inexperiencia de hombres ajenos de todo conocimiento político, económico o civil; adoptan como realidades las que son puras ilusiones; toman la licencia por la libertad, la traición por el patriotismo, la venganza por la justicia” ― Simón Bolívar

1984 de G. Orwell-Novela

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